Una relación sin importancia - Capítulo 15

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Con la mente ya completamente embotada, Wi Woori era incapaz de formular pensamientos coherentes. En medio de su visión que daba vueltas, lo único que veía era el atractivo rostro de Kim Donghwa, sus ojos llenos de conflicto y, aun así, aquellas manos que no lo apartaban.

En lugar de responder, Wi Woori volvió a juntar sus labios con los de Kim Donghwa.

Esta vez tampoco lo esquivó.

El simple hecho de que no lo rechazara le pareció una forma de aceptación. Wi Woori introdujo la lengua en la boca de Kim Donghwa y cerró los ojos.

Gemidos ardientes se mezclaron entre los sonidos húmedos.

Kim Donghwa, quien había dicho que no siguiera porque después se arrepentiría, volvió a deslizar las manos bajo la ropa de Wi Woori. Recorrió su espalda hacia arriba, sacó una mano por debajo de la camiseta para masajearle la nuca y después volvió a bajarla hasta tocarle el pecho.

Cada vez que las yemas de sus dedos rozaban sus pezones, endurecidos por la excitación, Wi Woori sentía que se le erizaba hasta el último vello del cuerpo.

Respirando pesadamente, buscó una y otra vez los labios de Kim Donghwa, sin querer que se apartara.

Mientras tanto, Kim Donghwa le desabrochó el cinturón con naturalidad.

Al sentir sus manos recorriéndole la cintura y provocándolo más abajo, a Wi Woori ni siquiera se le ocurrió detenerlo.

La mano que se introdujo en su ropa interior era bastante áspera.

Sujetó su miembro completamente erecto y Wi Woori echó la cabeza hacia atrás, dejando escapar un gemido ardiente. Se aferró a los firmes hombros de Kim Donghwa mientras temblaba, y este comenzó a masturbarlo lentamente.

—Haa…

Kim Donghwa también exhalaba respiraciones calientes. Con una mano sujetaba el miembro de Wi Woori mientras con la otra jugueteaba con sus nalgas.

Después de acercar sus rostros, metió la cabeza bajo su camiseta y comenzó a lamerle el abdomen.

Era una locura.

El miembro de Wi Woori, atrapado en la mano de Kim Donghwa, parecía estar a punto de estallar.

—Ah, ngh… ah, espera, un momento…

La lengua que había estado rondando su ombligo ascendió lentamente. La sensación era tan vívida que parecía enviarle escalofríos hasta el cuero cabelludo.

Wi Woori agarró con fuerza el brazo de Kim Donghwa.

Los dedos que jugueteaban entre sus nalgas y tanteaban su perineo hacían que su visión parpadeara una y otra vez.

No podía controlar las feromonas que brotaban de su cuerpo.

Para empezar, nunca había sido especialmente bueno controlándolas y, sometido a una estimulación tan abrumadora, era imposible que pudiera mantener la cabeza despejada.

Entre el sonido de los golpes contra su bajo vientre y los ruidos húmedos, Wi Woori no hacía más que temblar, incapaz siquiera de sostenerse ante las intensas sensaciones que lo atacaban por delante y por detrás.

Mordía y soltaba su labio inferior, que palidecía antes de recuperar nuevamente el color.

Los dedos removiéndose en su interior, los labios mordiendo y soltando su pecho, la mano que sujetaba con firmeza su miembro y lo masturbaba… Todas aquellas sensaciones se combinaron en un placer tan intenso que sintió que podía morir.

—Ah… ahh, ngh… ah, Kim Donghwa, espera un poco, por favor… ah…

Estaba a punto de correrse.

El pulgar que presionaba y el dedo que frotaba su glande enviaron una señal inequívoca que hizo que sus pupilas se dilataran.

Y luego estaba aquel dedo que lo estimulaba desde atrás.

¿Cómo podía ignorarlo?

Wi Woori jamás había pensado en darse placer por detrás ni en experimentar placer sexual de aquella manera, pero ahora sentía un éxtasis que le cortaba la respiración.

El dedo que se introducía en su sensible interior provocaba ocasionales descargas intensas que hacían temblar sus muslos y le obligaban a abrir la boca una y otra vez.

Wi Woori dejó escapar un gemido grave y bajó la cabeza. Solo entonces Kim Donghwa levantó la mirada y sus ojos se encontraron.

Sentía que podía llorar.

Mientras crecía, había escuchado historias de amigos que se ayudaban mutuamente de esa manera, pero él jamás había hecho algo semejante con Kim Donghwa.

Si hubiera sabido que entregarse tan fácilmente conduciría a esto, quizá lo habría intentado antes.

El pensamiento era absurdo.

El calor que envolvía su cuerpo se había aliviado un poco, mientras que las intensas sensaciones en su bajo vientre lo llevaban al borde del orgasmo.

Si aquello continuaba, terminaría corriéndose delante de Kim Donghwa.

Por eso deseaba que lo soltara.

—Suéltame, por favor.

—Ya que hemos llegado hasta aquí…

Sin fuerzas en las piernas y prácticamente dejándose caer, Wi Woori sintió la profunda voz de Kim Donghwa resonar desde su pecho.

