El magnate gastronómico interestelar - Capítulo 54

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Después de aquella primera vez en que dejaron volar por completo su imaginación, Xia Zheng y Kun desarrollaron un enorme interés por los ingredientes de aquel planeta.

Y eso significó que, durante todo el trayecto, las pequeñas criaturas de la zona terminaron sufriendo las consecuencias.

En teoría, Xuan Jing y Bali debían actuar como protectores.

Pero Xia Zheng y Kun cazaban con tanta ferocidad, y además no apareció ningún peligro que requiriera utilizar los mechas para sacarlos de apuros, que los otros dos acabaron limitándose a observar la cacería y hacer comentarios desde un lado.

—¿No te parece aterrador? —le envió Bali a Xuan Jing por comunicación privada—. La gente siempre dice que yo doy miedo. Los chefs son mucho más aterradores.

—No está tan mal.

Xuan Jing, en cambio, pensaba que Xia Zheng se veía muy vivaz de aquella manera.

Incluso bastante adorable.

Mucho más brillante que cuando llevaba puesta aquella máscara de niño obediente que solía mostrar.

—Así está bien. Xiao Zheng normalmente se reprime demasiado.

—…Nunca he notado que se reprima en absoluto —respondió Bali, desconcertado.

En su opinión, Xia Zheng vivía bastante cómodamente.

¿Dónde estaba aquella supuesta represión?

Xuan Jing solo sonrió y no continuó con el tema.

En cambio, empezó a conversar con Bali sobre manejo de mechas, combate real y otros asuntos relacionados.

Mucha gente creía que Xia Zheng siempre había tenido una vida excelente.

Que era una persona luminosa, alegre, bondadosa.

Incluso su propia familia pensaba así.

Pero Xuan Jing siempre había sentido que no era exactamente de esa manera.

Desde hacía mucho había prestado atención a la parte de Xia Zheng que permanecía escondida.

Por eso, cuando eran más jóvenes, había actuado impulsivamente para defenderlo, terminando incluso provocando el desagrado de otros.

Y precisamente aquella faceta oculta de Xia Zheng era lo que había atraído a Xuan Jing.

Si Xia Zheng fuera únicamente alguien sobresaliente, amable y alegre…

Había demasiadas personas así alrededor de Xuan Jing.

Tal vez, como todo el mundo sabía que Xuan Jing era bastante calculador, pensaban que debería gustarle alguien transparente y puro como un cristal.

Pero en realidad, Xuan Jing detestaba bastante a las personas ingenuas y excesivamente inocentes.

Solo verlas le resultaba agotador.

Le gustaba alguien como Xia Zheng.

Alguien con sus propias ideas.

Tal vez obstinado.

Pero incluso aquella obstinación tenía su encanto.

Alguien con quien podía caminar de la mano durante toda una vida.

……

Parecía que Bali se había preocupado demasiado por aquella misión.

Después de llegar al planeta, no encontraron ningún peligro fuera de sus previsiones.

Xia Zheng y Kun también avanzaron sin problemas durante sus cacerías.

Los dos supuestos protectores terminaron sin tener nada que hacer durante prácticamente todo el trayecto, salvo esperar a que les dieran de comer.

En teoría, recibir comida preparada por Maestros Gourmet debería ser algo capaz de provocar una envidia extrema.

Siempre y cuando…

Esos Maestros Gourmet no estuvieran experimentando con platos nuevos.

Durante esos días, Xuan Jing y Bali soportaron toda clase de nuevas preparaciones que maltrataron brutalmente sus papilas gustativas.

Al final, sus expresiones ya se habían vuelto completamente insensibles.

Xuan Jing finalmente comprendió el lado miserable de ser compañero de un Maestro Gourmet.

Lo peor era que aquellos platos de sabores extraños también podían afectar al poder mental.

Algunos eran comparables a auténtico veneno y vaciaban directamente sus reservas, dejando a dos poderosos guerreros de mecha derrumbados en cuestión de segundos.

Otros, increíblemente…

Producían efectos positivos.

¿Quién habría imaginado que una comida con un sabor tan extraño pudiera beneficiar al poder mental?

¿No se suponía que el efecto de un plato estaba directamente relacionado con lo delicioso que era?

¿O quizá el concepto de «delicioso» era realmente algo completamente subjetivo?

¿Sería posible que aquellas comidas extrañas fueran auténticas delicias y que ellos simplemente fueran incapaces de apreciar su verdadero encanto?

