Viajé al pasado para ganar dinero y criar a mi bebé - Capítulo 276
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- Capítulo 276 - Shen Ruo es un buen cazador ofertas y ha comprado a dos nuevos compañeros
Liu Shan abrió mucho los ojos, quería decir: «lo barato sale caro», pero después de pensarlo, volvió a tragar saliva y miró a Ruo ge’er como si tratara de adivinar lo que estaba pensando.
—Primero ve a buscar al doctor Liu para que venga a tratar sus heridas. Al ser el futuro maestro de pequeño Wonton, dile que se quede a comer —dijo Shen Ruo.
Todavía tienen algunos hilos de bordar, pero da la casualidad de que no son suficientes, por lo que deben ir a la ciudad a comprar más. La tienda donde compran estos materiales está cerca del centro médico del doctor Liu, por lo que pueden pasar a visitarlo.
—Bien, regreso en un momento. —Liu Shan también está familiarizada con el doctor Liu. Sobre todo porque él es a quien recurren cuando cada vez que se enferman y también es el hermano menor –de nombramiento– de su suegra, e incluso podrá ser el futuro maestro de pequeño Wonton.
En los últimos días, debido a la necesitas de cocinar muchos pasteles de suero de leche al vapor y hacer té con las hojas de bambú, el agua en la ha estado caliente durante todo el día.
Los hombres que compraron son altos, de manera que la ropa de Gu Yun no les quedaría bien, pero para su fortuna el padre de Shen Ruo trajo mucha ropa consigo la última vez que vino de visita. Entonces, Shen Ruo fue a buscar la ropa vieja y andrajosa de su padre –que había sido remendada muchas veces– para que pudieran usarla.
Después de que la familia ahorrara algo de dinero, Li Shantao hizo un conjunto de ropa nueva para cada uno, o por decirlo de otra forma, Shen Dashan le dijo que no debería tirar aquellos trapos, alegando que podía remendarlo en su ropa y que nadie notaría el desgate, esto es un claro ejemplo de su austeridad.
Aunque la austeridad es una buena virtud, no hay necesidad de serlo en exceso cuando se puede tener algo mejor.
Gu Yun siguió a Shen Ruo. A pesar de que los hombres que compraron no parecían disciplinados, eso no significaba que Shen Ruo no los trataría como seres humanos y tampoco abusaría del poder que tiene al poseer sus contratos de venta.
Al alquilar este patiecito recientemente, los muebles de la anterior familia seguían aquí, pero como Cui Pingan –quien compró este patio– dijo que pensaba dejar que sus hijos vivieran aquí en el futuro, no movieron ni desecharon ni una sola de las cosas, solo contrataron a alguien que viniera a limpiarlas.
También hay una vieja bañera que pueden usar ambos.
Viendo que Shen Ruo estaba a punto de llevarles la ropa, Gu Yun ordenó:
—Dámela.
Shen Ruo le entregó la ropa y ambos fueron a la habitación dónde se encontraban los hombres. Cuando ellos los vieron llegar, todavía los observaban con ferocidad, como si les estuvieran advirtiendo que no era buena idea meterse con ellos.
Pero Shen Ruo no les tenía miedo y a menos que quisieran ir a prisión y probar los castigos de los oficiales de gobierno, no se atreverían a hacerles algo. No son más que «tigres de papel». Gu Yun puso la ropa sobre la mesa y les dijo:
—Deben bañarse y ponerse esto.
Miraron superficialmente la ropa remendada, que parecía más vieja que la que estaban usando. Esta ropa esta descolorida, parchada y la tela muy delgada, pero mínimo no tiene hoyos ni mugre: es ropa limpia. Shen Ruo les entregó una navaja.
—Después de que se bañen, usen esto para afeitarse la barba y otras partes que necesiten rasurarse.
Ellos habían vivido en ambientes desagradables por mucho tiempo, lo que significa que no deben tener su cuerpo limpio y es probable que tengan piojos y pulgas entre sus pelos. Inclusive algunas de sus heridas están llenas de pus y se percibe el nauseabundo olor de estas.
