Viajé al pasado para ganar dinero y criar a mi bebé - Capítulo 35
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- Capítulo 35 - Iluminado
Por suerte, había comprado tres tanpozi, Shen Ruo envolvió a las otras dos en tela, así que ahora ya habían otras dos planchas sencillas.
Después de mirarlo durante mucho tiempo, Lan Fan estaba ansioso por intentarlo, nunca lo había hecho antes, sus criadas se encargaban de su ropa y el sólo se cambiaba al día siguiente, así que nunca lo había hecho él mismo.
Shen Ruo también le dio una, y los tres ocuparon tres lados de la mesa del comedor, y empezaron a planchar en silencio.
Lan Fan, que era una persona desperada, perdió la paciencia al cabo de un rato.
Aunque era reconfortante y satisfactorio ver cómo se planchaban las arrugas, al final resultaba aburrido hacer esa acción constantemente.
– Se necesita paciencia para hacer este trabajo. – Dijo. Admirando a Shen Ruo y Liu Shan que podían trabajar sin parar.
No es buena idea descuidar a los invitados, aunque ahora sean amigos. Pero no es el estilo de Shen Ruo dejar de lado a sus amigos cuando está trabajando.
Shen Ruo sugirió:
– ¿Por qué no vamos a dar un paseo? Hay montañas y un gran bosque de bambú al oeste del pueblo, también hay un pequeño arroyo cerca, con agua clara y peces en él.
Er Gou, que acababa de regresar de casa de su amigo, dijo inmediatamente:
– ¡Hay frutas en la montaña, y son muy dulces! Dahu gege recogió algunas para mí hace un rato, quería traerlas a casa para que las probaran mis padres y mi tío menor.
Era la primera vez que Liu Shan escuchaba a Er Gou decir que quería traer algo para ella, así que sonrió y preguntó:
– ¿Y la fruta?, mamá no puede verla.
Shen Ruo también lo miró con curiosidad.
Vio que Er Gou sonreía tímidamente, se rascaba la mandíbula y decía:
– Me caí y todas las frutas rodaron, no pude encontrarlas.
Shen Ruo sonrió y acarició la cabeza del niño, sonriendo.
– Entonces eso fue lo que pasó, Er Gou, puedes llevarme contigo, te ayudaré a recoger la fruta, ¿está bien?
– Mamá, ¿irá también? – Er Gou asintió, y luego ladeó la cabeza y le preguntó a Liu Shan.
Liu Shan sacudió la cabeza y dijo:
– Mamá está planchando, no puedo ir.
– Tío Lan, ¿va a ir? – preguntó Er Gou.
– Voy a ir. – Lan Fan no tenía nada que hacer aquí, y ya había subido a una montaña antes, cuando estaba de excursión en primavera con un grupo de eruditos, después de todos estos años, no había tenido la oportunidad de volver a subir a la montaña, por no hablar de recoger fruta.
– Entonces ve a cambiarte de ropa, tu ropa no es adecuada para subir la montaña, se dañará fácilmente con las ramas. – Dijo Shen Ruo.
Liu Shan también asintió y dijo:
– Si no te importa, buscaré algo en la ropa de mi esposo que puedas ponerte.
Aunque Lan Fan había crecido con buena ropa, no era una persona arrogante, y sabía que todos en el pueblo usaban ropa de lino, y no había razones para que él no pudiera ponérsela.
Lan Fan dijo:
– Bien, entonces molestaré a la señora Liu.
Shen Feng era alto y fuerte, los dos tenían más o menos la misma altura, y su ropa le quedaba un poco holgada a Lan Fan.
Después de cambiarse el traje de brocado, Lan Fan tampoco parecía un pueblerino, pero después de cambiarse de ropa, su temperamento se volvió mucho más discreto, al menos hasta el punto de no estar rodeado de gente cuando salía. Es cierto eso que dicen de que las personas dependen de la ropa y los caballos de sus monturas.
– Vamos, lleva la cesta. – Shen Ruo no ha estado en las montañas desde que transmigró, y hay muchas cosas buenas en las montañas, así que necesita llevar una cesta para recogerlas.
