La Esposa del Joven General es el Señor Suertudo - Capítulo 223

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  4. Capítulo 223 - Yo soy el Dios de la Suerte
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Yu Jinli estaba sentado en el segundo piso observando con atención la competencia cuando, de pronto, escuchó su propio nombre y se quedó atónito.

Hacía un momento había notado que ese método de preparar el lomo de dragón agridulce era parecido al suyo, y ahora aquel hombre confesaba que lo había aprendido en una transmisión en vivo. Fue tan… sincero.

Mientras los chefs conversaban, los cincuenta catadores ya habían completado la votación, y llegó el momento del resultado.

El presentador tenía el veredicto en la mano y, sonriendo al público, preguntó: “¿Quién creen que es el ganador?”

Había cinco chefs, cada uno con tres platos y una sopa: veinte preparaciones en total, y cincuenta catadores afortunados con ciento cincuenta votos en conjunto.

Excepto por el lomo de dragón agridulce de Zhao Yiqiao, que a simple vista tenía la mayor cantidad de bolas, los votos de los otros cuatro chefs parecían repartidos de manera bastante uniforme.

Sin embargo, Zhao Yiqiao había recibido muy pocos votos en sus demás preparaciones, así que su puntaje total no tenía por qué superar al de los otros. El resultado, pues, era bastante intrigante.

El presentador mantuvo al público en suspenso, ansioso por conocer la respuesta. En realidad, lo que despertaba más curiosidad era saber si el lomo de dragón agridulce de Zhao Yiqiao era tan delicioso como todos decían. Y el streamer… ¿era realmente tan bueno?

Tal vez no podrían probarlo en la vida real, pero sí en línea mediante hologramas.

De esta manera, Yu Jinli volvió a atraer a una gran cantidad de fans en una competencia culinaria en la que ni siquiera participaba, y terminó siendo el mayor ganador. Hay que admitirlo: verdaderamente era un dios de la buena suerte.

El presentador consideró suficiente el suspenso y empezó a anunciar el resultado.

“El ganador es… Zhao Yiqiao, de Belleza de la Cocina Antigua. Felicidades.” anunció con entusiasmo.

Zhao Yiqiao quedó pasmado con el resultado, sumido en un vértigo de sorpresa. En otras palabras, jamás había esperado ganar de verdad. Era demasiado bueno para ser cierto.

“Felicidades.” Los otros cuatro chefs también lo felicitaron.

Aunque al principio habían menospreciado a aquel joven inexperto, tras probar el lomo de dragón agridulce comprendieron que, pese a su edad, tenía talento. Si seguía trabajando duro, tendría un futuro prometedor.

“Gracias.” tardó un poco en reaccionar, y al fin habló con emoción.

Había ganado. Realmente había ganado. Ahora podía darle la buena noticia a su jefe.

Ganar la competencia significaba que su restaurante podría seleccionar un ingrediente único de los otros cuatro, y que durante el año siguiente se convertiría en la primera opción de la nobleza. Era previsible cuán próspero se volvería el negocio.

De ese modo, su jefe no tendría que cerrar el restaurante. Zhao Yiqiao se sentía afortunado y profundamente agradecido con “I Am a Koi”.

Gracias a las transmisiones del streamer, gracias a su propio esfuerzo por aprender el plato y gracias a su fe en el koi, sorprendentemente había ganado. Koi era, tal como se decía, un auténtico dios de la suerte que traía fortuna a la gente.

A partir de ahora, Zhao Yiqiao pasó de ser un fan promedio a un seguidor acérrimo —y sin fisuras— de Yu Jinli.

El premio de la competencia se otorgó en el acto, y cuando Yu Jinli echó un vistazo, sus ojos se iluminaron de repente porque vio una forma familiar. Eran ingredientes de la Tierra.

De hecho, Yu Jinli ya había hallado muchos alimentos idénticos o sustitutos de los de la Tierra, pero, a fin de cuentas, ingredientes distintos daban lugar a sabores distintos.

Lo que Zhao Yiqiao había obtenido era algo que él aún no había encontrado en este mundo. Creía que ese tipo de ingredientes se había extinguido; por eso se sorprendió al verlos otra vez.

“Ah Sheng, ¿conoces algún lugar donde vendan esos ingredientes?” preguntó Yu Jinli, mirando con anhelo aquellos productos.

“Esos son exclusivos de los restaurantes.” respondió Jiang Mosheng.

La mayoría de los restaurantes estaban financiados por familias de chefs antiguos. Como indicaba el nombre, conservaban tradiciones heredadas. Se decía que sus antepasados habían sido cocineros en la Tierra Antigua; por eso no era raro que poseyeran ingredientes exclusivos.

“Entonces, yo también quiero participar en la competencia. Si gano, ¿puedo pedir algunos de esos ingredientes? No pediré demasiados.” preguntó Yu Jinli con expectación.

“Parece que el ganador puede elegir un tipo de ingrediente de cada restaurante.” dijo Jiang Mosheng, memorizando en silencio el aspecto de los productos y a qué restaurantes pertenecían.

Con la confirmación, Yu Jinli se emocionó visiblemente. Se daría por satisfecho incluso con uno solo, porque los extrañaba mucho.

“Quiero participar.” declaró con entusiasmo.

Cada año, tras la ronda de los restaurantes importantes, se organizaba una para chefs novatos. Aprovechando el ambiente animado y la atención del público reunido por los chefs famosos, los principiantes podían hacer su primera aparición, ganar notoriedad y aprender.

