Me convertí en el malvado esposo de un juren - Capítulo 90

  1. Home
  2. All novels
  3. Me convertí en el malvado esposo de un juren
  4. Capítulo 90 - Los requisitos de Yu Cai para elegir pareja
Prev
Next
Novel Info

—Cai-ge, creo que la idea del tío Wu es bastante buena.

Ye Li contuvo su sorpresa y habló con seriedad.

En este mundo no había videojuegos, películas, series, novelas en línea, videos cortos ni ninguna de las formas de entretenimiento que había tenido en su vida anterior. En aquel entonces, siempre sentía que veinticuatro horas al día no bastaban para divertirse, y durante las vacaciones era perfectamente normal pasar varios días sin salir del dormitorio.

Pero ahora, siempre que Jiang Ji no estaba en casa, sentía que las doce horas dobles del día eran condenadamente largas.

En casa se aburría demasiado. Prefería enfrentarse todos los días al viento helado con tal de ir a ver a Jiang Ji.

Él ya estaba a punto de echar raíces del aburrimiento, así que ni hablar de Yu Cai, quien desde pequeño nunca había tenido que preocuparse por comida, ropa o ganarse la vida.

Además, ¡Yu Cai llevaba veinte años encerrándose en casa!

Realmente necesitaba salir y experimentar algunas cosas agradables.

En cuanto a si terminaría o no repitiendo la tragedia del fulang Wu, eso dependería del buen criterio de la familia Wu a la hora de elegir a la persona adecuada.

Yu Cai se mostró algo sorprendido al escuchar a Ye Li.

—¿Crees que la idea de mi padre es buena?

—Sí. Estar siempre encerrado en casa es aburridísimo. Yo voy todos los días a la cabecera del condado solo para comer con Jiang Ji.

Al ver que Yu Cai abría mucho los ojos, Ye Li explicó entre risas:

—La aldea es demasiado tranquila y no hay mucho con qué entretenerse. Jiang Ji es mi mayor diversión.

Yu Cai:

—…

Aquella manera de expresarlo era novedosa y, al mismo tiempo, provocó cierta inquietud en su corazón.

Apoyó la pierna izquierda en el suelo y movió ligeramente el cuerpo.

Era cierto.

Cuando se quedaba en casa, realmente no tenía nada que hacer.

En el pasado todavía tenía compañeros con quienes divertirse.

Podían quedar para salir a pasear por las calles o visitarse mutuamente.

Sin embargo, desde hacía diez años, sus antiguos compañeros habían comenzado a casarse uno tras otro. Por eso, Yu Cai salía cada vez menos y pasaba cada vez más tiempo encerrado en casa.

Había leído innumerables libros.

También había bordado todo tipo de objetos, grandes y pequeños.

Había probado a cultivar flores, plantar verduras e incluso preparar distintos platos.

Como pequeño ge’er criado entre las paredes del hogar, aparte de esas cosas, tampoco tenía mucho más que hacer.

Hasta principios del verano de aquel año, cuando su padre le dijo de repente que, desde Año Nuevo y durante toda la primavera, podía contar con los dedos de las manos las veces que había salido de casa.

Aquello era aterrador.

¡Ni siquiera había llegado a la edad de retirarse a disfrutar tranquilamente de la vejez!

Su padre le había dicho que no podía permitir que se marchitara en silencio de aquella manera.

Por eso lo animó a salir y abrir un negocio.

Ahora realmente había conseguido poner en marcha el Banxianju. Revisar las cuentas y encargarse diariamente de todo tipo de asuntos triviales ocupaba buena parte de su tiempo.

De repente, su vida se había vuelto mucho más plena.

Su hermano mayor consideraba que aquello estaba muy bien.

Yu Cai podía valerse por sí mismo y tenía su propio negocio.

Sin embargo, su padre pensaba que todavía no era suficiente.

Una persona no podía vivir en este mundo siendo únicamente propietario y gerente de un negocio.

Debía experimentar más cosas agradables.

Por ejemplo, casarse.

¿Casarse era algo bueno?

Si miraba a Ye Li y Jiang Ji, naturalmente lo parecía.