Los dos guerreros de mecha cayeron en una profunda crisis de confianza sobre sus propios gustos.

Bali, adoptando la actitud de un veterano con experiencia, le aseguró a Xuan Jing:

—Te acostumbrarás.

—…En realidad, a la mayoría ya me he acostumbrado bastante —respondió Xuan Jing con sinceridad.

Bali lo miró horrorizado.

Una vez más comprendió lo aterradores que podían ser los habitantes de la Alianza Oriental.

El planeta salvaje N1912 todavía no había sido desarrollado por completo.

Existían innumerables ingredientes jamás vistos, todos con sabores extraños y sorprendentes.

Para un Maestro Gourmet, aquello era prácticamente un tesoro natural.

Por eso los Maestros Gourmet sentían una atracción especial hacia los planetas salvajes.

Cada planeta todavía desconocido representaba la posibilidad de que algún Maestro Gourmet encontrara allí la oportunidad de superar su propio límite.

Además de Xia Zheng y Kun, ya habían llegado bastantes Maestros Gourmet a N1912.

Cualquiera que sintiera interés por sus ingredientes tarde o temprano terminaría visitándolo.

Los chefs normales todavía podían abrir restaurantes para ganar dinero.

Pero los Maestros Gourmet podían vivir muchísimo tiempo gracias a un único plato.

Prácticamente nunca les faltaba dinero.

Tampoco mostraban demasiado interés por administrar negocios.

Naturalmente, la mayoría poseía restaurantes e incluso grandes grupos comerciales.

Pero normalmente solo ocupaban el puesto de chef principal, maestro honorario o algo parecido.

Su verdadera meta seguía siendo avanzar en la cocina.

Kun también tenía una pastelería.

Sin embargo, podía permanecer cerrada durante más de medio año.

El día que decidía abrir dependía completamente de su estado de ánimo.

Xia Zheng pensó que, cuando terminara sus estudios, quizá también podría abrir una pequeña tienda semejante.

Aunque permanecer siempre en el mismo lugar parecía bastante aburrido.

Tal vez podría empujar un carrito por las calles mientras vendía comida.

Eso sí parecía divertido.

Xia Zheng le comentó aquella idea a Xuan Jing.

Después de pensarlo, este respondió:

—Entonces tendrás que usar mascarilla y sombrero.

—¿Por qué?

—Porque de lo contrario provocarás un atasco de tránsito.

Xia Zheng asintió.

Bueno.

Ahora también podía considerarse una celebridad, ¿verdad?

Después de recoger toda clase de animales y plantas —ingredientes— durante el camino, finalmente llegaron a su destino.

La zona estaba cubierta por una densa niebla.

Según los instrumentos, aquella niebla no solo contenía gases tóxicos, sino también diminutas partículas peligrosas.

Para una persona común, aquel entorno era bastante hostil.

Sin embargo, tanto los trajes protectores como los mechas podían desplegar escudos energéticos.

Eso bastaba para aislarlos completamente.

El motivo por el que los Dragones Venenosos de Tres Colas todavía podían vivir con tanta tranquilidad era, por un lado, la política de protección de los planetas salvajes de la Alianza.

Y, por otro…

La Alianza todavía no había descubierto una manera suficientemente útil de aprovecharlos.

Aun así, desde que comenzaron las exploraciones, la vida de aquellas criaturas ya no era tan cómoda como antes.

Después de haber sido cazados varias veces, incluso con su inteligencia limitada comprendieron que ya no ocupaban una posición absolutamente dominante en la cadena alimenticia.

Por eso se habían vuelto mucho más cautelosos.

Los mechas de Xia Zheng y los demás habían activado el modo de ocultamiento.

Sin embargo, aquello únicamente desplegaba ciertas barreras y sistemas capaces de interferir con radares.

Frente a los sentidos naturales de los animales, el efecto era bastante limitado.

Como mínimo, era imposible ocultar el movimiento de la niebla provocado por los mechas.

Así que, apenas entraron en el valle, los Dragones Venenosos de Tres Colas comenzaron a lanzar rugidos amenazantes.

Y después…

Huyeron.

Xia Zheng contempló estupefacto cómo un grupo entero de Dragones Venenosos de Tres Colas escapaba desesperadamente.

¿No se suponía que eran la cima de la cadena alimenticia?

¿Los soberanos del planeta?

¿Dónde estaba su dignidad?

Los Dragones Venenosos de Tres Colas probablemente responderían:

¿Qué importa la dignidad si pierdes la vida?

