Después de que el holgazán se convirtiera en papá de unos pequeños prodigios - Capítulo 2
—Cof, cof, cof.
De repente, a sus espaldas se oyó una sucesión de toses.
Era un sonido extremadamente contenido y doloroso, suficiente para dejar claro que quien tosía lo estaba pasando bastante mal.
Al escucharlo, Shen Qing se tensó instintivamente de pies a cabeza.
Giró la cabeza de inmediato y vio, no muy lejos, a un hombre alto y delgado sentado en una silla de ruedas.
Llevaba un pijama de seda completamente negro, y tanto su esbelto cuello como el rostro que quedaban al descubierto estaban extremadamente pálidos.
Quizá debido a su excesiva delgadez, sus facciones parecían particularmente marcadas: los pómulos sobresalían y la línea de la mandíbula estaba perfectamente definida.
Pero nada de eso cambiaba el hecho fundamental de que aquel hombre era increíblemente guapo.
Tenía el puente de la nariz alto y recto, unos clásicos ojos de fénix con doble párpado, labios finos y una nariz bien definida. Aunque estaba demasiado delgado y sentado en una silla de ruedas, su porte y expresión conservaban una dignidad innata, impregnados de una elegancia fría y aristocrática.
Shen Qing incluso pensó que era el hombre más guapo que había visto en toda su vida.
No…
¡El segundo más guapo!
¡Por supuesto, el primer puesto seguía perteneciéndole a él!
Pero…
¿Por qué estaba en silla de ruedas?
¿¿Y por qué aparecía en casa vestido con pijama??
Shen Qing no tardó en reaccionar.
¡Probablemente aquel era Gu Huaiyu, el personaje secundario destinado a morir en la novela, el tío de los dos niños y el actual esposo de «Shen Qing»!
Debido a su frágil estado de salud, en las últimas etapas Gu Huaiyu ya no podía caminar por sí mismo y dependía por completo de una silla de ruedas.
Cuando ambos habían registrado su matrimonio, el dueño original de aquel cuerpo apenas llevaba un par de días instalado en la residencia Gu cuando el señor Gu sufrió una recaída.
Para entonces, su enfermedad ya había alcanzado una fase terminal. La última vez que lo habían llevado de urgencia al hospital para reanimarlo había sido más de medio mes atrás.
Entonces, ¿por qué un Gu Huaiyu tan débil estaba en casa?
¡A esas horas debería estar en una unidad de cuidados intensivos del hospital, después de que incluso hubieran emitido un aviso de estado crítico!
Precisamente por eso el dueño original se había atrevido a comportarse como un tirano y a maltratar a los niños cuando los sirvientes no estaban presentes.
Pero ahora…
¿Cuándo había regresado este hombre?
Gu Huaiyu finalmente consiguió contener la tos. Cuando levantó la cabeza, descubrió que el joven frente a él lo observaba fijamente.
Sin siquiera parpadear.
Aquella mirada hizo que Gu Huaiyu se quedara ligeramente desconcertado.
No se había encontrado muchas veces cara a cara con Shen Qing.
Como tantas otras personas que le tenían miedo, desde que se había mudado allí, el señor Shen pasaba la mayor parte del tiempo en el primer piso y rara vez se acercaba a él.
Incluso cuando inevitablemente tenían que verse, Shen Qing solía mantener la cabeza baja y apartaba la mirada, sin atreverse jamás a mirarlo directamente.
Gu Huaiyu estaba acostumbrado a que la gente le temiera.
Tampoco le gustaba obligar a nadie a hacer algo en contra de su voluntad.
Sabía que Shen Qing se había casado con él únicamente por los intereses de la familia Shen. Y, dado que el joven mostraba una determinación evidente por mantenerse alejado de él, Gu Huaiyu jamás lo había obligado a hacer nada.
Por eso, después de más de tres meses de matrimonio, aquella era la primera vez que Gu Huaiyu veía al joven mirándolo directamente de frente.
Tenía una figura esbelta, semejante a una flexible rama de sauce, labios rojos, dientes blancos y facciones delicadas y elegantes.
Gu Huaiyu admitía que el joven poseía una apariencia excepcional.
Pero lo que más llamaba su atención en ese momento eran sus ojos.
Claros y francos, limpios, sin rastro de impureza…
Eso sorprendió todavía más a Gu Huaiyu.