Además, su padre lo había animado… No. Para ser más precisos, lo había tentado diciéndole que podían encontrarle una buena persona.

El corazón humano era voluble, así que no había necesidad de pensar demasiado a largo plazo. Mientras fuera feliz en el presente, si en el futuro las cosas dejaban de funcionar, podían separarse en buenos términos.

Si aquella buena persona cambiaba de corazón, Yu Cai podía divorciarse y regresar con la familia Wu.

Yu Cai consideraba que aquellas palabras tenían sentido.

En su situación, ¿cómo podía atreverse a exigir toda una vida?

Si conseguía vivir una temporada sintiéndose satisfecho y feliz, todo aquel esfuerzo ya habría valido la pena.

Sin embargo, también temía los cambios que traería consigo el matrimonio.

Por ejemplo, tener que integrarse en un entorno nuevo.

O no conseguir divorciarse cuando quisiera.

Pero en ese momento, después de escuchar a Ye Li, estaba muy tentado.

¡Su corazón estaba inquieto!

Estaba demasiado aburrido.

Él también quería divertirse un poco y disfrutar de la vida.

Ye Li observó sus reacciones y comprendió lo que pensaba.

Entonces añadió:

—Pero casarse también implica el riesgo de elegir a la persona equivocada. Por eso el tío Wu tendrá que investigar muy bien al candidato.

Luego preguntó:

—Cai-ge, ¿qué clase de persona quiere encontrar para ti el tío Wu a través del magistrado militar Yu?

Al mencionar aquello, una ligera incomodidad cruzó el pálido rostro de Yu Cai.

Bajó la mirada hacia su pierna derecha.

—Li-ge’er, supongo que conoces más o menos los asuntos de mi familia. En mi situación, ¿qué clase de familia puedo buscar?

—Las personas con buenas condiciones no se interesan por mí. Y, entre quienes sí lo hacen, nueve y medio de cada diez solo quieren encontrar un atajo para ascender.

—Mi padre no exige demasiado. Basta con que haya estudiado, provenga de una familia decente y sea una buena persona.

Después de decirlo, volvió a apretar ligeramente los labios y apartó la mirada de Ye Li, sintiéndose incómodo de pies a cabeza.

No conocía demasiado a Ye Li.

Aquel tema era bastante íntimo.

Pero, por un momento, tampoco sabía con quién podía hablar de todo lo que llevaba guardado dentro.

Los compañeros con quienes había crecido ya tenían hijos casi de la edad de Jiang Mai y Jiang Ya.

Ahora todos estaban ocupados con los asuntos domésticos y los niños. Ya casi nunca podía comportarse como en el pasado, cuando podía presentarse en sus casas sin siquiera avisar.

Además, incluso cuando lograban reunirse, tarde o temprano la conversación terminaba desviándose hacia sus esposos, suegros e hijos.

A Yu Cai le daba igual que esos temas le gustaran o no.

Si la otra persona quería hablar, él podía escuchar.

Y como ninguno de sus antiguos compañeros quería verlo solo durante el resto de su vida, aquellas conversaciones inevitablemente terminaban centrándose también en él.

Precisamente por eso, cuando había salido de casa aquel día con el corazón lleno de frustración, no había sabido a quién acudir.

Sin importar a quién buscara, podía imaginar perfectamente el tono que utilizaría y lo que le diría.

Siempre eran las mismas palabras de toda la vida.

Por eso, cuando su carruaje se detuvo frente al Banxianju y vio a Ye Li, de pronto sintió que quizá podía hablar con él.

Antes de ir a Yezapo para hacer el pedido, Yu Cai ya había mandado investigar la situación básica de Ye Li.

A decir verdad, lo admiraba.

Un fulang de una aldea rural sin ningún tipo de respaldo…

No.

Era mucho más capaz que él.

Además, incluso después de llevar más de medio año casado, la relación entre Ye Li y Jiang Ji seguía siendo tan afectuosa.

Aquello era muy poco común.

Y Yu Cai no podía evitar anhelar algo semejante.

Por eso, cuando la nana Wang le sugirió invitar a Ye Li a tomar una taza de té, había aceptado sin dudarlo.

