Una relación sin importancia - Capítulo 30

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Kim Chanyoung, que había estado observando atentamente a Wi Woori y Kim Donghwa, decidió ponerse del lado de Wi Woori. No por ninguna razón en particular; simplemente pensó que sería divertido ver qué hacían cuando estaban borrachos.

Ahora que sabía que sus sentimientos eran mutuos, concluyó que las palomitas serían el mejor acompañamiento y se preparó mentalmente para disfrutar del espectáculo.

—¿No ibas a verte con tu novia?

—Oh, Yujin dijo que hoy tiene una reunión de grupo. Oye, si ahora te largas después de todo esto, sí que serías un verdadero cabrón. ¿Sabes? Yo estuve cuidando de Wi Woori.

—Oye, ¿qué hiciste tú? Lo único que hiciste fue sacarme de quicio.

—¿Yo te saqué de quicio?

Kim Chanyoung soltó una exhalación de incredulidad. Pero con Wi Woori fulminándolo con la mirada, no había forma de ganarle una discusión. Al final, agitó una mano en el aire, dándose por vencido.

—Como sea, vamos a beber, ¿verdad? Cuéntenme. Hace tiempo que no los veo beber como un matrimonio.

Dando por terminada la conversación con ligereza, Kim Chanyoung comenzó a guardar sus cosas. Incluso mientras lo hacía, la situación le resultó tan absurda que soltó una risita.

Era evidente que seguir a esos cabrones solo terminaría frustrándolo, y aun así ahí estaba, quemándose el lóbulo frontal porque pensaba que sería divertido.

Eso demostraba que él tampoco estaba del todo bien de la cabeza.

⛧⛧⛧

Cuando llegaron al restaurante de carne asada, Kim Chanyoung contempló cómo los otros dos discutían sin descanso, como si estuviera viendo una comedia de situación particularmente entretenida.

Antes de saber que sus sentimientos eran mutuos, había pensado que Kim Donghwa estaba haciendo todo tipo de piruetas emocionales él solo y hasta había sentido lástima por él.

Pero ahora estaba claro.

Eran la pareja perfecta.

Kim Chanyoung apretó los dientes mientras observaba a Kim Donghwa servirle bebida a Wi Woori para luego quitársela una y otra vez. Cerró los ojos con fuerza cuando Woori, que apenas un segundo antes estaba maldiciendo y exigiendo que le devolviera el vaso, de pronto comenzó a actuar lindo y le dio las gracias en cuanto Donghwa volvió a servírselo.

Y luego estaban esas miradas furtivas que se lanzaban mutuamente.

La frustración ardía dentro de Kim Chanyoung y apenas consiguió contener las ganas de gritar.

Cuando no sabía nada, simplemente pensaba que parecían una pareja porque llevaban demasiado tiempo juntos.

Pero ahora que conocía sus sentimientos, no eran más que un par de cabrones realmente irritantes y, al mismo tiempo, absurdamente graciosos.

—Ustedes dos son jodidamente graciosos.

En cuanto soltó aquella observación casual, ambos giraron la cabeza hacia él al mismo tiempo.

Uno lo fulminó con una mirada ardiente y el otro arqueó una ceja como preguntando: «¿Estás loco?»

Hasta eso les salía perfectamente sincronizado.

Kim Chanyoung rechinó los dientes.

¿Por qué estos dos combinan mejor que yo con mi propia novia?

—Voy a salir a fumar.

—¡Oh! Kim Chanyoung, puedo escuchar cómo se te pudren los pulmones.

—¿Ustedes dos no fuman?

—Sí, pero acordamos fumar solo dos veces por semana.

—¿Qué clase de acuerdo es ese?

¿Por qué demonios hacían acuerdos así?

Lo más gracioso era que insistían en que no estaban saliendo mientras hacían cosas de ese tipo.

Kim Chanyoung apretó los puños frente a Kim Donghwa y Wi Woori…

Y luego les mostró ambos dedos medios.

Cuando Kim Chanyoung salió del restaurante con un cigarrillo entre los labios, Wi Woori apoyó la cabeza sobre el firme hombro de Kim Donghwa.

Parpadeaba somnoliento, con la mirada ya nublada por el alcohol, y Kim Donghwa le dio unas palmaditas en la mejilla.

—Anda, duerme.

—Pero ¿por qué dos veces? ¿No eran tres?