Reprimiendo la razón que lentamente comenzaba a regresar, Wi Woori agarró con fuerza la muñeca de Kim Donghwa una última vez.

A pesar de llevar las uñas bien cuidadas, sintió cómo se clavaban en su piel.

Apretó aquel brazo surcado de venas con todas sus fuerzas.

Entonces, el calor le estalló desde la cabeza y el semen salió disparado de su miembro palpitante.

Sus muslos se contrajeron, sus nalgas se apretaron con fuerza y su pecho se expandió antes de hundirse.

Wi Woori soltó un fuerte gemido y se desplomó en brazos de Kim Donghwa.

—Haa… ngh… ah… ah…

—…

Kim Donghwa abrazó con fuerza a Wi Woori, que había caído entre sus brazos.

El semen blanco que había quedado sobre su palma le resultaba desagradable, pero las feromonas que emanaban del cuerpo de Wi Woori solo aumentaban su sed hasta casi volverlo loco.

Aferrándose apenas a su cordura, terminó de estimular el miembro de Wi Woori con unos últimos movimientos.

Al mismo tiempo, comprendió que él también estaba embriagado por la situación.

Si hubiera tenido un poco menos de autocontrol, quizá ya habría hundido su propio miembro entre las nalgas de Wi Woori.

La sola idea le produjo un escalofrío.

No quería actuar de una forma tan brutal ni hacer algo que provocara que Wi Woori lo odiara.

Kim Donghwa se mordió el labio en silencio mientras daba suaves palmadas en la espalda temblorosa de Wi Woori.

Justo cuando pensó que deberían separarse ahora que sus respiraciones empezaban a estabilizarse…

—…¿Wi Woori?

Wi Woori se había quedado dormido entre sus brazos como si se hubiera desmayado.

Su propio miembro seguía exigiendo alivio, pero ver a Wi Woori completamente agotado, después de haber consumido todas sus fuerzas sin siquiera comprender bien su propio estado, resultaba tan frustrante que ni siquiera podía reírse.

—Ah…

Kim Donghwa suspiró y se rascó una ceja.

Una parte de él quería acercar su miembro al rostro de Wi Woori y correrse también, pero si Wi Woori despertaba y lo veía haciendo algo así, sería un desastre.

Solo imaginarlo le provocó escalofríos.

El beso espontáneo ya había sido suficientemente impactante.

Pero ahora le había metido los dedos por detrás, lo había masturbado e incluso había recorrido su cuerpo con la lengua.

Kim Donghwa permaneció un momento pensativo, con la mirada baja, hasta que finalmente decidió:

Al diablo.

Volvió a besar los labios de Wi Woori.

Que ocurriera lo que tuviera que ocurrir.

Después de todo, amar a Wi Woori incluso desde antes de manifestarse ya era, de por sí, algo irracional.

Pero, más que cualquier otra cosa, saber que Wi Woori desprendía unas feromonas tan seductoras y que otros alfas podían percibirlas y experimentar el mismo deseo lo llenaba de ansiedad e irritación.

Y aquella urgencia era lo bastante poderosa como para incendiar hasta las emociones más serenas en un instante.

⛧⛧⛧

—…Ah, ¿cómo voy a mirar a Kim Donghwa a la cara?

En cuanto abrió los ojos, Wi Woori volvió a cerrarlos con fuerza y apartó la manta de una patada.

Ya fuera por el alcohol o porque estaba a medio camino de entrar en celo, no había podido soportar aquella estimulación abrumadora y había terminado entregando tanto su miembro como su trasero a las manos de Kim Donghwa.

Incluso se había corrido.

¡Se había corrido!

El vívido recuerdo de lo sucedido volvió a flotar en su mente.

¿No sería mejor morirme?

Wi Woori comenzó a revolverse violentamente, golpeándose la cabeza contra la almohada.

No podía existir un imbécil más loco que él.

Por muy borracho que hubiera estado, jamás había entregado su cuerpo a Kim Donghwa.

Mucho menos había llegado al orgasmo.

¡Al orgasmo!

Después de agitar brazos y piernas durante un rato, Wi Woori se quedó completamente inmóvil.

¿Era una ilusión o realmente sentía lágrimas acumulándose en sus ojos?

No tenía el valor necesario para enfrentarse a Kim Donghwa, a quien encontraría con solo abrir la puerta.

Pero espera, ¿no fue culpa de los dos?

Una repentina rebeldía surgió en su interior, pero enseguida se desinfló.

No.

La culpa había sido completamente suya.

Debería haber apartado a Kim Donghwa con más firmeza, sin importar el placer que sintiera ni lo enloquecido que estuviera su cuerpo por las feromonas.

Aunque su cuerpo estuviera fuera de control, no debería haber hecho algo semejante con Kim Donghwa, quien ni siquiera se había manifestado.

Y, sobre todo…

¡A mí me gusta Kim Donghwa!

Wi Woori se incorporó de golpe y luego volvió a dejarse caer.