Shen Dashan sabe hacer cestas, hechas con gaviones de bambú. Las cestas hechas por su padre tienen buen aspecto, y las agarraderas estaban envueltas con cuerda de cáñamo, para que no resbalaran fácilmente al transportar objetos pesados.
Er Gou también tiene una pequeña cesta exclusiva para él, Shen Ruo y Lan Fan también llevaban una cesta cada uno, las cestas también traían un hoz, para cortar las malas hierbas y ramas que se encontraran por el camino, y unos tubos de bambú llenos de agua, Shen Ruo también cortó un pedazo de tela para llevársela consigo, y cuando las cosas estuvieron casi organizadas, las tres personas fueron juntas al lado oeste del pueblo.
Al fin de cuentas, la combinación de un hombre guapo y un hermoso ge’er con un niño, realmente atraía la atención de la gente.
Algunas de las mujeres vieron a Shen Ruo y lo saludaron, Shen Ruo respondió con una sonrisa, presentando a Lan Fan como su amigo.
El hecho de que algunas cosas se extiendan como la pólvora hace que sea aún más importante no ocultarlas, de lo contrario, las personas comenzarán a pensar que están saliendo.
Entonces Shen Ruo decidió, generosamente, presentar a la gente a su amigo que vino al pueblo Shen de visita, y todos entendieron.
Y así, fue disipando rumores durante todo el camino, Er Gou rebotó hacia adelante, y había una serie de flores silvestres desconocidas, floreciendo a lo largo del borde del camino. También había cornejos meciéndose al viento, y todo era una escena vibrante. El aire olía a hierba y tierra, que te hace sentir parte de la naturaleza, como si fueras uno con las montañas, el agua, la hierba y los árboles.
Lan Fan probablemente comprendió por qué a muchos poetas les gusta hablar sobre la naturaleza.
Cuando sea viejo, a él también le gustaría dejar atrás todas sus cargas y escaparse para vivir en un pueblo, con una rutina diaria sin prisas, pensar en un día así, es maravilloso.
Esta montaña se llama «Montaña de la Cabeza del Tigre», se dice que hace tiempo vivía un tigre en esa montaña, el cual fue asesinado por un valiente cazador del pueblo Shen, cortando su cabeza con un hacha. Así que le dieron el nombre de «Cabeza del Tigre».
La montaña estaba en el lado oeste del pueblo, justo al pasar cerca de la casa de Gu Yun, Shen Ruo extendió la mano y señaló el lugar, diciéndole a Lan Fan:
– Esa es la casa de Gu Yun, su casa está rodeada por un cerco.
Lan Fan asintió y vio que era una casa con cinco habitaciones, así que debía haber espacio para que él y A Fu pasaran la noche.
Los habitantes del pueblo Shen suben seguido a la montaña para cortar leña, y hay un camino muy transitado, de unas tres personas de ancho, en el que sólo crecen unas pocas hierbas. Si se sube por ese camino, se puede apreciar un bosque frutal antes de llegar a la mitad de la montaña, pero si sigue subiendo el camino, es un poco incierto, lleno de maleza y arbustos, adentrándose a las profundidades de la montaña. Sólo algunos herboristas y cazadores se atrevían a entrar hasta allí, pero la gente común solía ir hasta la mitad para buscar algo de comer y luego volvían a su casas.
Los niños del pueblo eran obedientes, y corrieron como mucho hasta la mitad de la montaña «Cabeza de Tigre» para jugar, sin querer adentrarse más.
– Mira, tío menor, esos son los árboles que le mencioné. – Er Gou jaló con entusiasmo la manga de Shen Ruo, tirando de él hacia el árbol.
– Ve más despacio, ten cuidado de no caerte. – Shen Ruo vio que Er Gou estaba a punto de saltar e inmediatamente lo tomó de la manita, jalando de él para que se quedara a su lado.
No había mucha hierba en el camino de la montaña, excepto que para llegar a aquel árbol, había que pasar por encima de la maleza.
