Una relación sin importancia - Capítulo 31

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El corpulento cuerpo de Wi Woori se estremeció, pero aun así no se levantó. Kim Donghwa arqueó una ceja antes de dejarse caer a su lado, como si quisiera ver cuánto tiempo sería capaz de aguantar así.

¿Cuánto tiempo había pasado?

Wi Woori, aparentemente incapaz de soportarlo por más tiempo, levantó lentamente la cabeza. Luego, dirigió con cautela la mirada hacia Kim Donghwa.

En cuanto sus ojos se encontraron, Wi Woori apartó rápidamente la cabeza y volvió a hundir el rostro contra el suelo.

En serio, ¿qué le pasa?

Si vas a emborracharte, al menos hazlo con un poco de dignidad.

Kim Donghwa no pudo evitar reírse ante lo absurdo de la situación.

—Oye, si te da vergüenza, simplemente levántate. Quedarte así es todavía más vergonzoso.

Kim Donghwa comenzó a picarle el costado rítmicamente con ambas manos.

—Levántate, Wi Woori.

—Maldito loco, deja de hacer eso.

—Mira nada más esa boca. Oye, levántate.

—…Date la vuelta. Entonces me levantaré.

—¿Por qué? ¿Te lastimaste mucho? Tu cara se ve bien.

—¡Ah, basta!

Wi Woori gritó mientras se cubría completamente el rostro.

De verdad sentía que estaba a punto de llorar un poco.

—Quiero decir, si sabes que me da vergüenza haberme caído, ¿no puedes simplemente fingir que no lo viste? ¿Por qué tienes que sentarte a mi lado y burlarte de mí? Claro que, si Kim Donghwa se cayera delante de mí, yo tampoco lo dejaría pasar.

Tumbado boca abajo en el suelo y cubriéndose el rostro con ambas manos, Wi Woori soltó un gemido. Mientras tanto, la sonora carcajada de Kim Donghwa resonó en la noche, aunque solo por un momento. El ruido de alguien moviéndose entre la ropa hizo pensar que se estaba alejando.

Creyendo que por fin era seguro levantarse, Wi Woori comenzó a incorporarse con cautela.

—¿Ya te vas a levantar?

La voz de Kim Donghwa sonó de inmediato.

Wi Woori, que apenas había conseguido elevarse unos tres centímetros, volvió a pegarse rápidamente al asfalto y negó con la cabeza.

—Si sigues mirándome así, no voy a levantarme nunca.

Respondió con indiferencia mientras, con la mano que aún le cubría el rostro, tanteaba debajo de su nariz. ¿Me estará sangrando?

Si era así, levantar la cabeza sería todavía más humillante, por lo que decidió diagnosticarse él mismo.

Por suerte, no sintió humedad debajo de la nariz. Justo cuando dejó escapar un profundo suspiro de alivio, Kim Donghwa volvió a picarle el costado.

—Pero en serio, levántate. La gente está mirando demasiado. Por ahora me quedaré contigo, pero si pasan tres personas más, de verdad me voy a casa.

Como si realmente fuera a dejarme aquí.

Habían sido incontables las veces que Wi Woori había terminado tirado en la calle de aquella manera y, en cada ocasión, en vez de abandonarlo, Kim Donghwa incluso solía acostarse a su lado.

Sabiéndolo perfectamente, Wi Woori permaneció exactamente donde estaba, todavía cubriéndose el rostro.

—Uno.

Espera, empezar a contar de inmediato no era parte del plan.

Al oír la cuenta de Kim Donghwa, se acercó el sonido de unos pasos. Contrario a lo que esperaba, la firmeza con la que actuaba hizo que Wi Woori se estremeciera involuntariamente.

—…Dos.

La fría cuenta cayó sobre el suelo. Esta vez, Wi Woori movió inquieto los pies y tensó todo el cuerpo.

¿De verdad se va a ir…?

Con cautela, giró la cabeza hacia un lado.

—Tres.

Cuando el último transeúnte pareció pasar junto a ellos, Kim Donghwa, que había permanecido sentado tranquilamente, se levantó de repente y se sacudió los pantalones.

Presa del pánico, Wi Woori se puso de pie a toda prisa y agarró la mano de Kim Donghwa. La palma le ardió un poco por haberse apoyado sobre el asfalto al levantarse, pero no podía soltarlo.