Aunque rara vez pasaban tiempo frente a frente, naturalmente sabía qué aspecto tenía Shen Qing.
En sus recuerdos, los ojos del joven tenían una forma agradable y no eran en absoluto feos.
Pero tampoco destacaban particularmente.
Sin embargo, en aquel momento los ojos de Shen Qing…
Brillaban intensamente, rebosantes de luz.
Gu Huaiyu se sintió ligeramente sorprendido.
Nunca había visto a una persona cuya mirada pudiera parecer tan clara y luminosa.
…
Así permanecieron mirándose durante unos instantes.
Shen Qing descubrió que empezaba a resultarle difícil soportar el escrutinio del hombre.
…Aunque fuera un personaje secundario destinado a desaparecer pronto de la historia, Gu Huaiyu había sido un pez gordo.
Shen Qing no era más que un ciudadano común. ¿Cómo iba a soportar esa clase de mirada escrutadora propia de alguien acostumbrado a ocupar una posición de poder?
Sobre todo porque, aparte de saber que Gu Huaiyu moriría pronto, Shen Qing no estaba demasiado seguro de casi ningún otro detalle relacionado con él.
Así era.
No se había aprendido toda la novela de memoria siguiendo las tradicionales «reglas del mundo de las transmigraciones».
¡Antes de transmigrar de verdad, eso de memorizar una novela entera no era más que una broma!
¡¡¿Quién demonios iba a imaginar que realmente terminaría transmigrando?!!
Además, como esclavo corporativo sometido a jornadas de nueve de la mañana a nueve de la noche, seis días a la semana, Shen Qing apenas tenía tiempo para leer novelas.
Era cierto que había leído aquella obra.
¡¡Pero se había concentrado principalmente en la segunda parte!!
En cuanto a las tramas anteriores, cuando Gu Huaiyu todavía estaba vivo, casi todo lo que sabía provenía de las quejas y spoilers de sus compañeros de trabajo. Solo conocía a grandes rasgos el desarrollo de la historia.
Y no era únicamente que no recordara bien la trama.
Incluso en los recuerdos del dueño original, la apariencia de Gu Huaiyu resultaba bastante borrosa.
La razón era…
Aunque el dueño original estaba muy descontento con Gu Huaiyu y, en el fondo, incluso lo despreciaba un poco, el aura del propio Gu Huaiyu era tan imponente que jamás se había atrevido a mirarlo directamente…
Ni siquiera había observado con atención su aspecto.
…
Ese detalle incluso se mencionaba expresamente en la novela.
Aunque «Shen Qing» se había sacrificado voluntariamente por amor, al final no dejaba de haberse casado, también por amor, con una persona a la que no amaba. Además, «Shen Qing» tampoco podía considerarse precisamente alguien noble o íntegro.
¡Su esposo no solo era un enfermo que perdía el conocimiento de manera impredecible, sino que además venía acompañado de dos cargas!
Y, para colmo, si no hubiera sido por la familia Gu, Shen Yuan jamás habría sido obligado a casarse. Si Shen Yuan no hubiera sido obligado a casarse, él tampoco habría tenido que sustituirlo ni convertirse en padrastro de aquellas dos cargas…
Por todas esas razones, «Shen Qing» había desarrollado resentimiento y odio tanto hacia Gu Huaiyu como hacia sus dos sobrinos.
«Shen Qing» despreciaba profundamente a Gu Huaiyu, pero, paradójicamente, también le tenía miedo.
No se atrevía a enfrentarse directamente con él. En cambio, desahogaba su resentimiento abusando de los niños a escondidas, pavoneándose cuando nadie podía detenerlo.
Cobarde y malvado, fuerte con los débiles y débil con los fuertes.
Aquellos rasgos habían definido rápidamente a su personaje y habían sido precisamente una de las principales razones por las que los lectores de la sección de comentarios comenzaron a odiar a «Shen Qing».
Sin embargo, mientras leía la novela, Shen Qing, al igual que muchos otros lectores, nunca había entendido cómo alguien podía despreciar a una persona y, al mismo tiempo, tenerle tanto miedo.
¿Cómo podía llegar a temerlo hasta el punto de no atreverse siquiera a levantar la cabeza para mirar a Gu Huaiyu?
Solo ahora, al encontrarse personalmente bajo aquella mirada inescrutable del señor Gu, Shen Qing comprendió que…
Sí.
Realmente era difícil de soportar.
