¡¿Incluso después de transmigrar tengo que seguir haciendo negocios?! - Capítulo 48
El torneo estaba abierto a cualquiera que se hubiera inscrito, desde un principiante que acababa de empuñar una espada por primera vez hasta un espadachín de renombre.
Tenía el ambiente propio de una competencia sin demasiadas restricciones, aunque, por supuesto, semejante libertad seguramente se debía a la confianza de que podrían eliminar a todos los que no estuvieran a la altura durante las preliminares.
—Participantes, miren hacia aquí.
Entre los más de cien competidores reunidos, un hombre que parecía ser uno de los organizadores amplificó su voz mediante hechicería y gritó:
—Daremos comienzo a las preliminares. Escuchen atentamente las instrucciones.
En cuanto terminó de hablar, varios magos que parecían formar parte del personal del torneo invocaron en el centro del círculo formado por los participantes un objeto transparente y reluciente, parecido a un slime.
Las personas que jamás habían visto algo tan misterioso —que no parecía un ser vivo, pero tampoco un simple objeto— soltaron exclamaciones ahogadas.
El mago se aclaró la garganta.
Como aquel sonido también fue amplificado mediante hechicería, resonó con tanta fuerza que todos a su alrededor guardaron silencio de inmediato.
—Esto es un slime creado mediante hechicería. Para evitar malentendidos, no es una criatura viva, aunque posee la misma textura. Como pueden ver, es blando y elástico.
Mientras explicaba, golpeó el slime con una vara.
La superficie se hundió con facilidad, pero recuperó su forma sin desmoronarse, por lo que parecía poseer una resistencia considerable.
—Su tarea consiste en partirlo limpiamente en dos. Solo tendrán una oportunidad.
Se escuchó un murmullo entre los participantes.
Parecía una prueba sencilla.
Y, al mismo tiempo, no lo era.
—Además, como ya saben, en este torneo solo pueden participar espadachines que utilicen exclusivamente una «espada». El uso de hechicería o de cualquier otra arma queda estrictamente prohibido y supondrá la descalificación inmediata.
A continuación, el mago retrocedió y advirtió que, al tratarse de un evento organizado por el Palacio Imperial, los magos de la corte estarían vigilando cualquier intento de fraude, por lo que más les valía no hacer ninguna estupidez.
Después sacó un rollo de pergamino larguísimo, se aclaró la garganta y comenzó a leer desde el principio.
—Participante número uno, Huchi.
Un joven de aspecto torpe levantó la mano.
—¡Sí!
—Pase al frente y comience.
A partir de él, los participantes fueron saliendo uno por uno para cortar el objeto parecido a un slime.
—No puede ser. Ya me parecía que el proceso de inscripción había sido demasiado sencillo. ¿Así es como van a filtrar a la gente?
—Nos están quitando de en medio a los inútiles como nosotros.
Dos hombres que parecían ser amigos conversaban cerca de Ketron.
Como inscribirse había sido muy fácil y no se trataba de un torneo brutal en el que tuvieran que matarse entre sí para ganar, no eran pocos los que se habían apuntado por curiosidad, para ganar experiencia o simplemente para ver de cerca a espadachines famosos.
—De todos modos, los candidatos a ganar son bastante obvios, ¿no? Nosotros solo vinimos a mirar. Ganará «Kane del Viento» o lord Ulstar, la «Espada del Oeste».
—Bueno, verlos combatir también tendría su encanto… Aunque, si fuera posible, preferiría que ganara alguien nuevo.
—Eso también sería divertido. ¿Ves a alguien que destaque? Desde niño siempre has tenido buen ojo para estas cosas.
—No lo sé.
El hombre que murmuraba echó un vistazo a Ketron, que permanecía solo en una esquina, y se inclinó hacia el oído de su amigo.
—La verdad es que ese tipo de capa negra me ha estado inquietando… Al principio pensé que sería algún espadachín famoso, pero jamás he oído hablar de uno que vista así. Además, parece demasiado joven.
—¿Mmm?
El otro hombre estiró el cuello para mirar hacia la esquina.
En cuanto vio a Ketron, se estremeció involuntariamente y encogió los hombros como una tortuga.
Era extraño.
Sus miradas ni siquiera se habían cruzado.
Ketron tampoco desprendía una presencia particularmente intensa.
Y, aun así, todo su cuerpo se había tensado, como el de un herbívoro que percibe que un depredador se acerca silenciosamente por detrás.
Pero, si alguien le preguntaba por qué, no habría sabido responder.
—Se siente un poco extraño.
—¿Verdad? Los tipos así siempre terminan provocando algún incidente en los torneos.
Ambos continuaron cuchicheando en voz baja.
Por desgracia para ellos, Ketron podía oír con facilidad cada palabra.
Por supuesto, no era tan ingenuo como para reaccionar ante las conversaciones ajenas.
Tampoco le interesaba lo que dijeran, así que siguió observando tranquilamente cuanto ocurría a su alrededor.
Tal como había esperado, la prueba que sustituía a una ronda preliminar común no era tan sencilla.
Después de todo, debía determinar quién estaba realmente capacitado para participar en la competencia principal.
A juicio de Ketron, menos de la mitad de las aproximadamente cien personas allí reunidas lograrían superarla.