Intentó apoyar la cabeza sobre la almohada, pero calculó mal y se golpeó contra el marco de la cama con un ruido seco.

Ni siquiera sintió dolor.

—…¿No sería mejor morirme?

Wi Woori murmuró aquella pregunta desde lo más profundo de su corazón antes de enterrar el rostro en la almohada y sollozar.

Pero ¿por qué Kim Donghwa no lo había rechazado?

Si lo hubiera apartado con expresión severa y lo hubiera insultado, Wi Woori seguramente se habría alejado, aunque solo fuera por irritación.

En cambio, Kim Donghwa había parecido incluso más activo que él.

Eso era bastante extraño.

Sin embargo, Wi Woori tampoco estaba precisamente en posición de preguntarle al respecto.

¿Por qué hizo eso?

Aunque Kim Donghwa quisiera romper toda relación con él inmediatamente, Wi Woori no tendría nada que decir.

Pero, aun así, había algo extraño en lo ocurrido anoche…

Aquella colonia.

Mmm…

Intentar recordar solo conseguía traerle de vuelta las escenas más vergonzosas.

—Ah, mierda.

Wi Woori estaba tumbado boca arriba, maldiciendo en voz baja, cuando la puerta se abrió de golpe y lo hizo saltar.

Es Kim Donghwa, ¿verdad?

Kim Donghwa.

Kim Donghwa.

Mientras repetía aquel nombre mentalmente, todos sus nervios se concentraron en la puerta.

Kim Donghwa la había abierto, pero después no parecía hacer nada.

Al menos, Wi Woori no escuchaba ningún movimiento.

Como un suricato en guardia, aguzó el oído para intentar percibir qué hacía Kim Donghwa.

¿Por qué no se mueve? ¿Qué está haciendo?

Normalmente habría girado la cabeza para comprobarlo, pero en aquel momento no podía obligarse a hacerlo.

Permaneció inmóvil, fingiendo estar muerto, hasta que escuchó unos golpecitos contra el suelo.

—¿Sigues dormido?

Wi Woori volvió a estremecerse ante la tranquila pregunta.

¿Debería decir que no?

Mientras lo pensaba, Kim Donghwa añadió:

—No estás dormido. Levántate, vamos a comer.

—…¿Puedo comer?

Qué pregunta tan estúpida.

En cuanto salió de su boca, Wi Woori hizo una mueca por su propia estupidez.

Esta vez, la respuesta de Kim Donghwa llegó con un ligero matiz divertido.

—¿Prefieres morirte de hambre?

Wi Woori negó con la cabeza.

Después de escuchar a Kim Donghwa decirle una vez más que saliera y oírlo marcharse, finalmente se incorporó y se quedó mirando la puerta abierta de par en par.

Tenía el rostro rojo de haberlo mantenido enterrado contra la almohada y sentía que se asfixiaba.

Wi Woori simplemente no entendía la situación.

No, ¿por qué actúa como si no hubiera pasado nada?

Él había sido quien bebió anoche.

Kim Donghwa debería haber estado sobrio.

Entonces, ¿por qué se comportaba como si nada hubiera ocurrido?

Aunque ya se habían visto prácticamente todo el cuerpo, ni siquiera habían visto pornografía juntos como hacían algunos amigos de la escuela.

Después de alcanzar cierta edad y volverse conscientes de esas cosas, habían empezado a evitar mostrarse desnudos frente al otro por pura vergüenza.

¿Para él una masturbación no significa nada?

Wi Woori no sabía si debía alegrarse o molestarse por aquello.

Con aquella extraña sensación todavía en el pecho, se puso una camiseta y salió de la habitación.

Sobre la mesa había una olla humeante de sundubu-jjigae de su restaurante favorito.

Probablemente Kim Donghwa había recordado que todavía no se encontraba bien.

—Gracias.

Ante aquel breve agradecimiento, Kim Donghwa simplemente asintió.

—Pero… ¿por qué actúas como si no hubiera pasado nada?

Al verlo comportarse con tanta naturalidad, Wi Woori no pudo evitar preguntarlo.

Hasta hacía apenas unos minutos se había sentido como un criminal incapaz de justificarse aunque tuviera diez bocas, pero ahora, mientras se llevaba comida a la boca, terminó soltando aquella pregunta.

Kim Donghwa, que acababa de beber un poco del caldo caliente, lo miró con indiferencia.

Al ver sus labios firmemente cerrados, Wi Woori recordó el profundo beso que habían compartido y sintió que la cabeza volvía a darle vueltas.

—No quiero que las cosas se vuelvan incómodas entre nosotros.

—…

—Los chicos hacen ese tipo de cosas todo el tiempo. Considéralo algo así.

Pero eso había sido mucho más que una simple masturbación, ¿no?

Meterle un dedo entre las nalgas y jugar con él de aquella manera para después reducirlo tranquilamente a una masturbación no terminaba de convencer a Wi Woori.

Sí, los amigos pueden hacer ese tipo de cosas.

Sí, claro que pueden.

…

No, no pueden.

—Pero aun así, anoche tú hiciste eso.

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