Transmigré como un falso inocente y terminé siendo el favorito de todos - Capítulo 9

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  4. Capítulo 9 - Fuerte con los débiles, cobarde con los fuertes
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Jian Song agarró con fuerza a Jian Ye por el fino cuello de la camisa. Como pesaba tan poco, llegó incluso a levantarlo un poco del suelo.

Jian Song estaba fuera de sí. Los insultos ya habían llegado a la punta de su lengua cuando el grito aterrorizado del joven lo interrumpió de golpe.

—¡Primo! ¡Me equivoqué! ¡¡¡No me pegues!!!

La frase estalló como un trueno.

Jian Song estaba tan cerca que casi quedó sordo por el grito.

Los sirvientes de la familia Jian, que ya estaban pendientes de lo que ocurría, escucharon al joven amo pedir auxilio y comprendieron de inmediato que algo iba mal. Uno tras otro, corrieron hacia ellos para sujetar a Jian Song.

—¡Joven amo mayor! ¡No actúe impulsivamente! ¡Seguro que el joven amo menor no lo hizo a propósito!

—¡Sí, joven amo mayor! ¡Debe de haber algún malentendido!

—Hoy es un día de reunión familiar. No permitan que una pequeñez arruine el ambiente. El señor lleva mucho tiempo esperando verlos a ustedes, los hermanos, llevarse bien.

—Si alguno termina herido y esto llega a oídos del señor, seguramente volverá a disgustarse y preocuparse.

Jian Song:

—¿¿¿???

¿Cuándo demonios había intentado pegarle?

Cuando Jian Song reaccionó, descubrió que estaba rodeado por un grupo de sirvientes que lo miraban a la cara mientras intentaban persuadirlo, uno tras otro, con toda la paciencia del mundo.

En cuestión de segundos, habían convertido «el joven amo mayor quiere golpear al joven amo menor» en un hecho prácticamente irrefutable.

—¡Yo solo estaba…! —Jian Song intentó defender su inocencia.

—¡Joven amo mayor, no se enfade!

—¡Cálmese, joven amo mayor!

—¡Ahora mismo mandaré a alguien a sacar su maleta del agua!

Los sirvientes temían que realmente fuera a golpearlo, así que todos hablaban más rápido que el anterior.

Jian Song permaneció con la boca entreabierta.

Entonces vio a Jian Ye, que había vuelto a caer al suelo, encogido y temblando mientras se protegía la cabeza con ambas manos.

En ese instante comprendió algo.

Si se trataba de competir por ver quién parecía más inocente…

Había perdido.

A su primo siempre le había gustado fingirse inocente, pero aquel día parecía haber llevado esa habilidad a otro nivel.

Jian Song tenía la vaga sensación de que Jian Ye se sentía diferente desde que había regresado a la residencia principal, aunque no podía explicar exactamente en qué.

Quizá solo fuera una impresión suya.

¿Creía que con teñirse el cabello nuevamente de negro podría hacerse pasar por un nieto obediente delante del abuelo?

¡Ya vería cómo lo acusaría ante él más tarde!

Al ver que los sirvientes habían sacado rápidamente su maleta del estanque, Jian Song perdió el interés en ocuparse personalmente del asunto y simplemente se la entregó.

Después miró con irritación a Jian Ye.

—Ya no quiero nada de lo que había dentro. Pero no olvides compensármelo, primito. Incluso entre hermanos hay que llevar bien las cuentas. No aceptaré ni un centavo menos.

Jian Ye se tomó deliberadamente su tiempo para levantarse.

Se puso de pie con dificultad, fingiendo cojear, se frotó la pierna y frunció los labios hacia abajo.

—Primo, ya no tengo dinero.

Jian Song soltó una risa desdeñosa.

—¿Tú no tienes dinero? ¿Entonces qué es todo lo que te dejaron tus padres?

La expresión de Jian Ye cambió.

Miró hacia un punto detrás de Jian Song, pero no dijo nada. Luego bajó la cabeza y se encogió ligeramente.

—Todo el dinero que dejaron está bajo la administración del abuelo.