A pesar de ello, Shen Ruo y Gu Yun no mostraron ni una expresión de desdén, limitándose a hablar lo más serio posible.
Esos pelos están secos y tienen sangre pegada, un lugar donde las pulgas y piojos vivirían felices, pero no es suficiente con asearse, así que lo más efectivo es afeitarse y cortar el problema de raíz. Los hombres gruñeron en negación, sin querer escuchar las órdenes de Shen Ruo.
—La piel es sagrada, un regalo de nuestro progenitores. ¿Cómo puedo dañarla de esta manera? —alegó uno de ellos.
Shen Ruo alzó las cejas. Este feroz hombre tenía conocimientos culturales.
—Si no te asusta que los piojos beban tu sangre y que las pulgas roan tu carne, no lo hagas.
Shen Ruo asintió y lo miró: esta persona estaba siendo quisquillosa. Su cabello solo llega hasta sus hombros, lo que indica que se cortó hace tiempo, pero se niega a hacerlo cuando ellos se lo ordenas. Aunque Shen Ruo los quiere tratar como seres humanos, eso no significa que pueda discutir con ellos hasta la muerte.
—Mis palabras son órdenes, solo deben hacer lo que yo diga. Si no tienen conciencia sobre sí mismos, entonces no me importaría probar cómo se siente tener esclavos. —Shen Ruo miró a los hombres con indiferencia –parecida a la de Gu Yun– y fue capaz de engañarlos y convencerlos.
Ambos lo miraron, tomaron la navaja y la muda de ropa. Ellos no están siguiendo órdenes, solo les incomoda la suciedad y quieren darse un baño.
—Hay agua hirviendo en la cocina, un pozo con agua fría en el patio y la bañera está en la habitación de al lado. Cuando se terminen de bañar, salgan al patio y esperen —indicó Shen Ruo.
Se fueron sin decir nada. Aunque no quieren cooperar, hay un opción viable para hacer sufrir a estos hijos de puta: primero, darse un doloroso baño para quedar limpios y frescos; segundo, ir a «hacer las paces» con aquellos dos. Como quieren ordenarles cosas solo por comprarlos, tendrán que soportar su poder destructivo.
Cuando Shen Ruo los vio irse, su rostro se suavizó y miró a Gu Yun con impotencia.
—Es demasiado cansado hablar con seriedad.
En el pasado, Gu Yun solía ser inexpresivo, resultando intimidante y asustando a todos los niños del pueblo, pero después de recibir una muestra de afecto esbozó una sonrisa. Si no fuera por eso, Shen Ruo habría pensado que Gu Yun sufría de parálisis facial. Para él es muy difícil mantener esta expresión –porque no está acostumbrado– pero debe hacerlo para que lo escuchen.
Gu Yun sonrió y pellizco sus mejillas con suavidad.
—No tienes que hacer esto. Si en verdad no siguen órdenes y requieren de disciplina, entonces iremos con Lan Fan para pedirle que nos preste a dos de sus guardias. Sus guardias están bien entrenados, solo los traeremos y dejaremos que estos se vayan.
Shen Ruo: «…». Eso es rápido y efectivo, puede incluirlo como plan B.
Inesperadamente, escuchó que algo se rompió. Shen Ruo frunció el ceño mientras Gu Yun iba a ver qué pasó; al abrir la puerta de la cocina vio que los cuencos de cerámica estaban rotos y dispersos y como ya no había con que recoger el agua caliente, los hombres habían regresado a su habitación. Le dijeron a Shen Ruo que no había sido intencional, pero por obviedad no les creyó; apretó los puños y se detuvo frente a ellos, diciendo con apatía:
—Tengo veinte cuencos, cada uno vale diez monedas de cobre; deberán pagarme dos tiras de monedas de cobre.
