Una relación sin importancia - Capítulo 76

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Donghwa organizó sus pensamientos mientras miraba fijamente a Woori. Por alguna razón, sentía como si las manos que mantenían unidas palpitaran, mientras el corazón le golpeaba con fuerza dentro del pecho.

Cuando intentó hablar, su respiración tembló y le costó formar las palabras. Al exhalar entrecortadamente, Woori lo observó con los ojos muy abiertos, como si estuviera dispuesto a esperar todo lo necesario. La fuerza con la que le apretaba la mano indicaba que no estaba precisamente disgustado.

Después de tomarse un momento para serenarse, Donghwa dejó escapar suavemente el aire. Finalmente, tras una larga pausa, movió la lengua dentro de la boca y comenzó a hablar.

—Siempre pensé que el tiempo que me tomaba para decidir las cosas era el adecuado.

—Sí.

—Pero tú siempre eres quien cambia eso.

—¿Estás diciendo que soy impaciente?

—No…

Ah, ¿cómo podía pensar que aquello era un reproche?

Frustrado, Donghwa suspiró. Ante su exhalación incrédula, Woori se rascó una ceja y dijo que lo olvidara. Al observarlo, Donghwa se dio cuenta de que quizá estaba avergonzado. Le pareció adorable y soltó una risa.

Donghwa jugueteó con el anillo en el dedo de Woori mientras hablaba lentamente.

—Haces que tome grandes decisiones en los momentos importantes.

—Oh, vaya…

—Quédate a mi lado y ayúdame. Intentaré comprenderte aunque lo que digas no tenga sentido.

—Está bien.

—Te amo. Gracias por casarte conmigo.

Cuando se lo susurró suavemente, Woori bajó la cabeza. El rubor que se extendía por su cuello delataba su vergüenza. Donghwa lo besó allí y Woori se estremeció. Después, cuando volvió a levantar la cabeza, una sonrisa tímida se extendió por su rostro.

—Yo también te amo. En realidad, puede que yo te ame más.

—Ni hablar.

—Dijiste que intentarías comprenderme aunque no tuviera sentido.

Ah, ¿iba a aplicarlo de inmediato de esa manera?

Frustrado, Donghwa ladeó la cabeza, mientras Woori soltaba una risita y agitaba los dedos frente a él.

—Te ayudaré. Así que no mires a ningún otro lado. Mírame solo a mí.

No había nada que pudiera responder ante una declaración tan descarada. Donghwa simplemente rio y le dio un golpecito en la nariz.

—Más te vale portarte bien.

—¿Y qué hice yo?

—Todavía no me has puesto el anillo.

Al verlo mover los dedos, Woori exclamó:

—¡Ah!

Rápidamente tomó el estuche y colocó con cuidado en el dedo de Donghwa un anillo del mismo diseño.

Finalmente, ambos llevaban el mismo anillo en sus manos. Encantado, Woori hizo girar el suyo alrededor del dedo y luego se arrojó a los brazos de Donghwa. Los dos, de tamaños similares, cayeron juntos sobre la cama. Las sonrisas que se extendieron por sus rostros estaban llenas de esa cálida felicidad que siempre hacía que el corazón se hinchara.

⛧⛧⛧

Estaba completamente aturdido.

¿De verdad me había casado o no?

Cuando abrí los ojos, estaba en el salón de bodas; cuando por fin pude respirar un poco, estaba en el salón de la recepción; y cuando volví a reaccionar, ya estaba en el aeropuerto.

Kim Donghwa miraba distraídamente por la ventana. Incluso sentado en la sala VIP, no conseguía librarse de la tensión y solo quería dormir un poco.

Pero ¿acaso él era el único que se había casado?

Wi Woori seguía revoloteando de un lado a otro como siempre. Alegando que no había comido bien durante la boda, caminaba por la sala como si sus pasos fueran acompañados por notas musicales.

—Toma, Kim Donghwa. Come tú también.

Un plato apareció justo debajo de su nariz, repleto de toda clase de alimentos de vivos colores. Kim Donghwa abrió mucho los ojos y lo miró.

—¿De verdad tienes tanta hambre?

Eso que habían comido abundantemente con sus padres después de la recepción. Aun así, Wi Woori actuaba como si no hubiera probado bocado en todo el día y amontonaba comida sobre el plato.

—Sí, tengo hambre. Además, tengo que comer si quiero aguantar mucho tiempo. De verdad no me gusta comer en los aviones.

—Es cierto. La última vez tampoco comiste.

De repente recordó el viaje que habían hecho a Islandia durante las vacaciones. El vuelo había sido largo y necesitaban comer la comida del avión para no pasar hambre, pero Wi Woori se había negado a probarla porque decía que no le gustaba la comida de los aviones.

Por supuesto, había sido Kim Donghwa quien tuvo que soportar el mal humor de Wi Woori.