Shen Ruo sacó un haz para abrir el camino, sosteniendo a Er Gou de la mano, Lan Fan caminaba detrás de ellos, mirando hacia el este y al oeste, los árboles han crecido durante mucho tiempo que podían crear sombras y cubrir el cielo, en el bosque, se sentía como si el cielo estuviera oscuro.
Era la primera vez que Lan Fan experimentaba la sensación de pisar maleza y hojas muertas, sus pies se sentían suaves y hacían un sonido crujiente al caminar.
Shen Ruo caminó cerca antes de encontrar que en el árbol de frutas silvestres colgaban peras amarillas, algunas de las que colgaban alto habían sido picoteadas por pájaros, pero eso significa que las frutas deberían ser dulces.
– Tío menor, tío Lan, voy a recoger esa fruta para que coman. – Todos los niños del pueblo sabían trepar árboles, Er Gou quería presumir frente a su tío menor, así que se abrazó al árbol de peras y empezó a trepar.
El peral tiene una corteza dura que es fácil de pisar, y hay ramas alrededor del árbol, Er Gou sólo tiene cuatro años, pero ya es un buen escalador.
Lan Fan vio que este árbol puede ser tan grueso como los brazos de un adulto, por lo que debería tener muchos años en crecimiento, no es de extrañar que pueda producir peras grandes y dulces.
Shen Ruo también sabe cómo trepar árboles, en su memoria, había trepado árboles junto a su hermano mayor cuando era niño, y en su vida anterior, Shen Ruo también sabía trepar, estas son las habilidades básicas de un joven de campo.
– Er Gou, ten cuidado. – Shen Ruo observaba desde abajo como Er Gou trepaba por el árbol, pero necesitaba pisar las ramas para alcanzar las peras, porque sus brazos eran demasiado cortos para alcanzarlas.
Se agarró al tronco del árbol con una mano, y separó un poco los pies para estirarse, intentando alcanzar las peras.
Shen Ruo parecía asustando, entonces gritó:
– ¡Er Gou, baja, deja que tu tío menor lo haga!
La rama parecía muy delgada, y aunque Er Gou es pequeño y ligero, teme que la rama se pueda romper.
Er Gou estaba un poco triste, porque sus manos eran tan cortas que ni siquiera podía recoger las peras aunque quisiera. ¿Por qué él no podía recoger las peras cuando el hermano Dahu si podía?
Pero hizo caso a su tío y bajó del peral, estaba tan agraviado que se abrazó a la cintura de Shen Ruo, sin soltarlo, dijo:
– Tío menor, soy tan inútil que no pude recoger la fruta.
Shen Ruo frotó la cabeza de Er Gou y lo felicitó suavemente:
– ¿Quién dijo que eres inútil?, mi Er Gou ya es muy bueno y puede ayudar a la familia, cuando yo tenía cuatro años, aún no sabía ni trepar un árbol.
Lan Fan que estaba a un lado, dijo. – Así es, Er Gou, eres muy bueno, tu tío Lan ni siquiera podía trepar a un árbol cuando era niño. – Lan Fan realmente no sabía trepar, era travieso de pequeño, pero ¿cómo no iba a tener miedo a las alturas?
– ¿De verdad? – preguntó Er Gou mientras miraba a Shen Ruo y luego a Lan Fan.
Ambos asintieron, y el niño se sintió feliz.
Er Gou aún es un niño pequeño, y ha sufrido mucho en el pasado cuando su familia no estaba bien, y él sólo quiere ser bueno con su familia y ayudarles.
– Traje un pedazo de tela, tú y tu tío Lan sostendrán la tela, esperando debajo del árbol para atrapar la fruta, yo subiré a recogerla.
Shen Ruo les indicó y subió con dos o tres saltos al peral con ayuda de sus manos y rodillas, miró hacia abajo y vio que Er Gou y Lan Fan sostenían la tela, arrancó una fruta y la tiró, la pela cayó justo en el centro de la tela, sin aplastase ni rodar hacia abajo.
Lan Fan alargó la mano, tomó las peras y las puso en la cesta.