Sin embargo, por rápidos que fueran, seguían sin superar a los mechas.

Aunque la persecución terminó convirtiéndose en un enorme juego del gato y el ratón alrededor del valle y redujo mucho la eficiencia de la cacería, después de familiarizarse con el terreno los tres mechas consiguieron capturar una presa cada uno.

Como aquel planeta todavía no había sido desarrollado por completo, la cantidad de Dragones Venenosos de Tres Colas era considerable.

Pero en toda la extensión de la Alianza seguían considerándose una especie rara.

Por eso, después de capturar uno por persona, detuvieron la cacería.

Xia Zheng y los demás eligieron una zona que ya habían explorado previamente.

Había agua, terreno plano, buena visibilidad y pocos peligros.

Allí comenzaron a estudiar las tres criaturas.

Pero, en lugar de procesarlas de inmediato, Xia Zheng y Kun sacaron sus instrumentos de análisis y empezaron a caminar alrededor de los cadáveres.

Aunque el equipo de exploración inicial ya había proporcionado datos, ambos preferían comprobar todo personalmente.

Tal como indicaban los informes, muchas partes del Dragón Venenoso de Tres Colas eran tóxicas.

La sangre, en particular, era un enorme problema para los chefs.

En condiciones normales, una criatura venenosa semejante ni siquiera debería considerarse un ingrediente.

Sin embargo, los análisis mostraban que la carne del Dragón Venenoso de Tres Colas poseía una enorme cantidad de nutrientes.

Aunque la investigación sobre el poder mental todavía no era completamente exhaustiva, aquella disposición nutricional correspondía a una de las configuraciones conocidas capaces de beneficiarlo.

Además, incluso después de eliminar el veneno mediante los métodos actuales, y aunque parte de sus nutrientes y sabor se perdieran, la carne seguía teniendo un efecto positivo sobre el poder mental.

Por eso la Alianza había convocado a los Maestros Gourmet para investigar nuevas maneras de cocinarla.

La Alianza ya había determinado la composición del veneno.

También había proporcionado las estructuras químicas básicas necesarias para neutralizarlo.

Con el nivel tecnológico actual, una vez conocida esa estructura, los instrumentos podían detectar automáticamente posibles antídotos.

Incluso si no existía ninguno en la naturaleza, los dispositivos podían sintetizar uno artificialmente.

Los equipos de exploración habían preparado la carne del Dragón Venenoso de Tres Colas precisamente utilizando antídotos sintéticos antes de cocinarla.

Sin embargo, según la experiencia acumulada con otros ingredientes, si querían neutralizar el veneno sin destruir el sabor ni el valor nutricional original, la mejor opción era encontrar sustancias naturales capaces de equilibrarlo.

Cualquier investigador ordinario podía encontrar algo que simplemente neutralizara el veneno.

Pero conservar el sabor…

Incluso mejorarlo…

Y además maximizar su efecto positivo sobre el poder mental…

Eso ya dependía de los Maestros Gourmet.

Los demás no podían conseguirlo.

Aunque ni siquiera un Maestro Gourmet necesariamente sería capaz.

Kun, por ejemplo, claramente se especializaba en postres.

Su habilidad preparando carne también era excelente, pero no era su verdadero campo de especialización.

Después de investigar durante un tiempo, su atención empezó a desviarse hacia una cuestión distinta:

¿qué partes del Dragón Venenoso de Tres Colas podrían utilizarse para preparar postres?

Después de todo…

Los postres tampoco tenían por qué ser completamente vegetarianos.

En cuanto a desarrollar platos de carne propiamente dichos, Kun no mostraba demasiado interés.

Precisamente porque cada Maestro Gourmet poseía especialidades diferentes, un único ingrediente podía dar lugar a innumerables desarrollos.

Después de cazar los Dragones Venenosos de Tres Colas, Xia Zheng y los demás empezaron a recolectar muestras de otras plantas y animales del valle.

Según la teoría de generación y restricción mutua, cerca de una criatura venenosa debía existir algo capaz de neutralizar su toxicidad.

Buscar el antídoto dentro del propio ecosistema del planeta era la opción más adecuada.

Para recoger plantas y animales pequeños, los mechas resultaban demasiado torpes.

Así que todos se equiparon ligeramente y continuaron a pie.

Xuan Jing y Bali habían realizado innumerables misiones semejantes, por lo que sus movimientos eran extremadamente hábiles.

Kun y Xia Zheng eran todavía más meticulosos.