Cuando Wi Woori preguntó eso, apartando la mano de Kim Donghwa, este respondió tranquilamente mientras volteaba la carne que se doraba perfectamente sobre la parrilla.

—Acordamos dos veces.

—No, eran tres.

—Eran dos. Gané en piedra, papel o tijera.

—Dijiste tres veces.

—No, eran dos.

No.

Definitivamente habían sido tres.

Wi Woori se incorporó un poco y miró a Kim Donghwa.

No había ninguna razón especial por la que hubieran decidido limitar el número de veces que podían fumar.

Simplemente, como a ambos les gustaba el aroma de las feromonas del otro, habían decidido reducir el olor a cigarrillo.

Pero ponerse de acuerdo en una cantidad concreta no había sido sencillo.

Después de discutir durante varias rondas, finalmente habían llegado a un acuerdo.

¿Y ahora decía que eran dos?

Aunque Wi Woori no fumaba demasiado seguido, cuando lo hacía tendía a encadenar un cigarrillo tras otro, así que el límite le resultaba un poco lamentable.

Frunció profundamente el ceño.

Entonces Kim Donghwa le pasó de repente su gran mano por el rostro.

—Ah, ya basta.

—Eran dos.

—Cabrón, estás bajando la cantidad a propósito porque sabes que no lo recuerdo bien, ¿verdad?

—Cuida tu lenguaje.

—Cualquiera pensaría que soy el único que dice groserías.

Probablemente no existía nadie capaz de competir con la boca sucia de Kim Donghwa.

Wi Woori frunció los labios como si se sintiera injustamente acusado, y Kim Donghwa los presionó con la palma.

—¿Por qué sacas los labios así? El que no recuerda eres tú.

—¿Por qué siempre me dices que no haga cosas?

—¿Cuándo te dije que no hicieras nada? Solo acuérdate. Una promesa es una promesa, ¿no?

—Ah, ya no voy a hablar con Kim Donghwa.

Al final, Wi Woori le dio la espalda y comenzó a beber en pequeños sorbos.

Kim Donghwa, que encontraba defectos hasta en la cosa más insignificante, era insoportable.

¿Por qué no podía simplemente dejar pasar algo?

Nunca dejaba escapar nada.

Mientras Woori refunfuñaba frustrado, una voz lo llamó desde atrás.

—Oye.

Vaciló, debatiéndose entre girarse o no.

Y justo cuando finalmente lo hizo…

Un trozo de carne apareció de repente dentro de su boca.

—Come algo mientras bebes. Vas a destrozarte el estómago.

Y eso sí le gustó.

Esta vez, Woori sonrió ampliamente mientras lo miraba, y Kim Donghwa le devolvió la sonrisa.

Luego levantó dos dedos frente a él.

—Fumar es dos veces por semana.

En serio, ¿quién podía contra semejante terquedad?

Podría haber aceptado fácilmente tres veces, pero una vez que Kim Donghwa decidía algo, nunca cambiaba de opinión.

Era desesperante.

Pero ¿qué podía hacer?

No era como si no supiera desde hacía años que Kim Donghwa era así.

Al final, cuando Wi Woori admitió la derrota y levantó ambas manos, de repente escuchó aplausos frente a ellos.

¿Y ahora qué?

Wi Woori y Kim Donghwa levantaron la vista al mismo tiempo y vieron a Kim Chanyoung, que había regresado en algún momento, observándolos con una expresión completamente harta.

—En serio, ustedes dos parecen unas malditas cucarachas.

—¿Cucarachas? Deja de presentarte tú solo, cabrón loco.

—¿Ves? Kim Donghwa dice más groserías.

Wi Woori soltó una risita y volvió a recostarse contra Kim Donghwa.

En un instante perdió el equilibrio y estuvo a punto de caer.

Al soltar un sonido de sorpresa, sintió cómo el suelo se acercaba rápidamente y cerró los ojos con fuerza.

Pensó que se iría directamente al piso.

Pero no.

Kim Donghwa lo atrapó a tiempo.

Le dio unas palmaditas en el trasero, le dijo que se sentara bien y luego lo atrajo con fuerza contra sí para sostenerlo.

Kim Chanyoung los observó en silencio y llegó a una única conclusión.

Ya no podía seguir viendo aquello.

Sería mucho menos doloroso si simplemente empezaran a salir de una vez.