Solo que, como no se conocían demasiado, hablar de aquellas cosas de repente le daba bastante vergüenza.

Ye Li desconocía todos esos pensamientos.

Después de escuchar sus palabras, no pudo evitar decir:

—Cai-ge, tienes buen carácter, buena familia y eres guapo. ¡Esas son ventajas enormes! Creo que los requisitos del tío Wu son demasiado simples.

Que hubiera estudiado, que su familia fuera decente y que tuviera buen carácter.

Con esos requisitos, bastaría con buscar un poco entre los estudiantes de las escuelas privadas. No debía ser demasiado difícil encontrar a alguien.

Por ejemplo, Bao Beiyuan.

Aunque entre los dos había una diferencia de edad considerable, Bao Beiyuan era realmente una buena persona.

Al pensar en eso, Ye Li dejó la taza de té y apoyó los brazos sobre la mesa. Miró con curiosidad a Yu Cai, sentado frente a él.

—Cai-ge, ¿qué clase de persona te gusta a ti?

La pregunta fue demasiado directa.

Yu Cai se sintió todavía más incómodo.

Se inclinó ligeramente hacia un lado.

—¿Para qué preguntas eso?

—Solo estoy investigando un poco. Yo también conozco a algunas personas. Quizá haya alguien adecuado.

Ye Li se explicó.

—…

Yu Cai vaciló un momento antes de responder en voz baja:

—Alguien a quien no le moleste mi condición y que pueda cuidarme un poco. Yo soy bastante callado, así que… sería mejor que él hablara más.

En el fondo, todavía conservaba ciertas expectativas.

Como había dicho su padre, no podía vivir toda la vida en aquella soledad, en silencio, como un árbol olvidado en el patio trasero que crecía y envejecía sin que nadie reparara en él.

Aunque el resultado final no fuera bueno, al menos quería saber qué se sentía experimentar aquella alegría y aquel bullicio.

Sin embargo, después de recibir su respuesta, fue Ye Li quien se quedó perplejo.

¿Alguien que pudiera cuidarlo?

Era evidente que Yu Cai esperaba que la otra persona fuera físicamente fuerte.

Después de todo, Yu Cai tenía dificultades para caminar. Cuando estuvieran solos, como mínimo su pareja tendría que ser capaz de cargarlo en brazos o llevarlo a la espalda, ¿no?

Pero Bao Beiyuan…

Estaba a punto de cumplir veintisiete años y, debido a todo el sufrimiento de los últimos seis meses, había adelgazado bastante.

En cuanto a ser hablador…

Bao Beiyuan cumplía todavía menos ese requisito.

Bao Beiyuan solo quería vivir tranquilamente.

Después de pensarlo, Ye Li dijo:

—Cai-ge, si me preguntas a mí, podrían buscar en alguna escuela privada.

—¿Una escuela privada?

Yu Cai negó suavemente con la cabeza.

—Los estudiantes de las escuelas privadas aspiran a conseguir grandes logros. Si alguien se casa con una persona como yo, incluso aunque no tenga malas intenciones, terminará cargando con la fama de haberse aferrado a una rama alta para ascender.

Una vez que alguien así obtuviera méritos académicos, podría cambiar de actitud tan fácilmente como su progenitor.

Después de todo, algún día su progenitor tendría que retirarse del cargo de magistrado militar.

Y su hermano mayor no era más que un xiucai.

Si aquel hombre llegaba a convertirse realmente en funcionario, cuando llegara el momento, ¿estaría dispuesto a permitirle divorciarse y perder prestigio?

—Pero, Cai-ge, si no buscas un erudito, los hombres de tu edad ya tienen hijos.

—Precisamente los estudiantes, como toda su familia concentra sus recursos en apoyarlos, suelen retrasar el matrimonio. Algunos llegan a superar los veinte años sin haberse casado.

Yu Cai se mordió ligeramente el labio y una sombra de timidez cruzó su rostro.

—Entre quienes practican artes marciales también hay hombres así.

¿Practicantes de artes marciales?

Ye Li parpadeó.

¿Quería seguir los contactos del magistrado militar Yu y escoger algún soldado entre las tropas?

¿O quizá algún escolta de una agencia?

