Un Matrimonio Auspicioso - Capítulo 11

  1. Home
  2. All novels
  3. Un Matrimonio Auspicioso
  4. Capítulo 11 - El día 11 del matrimonio de auspicio
Prev
Next
Novel Info

Los guardias de la entrada, por supuesto, no dejaron entrar a Ye Wang. Si cualquier otra persona hubiera venido a causar problemas, bastaba con intimidarlo un poco y echarlo de inmediato. Pero ¿quién en la capital no conocía al pequeño tirano de la residencia del Duque Qi? Ahora estaba en la puerta de la mansión del príncipe maldiciendo y armando escándalo; los guardias, aparte de no atreverse a abrirle la puerta, tampoco se atrevían a tratarlo con rudeza.

Solo podían intentar convencerlo pacientemente de que se marchara.

Naturalmente, Ye Wang se negó.

Desde que se enteró de que Ye Yunting había recibido un matrimonio imperial y sería enviado como consorte del enfermizo Príncipe Yong’an, que estaba al borde de la muerte, se había sentido profundamente irritado. Durante aquellos días en que se difundió la noticia, su grupo de amigos inútiles no dejaba de burlarse de él, preguntándole que, ahora que Ye Yunting se había convertido en consorte del Príncipe Yong’an, ¿cómo tendría que llamarlo cuando se vieran? ¿Hermano mayor o princesa consorte?

Un príncipe consorte masculino… aquello era algo nunca antes visto.

Todos trataban a Ye Yunting como un chiste.

Ye Wang había escuchado aquellas burlas con una rabia indescriptible. Se levantó con el rostro oscuro, volcó la mesa y se marchó.

Jamás había llamado “hermano mayor” a Ye Yunting, y desde luego tampoco iba a llamarlo “consorte”. ¿Acaso Ye Yunting no tenía nombre?

Además, no lograba entenderlo. En los últimos dos años, muchísimos casamenteros habían ido a la residencia a buscar matrimonio para Ye Yunting. Según decía su madre, entre las propuestas había incluso hijas legítimas de familias nobles y marqueses, pero él no había aceptado ninguna. Sin embargo, ahora que lo habían enviado a casarse con un moribundo para atraer buena fortuna, no se oponía en absoluto.

Aunque su padre decía que no podían desobedecer un decreto imperial, Ye Wang pensaba que, si estuviera en su lugar, preferiría morir antes que aceptar un matrimonio así. Además, con el poder de la residencia del Duque y la influencia que tenía su padre ante el Emperador, si Ye Yunting realmente no hubiese querido, podría haber pedido ayuda a su padre para buscar una solución.

Y aunque no quisiera pedírselo a él, al menos podría haber acudido a Ye Wang. Por la escasa fraternidad que compartían, él habría hablado por su hermano ante sus padres. Incluso si el peso de la residencia del Duque no fuera suficiente, todavía estaba la familia Yin de parte de su abuelo materno.

Pero Ye Yunting aceptó sin decir una sola palabra.

Por más vueltas que le daba, no entendía por qué no se resistió.

Todos los días salía a beber y siempre terminaban mencionando al Príncipe Yong’an y a su “consorte masculino”, hasta que acabó tan harto que se fue a una finca fuera de la ciudad para disfrutar un poco de tranquilidad.

Quién habría imaginado que, al regresar tras unos días, descubriría que Ye Yunting ya se había casado y marchado a la mansión del Príncipe Yong’an. Incluso había llegado el día de la visita de retorno y aun así no había vuelto a casa.

Las sirvientas y criadas de la residencia murmuraban a escondidas diciendo que Ye Yunting había escalado socialmente y ya no quería regresar a la residencia del Duque. Justamente Ye Wang escuchó aquellos comentarios, y entonces decidió ir a buscar una explicación.

Pero jamás imaginó que, al llegar a la mansión del Príncipe Yong’an, ni siquiera le permitirían entrar.