Cada vez que recogían algo, se detenían para examinarlo cuidadosamente.

Precisamente por eso, aunque ambos poseían buenas capacidades de combate, seguían necesitando protección.

Era demasiado fácil que se concentraran tanto en su investigación que una criatura insignificante los atacara por sorpresa y los dejara fuera de combate.

Al final, Xuan Jing y Bali dejaron de recolectar por sí mismos.

Se dedicaron exclusivamente a protegerlos y vigilar los alrededores.

Xia Zheng levantó la mirada hacia Xuan Jing.

Tenía los brazos cruzados sobre el pecho.

Su postura parecía relajada.

Pero en realidad permanecía completamente alerta y podía entrar en combate en cualquier momento.

Antes, Xia Zheng siempre había pensado que, una vez que consiguiera suficiente fuerza, podría hacer todo solo.

Pero después de experimentar tanto el trabajo en equipo como la sensación de tener a alguien protegiéndolo mientras cazaba…

Comenzó a pensar que tener un compañero tampoco estaba mal.

Como mínimo, podía concentrarse completamente en aquello que realmente le gustaba.

Internarse en zonas relativamente peligrosas para recoger ingredientes no era una experiencia desconocida para Xia Zheng.

En su vida anterior lo había hecho incontables veces.

La diferencia era que entonces siempre tenía que preocuparse por conservar la vida.

Además de esconderse y evitar peligros constantemente, cuando encontraba un ingrediente solo podía recogerlo rápidamente, guardarlo y marcharse inmediatamente a un lugar seguro antes de estudiarlo.

Bajo aquella enorme presión, Xia Zheng había desarrollado una extraordinaria capacidad para reconocer y recolectar ingredientes con rapidez.

Podía recogerlos a la mayor velocidad posible utilizando métodos que redujeran al mínimo cualquier daño.

Incluso había desarrollado distintas técnicas para conservar ingredientes que normalmente debían procesarse inmediatamente después de ser recolectados.

Tal como había dicho en su vida anterior el ancestro de su secta…

Xia Zheng era un genio entre genios en prácticamente cualquier aspecto relacionado con la cocina.

Lo único lamentable era que su talento para la cultivación era demasiado pobre.

Sin una oportunidad extraordinaria capaz de desafiar al destino, jamás podría alcanzar el Gran Dao.

Con aquellas aptitudes, Xia Zheng había llegado hasta el punto más lejano posible en el camino de la cultivación.

Finalmente murió de viejo.

Y cuando su cuerpo desapareció, su Dao se extinguió y su alma estaba a punto de disiparse, aquel ancestro lo protegió y lo envió a reencarnar.

Haber llegado hasta allí ya había sido extraordinariamente difícil.

En esta vida, Xia Zheng había conservado muchos hábitos mentales de aquella existencia.

Aunque ahora tenía a numerosas personas que lo querían y protegían, seguía acostumbrado a no depender de nadie.

Solo pedía ayuda cuando realmente se encontraba con un problema imposible de resolver.

También había pensado encargarse personalmente de cazar y recolectar sus ingredientes.

Pero…

Aquella sensación tampoco estaba mal.

Quizá tener un compañero realmente fuera algo bueno.

Desde que había renacido, Xia Zheng reflexionaba constantemente sobre sus acciones de la vida anterior.

Si hubiera confiado más en su familia…

¿Muchas cosas se habrían solucionado antes?

Si hubiera logrado desprenderse antes de la mentalidad de su vida pasada y hubiera buscado un compañero adecuado para protegerlo…

Si no hubiera conservado aquel miedo y sentimiento de inferioridad frente a los fuertes…

Si no hubiera insistido en esperar hasta alcanzar el mismo nivel antes de relacionarse con personas igualmente poderosas…

¿Habría evitado aquella desgracia?

Aunque en su vida anterior llevaba guardaespaldas, ninguno era guerrero de mecha.

En su subconsciente, Xia Zheng seguía conservando las reglas del mundo anterior.

Un débil, aunque ofreciera dinero, jamás podría conseguir que un poderoso varias categorías por encima lo protegiera.

Quizá mediante intercambio de poder e influencia sí fuera posible.

Pero Xia Zheng casi no se comunicaba con su familia.

Tampoco conocía bien la situación real de los Xia.

Ni siquiera tenía conciencia de pertenecer a una familia tan poderosa.