Menos mal que habían comido algo en la sala VIP antes de abordar; de lo contrario, probablemente habrían tenido una pelea enorme y acabado recorriendo Islandia cada uno por su cuenta.

Esta vez no era diferente. Después de darse cuenta de que no disfrutaba comer durante los vuelos, Wi Woori había empezado a llenarse el estómago antes de abordar como si fuera una obligación.

—No comas tan rápido. Te va a caer mal.

—Otra vez tenemos un vuelo largo… De verdad voy a dormirme en cuanto subamos.

—Sí, yo también.

—Pero tienes que despertarte a mitad del vuelo y tomar fotos del cielo nocturno, ¿de acuerdo?

—¿Por qué solo yo?

—Porque yo necesito dormir. ¿Quieres que peleemos en el avión porque me pongo de mal humor?

Ante la seguridad con la que Wi Woori lo dijo, Kim Donghwa negó rápidamente con la cabeza.

Pero ¿evitar las peleas no era algo en lo que ambos debían esforzarse?

Justo cuando estaba a punto de cuestionarlo, de repente le metieron comida en la boca.

—Ya basta. Limítate a comer y no discutas. Aunque no tenga sentido, simplemente compréndeme.

La capacidad de adaptación de Wi Woori era verdaderamente sorprendente.

—Come mucho.

Kim Donghwa le dio unas palmaditas en el trasero a Wi Woori. Ahora que por fin tenía un momento para recuperar el aliento, los borrosos recuerdos de la boda comenzaron a regresar.

El maestro de ceremonias había sido, por supuesto, Kim Chanyoung, y gracias a sus ingeniosos comentarios la boda había estado llena de risas. También se habían escuchado las bromas traviesas de sus otros amigos, mientras las sonrisas no abandonaban los rostros de sus padres.

Cuando intercambiaron las alianzas, se escucharon exclamaciones de admiración a su alrededor. Cuando saludaron a ambas parejas de padres, pareció oír algunos sollozos. Y finalmente, cuando caminaron juntos por el pasillo de la ceremonia, los vítores fueron tan fuertes que casi les reventaron los tímpanos.

Y cuando se besaron…

—Oh.

—¿Qué?

—Acabo de acordarme de Kim Chanyoung haciendo arcadas cuando nos besamos.

—Ah. Ese tipo está loco.

El maestro de ceremonias se las había arreglado para acercarse hasta allí y, cuando separaron los labios bajo el arco nupcial, lo primero que vieron fue a Kim Chanyoung fingiendo que iba a vomitar.

Seguía siendo el mismo desgraciado de siempre.

—Está completamente loco.

Incluso al recordarlo, Wi Woori negó con la cabeza, incrédulo. Aun así, había sido él quien se ofreció con entusiasmo para encargarse de la ceremonia y había hecho un excelente trabajo.

Además, el regalo de boda que les había dado había sido tan generoso que su queja en broma de que se había quedado con la cuenta bancaria vacía porque dos de sus amigos se casaban no era del todo una exageración.

Tendrían que invitarlo a comer cien veces para compensárselo.

—Cuando regresemos, tenemos que invitar mucho a comer a Kim Chanyoung.

—¡Oh, definitivamente! Tenemos que atiborrarlo.

Wi Woori, que había reaccionado con entusiasmo, se estiró entonces diciendo que ya estaba lleno. Apoyó la cabeza sobre el hombro de Kim Donghwa, estiró las piernas y movió los dedos de los pies.

—Nos casamos, ¿verdad?

Alzó la mirada con una sonrisa traviesa y se veía infinitamente hermoso.

No hacía falta ninguna otra respuesta.

Kim Donghwa simplemente le acarició suavemente el cabello. Como siempre, Wi Woori soltó una risita y comenzó a jugar con sus dedos.

Sujetó el índice de Kim Donghwa y lo masajeó suavemente mientras sus labios se estremecían de felicidad. Verlo así mejoró todavía más el ya excelente humor de Kim Donghwa, por lo que simplemente lo dejó entretenerse con sus dedos.

—¿Cuántos hijos deberíamos tener?

Ante aquellas palabras, Kim Donghwa se sobresaltó y volvió la cabeza hacia Wi Woori.

¿Qué?

¿Cómo?

La pregunta había sido tan inesperada que abrió mucho los ojos, y Wi Woori le devolvió la mirada parpadeando.

—¿Por qué pones esa cara?

—No, ¿hijos?

—¿No pensaste en eso cuando nos casamos?

—No, no…

Kim Donghwa simplemente estaba desconcertado por lo repentino de la conversación.

Desde que se había manifestado como portador, había considerado la posibilidad de quedar embarazado, pero nunca había pensado en ello con demasiado detalle. Criar a un hijo requería mucho tiempo y esfuerzo, así que debían tener en cuenta sus circunstancias.