Al principio no creyó los chismes de las criadas, pero ahora ya no estaba tan seguro.

Ye Wang se plantó frente a la puerta sin intención de irse. Cuando se cansaba de gritar, regresaba al carruaje a beber té y comer algunos bocadillos; una vez recuperaba fuerzas, salía otra vez a seguir armando escándalo.

Se negaba a creer que Ye Yunting pudiera esconderse dentro de la mansión toda la vida.

Dentro de la mansión, Ye Yunting escuchó el informe que Ji Lian había traído y no mostró reacción alguna, como si estuviera acostumbrado.

—No le hagan caso. Cuando se canse de gritar, se irá solo. Y si no, cuando la residencia del Duque reciba la noticia, enviarán a alguien a llevárselo.

En cambio, Li Fengqi no pudo contenerse.

—¿Ese Segundo Joven Maestro Ye siempre ha sido así?

Aunque hacía tiempo había oído que el segundo hijo de la residencia del Duque era un inútil incorregible, jamás imaginó que fuese tan… idiota.

Cualquiera con ojos podía darse cuenta de la situación actual.

Si era demasiado ciego para entenderla, todavía podía perdonarse. Pero llegar hasta aquí para exigir explicaciones…

Era una estupidez digna de admiración.

La expresión de Li Fengqi era demasiado evidente. Ye Yunting lo miró de reojo, dio un sorbo a su té y dijo con tacto:

—Desde pequeño, padre y madre lo consintieron demasiado. Muchas cosas de la residencia… él no las conoce.

Por ejemplo, desde niño él, siendo el hijo mayor, siempre había vivido en el patio lateral más deteriorado de la residencia. Solo tenía a una nodriza y a un sirviente personal a su lado. Cuando alcanzó la edad para estudiar, no tuvo maestro que lo instruyera ni pudo asistir al Guozijian…

Toda clase de negligencias e injusticias semejantes eran justificadas por Ye Zhili diciendo que tenía mala salud y necesitaba reposo.

La mayoría entendía perfectamente la verdad detrás de todo aquello.

Solo Ye Wang realmente se lo creyó.

Que el Observatorio Astronómico lo hubiera elegido para casarse con el Príncipe Yong’an y atraer buena fortuna no tenía nada que ver con su destino. La verdadera razón era que, mientras Ye Yunting siguiera vivo, el título de heredero de la residencia del Duque no podría recaer legítimamente sobre Ye Wang.

Por eso él se convirtió en el “benefactor” compatible con el destino del Príncipe Yong’an.

Y Ye Wang tampoco sabía nada de eso.

No podía decirse que su carácter fuera bueno o malo. Ignoraba las acciones de sus padres, así que tampoco tenía sentido culparlo.

Pero Ye Yunting había madurado demasiado pronto. Durante todos esos años en la residencia había visto demasiadas diferencias de trato y escuchado demasiadas palabras frías, ya fueran de compasión o burla. Era imposible no guardar resentimiento alguno en el corazón.

Por eso eligió mantenerse alejado.

Solo que jamás imaginó que Ye Wang acabaría persiguiéndolo hasta la mansión del príncipe.

—Ye Zhili fue inteligente toda su vida, pero justo al elegir heredero se quedó ciego. Confundió una piedra vulgar con una perla… —Li Fengqi no pasó por alto la tristeza fugaz en los ojos de Ye Yunting y soltó una risa burlona—. Aunque supongo que eso terminó beneficiándome.

Lo dijo de manera tan natural que parecía casual, pero, si se pensaba con cuidado, había cierto matiz ambiguo en sus palabras.

Ahora ambos compartían el mismo destino y navegaban juntos en medio de la tormenta. Ni siquiera sabían si vivirían o morirían, así que, de forma tácita, evitaban mencionar el matrimonio para no incomodarse mutuamente.