Sin embargo, aquello dejaba algo bastante claro.

A Yu Cai realmente le gustaban los hombres fuertes.

No parecía interesado en los eruditos.

Después de pensarlo, Ye Li dijo:

—Cai-ge, yo creo que lo mejor es mirar más opciones y no tener prejuicios. El condado de Beiyang es enorme. Seguro que podrán encontrar a alguien que te agrade.

En realidad, él conocía a un erudito.

Era compañero de Jiang Ji: el xiucai Peng, quien había ingresado en la escuela del condado el mismo día que Jiang Ji.

Aquel hombre había obtenido el título de xiucai varios años atrás.

Por desgracia, su familia era pobre, y los xiucai ordinarios que estudiaban en la escuela del condado debían pagar todos sus gastos.

Matrícula, alquiler, comida, además de pinceles, tinta, papel y piedra de tinta…

Sumándolo todo, no era una cantidad pequeña.

Por eso había abierto una escuela privada en su aldea y también se había dedicado a copiar libros para otros. Había trabajado durante varios años hasta reunir suficiente dinero para entrar en la escuela del condado junto con Jiang Ji.

Incluso después de ingresar, no había dejado de ganar dinero. Estudiaba mientras realizaba todo tipo de trabajos ocasionales.

Su situación se parecía mucho a la que Jiang Ji había vivido anteriormente.

Por eso Jiang Ji le había prestado algo de atención.

El xiucai Peng también tenía más de veinte años y todavía no se había casado.

Sin embargo, Jiang Ji no lo conocía demasiado.

Y Ye Li sabía todavía menos.

En cuanto a los dos puntos más importantes, su carácter y su apariencia, Ye Li no sabía absolutamente nada.

Por eso no era apropiado mencionarlo todavía y solo podía aconsejar a Yu Cai en términos generales.

Pero era evidente que Yu Cai no estaba interesado en los eruditos.

—De acuerdo, lo tendré presente. Si mi progenitor no encuentra a nadie adecuado, entonces consideraré a los eruditos.

Al ver aquello, Ye Li solo pudo decir:

—Pero lo más importante ahora es conseguir que tu hermano mayor cambie de opinión. Así podrán evitar muchas discusiones en el futuro.

Al mencionar aquello, Yu Cai pareció preocupado.

—Mi hermano es bastante obstinado. Además, siente que aquel año no consiguió protegerme y siempre ha cargado con esa culpa.

—Incluso dice que ningún hombre es bueno y que, si me caso, solo estaré yendo a sufrir.

—…Eso sí que es un hermano de sangre. Si no fuera tu verdadero hermano, no podría decir algo tan razonable.

Ye Li no pudo evitar asentir.

Pero siempre había excepciones.

Y ahora era evidente que Yu Cai sí quería intentar casarse.

Ye Li sonrió.

—Cai-ge, tengo una frase que quizá puedas usar para convencer a tu hermano.

—¿Qué frase?

Yu Cai sintió curiosidad y se inclinó hacia él.

—Pues… pregúntale si está dispuesto a hacerse monje. Si él no está dispuesto, entonces tampoco puede impedirte que tú lo intentes.

Yu Cai:

—…

La frase era burda, pero el razonamiento tenía sentido.

¿Acaso no era exactamente así?

Yu Cai sonrió.

—Li-ge’er, de verdad tienes una mente rápida.

Ye Li también sonrió.

—Entonces esperaré tus buenas noticias.

—De acuerdo. Estoy en el Banxianju casi todos los días. Cuando tengas tiempo, ven a sentarte un rato.

Yu Cai habló con seriedad.

En el fondo de sus ojos había incluso un pequeño rastro de expectación difícil de percibir.

—Como voy seguido a comer con Jiang Ji, aprovecharé para pasar por aquí.

—Entonces ustedes dos podrían venir todos los días. Coman lo que quieran, no tienen que pagar. En un rato se lo diré al gerente Zhang.

Ye Li se echó a reír.

—Comer cosas tan grasosas todos los días no es bueno para el cuerpo. Pero ya que Cai-ge lo dice, vendré a menudo. Cuando lo haga, no vayas a quejarte de que como demasiado.