A pesar del dolor, se aferró con fuerza. Wi Woori esperaba que Kim Donghwa apartara fríamente su mano, así que se sorprendió cuando no lo hizo. En cambio, al escuchar el breve gemido de dolor que se le escapó, Kim Donghwa se acercó.

—Déjame ver.

Examinó su rostro.

—Tu cara parece estar bien. ¿Y la rodilla?

—…Me duele.

En cuanto Kim Donghwa mencionó su rodilla, un dolor punzante atravesó la articulación de Woori. Como se había golpeado con fuerza contra el asfalto, le costaba estirarla, así que avanzó cojeando mientras se sostenía del hombro de Kim Donghwa, provocando que este soltara un largo suspiro.

Kim Donghwa miró a su alrededor con expresión algo preocupada.

Wi Woori lo observó con curiosidad, preguntándose qué pretendía hacer, hasta que Kim Donghwa de repente le dio la espalda y se agachó frente a él.

—…¿Me estás diciendo que suba?

—Cuando me ofrezco a cargarte, simplemente sube. No me culpes mañana.

¿El que bebió fui yo o fue él?

Wi Woori recordó de pronto que le había contado a Kim Chanyoung lo extrañamente amable que Kim Donghwa había estado comportándose últimamente. En aquel momento no había podido darle ningún ejemplo concreto, pero definitivamente esta situación era uno de ellos.

Kim Donghwa estaba siendo extrañamente amable.

Al ver que Wi Woori permanecía inmóvil, vacilante, Kim Donghwa volvió a apremiarlo. Aprovechando el valor que le daba el alcohol, Woori terminó aferrándose con cierta reticencia a la ancha espalda de Donghwa. Sin vacilar, Kim Donghwa lo sujetó firmemente por debajo de los muslos y se puso de pie.

—Agárrate bien para que no te caigas.

Ante esas palabras, Wi Woori rodeó el cuello de Kim Donghwa con los brazos. Al hundir la nariz en su nuca, de repente sintió un cosquilleo en el pecho. Algo falto de aire, se apartó ligeramente, solo para escuchar enseguida los regaños de Kim Donghwa.

—Si te partes la cabeza, no será culpa mía, sino tuya. Y si tus calificaciones se van al suelo, tampoco será culpa mía, sino de que te partiste la cabeza.

—Dios, ¿no puedes decir algo bonito?

—¿Te quejas incluso cuando te estoy cargando?

Aunque la conversación era despreocupada, resultaba difícil ignorar aquel cosquilleo en su pecho. Era emocionante y, al mismo tiempo, un poco incómodo. Incluso el aire a su alrededor parecía rozarle suavemente la piel.

Preocupado de que Kim Donghwa pudiera sentir los latidos de su corazón contra la espalda, Wi Woori obedientemente volvió a pegarse más a él.

No intercambiaron una sola palabra hasta llegar a casa.

¿Kim Donghwa se sentirá igual?

Mientras Wi Woori inhalaba el tenue aroma de las feromonas de Kim Donghwa, rogó fervientemente que este no pudiera sentir los latidos de su corazón.

Sería demasiado vergonzoso si los notara. Si sucedía, quizá tendría que enterrar la cara en el suelo e ir a estrecharle la mano al Rey del Inframundo.

No sabía cuánto tiempo habían compartido aquellas respiraciones tensas. El aire que fluía con la suave brisa se sentía a veces pesado y a veces ligero.

Como nunca antes había tenido que contener la respiración sobre la espalda de alguien, la situación le resultaba todavía más incómoda. Durante todo el camino a casa, no pudo pensar en otra cosa que en bajarse de su espalda.

Y, sin embargo, pese a esos pensamientos, se apretó aún más contra él, disfrutando del sutil aroma de sus feromonas.

Finalmente, cuando llegaron, Wi Woori tragó saliva y se apartó de él. Observó la expresión de Kim Donghwa, preguntándose si habría sentido los fuertes latidos de su corazón.

Si no se había dado cuenta de nada, entonces ¿por qué…?

Kim Donghwa le dio unas palmadas despreocupadas en la cintura y dijo:

—No dejes que nadie más te cargue así.