—¡Eso es coacción! Son solo cuencos de cerámica tosca de segunda calidad, puedes comprarlos por dos monedas —se quejó uno de los barbudos.
—Si digo que valen diez monedas de cobre es porque valen diez monedas de cobre. Ya veo, como quieren seguir causando estragos, deberán hacerse responsables de ello.
—¡Eres fraudulento!
Podían escuchar las voces superpuestas de los clientes; ellos sabían que Shen Ruo es el dueño de un pequeño puesto, pero no esperaban que fuera tan engañoso. Shen Ruo seguía parado, mirándolos autoritariamente con los brazos cruzados. Él no es de los que se arden con facilidad, lo que significa que no perderá el control por más enojado que esté.
Wu Meizi también escuchó los movimientos y se acercó para ver qué pasaba. Al darse cuenta de la tragedia ocurrida en la cocina, gritó de inmediato.
—¡¿Qué ha pasado?! Aigo, ¡maldita sea! No rompan los cuencos para desahogarse… ¡Ya no tenemos dónde comer!
Shen Ruo vio que estaba a punto de tomar la escoba y el recogedor para limpiar, pero la detuvo:
—Tía Wu no lo haga, yo limpiaré. —Después le dijo a ellos—: Si no limpian este desastre, olvídense de cenar.
Tras terminar de hablar, Shen Ruo fue a atender a sus clientes. Como estos hombres no le escuchan y ya está harto de hablar con ellos, prefirió irse para evitar regañarlos o golpearlos; como quieren poner a prueba su paciencia, Shen Ruo les demostrará que no es débil. Gu Yun fue con él, a sabiendas que Ruo ge’er estaba irritable.
Shen Ruo quiere tratarlos bien, pero ellos no aprecian sus buenas intenciones y le causan problemas intencionadamente; cualquiera que se encuentre en esta situación se molestaría.
Por ello, ambos se apoyan entre sí.
Quería consolar a su esposo al ponerse en sus zapatos, pero acaba de comprobar que ya no muestra signos de enfado y que estaba entreteniendo y ayudando a algunos clientes. Cuando estas personas ven a Shen Ruo, quieren acercarse a él, por lo que ahora estaba rodeado de gente. Gu Yun se colocó a un lado del mostrador, observando como alababan a su esposo y como los que ya sabían qué comprar querían que Shen Ruo les diera su opinión antes de comprar.
Los hombres pudieron descansar y el joven Song junto Shui ge’er se encargaban de recoger el dinero y saldar cuentas. Tras media taza de té, Shen Ruo sonrió y se acercó a Gu Yun.
—Vamos a ver si nos escuchan.
—¿Ya no estás enojado? —preguntó Gu Yun.
Shen Ruo negó con la cabeza.
—Cuando los compré, la yapo me dijo que habían vandalizado su residencia y que por ello se estaba deteriorando, supongo que esos dos fueron los culpables; si no fuera por eso, no me las hubieran vendido a un precio tan bajo.
Por lo tanto, Shen Ruo ya se había preparado para afrontar sus estragos, pero en un principio pensó que hoy sería tranquilo, al fin y al cabo, dejar que se bañaran, rasuraran, se cambiaran de ropa y bebieran té no harían que causaran desastres. No obstante, en cuanto llegaron empezaron a portarse mal y rompieron su vajilla; es cierto que sus cuencos de cerámica áspera no valen mucho, pero si no les hubiera mostrado su ira, podrían haber causado más daños, en cuanto a la indemnización, no pueden permitírselo aunque vendieran sus cuerpos.
Shen Ruo no sabe si podrán pagarle, pero algo es seguro, tendrán que hacerlo en el futuro.
—Les he escuchado hablar y se expresan muy bien, no parecen provenir de un lugar humilde. Me temo que hay cosas de ellos que no sabemos y como es de esperar, la yapo no nos dará tantos detalles —dijo Gu Yun.
Shen Ruo asintió.