Yu Cai sonrió.

—¿Cómo puedes decir que tú solo comes demasiado? Si traes a tu esposo y a los dos pequeños de casa, entonces quizá sí podamos hablar de una gran comida.

—Si Ya-ge’er escuchara eso, seguramente saltaría de alegría.

—Ese pequeño sí que es adorable. Hagamos esto: llévale unas cuantas bolsas de bocadillos. Los preparan los cocineros del restaurante y saben bastante bien.

Yu Cai llamó a la nana Wang, que estaba en la habitación contigua, y le pidió que fuera a la cocina a empacar varios tipos de bocadillos.

Era un gesto de buena voluntad, así que Ye Li no lo rechazó.

—Dentro de un par de días traeré a Ya-ge’er para que venga personalmente a darle las gracias al hermano Cai.

Yu Cai sonrió.

—Gracias a ti, a mi edad todavía puedo hacer que me llame hermano.

Después de todo, era veinte años mayor que Jiang Ya.

—Cai-ge, tampoco eres viejo. Además, eres guapo y destacas en cuanto te mezclas entre la gente. Es perfectamente normal que Ya-ge’er te llame hermano.

De verdad.

Después de Año Nuevo, Yu Cai apenas tendría veintiséis años.

En su vida anterior, ¿no sería precisamente la flor de la juventud?

Al escuchar aquello, Yu Cai se sintió todavía más feliz.

¡Le encantaba escuchar hablar a Ye Li!

Por eso, incluso después de que la nana Wang regresara con los bocadillos empacados, Yu Cai no quiso dejarlo marchar.

Lo retuvo conversando durante casi otro cuarto de hora antes de acompañarlo finalmente a la salida.

Ye Li también estaba de buen humor.

Nada mal.

A partir de ahora, cuando viniera a la cabecera del condado, tendría otro lugar donde pasar el tiempo.

Cuando llegó a casa conduciendo la carreta de bueyes, el sol ya estaba inclinándose hacia el oeste y pronto oscurecería.

Al ver los ingredientes de la olla caliente que quedaban en la cesta y las varias bolsas de bocadillos, Jiang Ya se puso realmente contentísimo.

Cuando supo que los bocadillos se los había regalado Yu Cai, comenzó a insistir en que quería ir personalmente a darle las gracias al hermano Cai.

¡Al día siguiente también quería ir a la cabecera del condado!

Pero Ye Li volvió a rechazarlo.

Al día siguiente tenía un asunto serio que atender.

Quería preguntarle a Jiang Ji acerca del xiucai Peng, así que no podía llevar consigo a Jiang Ya, aquella pequeña tercera rueda.

Sin embargo, también le prometió que, dentro de un par de días, lo llevaría al Banxianju.

Ye Li siempre cumplía sus promesas.

Después de conseguir su palabra, Jiang Ya quedó satisfecho y corrió alegremente a buscar a Jiang Mai con los bocadillos entre las manos.

Así que, al día siguiente, Ye Li volvió a ir solo a la cabecera del condado.

Esta vez, como tenía un asunto serio, no llevó bollos ni empanadillas.

Esperó un rato frente a la escuela del condado y, cuando Jiang Ji salió, ambos subieron a la carreta de bueyes y fueron a la pequeña casa de fideos que frecuentaban últimamente.

Era mediodía y el pequeño local estaba lleno de clientes, con demasiados oídos alrededor.

Por eso Ye Li solo dijo que quería hacer de casamentero para alguien y le pidió a Jiang Ji que investigara el carácter del xiucai Peng.

No le dijo para quién buscaba pareja.

Pero Jiang Ji era demasiado inteligente.

Al relacionarlo con el lugar al que Ye Li había ido la tarde anterior, arqueó una ceja y respondió:

—No te preocupes. Investigaré cuidadosamente.

Al ver que lo había entendido, Ye Li sonrió.

—Entonces dime primero qué aspecto tiene.

Si era demasiado feo, ni siquiera hacía falta investigar.

—Tiene buena presencia. Cejas pobladas y ojos grandes.

Ye Li se tranquilizó al escucharlo.

—Entonces ponle atención y averigua bien todo lo que haya que averiguar.