Lo despreciaba porque Gu Huaiyu tenía mala salud y estaba a punto de morir.
Lo odiaba porque descargaba sobre él el resentimiento provocado por otros.
Pero el miedo que sentía al encontrarse cara a cara con Gu Huaiyu provenía, absoluta y completamente, de una especie de instinto primario propio de una criatura que se encuentra frente a otra situada por encima de ella en la cadena alimenticia…
Al menos en ese aspecto, realmente no podía acusar al dueño original de cobarde.
Claro que lo de aprovecharse de los débiles y maltratar niños era indefendible.
Y ahora Shen Qing tenía un dolor de cabeza enorme.
En ese momento, Gu Huaiyu finalmente apartó su mirada inquisitiva y su voz grave resonó:
—¿Qué es eso de preparar dumplings?
Todo su cuerpo parecía envuelto en un aura moribunda, pero su voz era estable y serena. Al escucharla sin prestar demasiada atención, nadie diría que pertenecía a un enfermo grave al borde de la muerte.
Al menos, en ella no había ni el menor rastro de miedo a morir.
Shen Qing:
—…¡Cof, cof!
Esta vez fue Shen Qing quien tosió.
Naturalmente, a diferencia de la tos de Gu Huaiyu, la suya era una tos falsa y completamente innecesaria.
Mientras fingía toser, recordó rápidamente la conversación anterior.
…
Delante de los dos niños todavía había podido cambiar descaradamente de versión sobre la marcha e inventarse aquello de preparar dumplings.
Pero su comportamiento había cambiado de manera tan drástica que, aunque no pudiera engañar a Gu Huaiyu, cualquier adulto presente habría pensado que le ocurría algo extraño.
Sin embargo, el forcejeo entre el dueño original y los niños había provocado bastante ruido.
Si Gu Huaiyu hubiera estado allí desde entonces, era imposible que hubiera permanecido callado sin acercarse.
Al pensarlo, Shen Qing llegó a una conclusión.
El hombre definitivamente no había escuchado las crueles palabras con las que el dueño original había estado manipulando psicológicamente a los niños.
Si no las había oído, las cosas serían mucho más fáciles.
Shen Qing continuó con todo el descaro del mundo:
—Me refería a preparar dumplings con los niños para usted…
Pero, al contemplar el aspecto enfermizo de Gu Huaiyu, calculó que probablemente ni siquiera podría comer dumplings, así que cambió de rumbo a mitad de la frase:
—Claro que también podemos preparar baozi, wontons o bolitas de yuanxiao… Todo depende principalmente de qué le guste comer a usted, señor Gu.
Gu Huaiyu:
—…
Shen Qing continuó:
—Si no le gusta comer ninguna de esas cosas, tampoco pasa nada. Lo importante es… ¡hacer una actividad familiar! Ya sabe.
Después de decirlo, no pudo evitar felicitarse mentalmente:
¡Qué listo soy!
El dueño original tenía un carácter mezquino y extremista y, a esas alturas, ya había empezado a descargar su resentimiento maltratando a los dos niños.
Sin embargo, la razón por la que había conseguido llegar hasta el día de la muerte de Gu Huaiyu sin que este descubriera nada extraño era que siempre había mantenido ante el señor Gu la imagen de alguien que adoraba a los niños.
Y aquello era muy importante para Gu Huaiyu.
Shen Qing se esforzó por recordar la trama de la primera parte de la novela.
Como personaje secundario que ni siquiera sobrevivía hasta la mitad del libro, Gu Huaiyu no tenía demasiadas escenas. Sin embargo, si la familia Gu, la familia antagonista, podía aparecer una y otra vez entre los protagonistas y crearles constantes problemas, era únicamente gracias a los cimientos que Gu Huaiyu había construido.
Como el sexto joven amo menos favorecido de la familia Gu, Gu Huaiyu siempre había sido distante y frío, y mantenía una relación muy mala con el resto de su familia.
Había construido por sí solo un imperio empresarial completamente independiente de la familia Gu.
Sin embargo, al final había caído en una trampa.
Su cuerpo quedó arruinado, perdió toda voluntad de seguir luchando y regresó a su hogar. Despojado de todo el esplendor y la gloria que alguna vez lo rodearon, simplemente esperó la muerte con indiferencia.