—¿Por qué?

Wi Woori preguntó con los ojos muy abiertos. Últimamente le habían resultado desconcertantes los comentarios de Kim Donghwa acerca de no hacer ciertas cosas con nadie más. Incluso mientras inclinaba la cabeza confundido, Kim Donghwa se encogió de hombros como si no fuera gran cosa.

—Simplemente no me gusta.

Su respuesta fue así de sencilla.

No parecía que pudiera sacar nada más de él aunque continuara preguntándole.

⛧⛧⛧

Mientras Wi Woori se duchaba, Kim Donghwa rebuscó en el botiquín buscando pomada y vendas.

—Wi Woori, dejé la pomada y las vendas sobre la mesa. Póntelas antes de dormir.

Cuando llamó a Wi Woori, que estaba en la ducha, un breve «Está bien» llegó desde el otro lado de la puerta.

Aunque fingía que no pasaba nada, la verdad era que le daba un poco de vergüenza mirar a Wi Woori. Tal vez fuera porque lo había cargado sobre la espalda, pero sentía como si todos sus nervios todavía estuvieran hormigueando.

Mientras llevaba a Wi Woori a casa, se había arrepentido de haberlo hecho. La sensación del aliento de Woori junto a su oído había sido demasiado nítida y le había provocado un extraño revuelo en el bajo vientre. En cierto momento, incluso estuvo a punto de fallarle las rodillas, pero apretó los dientes y aguantó.

Incluso ahora, con solo recordarlo, podía revivir aquella sensación con absoluta claridad.

Kim Donghwa recogió su ropa. Como Wi Woori estaba usando el baño de la sala, pensó que simplemente podía ducharse en el baño de su habitación e irse directamente a dormir.

—Kim Donghwa.

Al escuchar la voz que lo llamaba desde fuera de la puerta, Kim Donghwa se detuvo.

—¿Puedo entrar un momento?

—¿Por qué?

—¿Puedes ayudarme a ponerme esta venda?

¿Qué tiene de difícil ponerse una venda…?

Después de vacilar un instante, Kim Donghwa entreabrió la puerta. Al mismo tiempo, la blanca mano de Wi Woori apareció repentinamente frente a él. Al parecer también se había raspado la palma, pues Wi Woori se había colocado la venda a medias y ahora lo miraba como pidiéndole que terminara de hacerlo por él.

—¿Y tu rodilla?

—La rodilla solo quedó moreteada, pero esto me arde.

—Vaya talento el tuyo, cayéndote como un niño.

—Soy un niño, ¿y qué?

Kim Donghwa presionó suavemente los labios fruncidos de Wi Woori y terminó de colocarle la venda con cuidado. Después de pasar varias veces el pulgar sobre ella para asegurarse de que estuviera bien adherida, Wi Woori se limitó a contemplarla, absorto en sus pensamientos.

Entonces, de repente, alzó la mirada hacia él. En cuanto sus ojos se encontraron, Wi Woori tragó saliva.

—…Acércate un poco.

—¿Y ahora por qué?

Aunque respondió con indiferencia, Kim Donghwa se acercó como si estuviera hechizado. Por alguna razón, las mejillas ligeramente sonrojadas de Wi Woori le parecieron bonitas de repente. Lo contempló distraídamente mientras se acercaba un poco más.

—…!

Sus labios se encontraron en un beso fugaz.

Sorprendido, Kim Donghwa abrió mucho los ojos. Ni siquiera tuvo tiempo de reprenderlo y preguntarle qué estaba haciendo. Wi Woori, después de soltar un rápido «Buenas noches», ya había desaparecido como una exhalación, dejando a Kim Donghwa sintiendo cómo todos sus nervios parecían saltar desde sus labios.

—…

Kim Donghwa se tocó los labios inconscientemente.

Si unos labios con los que había convivido toda su vida de pronto le parecían tan desconocidos como los de otra persona, ¿significaba que se había vuelto loco…?

Aun así, se sentía bien y terminó sonriendo.

Había compartido un beso de buenas noches con Wi Woori.

Las puntas de las orejas de Kim Donghwa se encendieron de un rojo intenso. Por alguna razón, sentía un hormigueo que se extendía hasta las terminaciones nerviosas de las puntas de sus dedos.

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