Sin embargo, aquella frase de Li Fengqi fue la primera vez que sacó el tema a la luz abiertamente, e incluso su tono parecía insinuar cierta satisfacción.

Ye Yunting no logró descifrar sus intenciones y solo pudo guardar silencio.

Ji Lian, que estaba aburrido, volvió a salir para escuchar los gritos de Ye Wang. Tras un rato regresó furioso, con el rostro torcido de indignación.

—¿Es que solo sabe repetir esas dos frases? ¡Si el joven maestro realmente hubiera escalado socialmente, ya habría salido a taparle la boca con un trapo para lavar platos! ¿Cómo iba a dejarlo gritar así?

—Ji Lian.

La mano de Ye Yunting se detuvo un instante mientras hacía girar la taza de té. Miró de reojo a Li Fengqi y, al ver que no mostraba disgusto, se volvió hacia Ji Lian.

—Si sabes que vas a enfadarte, ¿para qué sigues escuchándolo?

Ji Lian abrió la boca, queriendo decir que simplemente no soportaba aquello, pero al recordar el carácter de su joven maestro terminó cerrándola obedientemente.

—Entendido. No volveré a ir.

Pero aunque ellos no salieran, los guardias de la entrada ya no podían soportar más el escándalo de Ye Wang.

No se atrevían a echarlo por la fuerza, y las personas enviadas a la residencia del Duque regresaron diciendo que el Duque Qi y su esposa no estaban en casa. Los administradores y sirvientes tampoco se atrevían a controlar al pequeño tirano, así que solo podían enviar gente a buscar al Duque para que regresara.

Y nadie sabía cuánto tardarían en encontrarlo.

Los guardias temían que, si Ye Wang seguía gritando allí, acabaría atrayendo a los vecinos y curiosos, haciendo el asunto demasiado grande. Si la situación interna de la mansión se filtraba, ellos serían los primeros en sufrir las consecuencias.

Así que solo pudieron ir a buscar a Ye Yunting.

—¿Ye Wang vino a verme?

Al escuchar el aviso, Ye Yunting ya se había acostado de antemano sobre el diván. Llevaba un brasero de mano entre los brazos y mostraba un aspecto enfermizo.

—Mi enfermedad aún no mejora y no es conveniente recibir visitas. Díganle que regrese.

El guardia se mostró incómodo.

—Pero el Segundo Joven Maestro Ye se niega rotundamente a marcharse.

Ye Yunting frunció ligeramente el ceño, pareciendo aún más apurado que él.

—En ese caso… déjenlo entrar. Hablaré un momento con él y lo convenceré de regresar.

—E-eso… temo que no es apropiado.

—¿Esto tampoco sirve y aquello tampoco? —Ye Yunting pareció molestarse. Tosió un par de veces y dijo con rostro sombrío—: Entonces déjenlo seguir gritando afuera. Yo sigo enfermo, ¿de dónde sacaría energías para ocuparme de él?

Después de hablar, se giró dándole la espalda al guardia, dejando claro que pensaba descansar.

El guardia se alarmó y terminó hablando con brusquedad:

—Si la princesa consorte permite que el Segundo Joven Maestro Ye siga causando escándalo frente a la puerta y el asunto se agranda, Su Majestad podría culparlos.

Sus palabras fueron despiadadas, casi como señalarle directamente que recordara cuál era su posición y situación.

Ye Yunting se incorporó de golpe y lo miró con indignación contenida. Su pecho subió y bajó un instante; luego volvió a toser cubriéndose los labios, mostrando una expresión humillada.

—Entonces iré con ustedes. Solo espero que, cuando llegue a la entrada, no vuelvan a decir que no se me permite salir.

El guardia dudó un instante, pero luego pensó que era imposible dejar que ambos hablaran directamente en la puerta, así que terminó asintiendo con dificultad.

—Por favor, princesa consorte.

Solo entonces Ye Yunting permitió que Ji Lian le ayudara a ponerse los zapatos y la ropa antes de seguir al guardia hacia afuera.