—No importa, estos dos parecen ser muy inteligentes. Vamos a observarlos por un período de tiempo para saber si son aptos para trabajar con nosotros o no; si no, habremos comprado a dos peones. Cuando traigan los ladrillos para la casa ellos se encargarán de moverlos.
En resumen, deben demostrar que son útiles porque que ello depende el trato que recibirán. Si su rendimiento es bueno, la retribución también lo será y Shen Ruo no tendrá la obligación de controlar a estos «reyes destructivos».
Cuando salieron al patio, se encontraron con que los hombres ya se habían puesto la ropa vieja de Shen Dashan –quien les quedaba un poco apretada– y que estaba desgastada de abajo. El cabello había sido cortada y el vello de la barba afeitado por completo, también se lavaron la cara hasta dejarla blanca. Ya no se veían tan feos como antes.
Shen Ruo miró la cocina, dándose cuenta de que la alacena había sido limpiada y puesta en su lugar de origen, los trozos de cerámica rota también fueron barridos y recogidos.
Estaba satisfecho.
Liu Shan estaba bordando en el patio y Shen Ruo se sentó en la silla junto a ella, actuando como un jefe.
Estos hombres son muy atractivos, pero no son las únicas bellezas en el mundo.
Si miras bien, estos asesinos se parecen bastante, algo que no se podía notar a simple vista cuando su desordenado cabello les cubría la cara.
—¿Cómo se llaman?
Los hombres no lo miraron, quedándose en silencio.
Esto aún no le convence, Shen Ruo ya no les preguntó y estiró un dedo, señalando primero al hombre más alto a su izquierda.
—Tú, a partir de ahora te llamarás A Mei.
—Pfft… —El hombre no pudo contener la risa, quería permanecer en silencio y mostrarse desafiante, pero «A Mei»…. Jajaja, se negó a aceptarlo.
Al ver que su pequeño hermano lo miraba, dijo de inmediato:
—Me llamo Da Zhuang.
El hombre a su lado lo miró como si quiera tragarlo vivo, ¡sintió que lo habían traicionado!
Shen Ruo asintió con satisfacción. Era cierto que por muy sólida que fuera la alianza para hacer destrozos, siempre habrían conflictos internos.
—No los compré para que sirvan con criados. —Shen Ruo tenía que dejarles las cosas claras—. He abierto una tienda, quiero que trabajen conmigo.
Da Zhuang parecía querer decir algo, pero al ver que el hombre a su lado lo miraba, se quedó callado.
Shen Ruo los miró.
—Por supuesto, no es tan sencillo que se conviertan en nuestros compañeros, para ello deben pasar una prueba. Si no la pasan, tendrán que trabajar en el pueblo moviendo ladrillos. Ustedes pueden elegir que quieren. —Después de que Shen Ruo dijera eso, dejó de mirarlos, tenía otras cosas que hacer.
No les dijo que se fueran. Entró a la casa y abrió un poco la ventana, observando si estas dos personas continuaban allí de pie o volvían a su habitación. El resultado fue que A Mei se fue, pero Da Zhuang dudo un momento antes de seguirlo.
En la habitación, A Mei se sentó en un banquito redondo, mirando a Da Zhuang.
Lo odiaba con fervor.
—Hermano mayor, no creo que sean malos —dijo Da Zhuang—, aunque el joven ge’er es tacaño, un poco arrogante y astuto, todavía nos calentó agua para bañarnos e incluso nos trajo ropa limpia.
—¿Te sientes atraído por él? El contrato de venta sigue en sus manos, puede que te entregue un dátil dulce después de golpearte. Si no está feliz, nos golpeará y regañará, ¿cómo podríamos no defendernos?
Da Zhuang siseó, las heridas profundas en su cuerpo siguen supurando después de lavarlas. Esto resultaba doloroso.
—… Pero cuando tiramos la alacena, no nos golpeó.
—Mientras no nos devuelva el contrato, nuestra libertad seguirá dependiendo de él. Ya estoy harto de estos días. —Golpeó la mesa con tanta fuerza que casi la hizo temblar.