En aquel entonces, el anciano Jian había temido que Jian Ye dilapidara toda la herencia en cuanto la recibiera, así que decidió administrarla en su nombre y transferirle puntualmente cada mes suficiente dinero para sus gastos.

Jian Song también sabía aquello.

Pero además sabía que los padres de Jian Ye le habían dejado una villa valorada en más de cien millones.

Cualquier objeto que hubiera dentro de aquella casa valía una fortuna.

Jian Song llevaba mucho tiempo codiciando las cosas que poseía Jian Ye.

Claramente era un inútil y, aun así, había recibido tanto.

Si todas aquellas cosas…

Pudieran terminar en sus manos…

Jian Song pensó sombríamente en ello y esbozó una sonrisa maliciosa.

—El dinero para gastos que el abuelo te da cada mes no es precisamente poco. Te sobra para pagarme todo lo que perdiste. Vives en una villa y tienes un mayordomo que se ocupa de ti todos los días. Ni siquiera tienes en qué gastar tanto dinero. ¿Y quieres que crea que no tienes nada? Ni hablar.

—Pero de verdad ya gasté todo el dinero de este mes —respondió Jian Ye, mirándolo con absoluta sinceridad.

—¡Apenas estamos empezando el mes y ya te lo acabaste! ¿Otra vez se lo gastaste en ese novio tuyo? ¡Eres un derrochador! ¡Ese tipo ya ni siquiera te quiere y tú sigues regalándole el dinero de nuestra familia Jian!

—No lo hice —se defendió Jian Ye débilmente.

—¡De verdad has hecho perder toda la dignidad a nuestra familia Jian! ¿Cómo demonios puedo tener un hermano como tú?

Cuanto más insultaba Jian Song, más se entusiasmaba.

Al final, llevado por el calor del momento, soltó:

—¡No me importa! Tienes que compensarme por todo. Si no tienes dinero, vende un par de las cosas antiguas que dejaron tus padres…

—¡Cállate!

Una voz anciana y poderosa resonó detrás de él.

El rostro de Jian Song se puso verde al instante.

Cuando se volvió y vio quién acababa de llegar, casi se le aflojaron las piernas.

Un momento antes parecía un gallo arrogante con la cresta bien erguida.

Ahora aquella cresta se le había marchitado de golpe.

—Abuelo, yo… yo no quise decir eso…

Jian Ye se burló fríamente para sus adentros.

Maldito cobarde que solo sabe intimidar a quienes considera más débiles.

Hacía varios minutos que había visto al anciano Jian acercándose hacia ellos.

Simplemente había fingido no darse cuenta.

Jian Song, aquel presumido, era precisamente de los que terminaban diciendo demasiado si se les daba suficiente cuerda.

Cuanto más débil e indefenso fingía ser Jian Ye, más aumentaban las ganas del otro de intimidarlo.

Hasta que finalmente soltó aquellas palabras irrespetuosas y consiguió enfurecer al anciano Jian, que acababa de llegar por detrás.

En aquella familia todos sabían que el hijo favorito del anciano Jian había sido el menor: Jian Zhengshu, el padre de Jian Ye.

De no haber fallecido inesperadamente, era muy posible que en el futuro los negocios y propiedades de la familia Jian hubieran terminado en manos de Jian Zhengshu.

La muerte del padre de Jian Ye había provocado un enorme dolor y pesar en el anciano Jian.

Había querido formar a Jian Ye.

Por desgracia, aquel nieto menor suyo era como barro que no podía sostenerse contra una pared. Y hacía poco incluso había provocado aquel enorme escándalo delante de la familia Mo.

El anciano Jian estaba profundamente decepcionado con Jian Ye.

Después de lo ocurrido la última vez, incluso había comenzado a sentir cierto rechazo hacia él.

Pero aquel muchacho seguía siendo el hijo de Jian Zhengshu.

Si abandonaba por completo a Jian Ye a su suerte, el anciano Jian no tendría valor para enfrentarse en el otro mundo a su difunto hijo y a su nuera.