Antes de salir, miró una vez a Li Fengqi. Sus ojos estaban brillantes, llenos de viveza.

Ji Lian ayudó a Ye Yunting hasta la entrada. Ambos salieron por una puerta lateral y vieron a Ye Wang junto a la entrada principal. Parecía haberse cansado de gritar; un sirviente a su lado le daba palmadas en el pecho para ayudarlo a recuperar el aliento.

Ese día llevaba una túnica azul oscuro de mangas estrechas y cuello redondo, un jade colgando de la cintura y una corona plateada en la cabeza. Aunque solo tenía dieciséis años, era incluso más alto que Ye Yunting. Había heredado los rasgos de Madame Yin: un aire heroico mezclado con cierta belleza llamativa.

Si no estuviera parado allí con actitud arrogante y maldiciendo sin parar, a simple vista habría parecido un joven elegante y atractivo.

Ye Yunting lo observó, pensativo. Tras darle varias vueltas en la cabeza, de pronto recordó algo. Avanzó dos pasos y habló con voz suave:

—Los guardias me dijeron que estabas buscándome.

Al escucharlo de improviso, Ye Wang dio un salto del susto. Luego ocultó rápidamente su sorpresa y levantó la barbilla.

—Por fin decidiste salir.

Después de decirlo, notó el rostro pálido de Ye Yunting, claramente enfermizo, y dudó un momento.

—¿Estás enfermo?

—Hace dos días me resfrié. Aún no me recupero.

Ye Wang frunció el ceño con disgusto.

—Si estás enfermo, ¿para qué sales? Te acompañaré adentro. Solo vine a preguntarte unas cosas; también podemos hablar dentro.

—No hace falta. —Ye Yunting lo detuvo con una sonrisa amable—. El príncipe está enfermo y no le gusta el ruido.

Su mirada recorrió el entorno antes de dirigirse hacia el carruaje estacionado frente a la puerta.

—¿Ese es tu carruaje? Hablemos allí.

Ye Wang rara vez lo veía sonreírle de aquella manera. Se quedó aturdido un instante y luego resopló sin moverse.

—¿Así es como la mansión del Príncipe Yong’an trata a sus invitados? Después de todo, soy el cuñado menor del Príncipe Yong’an. ¿Y ni siquiera me ofrecen una taza de té caliente?

Ye Yunting se volvió para mirarlo. Entre sus cejas parecía haber impotencia, pero aun así sonrió.

—Hoy realmente hemos sido malos anfitriones. Cuando me recupere, elegiré otro día para invitarte formalmente. ¿Te parece?

Ye Wang solo se estaba quejando por costumbre. Comentarios similares los había hecho innumerables veces frente a Ye Yunting. Antes, Ye Yunting fingía no escucharlo o respondía con indiferencia.

Pero hoy no solo le había sonreído, sino que incluso le dijo que lo invitaría a la mansión otro día.

Ye Wang levantó el mentón, pensando que había demasiada gente deseando invitarlo y que asistir o no dependería enteramente de su humor.

Aun así, obedientemente siguió a Ye Yunting hasta el carruaje.

El carruaje del Segundo Joven Maestro Ye, naturalmente, era espacioso y cómodo. En el interior había un brasero y un suave incienso; una vez bajadas las cortinas, desde fuera no podía verse nada de lo que ocurría dentro.

Ye Yunting se sintió bastante satisfecho.

Había planeado aprovechar la situación y representar una escena para salir temporalmente de la mansión usando a Ye Wang como excusa, así podría enviar un mensaje a los hombres de Li Fengqi.

Pero después de ver a Ye Wang, recordó repentinamente algo.

Si Ye Wang cooperaba, quizá podría ayudar a Li Fengqi a hacer llegar una carta secreta hasta la frontera norte.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

Apoya a este sitio web

Si te gusta lo que hacemos, por favor, apóyame en Ko-fi

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first