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Después de que el holgazán se convirtiera en papá de unos pequeños prodigios Average 5 / 5 out of 1
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Novela web
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OnGoing
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Shen Qing jamás imaginó que terminaría dentro de una novela… y mucho menos ocupando el lugar de un personaje cuya vida familiar estaba lejos de ser envidiable.

Tras transmigrar, se encuentra casado con Gu Huaiyu, un hombre de una familia extraordinariamente rica, de temperamento frío y distante, cuya frágil salud lo mantiene en silla de ruedas. Pero ese matrimonio no es lo único que Shen Qing hereda de su nueva identidad. De repente, también tiene que enfrentarse a una responsabilidad para la que nadie lo preparó: convertirse en padre y cuidar de dos niños, Duoduo y Aozai.

Para alguien que siempre ha preferido una vida cómoda y sin demasiadas complicaciones, aquello debería ser una auténtica desgracia.

Sin embargo, Shen Qing tiene sus propias ideas sobre cómo vivir.

En lugar de seguir el rumbo que parecía reservado para el dueño original de ese cuerpo, decide disfrutar de la buena vida que tiene delante. Y si para conservarla debe ocuparse de los pequeños, tampoco parece tan difícil. Lo que comienza como una convivencia nacida de las circunstancias va transformándose poco a poco mientras Shen Qing, con su carácter despreocupado, directo y sorprendentemente atento cuando realmente importa, altera sin proponérselo la dinámica de toda la familia.

Duoduo, inteligente, serio y mucho más maduro de lo que correspondería a su edad, y Aozai, pequeño, adorable y lleno de energía, comienzan a acercarse a este nuevo Shen Qing. Y mientras él aprende a desenvolverse como padre, también tiene que convivir con Gu Huaiyu, el hombre al que llama alegremente «esposo» mientras intenta descifrar qué se esconde detrás de su carácter imperturbable.

Gu Huaiyu está acostumbrado a mantener a los demás a distancia. Shen Qing, en cambio, parece incapaz de comportarse como alguien que le teme.

Entre niños excepcionalmente inteligentes, situaciones familiares inesperadas, cámaras, vida cotidiana y toda clase de incidentes que convierten los días tranquilos en algo bastante menos tranquilo, la distancia entre los dos hombres comienza a adquirir matices difíciles de ignorar. Gestos que inicialmente parecen simples, conversaciones aparentemente casuales y una convivencia que ninguno de los dos buscó empiezan a cambiar lentamente aquello que los une.

Porque Shen Qing podrá considerarse un holgazán, pero ser esposo y padre resulta mucho más complicado —y mucho más importante— de lo que esperaba.