—Naturalmente.

Jiang Ji asintió.

El gerente Yu ya había tenido suficiente mala suerte y, además, era hijo del magistrado militar.

Había que ser muy prudentes con aquel posible matrimonio.

Una vez resuelto el asunto, llegaron sus fideos.

Jiang Ji había pedido fideos con tiras de carne.

No solo pidió la porción grande, sino que además añadió expresamente dos liang adicionales de fideos y más carne.

Los fideos, al ser principalmente carbohidratos, saciaban rápido pero también hacían que el hambre regresara pronto.

Y Jiang Ji utilizaba mucho la cabeza para estudiar.

Así que debía comer más carne. De esa manera tendría carbohidratos, grasas y proteínas.

Solo faltaban algunas verduras de hoja verde.

Ye Li había pedido fideos en caldo.

En pleno invierno, beber algo caliente ayudaba a entrar en calor.

Después de comer, la pareja permaneció sentada un rato más.

Luego Ye Li llevó a Jiang Ji de regreso a la escuela del condado.

Como volverían a verse al día siguiente, ninguno de los dos montó una dramática escena de despedida en un lugar como aquel.

Sin embargo, últimamente habían comido demasiados fideos, así que Ye Li dijo:

—¿Qué tal si mañana preparo arroz al vapor? También podría hacer cerdo estofado.

Jiang Ji ya había bajado de la carreta.

La propuesta le resultaba tentadora, pero negó con la cabeza.

—Se enfriará.

—Puedo traer un pequeño hornillo y mantenerlo caliente durante el camino.

—No. Eso te daría demasiado trabajo. Además, con este frío tendrías que levantarte muy temprano. Mañana buscaremos algún restaurante pequeño donde sirvan arroz.

Jiang Ji volvió a negar con la cabeza.

—Entonces mañana veré qué hago.

Ye Li no le dio una respuesta definitiva.

Jiang Ji asintió, aunque volvió a insistir en que no se esforzara demasiado.

Después de intercambiar unas cuantas recomendaciones más, Ye Li agitó el látigo y condujo la carreta de bueyes para marcharse.

Solo cuando se había alejado bastante, Jiang Ji apartó finalmente la mirada y se volvió para entrar en la escuela del condado.

Caminaba a grandes zancadas y bastante deprisa.

Por eso no reparó en el xiucai Peng, que se acercaba desde el otro lado del camino.

Peng Ximing se metió en la boca el último bocado de un bollo de maíz y se golpeó con fuerza el pecho para ayudarlo a bajar.

Aquel bollo lo había preparado apresuradamente en la habitación que alquilaba después de terminar las clases.

La noche anterior se había quedado despierto hasta tarde copiando libros para terminar un encargo.

Aquella mañana había ido a entregarlos a la librería y cobrar su pago.

Por eso no había podido cocinar los bollos hasta el mediodía.

Pero el de aquel día estaba algo seco.

Como además había comido demasiado deprisa, se le había quedado atascado en la garganta.

Al ver que Ye Li conducía la carreta de bueyes y giraba hacia una calle transversal, Peng Ximing apartó la mirada.

Ocultó la envidia de su rostro y también entró rápidamente en la escuela del condado.

El comedor ofrecía agua caliente gratis.

Necesitaba ir a beber un tazón.

Antes, el cubo de agua de su patio se había quedado casi vacío y había otras personas haciendo fila junto al pozo.

Para ahorrar tiempo, no había querido esperar para sacar agua.

Como resultado, cuando terminó de cocer los bollos, el agua del fondo de la olla casi se había evaporado por completo.

Sin agua para beber, solo podía confiar en el agua caliente del comedor.

Se dirigió directamente hacia allí.

Tomó uno de los tazones del comedor, lo llenó de agua caliente y se sentó junto a una mesa. Sopló lentamente sobre ella hasta poder bebérsela.

En ese momento sonó la campana que anunciaba el inicio de las clases.

Peng Ximing se levantó apresuradamente y corrió hacia el aula.

¡Ay!

¿Cuándo encontraría él también a alguien tan bueno como el fulang de Jiang Ji?

Ya no quería seguir esforzándose.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first