Teniendo en cuenta la cantidad de participantes, era un método de selección bastante apropiado.
—El torneo durará únicamente un día, así que no disponemos de mucho tiempo. Por favor, dense prisa para no provocar retrasos innecesarios.
El torneo se celebraría en una sola jornada y, como había despertado tanto interés, se había reunido una gran cantidad de participantes.
Todos esperaban su turno con expresiones tensas, nerviosos por la dificultad de la prueba.
Solo Ketron permanecía solo en una esquina, sin mostrarse especialmente inquieto y pensando en otra cosa.
En su mente apareció aquel rostro suave y sonriente que le había dado un golpecito en la mejilla mientras le preguntaba si estaría bien quedándose solo.
—Quiero ver ganar a Ketron.
Eddie había dicho aquello.
Algo poco habitual en él.
Si se hubiera tratado de cualquier otra persona, Ketron no se habría molestado en participar en un evento tan fastidioso solo para cumplir semejante deseo.
Pero quien se lo había pedido era Eddie.
Quiere verme ganar.
No era una petición difícil.
No tenía motivo para negarse.
En algún rincón de su mente, sentía que el recuerdo de Eddie pronunciando esas palabras estaba un poco borroso.
Sin embargo, aquella idea se dispersó enseguida al escuchar una voz.
—¡Número cincuenta y cuatro! ¡Ketron!
Ketron apartó la espalda de la pared.
No hubo la menor vacilación en sus pasos mientras se dirigía hacia el slime.
Cuando Eddie vio por primera vez el final de 《El Héroe ya no oculta tan bien su poder》, buscó información sobre una segunda parte como un desesperado.
No.
Le habría bastado incluso con una historia adicional.
—¡Oye, este final es demasiado cruel!
Llamarlo final abierto habría sido una ofensa para todas las puertas abiertas del mundo.
Tampoco podía considerarse un final triste, porque el protagonista seguía con vida.
Entonces, si tenía que ponerle un nombre…
¿Sería un final agridulce?
No.
Ni siquiera quería llamarlo final.
Por supuesto, no existía ninguna segunda parte ni historia adicional que el autor no hubiera escrito.
Lee Jeong-hoon había rastreado toda clase de redes sociales, pero al final solo había terminado frustrado por todos aquellos cabos sueltos que jamás llegaban a resolverse.
Había disfrutado muchísimo de la novela.
Pero jamás se había sentido tan inquieto ni siquiera después de leer una primera parte antigua y completa que nunca recibiría continuación, una obra que, en la práctica, había quedado inconclusa.
Debía de haberse encariñado tanto con el protagonista, Ketron, que la frustración y la sensación de pérdida habían terminado siendo enormes.
Y, sin embargo…
Aquello que había buscado con tanta desesperación en aquel entonces.
Aquello que no había logrado encontrar en el inmenso océano de internet…
Ahora se encontraba justo frente a los ojos de Eddie.
《El Héroe ya no oculta tan bien su poder — Parte 2》
Eddie acarició inconscientemente las letras en relieve que formaban «Parte 2» sobre el cuero oscuro y grueso de la cubierta, sin saber de qué animal provenía, mientras contemplaba el libro con expresión atónita.
No era tan voluminoso como había esperado.
La obra original, 《El Héroe ya no oculta tan bien su poder》, tenía veinte tomos, una extensión que ni siquiera se consideraba especialmente larga entre las novelas de fantasía populares.
Por eso le inquietaba que aquel libro fuera demasiado delgado para estar englobado bajo el título de «Parte 2».
Sin embargo, esa delgadez despertó en Eddie una extraña sensación de déjà vu.
Era parecida a la que había experimentado aquel día en que encontró por primera vez el libro de historia en la biblioteca.
El instante en que, sin que se diera cuenta, el libro se volvió más pesado.
Y terminó transformándose en un voluminoso libro de historia que cualquiera habría reconocido como tal.
Eddie permaneció observando la cubierta durante un largo rato.
No podía creer el título que tenía ante sus ojos.
Debía abrirlo.
Eso era lo que tenía que hacer en aquel momento.
Pero, por alguna razón, no conseguía reunir el valor.
Su mano permaneció suspendida sobre la cubierta durante mucho tiempo.
¿Acaso el libro se impacientó?
De pronto, una corriente de aire comenzó a soplar desde algún lugar.
La cubierta se abrió y las páginas empezaron a pasar solas.
Después de varias hojas innecesarias, apareció el primer capítulo de la segunda parte.
[Eddie era el propietario de «La Posada de Eddie», ubicada en la plaza central de la capital.]
El comienzo no relataba la historia de Ketron después de sucumbir a la oscuridad.
Era la historia de Eddie.
¿Mi historia…?
Para Eddie, que estaba firmemente convencido de no ser más que un extra —mucho menos el protagonista—, aquello cayó como un rayo.
Por supuesto, existían historias que comenzaban mostrando la aparición y las acciones de un personaje secundario.
Pero ese no parecía ser el caso.
A continuación aparecieron varias descripciones sobre el aspecto de Eddie y su rutina diaria en la posada.
Sin embargo, antes de que pudiera leerlas con detenimiento, el viento continuó pasando las páginas.
En medio de todo aquello, una frase llamó su atención.
[Por supuesto, «Eddie» no era su verdadero nombre.]
¿Qué?