Cuando escuchó que sus nietos mayor y menor estaban causando problemas en el patio, se había apresurado a acudir, temiendo que volvieran a montar algún escándalo importante.

Al principio, el anciano Jian supuso que Jian Ye volvía a estar haciendo de las suyas.

Sin embargo, por el camino, un sirviente ya le había explicado que Jian Song estaba intimidando a Jian Ye.

El anciano Jian se había relajado un poco y no le dio demasiada importancia.

Probablemente solo se trataba de una discusión entre hermanos.

Mientras Jian Ye no volviera a intentar suicidarse como la última vez, podía tolerarlo.

Pero cuando llegó y escuchó personalmente a Jian Song mostrar semejante falta de respeto hacia sus difuntos tíos e incluso utilizar el asunto para exigirle dinero a la fuerza a su hermano menor, la ira se disparó de inmediato en su pecho.

—¡Así que llevas semejantes ideas en la cabeza! ¡Incluso codicias las cosas que hay en la villa de tu tío! ¡Escúchate a ti mismo! ¿Qué clase de barbaridades estás diciendo?

El anciano Jian avanzó un paso.

Las dos bolas de jade que manipulaba entre las manos casi parecían a punto de salir disparadas hacia Jian Song.

—¡Mocoso! ¡Creo que te pica la piel y necesitas que te den una buena lección!

—¡Ah, abuelo! ¡Me equivoqué! ¡Fue mi boca de perro, solo dije tonterías! ¡No… no me golpees!

Jian Song temía que aquellas bolas de jade terminaran volando hacia su cabeza.

Pesaban bastante.

Si alguna le daba de lleno en el cráneo, perfectamente podría abrirle la cabeza allí mismo.

Cuando el anciano Jian perdía los estribos, no era ninguna broma.

Había escuchado que, cuando su propio padre era joven y había cometido un error, el abuelo incluso le había roto una pierna de una paliza.

Como cabeza de la familia Jian, el anciano Jian jamás dudaba en actuar con dureza cuando era necesario.

Precisamente por eso Jian Song deseaba tanto ver a Jian Ye quedar mal ante él.

La última vez, Jian Ye había avergonzado a la familia delante de tanta gente y había enfurecido muchísimo al anciano Jian.

Jian Song se había alegrado en secreto durante mucho tiempo.

Esta vez había querido volver a ponerle obstáculos a Jian Ye delante del anciano.

Sin embargo, al final había sido él quien había dejado la cola al descubierto y terminado recibiendo una buena reprimenda.

Por supuesto, Jian Song sabía que aquellas palabras no debían pronunciarse abiertamente.

Pero al ver a Jian Ye tan tímido y sumiso, se había dejado llevar y terminó diciendo algo que tocó uno de los puntos más sensibles del anciano Jian.

Su abuelo no soportaba que nadie dentro de la familia codiciara la herencia de su hijo menor.

Jian Song lamentaba profundamente haber hablado tan rápido.

¡Todo era culpa de Jian Ye!

Si no fuera por ese mocoso, él no habría tenido tan mala suerte.

¡Jian Ye era una auténtica calamidad!

A veces, Jian Song incluso pensaba con malicia por qué aquel inútil de su primo no había muerto junto con sus desafortunados padres en el mismo accidente.

Naturalmente, jamás se atrevería a decir algo así en voz alta.

Simplemente sentía celos porque, desde siempre, el abuelo había favorecido a la tercera rama de la familia.

La primera rama, la suya, rara vez conseguía sacar ventaja.

Su padre, Jian Zhengqing, tampoco se llevaba bien con Jian Zhengshu, el padre de Jian Ye.

Aquello había influido en Jian Song, que nunca había sentido simpatía por Jian Ye y desde pequeño disfrutaba buscándole problemas.

Después de tantos años de esfuerzos incansables, realmente había conseguido arruinar la reputación de Jian Ye.

Que toda la familia lo despreciara era precisamente el resultado que más deseaba ver.

Esta vez solo había cometido un pequeño error verbal.

Aunque el abuelo estuviera enfadado, seguramente lo olvidaría pronto.

