Hasta una ardilla solitaria tiene un hogar - Capítulo 135

  1. Home
  2. All novels
  3. Hasta una ardilla solitaria tiene un hogar
  4. Capítulo 135
Prev
Next
Novel Info

Como Garam se veía tan emocionado, Sa Muheon no deseaba otra cosa que salir de viaje de inmediato, pero antes tenía asuntos que resolver.

El destino era una villa propiedad de su madre. Hacía tanto tiempo desde la última vez que había ido que ni siquiera recordaba qué edad tenía entonces.

La razón por la que de pronto se le vino a la mente fue Garam, que se había mostrado tan feliz al ver la nieve acumulándose en el jardín.

La villa era impresionante durante el invierno nevado. A su madre siempre le había encantado aquel lugar, que la hacía sentir como si hubiera entrado en un cuento de hadas. Incluso ahora, ella y su padre pasaban allí unos días tranquilos cada invierno.

Sa Muheon sugirió que se fueran el siguiente fin de semana. Desde ese momento, Garam no había dejado de mostrarse emocionado.

—Ay, ¿qué te dio de repente?

—Creo que Garam lo disfrutará más que yo.

—Jo, jo. ¿De verdad? Entonces, por supuesto que debo decir que sí. Me pondré en contacto con el encargado. ¿Necesitas algo más?

—Solo nos quedaremos el fin de semana, así que bastará con que haya bastante comida.

—Está bien, entendido.

Por suerte, su madre le dio permiso sin dudarlo. Como la villa no se usaba a diario, la administraba un encargado que vivía cerca, y añadió que necesitarían algo de tiempo para limpiarla y prepararla.

Al escuchar que para el siguiente fin de semana habría tiempo suficiente, Sa Muheon se sintió aliviado. Si hubiera propuesto irse de inmediato sin comprobarlo antes, quizá habría terminado viendo una expresión decepcionada en el rostro de Garam.

—¿Qué dijo?

Garam, que había permanecido pegado a su lado escuchando la llamada, preguntó con ojos brillantes. Probablemente ya tenía una idea de lo que habían hablado, pero aun así resultaba adorable que preguntara.

—Dijo que disfrutemos mucho el viaje.

—Waaah…

Garam sonrió radiante y se lanzó a abrazar a Sa Muheon. Sa Muheon sonrió también y le devolvió el abrazo.

—¿Tan feliz estás?

Lo preguntó aunque ya conocía la respuesta, porque quería escucharla directamente de Garam.

—Sí, estoy muy feliz. Será la primera vez que viaje así, aparte de cuando fui con mis padres de niño.

—…¿De verdad?

Sabía que Garam estaba emocionado, pero no esperaba que el motivo fuera ese. Sa Muheon se quedó quieto un instante, aunque logró responder sin volver incómodo el ambiente.

—Te gustará todavía más cuando lleguemos. ¿Le pido a mi mamá que nos mande algunas fotos de la villa?

—Debe estar ocupada… ¿No sería molestarla?

—Está bien. Algo así no será ningún problema.

Por suerte, Garam no se entristeció visiblemente al recordar a sus padres. Sa Muheon sabía que había pasado suficiente tiempo y que Garam ahora estaba bien, pero cada vez que surgían temas como ese, no podía evitar sentir una punzada repentina en el pecho.

Sin embargo, como siempre, Garam demostraba ser más fuerte de lo que Sa Muheon esperaba. Y esa fortaleza le provocaba una extraña mezcla de alivio y tristeza.

Era un adulto, pero aún conservaba rastros de juventud. A una edad en la que todavía estaría bien apoyarse en alguien y ser un poco dependiente, ¿cuántas lágrimas habría derramado Garam para volverse tan fuerte? Solo pensarlo le dejó un sabor amargo en la boca.

Después de contactar a su madre, enseguida llegaron algunas fotos por mensaje.

—Guau, es preciosa…

Garam no dejaba de exclamar con admiración mientras miraba las fotos. Ver las imágenes pareció aumentar aún más su emoción, y comenzó a hablar sin parar de todas las cosas que quería hacer.

—¿Crees que ahora la nieve estará así de acumulada allí?

—Probablemente algo parecido. Aquí también nevó mucho, así que es posible que en la villa haya todavía más.

—Guau… Si hay tanta, podríamos hacer un muñeco de nieve enorme. Cuando hice uno en el jardín con mi abuela, nos quedó bastante grande. Más o menos de este tamaño.

Garam señaló hasta la altura de su cintura y siguió hablando alegremente.

—Hagamos uno juntos esta vez.

—Sí, hagámoslo.

Solo imaginarlo parecía hacerlo feliz, y Garam se pegó aún más a Sa Muheon con una risita.

Sosteniendo cerca el cálido cuerpo de Garam, Sa Muheon deseó que aquella felicidad durara un poco más.

Sa Muheon estaba disfrutando de un raro momento de paz. Después de decidir no revelar la verdad sobre la muerte de los padres de Garam, incluso sentía cierto alivio.

Por supuesto, nada se había resuelto en realidad. Todavía no habían atrapado a Ryu Beomju, así que no podía llamarse verdadera paz.

De hecho, la completa falta de pistas sobre Ryu Beomju seguía resultándole extraña.