Da Zhuang extendió la mano para sujetarlo.
—¡Hermano mayor! ¡Ten cuidado, si se rompe tendremos que pagar un tael de plata!
—Heng, ahora somos su gente, ¿por qué deberíamos perder dinero? ¿Crees que serán tan amables como para pagarnos?
Da Zhuang se quedó en silencio.
El que rompió el silencio fue el doctor Liu, quien entró con una caja de medicinas. Su barba temblaba con cada paso que daba.
—¿Eres tú el herido? Ven aquí, te tomaré el pulso. —Él ha visto un montón de pacientes durante sus años de servicio, por lo que estas dos personas –que se ven altas, corpulentas y salvajes– no le causan preocupación; como médico, debe tratar a todos por igual.
Por no mencionar el hecho de que fueron comprados por Shen Ruo.
Los dos se miraron, un poco sorprendidos. El joven ge’er les dijo que traería a un doctor y así lo hizo, ¡debió costarle mucho dinero! Estaban doloridos y muchas de sus heridas estaban inflamadas y llenas de pus, parecen estar bien por fuera, pero en realidad están lastimados por dentro, como dos gatos enfermos.
Uno de ellos tenía fiebre, pero no se le notaba.
El doctor Liu les entregó un ungüento para sus heridas externas y también le prescribió un medicamento para uso interno.
—Tomen esto y compren la medicina, hiérvanla y bébanla, una dosis será efectiva. —El Doctor Liu dejó la medicina para heridas que había traído junto con su botiquín.
Los hombres grandes y fuertes, sentados uno al lado del otro frente al doctor, tomaron la receta en silencio. «Una moneda podría hacer caer a un héroe», pero ellos no traen consigo ni un centavo. Si quieren comprar estos medicamentos, tendrían que rogarle al ge’er que los compró.
—…Hermano mayor, me voy —dijo Da Zhuang.
—No, no puedes irte, ¿no hemos soportado cosas peores antes? —dijo. Se fue directamente a la cama y se preparó para descansar.
Da Zhuang dudó un momento, pero no podía desobedecer a su hermano mayor.
Primero, tomó el ungüento para las heridas y se la aplicó a él y a sí mismo.
—No hace falta decirlo pero, este ungüento para heridas es realmente bueno, aunque está frío —se jactó Da Zhuang.
Al no oír la respuesta de su hermano, volvió a mirar y vio que se había quedado dormido.
Había dos extraños más en el patio, y todos estaban sinceramente un poco asustados, porque parecían realmente feroces. Shen Ruo decidió quedarse hoy en la ciudad para ver si estas dos personas continuaban causando problemas. Si realmente desobedecían, entonces serían llevados de vuelta al pueblo para mover ladrillos, y si ni siquiera hacían un buen trabajo moviendo ladrillos, entonces realmente tendrían que ser enviados al gobierno.
Después de todo, las personas que tienen un deseo destructivo todo el tiempo son personalidades antisociales. Una persona así no debería ser liberada para causar daño a los demás.
El doctor Liu se quedó a cenar, y estaba muy contento porque pudo abrazar a pequeño Wonton, aunque el pequeño se meó encima la primera vez que lo cargó, pero viendo su carita llena se astucia, no pudo evitar sentir cariño por él.
—Ruo ge’er, míralo, hasta agarró el ginseng. De todas las hierbas que he metido en mi caja de medicinas, ésta es la más cara. —El doctor Liu sonrió, sosteniendo al bebé y otorgándole el ginseng para que lo usara como un juguete.
Shen Ruo no pudo contener la risa.
—No lo deje hacer eso, si lo babea, ya no podrá usarlo.
A pequeño Wonton ahora le encanta meterse cosas en la boca y Shen Ruo lo regañaba por ello, así que rara vez lo hará delante de su papá. Pero según la madre de Shen Ruo, lo que más le gusta morder al cachorro son las largas orejas de su peluche de conejito blanco.