En cambio, la imagen de aquel pequeño inútil de Jian Ye ya debía de estar grabada en el ADN de todos los miembros de la familia.

Dentro de aquella casa, el abuelo definitivamente seguiría detestando más a Jian Ye.

Jian Song pensó aquello con satisfacción maliciosa.

Y efectivamente, después de terminar de reprenderlo, el anciano Jian dirigió su atención hacia Jian Ye, a quien los sirvientes acababan de ayudar a levantarse.

—¿Y tú? ¿Qué significa eso de que te quedaste sin dinero? Acabo de escucharlo todo. Si no recuerdo mal, la semana pasada te di un millón. ¿En qué demonios te lo gastaste en solo una semana?

—¿Qué? ¿¡Un millón!? ¡Abuelo, le das a este mocoso más dinero para gastos que a mí! —exclamó Jian Song con incredulidad.

Había pensado que el abuelo le daba a Jian Ye, como mucho, cien o doscientos mil.

Y hasta eso ya le parecía demasiado.

No esperaba que, sin que él lo supiera, su abuelo siguiera siendo tan parcial.

—¡Cállate!

El anciano Jian no tenía ganas de explicarle nada al mayor.

Todavía no había resuelto el problema del menor.

Aunque sabía que aquel día Jian Song había sido quien comenzó a intimidar a Jian Ye, la impresión que el anciano Jian tenía de este último nunca había sido particularmente buena.

Así que, al enterarse de que había derrochado de aquella manera el dinero que le daba para vivir, tampoco mostró una expresión amable hacia él.

A la familia Jian no le faltaba dinero.

Pero el anciano Jian tampoco aprobaba que los jóvenes de la familia se entregaran al lujo y al despilfarro solo porque habían nacido ricos.

Si alguno de los jóvenes era capaz de ganar su propio dinero, entonces podía gastarlo como quisiera.

Ese era su capital y el anciano Jian no tenía derecho a intervenir.

Pero Jian Ye era un «tres no».

No los «tres no» de internet: sin casa, sin auto y sin ahorros.

Los suyos eran: sin cerebro, sin capacidad y sin determinación.

Era prácticamente un cobarde inútil.

Y ahora, además, tampoco tenía padres.

Una persona como él, que no aportaba absolutamente nada a la familia, vivía actualmente del patrimonio acumulado por las generaciones anteriores y seguiría haciéndolo en el futuro.

El anciano Jian ni siquiera esperaba que aquel nieto menor llegara a conseguir grandes logros.

Le daba igual que viviera como un parásito.

Pero precisamente por eso estaba destinado a perder el derecho de disponer libremente del patrimonio familiar.

Esas eran las reglas de la familia Jian.

Ante el interrogatorio del anciano Jian, Jian Ye no estaba nervioso en absoluto.

Naturalmente, no había tocado ni un solo centavo de aquel millón que el anciano le había dado.

Desde el momento en que asumió la identidad del dueño original, ya había empezado a planear su vida futura.

En su mundo anterior siempre había sido muy bueno ahorrando.

El dinero debía gastarse donde realmente hiciera falta.

Jamás sería como el dueño original, que derrochaba sin control.

Siempre tenía que dejarse una salida.

En ese momento Jian Ye sí tenía un pequeño fondo privado.

Pero eso no le impedía declarar delante de todos que no tenía dinero.

El joven se sacudió el polvo de los pantalones y frunció ligeramente los labios.

—Ese dinero… ese dinero lo usé para…

Jian Song se llenó de alegría por dentro y soltó una carcajada burlona:

—¡Para seguir complaciendo a ese mantenido que te dejó!

—…comprarle un regalo al abuelo.

Las palabras de Jian Ye y las de Jian Song salieron prácticamente al mismo tiempo.

Todos quedaron paralizados.

Jian Ye fingió no haber escuchado bien y abrió los ojos con asombro.

—Primo, ¿acabas de llamar al abuelo «viejo mantenido»?

—¿¿¿???

Jian Song estuvo a punto de escupir sangre.

What the fuck?

¡No solo tienes un problema de comprensión, sino que encima estás sordo!

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