Entre todos los miembros de la familia Gu, la única persona que había mantenido una relación relativamente buena con Gu Huaiyu y que alguna vez le había mostrado bondad y calidez era la madre de Gu Duo y Gu Ao: la cuarta hermana mayor de Gu Huaiyu.
Por eso, después de que su cuarta hermana muriera trágicamente en un accidente, Gu Huaiyu, que ya se limitaba a esperar su propia muerte, conservó una última preocupación y también su último acto de bondad:
Cuidar adecuadamente de los huérfanos Gu Duo y Gu Ao.
El dueño original se había enterado de aquello gracias a las indicaciones del patriarca de la familia Shen. A partir de entonces, comenzó a esforzarse por proyectar ante Gu Huaiyu la imagen de alguien que adoraba a los niños.
Solo así había logrado conservar hasta la muerte de Gu Huaiyu su posición como esposo y, con ella, asegurarse una herencia gigantesca.
Ahora que lo pensaba, si Shen Qing no recordaba mal, aquella enorme herencia parecía ascender a cien millones.⁵
…
¡Cien millones!
¡¡Una fortuna que él no habría conseguido ganar ni trabajando toda su vida bajo el régimen 996!!
Durante un instante, Shen Qing sintió que su corazón se agitaba.
Pero incluso dejando de lado esos cien millones, todavía había demasiadas cosas que no entendía. Era imposible que saltara de repente a declarar una estupidez como que ya no era el Shen Qing original.
Por su propia seguridad, tendría que seguir interpretando el papel del dueño original.
Sin embargo, aunque siguiera ese patrón, era imposible que hiciera algo tan miserable como intimidar a los niños con la mirada y ordenarles que no dijeran tonterías delante de su tío.
Por no mencionar que, en el futuro, el dueño original terminaría muriendo después de que esos dos niños se vengaran de él y lo atormentaran.
Incluso dejando eso de lado, Shen Qing no era más que una persona corriente y mentalmente sana.
Aunque le pagaran, jamás sería capaz de maltratar niños.
Después de pensarlo, Shen Qing mostró de repente una sonrisa amable. Las comisuras exteriores de sus ojos se curvaron naturalmente hacia arriba mientras caminaba en dirección a Gu Huaiyu.
—Señor Gu, ¿qué hace aquí? El primer piso es muy espacioso y hay corrientes de aire. Tenga cuidado de no resfriarse.
Shen Qing recordaba que, en la novela original, una vez que Gu Huaiyu empezó a utilizar silla de ruedas, jamás volvió a ponerse de pie. Después de varias recaídas que lo obligaron a permanecer postrado en cama, terminó muriendo.
Su salud era demasiado frágil.
A esas alturas, ni siquiera debía exponerse al viento.
Shen Qing pretendía tomar la silla de ruedas de Gu Huaiyu y llevarlo arriba para que descansara.
Pero Gu Huaiyu hizo retroceder la silla de ruedas y levantó ligeramente la barbilla hacia él.
—¿No era una actividad familiar? ¿Preparar dumplings? Empiecen.
Shen Qing:
«¿?…»
La voz de Gu Huaiyu era grave y hablaba lentamente, con la autoridad propia de alguien acostumbrado a dar órdenes.
—Yo no sé prepararlos, pero hoy me siento bastante bien. Los observaré mientras los hacen.
Shen Qing:
«…»
Como esclavo corporativo que había empezado a trabajar apenas graduarse, pasando directamente de comer en la cafetería de la universidad a comer en la cafetería de la empresa, podía decirse que Shen Qing jamás había hecho ningún trabajo doméstico y ni siquiera sabía distinguir los distintos ingredientes.
¡En toda su vida apenas había tocado una olla o un plato!
¿¡Cómo demonios iba a preparar dumplings!?
Además, ¡señor Gu, su cara tiene un aspecto espantoso!
¿¡No sería mejor que regresara a descansar tranquilamente!?
¡Le prometo que no volveré a maltratar a sus dos sobrinos!
¡Lo juro!
Shen Qing sonrió con incomodidad.
—¿Qué tal si hoy no los preparamos? Primero lo acompaño arriba para que descanse. Después de todo, una actividad familiar puede ser cualquier cosa…
Apenas terminó de hablar, el pequeño Gu Ao soltó directamente una risita burlona.
Aunque Gu Ao era muy pequeño, como futuro protagonista todopoderoso parecía haber nacido con una habilidad natural para burlarse del mundo entero con absoluta arrogancia.