En cuanto las palabras de Shen Ruo salieron de su boca, el doctor Liu vio que la manita del pequeño Wonton, que se estiraba y estaba a punto de meterse el ginseng en la boca, inmediatamente se detuvo.
—Aiyo muñequito, esto es un ginseng de cien años, los demás darían su vida por un trocito. Si mordisqueas aunque sea un poco, podría sangrarte la nariz, ¿entiendes?
Pequeño Wonton:
—Ah… ah gu. —Aún quiere probarlo, porque es la primera vez que lo ve.
El doctor Liu le quitó el ginseng y lo metió de nuevo en la caja de medicinas, y cuando vio que el bebé estaba a punto de llorar, inmediatamente lo abrazó y lo engatusó.
Pequeño Wonton olió el aroma de la medicina en el cuerpo del doctor Liu y sus ojos parpadearon mientras se estremecía, y una vez que levantó la mano, tiró de su larga barba.
Shen Ruo se limitó a observarlos de reojo, su propio hijo es realmente anárquico, aún es pequeño y ya se atrevía a armar un alboroto delante de su futuro maestro, ¡e incluso le quería arrancar el bigote!
Sin embargo, el doctor Liu no se enojó en lo más mínimo, sino que incluso acercó la barbilla.
—A pequeño Wonton le agrada el doctor Liu —dijo Gu Yun.
Shen Ruo de repente se sostuvo la frente, obviamente, pensó en sus dos madres, quienes favorecían mucho a su bebé.
El doctor Liu cree que este niño es inteligente, basándose en la hierba que eligió, considerando que solo trae seis tipos de hierbas. Trae hierbas espinosas para detener el sangrado, ginseng para reponer la sangre… y la hierba Zhaoyan para tratar el acné.
El doctor Liu lo tomó en brazos y le enseñó a reconocerlas, diciéndole qué son, para qué sirve y cuáles son sus efectos.
Pequeño Wonton balbuceó en respuesta, y el doctor Liu se alegró mucho de que pudiera entenderlo, o al menos eso quería creer.
Al explicarle sobre la «hierba Zhaoyan», el doctor Liu suspiró en silencio en su corazón. Este muñequito nació gracias a la influencia del incienso hecho con la hierba Zhaoyuan, pero lo bueno es que sus padres están enamorados y son una familia feliz.
Pero algo es un hecho, la ceniza de hierba es demasiado perjudicial.
Antes de que terminara de hablar, pequeño Wonton se enojó, gritando con su vocecita, estiró su manita y tiró la hierba en la mano del doctor Liu.
El doctor Liu la sujetaba sin fuerza, porque no esperaba que pequeño Wonton hiciera eso. No la recogió y dejó que la hierba cayera al suelo.
Shen Ruo oyó el sonido e inmediatamente preguntó:
—¿Qué pasa?
Sintió que había algo de ira en el grito de pequeño Wonton.
Gu Yun también miró hacia allí.
El doctor Liu se inclinó, tomó la hierba Zhaoyan y se rió.
—¡Se está «vengando» en nombre de ustedes!
Pequeño Wonton no sabe lo que es la hierba Zhaoyan, sólo sabe que esta hierba huele a acre y es desagradable de ver.
Las colitas en la cabeza del cachorro han vuelto a crecer y se balanceaban. Shen Ruo se acercó y le tocó la cabeza.
Pequeño Wonton inmediatamente estiró sus cortas manos hacia él, queriendo ser abrazado por su papá.
Shen Ruo entonces sacó al bebé de los brazos del doctor Liu.
—La tía Wu ya ha preparado la comida, comamos primero.
El doctor Liu se rió y preguntó:
—¿Hay algún platillo picante?
—Sí, debe probarlo sin sudarlo —Shen Ruo respondió con una sonrisa.
Gu Yun intervino:
—Es el adobo preparado por las manos de mi esposo.
—Bien, bien, bien. —El Doctor Liu sonrió—. También les traje un regalo, está en esa mesa, no lo olviden.