– Estas peras son realmente grandes, parecen incluso más grandes que las que venden en la ciudad.
Shen Ruo sonrió y dijo:
– Este árbol ha estado aquí desde que era un niño, y da fruta todo el año, incluso recogí peras de aquí hace unos años.
Er Gou ni siquiera había nacido, así que cuando escuchó a su tío menor decir eso, preguntó inmediatamente:
– Tío menor, ¿eran dulces las que recogía antes?
Shen Ruo recordó y dijo:
– No, las peras de ese entonces eran tan pequeñas que ni los pájaros querían picotearlas.
Shen Ruo recogió todas las peras que pudo y se bajó de árbol.
En la cesta ya había una docena de grandes peras amarillas, que tenían un aspecto delicioso. La mayoría de la gente del pueblo no es tan cuidadosa, sólo recogen la fruta, le quitan un poco el polvo con sus ropas y luego se la comen.
– Hay polvo en las frutas, así que hay que lavarlas antes de comerlas, si no, nos dolerá el estómago. – Aunque la fruta en la antigüedad no se trataba con endulzantes ni pesticidas, no había garantía de que no hubieran sido arrastradas por bichos o serpientes, por lo que aun así había que lavarla.
Colocaron la tela bajo el árbol y los tres se sentaron. Shen Ruo sacó un tubo de bambú con agua y se lo entregó a Lan Fan.
Lan Fan estaba inseguro, se quedó quiero y dijo:
– Todavía no tengo sed.
Shen Ruo dijo:
– No te pedí que bebieras agua, sostén esto y vierte lentamente el agua, lavaré tres peras para que podamos comerlas.
Lan Fan asintió, aunque había puesto una tela debajo, aún le solía un poco sentarse sobre la maleza y la grava, se levantó y comenzó a echar el agua, mientras Shen Ruo lavaba las peras con el agua.
La primer pera lavada fue entregada a Er Gou, quien la tomó y mordió, su manita ni siquiera podía sostener toda la pera, lo que indicaba que era muy grande.
– ¡Es muy dulce! – Er Gou dio un mordisco y dijo con una sonrisa. Acababa de comer los dulces que le regaló Lan Fan y lo comparó. – ¡Esta fruta es más dulce que el dulce que me regaló el tío Lan!
Lan Fan levantó las cejas ante sus palabras y dijo:
– ¿De verdad? Entonces tendré que probarlo.
Shen Ruo terminó de lavar las peras, le dio una y se quedó con la otra para comérsela.
La pera estaba suave y húmeda, y el dulce jugo estalló en su boca de un bocado, saciando su sed al instante.
– Este año el peral ha crecido maravillosamente y los frutos que da son todos dulces. – Shen Ruo quiso presumir, con los ojos entrecerrados con satisfacción ante la deliciosa fruta.
En su vida anterior, también le gustaba comer fruta, en el siglo XXI, hay varios tipos de frutas, nacionales y extranjeras, que se pueden comprar en diferentes fruterías. En aquella época, su fruta favorita eran las peras, como peras balsámicas, peras silvestres y peras congeladas, todas ellas eran sus favoritas. Por supuesto, también le gustaban otras frutas, como la sandía, el melón, el durazno, pero desgraciadamente, en la antigüedad son muy difíciles de conseguir.
También se preguntó si habría semillas de esas frutas en esta época.
Lan Fan dijo:
– En verdad es muy dulce, las que venden en la ciudad imperial no son tan dulces como esta.
Los perales de aquí son todos silvestres, y la fruta es gratis, por lo que cualquiera puede tomarla si la ve, hay muchas que han sido picoteados por los pájaros, lo que es una lástima. También hay muchas que ya están maduras, y se pudrirán si no se recogen, así que Shen Ruo planea recoger más.
Las más pequeñas que no están del todo maduras se dejarán en las ramas para que sigan creciendo, y más personas puedan recogerlas después.
Después de comer las peras, Shen Ruo subió al árbol para recoger más, mientras Lan Fan y Er Gou trabajaban juntos para atrapar las peras, los tres cooperaron y pronto llenaron las dos cestas grandes y una pequeña que habían traído.