A los nuevos chefs —sobre todo a los que no tenían maestros reconocidos ni provenían de familias culinarias antiguas— les encantaba este evento, porque si lo hacían bien, había muchas posibilidades de que alguna familia los notara y luego los contratara para sus restaurantes, lo que significaba un futuro prometedor.

Por eso, en estas fechas, muchos jóvenes cocineros se inscribían.

“Adelante. Yo estaré aquí para animarte.” dijo Jiang Mosheng con indulgencia.

De no ser porque su presencia podía ser reconocida por las fans y causarle problemas al pequeño, no se habría resignado a quedarse arriba mirándolo desde lejos.

“Gracias. Estoy seguro de que ganaré.” Yu Jinli confiaba en sus habilidades.

La tarima estaba montada afuera del restaurante, y la calle ya estaba congestionada por la multitud.

Sin embargo, así era cada año. Muchas calles tenían escenas similares; la gente estaba acostumbrada y se unía a la marea para divertirse.

Los cinco chefs de la ronda anterior abandonaron el escenario para dejarlo a los jóvenes y entraron al restaurante, pues serían los jueces de esa tanda y decidirían quién era el mejor.

Los jóvenes cocineros estaban impacientes. En cuanto el escenario quedó libre, subieron a toda prisa y eligieron la estación que preferían.

Como solo había cinco fogones y muchos participantes, la competencia se haría por tandas. Esto resultaba cómodo para el público, que podía mirar con calma y disfrutar por más tiempo.

Cuando Yu Jinli bajó, ya había cinco jóvenes cocinando, así que los restantes tendrían que esperar a la segunda tanda.

Desde el segundo piso se veían con claridad los procedimientos, pero no era lo mismo que estar al pie del escenario, donde además se podía aspirar el aroma de los platos.

Evidentemente, los jóvenes no eran tan diestros como los cinco chefs anteriores, pero tenían una ventaja: la innovación.

Eran jóvenes y menos atados a moldes fijos. En su mente bullían ideas extravagantes que aplicaban al cocinar, creando muchos platos nuevos.

Yu Jinli observó sus movimientos ágiles, las combinaciones complicadas pero ordenadas, y pensó que, aunque esos platos quizá no fueran tan sabrosos como los de los chefs consagrados, eran sin duda creativos.

De hecho, Yu Jinli había planeado difundir la cultura culinaria china en este mundo desde que descubrió lo monótono que era aquí el cocinar.

Los miles de años de cocina habían dado origen a una variedad capaz de ofrecer el paraíso a cualquier amante de la gastronomía.

En la era terrestre, cuando todos preparaban su propia comida, ya existían infinidad de “foodies” que buscaban delicias poco conocidas. Eso demostraba la grandeza de la cocina china.

Pero en la era interestelar, la comida natural dejó de estar al alcance del público y se volvió privilegio de unos pocos. A Yu Jinli eso le resultaba difícil de aceptar.

Creía que la buena comida debía compartirse con todos; el disfrute se multiplica cuando se comparte.

No obstante, debía asistir a la academia y cultivar, además de buscar a su shifu y a su shixiong; por eso solo podía enseñar sobre comida deliciosa a través de las transmisiones en vivo, explicando cada paso con detalle para que la gente aprendiera mejor. Fuera de eso, no tenía muchas opciones.

Hoy, sin embargo, tras ver a aquellos jóvenes creativos, creyó que había esperanza para popularizar la cocina china.

Pronto, los cinco jóvenes terminaron el plato en el que eran mejores.

Por el tiempo limitado y la cantidad de participantes, cada uno cocinó solo una preparación.

Los camareros de Belleza de la Cocina Antigua subieron al escenario para llevar los platos al interior del local, donde los jueces los probarían y puntuarían. Mientras tanto, esos jóvenes bajaron y subió una nueva tanda.

Había alrededor de una docena de participantes en esa ronda, y como Yu Jinli había llegado tarde, lo colocaron en la última tanda.

Apenas pisó el escenario, varias chicas del público empezaron a gritar, atrayendo la atención de todos.

“¡Es Yu Jinli, el prometido del ídolo!” chilló una chica, y la mayoría de la gente supo al instante de quién se trataba.

Jiang Mosheng tenía fama nacional y, como últimamente su “romance” había acaparado portadas y titulares en muchos medios y sitios web, era difícil no conocerlo.

“¿Qué hace aquí? ¿No es un creador de tarjetas de energía?” alguien se extrañó de verlo en el escenario.

“¿Y quién dijo que un creador de tarjetas no puede cocinar? ¿Acaso no puede ser versátil?” replicó una chica.

Pero algunos se burlaron de su aparición: “¿Un creador de tarjetas cocinando? Solo quiere llamar la atención porque ya no hay tantas noticias. Apuesto a que solo va a hervir cosas en agua. Si cocinar fuera tan fácil, ¿por qué hay tan pocos chefs?”

También había muchas fans de la pareja en el lugar. Aunque respondieron con firmeza a esos comentarios envidiosos, en el fondo no estaban del todo seguras.

Jamás habían visto a un creador de tarjetas cocinar. Quienes seguían ese camino dedicaban la mayor parte de su tiempo a forjar cartas. ¿Quién malgastaría tiempo en aprender cocina?

Por eso, normalmente, los chefs eran gente común.

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