Mientras parpadeaba, Wi Woori frunció el ceño.

—¿Qué? ¿Solo querías casarte conmigo? ¿No quieres hijos? ¡Yo quiero tener hijos que se parezcan a ti! ¡Ya lo tenía planeado!

—¡No, no…!

Kim Donghwa se apresuró a taparle la boca a Wi Woori. Su voz amortiguada vibró contra su palma, atrayendo algunas miradas curiosas de las personas que los rodeaban. Kim Donghwa miró alrededor y luego lanzó a Wi Woori una mirada que decía: «Baja la voz».

—¿Qué?

—Oye, no es como si bastara con decidir que queremos hijos para tenerlos. Tenemos que tomarnos nuestro tiempo y prepararnos.

—Ya lo sé. Pero podemos pensarlo, ¿no? ¿Ni siquiera lo habías pensado?

—Sí, pero…

—¿De verdad?

Probablemente sus vagas ideas no alcanzaban los estándares de Wi Woori.

Seguramente Wi Woori ya lo tenía todo planeado: desde el número de hijos hasta su género, sus nombres y la manera en que los criarían. Mientras tanto, Kim Donghwa apenas había pensado: «Algún día tendremos hijos».

Cuando mantuvo la boca cerrada, Wi Woori lo miró decepcionado.

—¿Cómo puedes casarte sin haber pensado en algo así?

El movimiento inquieto de su pie era una mala señal.

Podían terminar peleando antes siquiera de subir al avión.

Kim Donghwa buscó rápidamente una salida.

—Seguro que tú lo has pensado más que yo. ¿Qué tienes planeado?

—Para empezar, dos.

—Está bien.

En momentos como aquel, la sencillez de Wi Woori era una bendición. Apenas unos segundos antes estaba fulminando a Kim Donghwa con la mirada, pero ahora sonreía radiante mientras le contaba sus planes para el futuro.

—El primero debería ser un niño. No hay ninguna razón especial, simplemente no me gusta que haya una hermana mayor.

—Está bien.

—Y la niña se llamará Ihwa.

—¿Por qué?

—Lo saqué de Woori y Donghwa. No discutas.

—Ah, está bien.

Kim Ihwa. Wi Ihwa.

Sonaba bonito con cualquiera de los dos apellidos. A Kim Donghwa le gustó el nombre y asintió.

—Y si quieren estudiar, pueden hacerlo. Si no quieren, no tienen que hacerlo.

—No, tienen que estudiar. Hagan lo que hagan, necesitarán buenas calificaciones al menos hasta entrar a la universidad. Tienen que estudiar.

—Típico de Kim Donghwa. ¿Y tú cuándo vas a terminar con todo eso que sigues estudiando?

De repente, Wi Woori espetó aquello con el ceño fruncido.

Kim Donghwa parpadeó y respondió brevemente:

—No lo sé.

No estudiaba por ninguna razón en particular. Simplemente no le gustaba sentir que su cerebro se oxidaba, así que aprendía un poco de distintas cosas.

Pero Wi Woori estaba bastante descontento porque decía que eso reducía el tiempo que podían pasar juntos.

Y eso que solo se trataba de una clase en línea a la semana y una hora diaria haciendo ejercicios.

Wi Woori entrecerró los ojos y lo miró con evidente desagrado.

—No estarás pensando estudiar durante la luna de miel, ¿verdad?

En realidad, sí.

—No. ¿Estás loco? ¿Quién estudia durante su luna de miel?

Kim Donghwa cambió inmediatamente de planes.

Había pensado que podría escuchar una clase en línea durante una hora antes de acostarse, pero la mirada de Wi Woori dejaba claro que no iba a tolerarlo.

Así que lo mejor era abandonar el plan.

Kim Donghwa abrió mucho los ojos como si jamás se le hubiera ocurrido semejante cosa.

—Sí estabas pensando hacerlo, ¿verdad?

—No. ¿Estás loco? ¿Por qué iba a hacer eso?

—Empacaste tu tableta, ¿verdad?

—No, no la empaqué.

Tendría que deshacerse de ella antes de abordar.

El pensamiento apenas cruzó por su mente.

—Estabas pensando tirarla ahora mismo.

Wi Woori, con aquella intuición casi sobrenatural, lo descubrió de inmediato.

Kim Donghwa negó con la cabeza, insistiendo en que no. Incapaz de sostenerle la mirada, desvió los ojos hacia otro lado, mientras Wi Woori seguía observándolo con sospecha.

Si aquel tema se prolongaba, sería un desastre para él.

—Entonces, los niños estudiarán así. ¿Y qué más? ¿Qué tienes pensado?

Kim Donghwa cambió rápidamente de tema. Wi Woori alzó una ceja y después resopló, como si decidiera dejarlo pasar por esta vez.

—Y los dos practicarán algún deporte.

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