Shen Ruo subió muy alto, y vio que en un claro no muy lejano, crecían muchos helechos de montaña, así como mejorana, todos ellos vegetales silvestres, muy buenos para comer y bastante nutritivos. En el siglo XXI son muy caros, pero aquí están en todas partes y nadie quiere recolectarlas para comer. En el pueblo, sólo vienen a buscar verduras silvestres para comer los que son demasiado pobres.
– ¿Quieres venir conmigo a recoger verduras silvestres o quieres quedarte aquí y esperar? – Shen Ruo bajó del árbol, recogió la tela y se dirigió al lugar donde crecían las verduras silvestres.
La cesta quedó bajo el árbol por ahora, y nadie vino a recogerla, Lan Fan tomó la manita de Er Gou y siguió a Shen Ruo.
Hay gente en la ciudad a la que le encanta la comida silvestre del campo, y son muy aficionados a estas verduras silvestres, Lan Fan también ha comido las que fríe su propio cocinero, que son amargas y astringentes, y no son buenas para degustar. No le interesaban estás verduras silvestres que crecían como malas hierbas en el suelo.
Er Gou había comido verduras silvestres cuando era niño, así que se puso en cuclillas para ayudar a recogerlas, arrancando una y preguntando a su tío menor si había arrancado la correcta.
– Sí, este que tiene la parte superior tan delgada como la uña de un gato es un helecho, y tiene muchos beneficios terapéuticos para la salud. Las hojas cortas y dentadas de los lados se llaman mejorana, que son muy nutritivas. Tienen más vitaminas C que los cítricos, así que es bueno comerlas.
Todos en la familia tienen la piel como la cera, un poco amarillenta, por lo que deben consumir más vitaminas.
Lan Fan dijo. – He comido este tipo de vegetal silvestre, es amargo y astringente, no quiero comerlo aunque sea nutritivo. – Su rostro se puso verde al recordar aquel sabor.
– Eso es porque no saben cómo cocinarlo, te enseñaré como se cocina correctamente esta noche.
El pasatiempo de Shen Ruo es hacer que ingredientes que de otro modo serían desagradables sepan bien, sin mencionar que este tipo de verduras nutritivas pueden fortalecer el cuerpo cuando se comen, y si tiene tiempo después, vendrá a recoger algunos más para darle a su familia un tónico.
Dobló la tela para hacer una bolsa y la colgó en su cuello, metiendo las verduras silvestres cada que los recogía, Er Gou tomaba un puñado pequeño de verduras, se acercaba a Shen Ruo y las metía en la bolsa de tela.
Er Gou es muy parecido a Shen Ruo por naturaleza, y cuánto más lo elogian, más recoge y más rápido lo hace.
Uno es pequeño y el otro está ocupado, y no es bueno que un hombre se quede sin hacer nada, por lo que Lan Fan también intentó ponerse en cuclillas, para ayudarles a recoger las verduras silvestres.
Pero era un completo ignorante de las verduras, y recogía las plantas a ciegas.
Cuando tomó un puñado y se lo dio a Shen Ruo, cuyo puñado era perfectamente equivalente a todas las verduras silvestres comestibles.
Er Gou se rió de él por arrancar un puñado de malas hierbas, pero Er Gou sabía lo que hacía, y después de reírse, tomó el helecho y la mejorana y se los dio para que los usara como muestra.
Lan Fan estaba tan indefenso, realmente todos los que miraba se le hacían muy parecidos.
Shen Ruo y Er Gou trabajaron juntos para recoger una gran bolsa de verduras silvestres, tantas de estas no se pueden comer a la vez, así que cuando el helecho se hubiera secado, sólo habría que mojarlo y hacer verduras fritas para comer.
También desenterró dos girasoles con el haz, directamente de la raíz, listo para llevárselos a casa y plantarlos en el lado soleado de su casa, ¡para después freír algunas semillas para que su familia comiera como tentempié!
El viaje a la montaña fue muy fructífero, y el tiempo pasó volando mientras caminaban por las colinas. El sol brillaba en el oeste y pronto oscurecerá.