—Solo tenía que venir, ¿por qué trae regalos? —Shen Ruo originalmente le pidió que le ayudara a tratar a los dos pacientes, pero no esperaba que el doctor Liu les trajera regalos.
El doctor Liu se tocó la barba y dijo con una sonrisa:
—Me temía que no tuvieran suficiente, así que les traje dos tarros más.
Shen Ruo y Gu Yun: «…»
Shen Ru se sonrojó y miró a Gu Yun. De inmediato se levantó de la mesa para guardar el regalo, por miedo a que otros lo vieran.
Cuando guardó las cosas en su habitación, Shen Ru se sintió aliviado.
El doctor Liu no pensó en ello, sólo vio el rubor de Ruo ge’er y comenzó a burlarse de la mentalidad de la generación más joven:
—¿Qué pasa? ¿Los anteriores se han agotado o no?
Shen Ruo seguía sonrojado, pero todavía trató de mantener la calma, mirando al doctor con seriedad y advirtiéndole:
—¡Si lo dice otra vez, el adobo se irá y su discípulo también!
—¡Ah gu, ah gu! —Pequeño Wonton repitió las palabras de su papá.
El doctor Liu se sintió amenazado e inmediatamente dijo:
—Yo no he dicho nada, vamos, cenemos.
Después de decir esto, fue directamente a la cocina, donde ya había una mesa preparada, y de inmediato encontró un asiento y se sentó.
El aroma del adobo es realmente abrumador, la cocina está en la habitación más grande, pero el aroma es tan denso que envuelve todo el pequeño patio.
Las dos personas en la esquina de la casa no se resistieron a tragar saliva. Ello sólo pudieron comer arroz rancio cuando vivían con la Yapo, quedándose en un montón de paja fría y dura mientras escuchaban a la Yapo comer y beber comida deliciosa mientras ellos comían arroz.
A Da Zhuang se le hacía la boca agua y le gruñía el estómago.
—Hermano mayor, ¿estás despierto? Quiero preguntarte… ¿Cuándo vamos a comer?
Su hermano mayor dijo con voz fría:
—No tengo hambre.
Tan pronto como las palabras salieron de su boca, su estómago gruñó.
Da Zhuang: «…». No dijo nada para molestar a su hermano mayor.
—Ya que nos ha comprado a los dos, ¡no nos matará de hambre! Iré a preguntar.
En cuanto abrió la puerta, vio un taburete redondo delante de la puerta, con una bandeja encima y dos grandes cuencos de arroz blanco con carne y verduras, dos cuencos de agua ¡y hasta dos bollos grandes! ¡Blancos y regordetes!
Da Zhuang miró a su alrededor y no vio a nadie, pero cuando se acercó y tomó la bandeja, sintió las manos calientes.
¡La comida aún estaba caliente!
Debieron de traérsela justo cuando empezaban a comer. Al pensar en eso, sintió un golpe en lo más blando de su corazón.
Al entrar en la casa con la bandeja, las manos de Da Zhuang estaban un poco temblorosas, colocó la bandeja y su contenido sobre la mesa con calma, y no fue difícil ver que los cuencos habían sido sustituidos, no por cuencos de cerámica tosca, sino por cuencos de porcelana.
Aquellos cuencos de cerámica tosca los habían roto ellos, y éstos eran recién comprados.
Da Zhuang respiró hondo para tranquilizarse y gritó:
—¡Hermano mayor, levántate y come! Hoy vamos a comer arroz blanco y bollos de harina blanca. Huele tan bien, ¡igual que lo que están comiendo ellos!
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Comentario de la traductora:
Pequeño Wonton al ver la hierba Zhaoyuan: Hierba mala y fea, le hiciste daño a mis papis (la golpea).
Realmente Wontoncito es mi favorito aunque no aparezca mucho en la novela.
Tenía ganas de hacer un mini teatro, mi motivación de traductora regresó(?).