Cuando volvió a abrir los ojos después de cerrarlos con frustración, se encontró con una escena todavía más ridícula:

Kim Donghwa alimentando a Wi Woori con carne, y Wi Woori sonriéndole a escondidas cada vez que Donghwa volteaba la carne en la parrilla.

Estos cabrones están haciendo cosas de locos.

⛧⛧⛧

Aunque el verano se acercaba, soplaba una brisa fresca.

Después de despedirse de Kim Chanyoung, los dos emprendieron el camino de regreso a casa a paso tranquilo, disfrutando del viento y caminando sin prisa.

Antes de darse cuenta, ya estaban tomados de la mano con toda naturalidad.

Desde que uno de ellos había dicho que tomarse de la mano era mejor que besarse, habían comenzado a hacerlo con más frecuencia.

Cada vez que sus palmas se tocaban, una sensación cálida y suave se extendía por sus cuerpos.

Aunque empezaba a hacer un poco de calor, ninguno de los dos consideró siquiera soltarse.

Kim Donghwa acarició suavemente los dedos de Wi Woori mientras los deslizaba entre los suyos.

Aunque era hombre, Woori tenía dedos largos y bonitos y una piel suave, agradable al tacto.

Ahora que tomarse de la mano se había vuelto algo natural entre ellos, poder tocarlo sin excusas se sentía todavía mejor.

Kim Donghwa levantó ligeramente la cabeza y miró hacia el cielo.

La luna llena brillaba intensamente en aquella noche despejada, sin ningún halo a su alrededor, y parecía especialmente luminosa.

Por alguna razón, aquella fría luz lunar le producía un extraño cosquilleo en el corazón.

Tal vez fuera porque caminaba junto a Wi Woori mientras sostenía su mano.

O quizá fuera por la ligera embriaguez del alcohol.

No hacía falta distinguirlo.

—¡Estoy borracho!

—Sí, estás borracho.

—¡Oh, me voy a caer!

—Ah, cuidado.

Kim Donghwa sujetó rápidamente a Wi Woori cuando este se tambaleó de repente.

Una vez que Woori recuperó el equilibrio, se apoyó lentamente contra él.

Pensando que sería mejor sostenerlo sin más, Kim Donghwa le ofreció silenciosamente el hombro.

Wi Woori apoyó el rostro sobre él y murmuró:

—Cuando estaba antes en la cafetería con Kim Chanyoung, habló tan fuerte que todo el mundo nos miró. Fue muy vergonzoso.

—¿Por qué habló tan fuerte?

—…Es secreto.

Wi Woori, que había comenzado a hablar despreocupadamente, de repente cerró la boca.

Después de todo, no podía decirle que le había confesado a Kim Chanyoung que estaba enamorado de él.

Kim Donghwa, intrigado porque Woori se había quedado callado después de parecer dispuesto a contarlo todo, entrecerró los ojos.

—¿Cometiste algún error o algo?

Wi Woori frunció el ceño ante la pregunta.

—No, no hice nada.

¿Qué clase de persona crees que soy?

Mientras Wi Woori lo fulminaba con la mirada, Kim Donghwa sonrió y le pasó casualmente la mano por el rostro.

El gesto pretendía decirle: No me mires así.

Pero Kim Donghwa no era precisamente del tipo que se preocupara por esas cosas.

Así que Wi Woori decidió mirarlo todavía más fijamente a propósito.

La mirada de Kim Donghwa, que hasta entonces se desviaba de vez en cuando, terminó clavándose directamente al frente.

Aunque aquellos pasos silenciosos lo irritaban un poco, Wi Woori decidió no provocar otra discusión porque estaba de buen humor.

Justo cuando estaba a punto de dar otro paso…

—¡Oh, oh!

Tras un breve grito:

¡Pum!

Un fuerte golpe resonó a su alrededor.

Sobresaltado, Kim Donghwa giró rápidamente hacia un lado.

Wi Woori, que hasta hacía un momento caminaba tambaleándose mientras se apoyaba contra él, ahora estaba completamente tirado en el suelo.

—¡Oye! ¿Estás bien?

La preocupación solo duró un instante.

Luego Kim Donghwa no pudo evitar reírse.

Intentando contener la carcajada, se agachó para revisar a Woori.

Cuando trató de girarlo por el hombro, Wi Woori se resistió, quizá por pura vergüenza.

—Oye, Wi Woori.

Kim Donghwa le dio un pequeño toque en el costado.

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