Y, pese a su corta edad, sabía perfectamente que su tío político, que siempre había sido holgazán y glotón y solo sabía ordenarles a los sirvientes de la casa que hicieran las cosas por él, ¡era absolutamente incapaz de preparar dumplings!
Al escuchar aquella risita, Shen Qing se volvió con cierta vergüenza hacia los dos pequeños.
En el instante en que se dio la vuelta, el mayor, Gu Duo, ya había protegido instintivamente a su hermano entre sus brazos.
La última vez que su tío pequeño había sido hospitalizado, Aozi también se había reído por una nimiedad, y el hombre frente a ellos había decidido que se estaba burlando de él.
Aquel hombre era un auténtico tigre sonriente.
Sonriendo, había encontrado una excusa para hacer salir de la casa a todos los sirvientes. Después había humillado verbalmente a los dos hermanos e incluso había intentado golpear a su hermano pequeño.
Si Gu Duo no se hubiera interpuesto y recibido un par de golpes en su lugar, Aozi habría terminado con el trasero destrozado.
Solo recordarlo hacía que Gu Duo apretara los dientes de odio.
Estaba demasiado acostumbrado a la falsa amabilidad de aquel hombre.
Pero no conseguía entender por qué, si claramente no había visto llegar a su tío pequeño, de repente había cambiado de actitud y había dicho que quería preparar dumplings con ellos.
Si su tío pequeño descubriera cómo era realmente aquella persona…
¿Existía la posibilidad de que lo echara de casa?
Al fin y al cabo, Gu Duo solo era un niño de seis o siete años.
Antes de que su madre muriera, siempre había estado muy bien protegido. Él, su madre y su hermano pequeño habían vivido solos, alejados del resto de la familia, despreocupados y felices. Tampoco entendía las complicadas intrigas de los adultos.
Solo después de la muerte de su madre, cuando él y Aozi fueron llevados de regreso con la familia Gu y comenzaron a pasarlos de una persona a otra como si nadie quisiera hacerse cargo de ellos, tuvo que conocer toda clase de personas.
Sin otra opción, poco a poco empezó a pensar más profundamente.
Para proteger a su hermano pequeño, Gu Duo no tenía más remedio que pensar en todo y ser mucho más cauteloso.
Recordaba a la esposa de su tío mayor, que los despreciaba.
Y también a su segundo tío, que había dicho abiertamente que él y su hermano eran una carga.
Por eso tampoco sabía cuánto tiempo podrían quedarse con su tío pequeño.
Y menos aún se atrevía a contarle cómo los trataba aquel hombre.
No estaba seguro de si su tío pequeño los abandonaría como había hecho su tío mayor debido al rechazo de su esposa.
Tampoco sabía si su tío pequeño, al igual que el segundo, terminaría hartándose de ellos y…
Al recordar que tanto su tío mayor como el segundo siempre se mostraban sumisos y cautelosos delante de su tío pequeño, Gu Duo se mordió el labio.
Era evidente que su tío pequeño era quien tenía el peor temperamento de toda la familia.
…
Mejor olvidarlo.
No hacía falta decírselo.
Además, su tío pequeño tampoco gozaba de buena salud…
Al final, daba igual dónde estuvieran.
Aunque dejaran de soportar a aquel hombre allí, tampoco tenían ningún otro lugar adonde ir.
Ese hombre llamado Shen Qing también era muy malo, pero al menos se pasaba el día fuera divirtiéndose y rara vez estaba en casa. La mayor parte del tiempo podían vivir tranquilos…
Gu Duo estrechó a su hermano entre sus brazos y cubrió con una mano los suaves labios que Gu Ao estaba frunciendo en dirección al hombre para impedir que dijera alguna tontería.
Sus largas pestañas ocultaron una mirada que ya no pertenecía a un niño de seis o siete años.
Gu Duo interpuso su cuerpo delgado frente a Gu Ao. Solo después de asegurarse de que podía proteger bien a su hermano levantó la cabeza y miró directamente a Shen Qing.
Sin embargo, descubrió que el hombre que acababa de darse la vuelta para mirarlos simplemente…
Los había mirado.
Nada más.
No era como antes, cuando sonreía mientras sus ojos mostraban una expresión feroz y repugnante.
…
En aquel momento, la mirada del hombre incluso parecía especialmente clara y luminosa.