Era casi imposible que alguien desapareciera por completo dentro del país. A esas alturas, Sa Muheon empezó a preguntarse si habría huido al extranjero, pero conociendo al Ryu Beomju que él conocía, no parecía algo que haría.

Eso significaba que aquella paz se sentía más como la calma antes de la tormenta.

Toc, toc.

Sus pensamientos se interrumpieron de pronto con el sonido de unos golpes en la puerta. Fueron lo bastante fuertes como para sacarlo de inmediato de su concentración.

Las únicas personas que tocarían la puerta de su despacho eran probablemente Jang Seokgyu o el jefe Han. Pero la urgencia inusual del sonido, sumada a los pensamientos que había tenido justo antes, despertó una sensación inquietante en su interior.

Antes de que pudiera decir siquiera “adelante”, la puerta se abrió de golpe. El jefe Han entró apresuradamente.

—Director.

—¿Qué sucede? Nunca lo había visto entrar con tanta prisa, jefe Han.

Sa Muheon bromeó, intentando aliviar el ambiente al ver la expresión tensa de Han. Una parte de él deseaba que no fuera aquello que temía.

—Acaba de llegar un reporte.

—¿Un reporte?

—Es sobre Ryu Beomju.

Al oír esas palabras, la expresión de Sa Muheon también se endureció.

—¿Dónde?

Se levantó de inmediato, listo para dirigirse al lugar. Pero el jefe Han lo detuvo.

—Aún no podemos movernos. No es una situación sencilla. El reporte no llegó de un solo lugar.

—No entiendo qué quiere decir.

¿No de un solo lugar? Sa Muheon frunció el ceño. Mientras volvía a sentarse, el jefe Han comenzó a explicar con calma.

—Para ser precisos, hemos recibido reportes de avistamientos de un tigre. Pero en Corea ya no quedan tigres salvajes, así que es casi seguro que un cambiaformas reveló su forma verdadera. Aún no podemos confirmar la identidad, pero, por las circunstancias, es muy probable que sea Ryu Beomju.

—¿Dónde lo vieron?

El jefe Han parecía convencido de que aquel cambiaformas tigre era Ryu Beomju. Por supuesto, Sa Muheon pensaba lo mismo. Que un cambiaformas tigre apareciera de repente en esas circunstancias resultaba sospechoso para cualquiera.

—Ese es el problema.

Ante la pregunta de Sa Muheon, Han frunció ligeramente el ceño con frustración y le mostró la pantalla de su teléfono.

—El primer reporte llegó desde aquí. Hasta ahora hemos recibido cinco reportes en total, y los puntos marcados indican los lugares desde donde se hicieron. A juzgar por los intervalos de tiempo, parece que se desplaza siguiendo esta ruta, y el sitio donde se recibió el reporte más reciente es…

El dedo de Han se detuvo en un lugar que también le resultaba familiar a Sa Muheon.

—Ahí, ¿verdad?

—…Sí, así es.

Era la ubicación de la obra donde Sa Muheon y Ryu Beomju se habían enfrentado por última vez. Los labios de Sa Muheon se curvaron en una sonrisa amenazante.

Parecía que Han tenía sus propias razones para estar tan seguro. A estas alturas, sería más sospechoso afirmar que aquel tigre aparecido de repente no era Ryu Beomju.

—¿Confirmaron su ubicación actual?

—Por ahora enviamos gente al área del último reporte. Pero se está moviendo a gran velocidad y, como la zona está rodeada de montañas, es muy probable que esté ocultándose.

—Tiene sentido. No se mostrará tan fácilmente, no si todavía le queda algo de cerebro…

Sa Muheon tamborileó los dedos sobre el escritorio.

—¿Qué cree que lo hizo aparecer de repente después de esconderse durante tanto tiempo?

Murmuró casi para sí mismo. Tras un breve silencio, Han respondió.

—Quizá estaba herido. Según quienes estuvieron en la escena aquella vez, al principio perdió el conocimiento.

—Cierto. Parece lo más plausible.

Era la explicación más probable, pero aun así había cosas que no terminaban de encajar. Sin embargo, por mucho que intentara descifrarlo en ese momento, no era como si pudiera leer la mente de aquel desgraciado.

—Parece que espera asustarnos un poco, pero eso no funcionará.

—Realizaremos una búsqueda exhaustiva en la zona y, por el momento, aumentaremos el personal de seguridad.

—Añada más gente también al lado del director Jang. Imagino que pensará que atacar a ese chico es más fácil que atacarme a mí. Sobre todo porque ya tuvo éxito una vez.

—Entendido.

Han salió apresuradamente del despacho. Una vez solo, Sa Muheon tomó rápidamente su teléfono.

Garam había dicho que hoy saldría por primera vez en mucho tiempo. Por supuesto, no estaba solo; Jang Seokgyu había ido con él, así que probablemente no había nada de qué preocuparse. Pero Sa Muheon sentía que no podría estar tranquilo hasta escuchar su voz directamente.

La mano le tembló ligeramente al levantar el teléfono. El breve intervalo en que sonó el tono antes de que la llamada conectara le pareció el más largo del mundo.

—¿Hola?

Por suerte, Garam contestó poco después. Al escuchar su voz tranquila, Sa Muheon soltó en silencio un largo suspiro de alivio.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first