Los tres bajaban juntos por la montaña, y si se encontraban con gente en el camino, le regalaban unas peras si los saludaban amistosamente, como estas peras eran difíciles de cosechar, quienes las recibían, tenían una sonrisa en la cara.
Si la gente del pueblo quiere construir una buena relación, regalan algunas de sus propios cosas de vez en cuando, haciendo que la amistad aumente. Aunque todas son pequeñas cosas que no valen mucho, la intención es lo más importante.
Lan Fan se ha familiarizado ahora con Er Gou, es un hombre de veintinueve años pero todavía sigue las travesuras de Er Gou, y juega a un juego infantil de competir para ver quién llega primero a la casa, haciendo que Shen Ruo no sepa si reír o llorar. Un noble joven maestro de ciudad se ha vuelto así ahora.
Había ocho peras grandes en la pequeña canasta de Er Gou, y la familia de Gu Yun sólo eran él y su madre, así que esta pequeña cesta era perfecta.
Dejó una cesta de peras frente a la casa de Gu Yun, Shen Ruo llamó dos veces a la puerta y se fue.
Las sombras se alargaban mientras caminaba hacia su casa bajo el sol poniente.
Shen Ruo pensó para sus adentros: A estas alturas, mi cuñada ya debe estar cocinando el arroz, mi pequeño Wonton debe extrañarme.
Ahora estaba desesperado por volver a casa.
Cuando se marcharon, se abrió la puerta de madera de la casa de Gu Yun, y Liu Lanxiang se quedó un poco perpleja al ver una cesta de peras en la puerta.
Cuando alguien pasaba por allí, preguntó casualmente:
– ¿Sabes quién le ha regalado peras a mi familia y por qué se ha ido?
Un pueblerino acababa de terminar de comerse una pera y le devolvió la sonrisa:
– Es un regalo de Ruo ge’er, acaba de bajar de la montaña y ha recolectado muchas peras. Estas persas son muy dulces, dijo que aún habían muchas en la montaña, pienso ir a recogerlas en un par de días.
Liu Lanxiang miró en dirección al extremo este del pueblo, pero no había rastro de Shen Ruo por el momento.
Ella entró a su casa con una cesta de peras, lavó dos y se las llevó a su hijo para que las comiera.
Gu Yun estaba acostado en su cama leyendo, cuando vio a su madre entrar y la saludó:
– Madre.
– Tómate un descanso, no dejes que tu vista se dañe. – Dijo Liu Lanxiang con preocupación, entregándole una pera. – Come una pera.
Gu Yun la tomó y preguntó despreocupadamente:
– Madre, ¿de dónde salió esta pera?
– Ruo ge’er… me la regaló. – Liu Lanxiang le dirigió una mirada complicada.
– ¿Dónde está?
– Se ha ido. – Liu Lanxiang dijo. – No lo vi, sólo abrí la puerta y vi una cesta de peras en el suelo.
Gu Yun asintió, tomó la pera y la miró sin comérsela.
Liu Lanxiang trató de contenerse, pero tenía una pregunta en su boca durante mucho tiempo, y realmente no pudo contenerse.
Ella dijo:
– Tu madre te va a preguntar algo, responde con sinceridad. Ya no eres joven, y tienes la edad suficiente para formar una familia, ¿tienes a alguien en mente?
Gu Yun abrió mucho los ojos y miró a su madre:
– Madre, esta vez siento que pasa algo extraño… es como si hubiera olvidado algo, hay algunas escenas extrañas que aparecen en mis sueños, pero en realidad no puedo verlas con claridad, sólo son simples sombras.
Los dos dependían el uno del otro, y Gu Yun nunca le ocultaba nada a su madre.
– ¿Tuviste un sueño erótico? – Liu Lanxiang fue directo al punto.
– …… – El rostro de Gu Yun no mostró la más mínima expresión, sólo un leve enrojecimiento en sus orejas.
Liu Lanxiang lo miró y comprendió.
Su hijo, que desde niño se había desinteresado por completo del amor, ¡ha sido iluminado!