Y cuando sonreía…
Hasta se veía bastante bien.
Gu Duo se quedó inmóvil, todavía más confundido.
¿Qué demonios le pasaba hoy a esa persona?
Justo cuando los enormes ojos de Gu Duo revelaron su desconcierto porque todavía no había aprendido a ocultar completamente sus pensamientos, el hombre frente a él puso los ojos en blanco…
¡Y se desplomó de repente!
Shen Qing sintió que definitivamente no estaba bien.
¡En especial aquella sensación de perder el control de su cuerpo y de su conciencia!
¡Era espantosa!
Después de todo, tenía un enorme chichón en la nuca y también estaba sangrando. Probablemente incluso había sufrido una conmoción cerebral.
Debería haber ido inmediatamente al hospital.
Pero, aun así, seguía pensando que el dueño original se lo merecía.
Justo antes de desplomarse, alcanzó a ver la expresión de Gu Duo, en la que se mezclaban la contención y la ferocidad, y comprendió que aquel niño ya había dejado de ser inocente e ingenuo.
Pero que el dueño original se lo mereciera era asunto suyo.
¡¿Qué tenía que ver eso con él, Shen Qing?!
El mundo comenzó a darle vueltas en un instante.
Shen Qing intentó instintivamente encontrar algo en lo que apoyarse.
Su primera reacción fue que no podía volver a estrellarse directamente contra el suelo.
¡Si lo hacía, probablemente volvería a morir!
¡Y hasta perdería esta identidad después de haber transmigrado a la novela!
Cuando su campo de visión giró, vio que Gu Huaiyu extendía bruscamente una mano justo en el momento en que él se desplomaba, aparentemente intentando sostenerlo por puro instinto.
Pero el hombre de la silla de ruedas parecía realmente demasiado débil.
Shen Qing temió que no pudiera soportar su peso.
Así que, en aquel instante crítico, aprovechó la mano que Gu Huaiyu había colocado alrededor de su cintura, hizo fuerza bruscamente y giró el cuerpo…
Y realmente consiguió no caer de bruces contra el suelo.
…
En cambio, las rodillas se le doblaron y ¡terminó precipitándose de frente hacia Gu Huaiyu!
Por eso, cuando finalmente volvió a darse cuenta de lo que estaba ocurriendo, se encontró medio tendido sobre las rodillas del señor Gu y, debido a la inercia…
Su cabeza se había estrellado directamente contra el abdomen del hombre.
—¡Pum!
Shen Qing no supo distinguir si aquel ruido había sido el de sus rodillas golpeando el suelo o el de su frente chocando contra el abdomen de Gu Huaiyu.
En aquel brevísimo instante, sin embargo, le pareció que el abdomen de Gu Huaiyu estaba bastante duro…
¿Era posible que, incluso después de llevar tanto tiempo enfermo, el señor Gu todavía conservara los abdominales?
Shen Qing no pudo evitar dirigir la mirada hacia la parte inferior de su abdomen.
Desde encima de su cabeza llegó el sonido de una respiración pesada.
—…
Shen Qing parpadeó mientras contemplaba, a muy poca distancia, los pantalones de pijama del señor Gu…
De repente sintió que la postura en la que estaban era un poco extraña.
—¿Esta es la… actividad… familiar… de la que hablabas?
La fría voz de Gu Huaiyu descendió desde encima de su cabeza.
Shen Qing:
«…»
Finalmente comprendió que el hecho de que su cabeza hubiera golpeado el duro abdomen del hombre y que Gu Huaiyu tuviera o no abdominales no era lo importante.
Lo importante era que estaba medio tendido sobre las piernas de Gu Huaiyu, con la cara orientada hacia…
¡¡¡Esto era demasiado raro!!!
Shen Qing intentó levantarse de inmediato.
Pero aquella sensación de que todo daba vueltas regresó.
Apenas consiguió alzar el torso apoyándose con los brazos cuando volvió a desplomarse pesadamente, quedando otra vez tendido sobre él.
Y esta vez había resbalado todavía más hacia abajo.
Su cabeza casi terminó apoyándose en…
Shen Qing:
«…»
Gu Huaiyu:
«…»
—…¿Vas a poder levantarte o no?
La voz de Gu Huaiyu llegó desde arriba, finalmente al límite de su paciencia. Sonaba feroz y sombría, acompañada por otra respiración todavía más pesada.