De lo contrario, tampoco se habría sorprendido tanto al descubrir que sus dos hermanos estaban entre las figuras principales de aquellos círculos de hijos de altos funcionarios y familias influyentes.

Pensándolo bien…

Antes de renacer, aunque parecía esforzarse por integrarse en su nueva vida, la influencia de su existencia anterior había sido demasiado profunda.

Diez o veinte años no habían bastado para desprenderse completamente del papel y la personalidad que había tenido entonces.

Muchas de sus acciones todavía se basaban en su vida pasada, no en la actual.

Por ejemplo, su costumbre de ocultarse.

Aunque no hubiera tenido poder mental, en realidad tampoco habría sido un problema tan grave.

Solo ahora Xia Zheng comprendía que tenía innumerables maneras de protegerse.

Su posición como Maestro Gourmet ya era suficientemente elevada.

Bajo la protección de su familia, nunca había necesitado vivir con tanto miedo, avanzando como si caminara sobre hielo fino.

No se comportaba en absoluto como un hijo excesivamente consentido.

Había sido demasiado distante.

Demasiado obediente.

Había escondido con todas sus fuerzas su verdadera personalidad y sus necesidades.

Como consecuencia, su familia ni siquiera podía darse cuenta de lo que necesitaba.

Y poco a poco terminó pareciendo prácticamente invisible dentro de su propia casa.

Tal vez su familia hubiera cometido errores.

Pero…

¿Acaso él no había cometido ninguno?

Por suerte, todavía no era demasiado tarde.

Su relación con su familia se volvía cada vez más cercana.

Y también había encontrado a alguien que quizá pudiera convertirse en su compañero.

Xia Zheng negó ligeramente con la cabeza y expulsó de su mente aquellos pensamientos complicados.

No tenía sentido seguir pensando en eso.

Tal vez, si no hubiera recuperado su poder mental y obtenido suficiente confianza, tampoco habría cambiado de aquella manera.

Cada causa tenía su consecuencia.

Todo seguía su propio destino.

¿Para qué atormentarse?

Los movimientos de Xia Zheng se volvieron todavía más concentrados.

Xuan Jing, observándolo desde un lado, dejó aparecer una ligera sonrisa.

Siempre se decía que un hombre concentrado era especialmente atractivo.

Y a ojos de Xuan Jing, Xia Zheng resultaba más cautivador precisamente cuando se concentraba.

En esos momentos desaparecían todas sus máscaras.

Era igual que cuando cocinaba.

Todo su cuerpo desprendía una confianza poderosa.

Parecía que dentro de aquel campo no existía nada que no pudiera hacer.

Nada que pudiera hacerlo sentir miedo.

Era el rey.

Xuan Jing recordó la primera ocasión en que Xia Zheng realmente le había llamado la atención.

Había sido después de una apuesta con Xia Qin, cuando observó a Xia Zheng preparar aquel pastel.

Esa expresión llena de confianza lo había golpeado directamente.

Aunque en ese momento todavía no podía hablarse de amor.

Hasta entonces, Xuan Jing solo había empezado a reconsiderar su opinión sobre aquel «pobrecito» que tenía en mente y desarrollado cierta simpatía.

Pero cuanto más profundo se volvía su contacto, más veces veía aquella expresión concentrada de Xia Zheng.

Y más profundamente caía.

Por suerte, tenía bastante fortuna.

Precisamente Xia Zheng era su prometido.

Además, sus familias mantenían una relación extremadamente estrecha.

Tenía la ventaja de encontrarse cerca del agua y ser el primero en recibir la luz de la luna.

Podía acercarse a Xia Zheng con naturalidad.

De lo contrario, con la fama y posición que Xia Zheng tenía ahora, habría demasiadas personas intentando aproximarse.

Y Xuan Jing todavía no había ascendido lo suficiente como para permanecer siempre donde quería.

Si no tuviera aquellas oportunidades constantes de estar cerca de Xia Zheng, desarrollar la relación habría sido bastante difícil.

Su propia fuerza y talento probablemente también provocarían que ciertas personas se opusieran a que ambos estuvieran juntos.

Por eso, poder tener tantas oportunidades de convivir con Xia Zheng le parecía una bendición acumulada en una vida anterior.

Tal vez realmente hubiera hecho muchísimas buenas acciones en su existencia pasada.

Solo así podía explicarse que la persona que le gustaba resultara ser precisamente su prometido.

Frente a los extraños, Xuan Jing no se comportaba como lo hacía con Xia Zheng, la familia Xia o sus propios familiares.

No siempre sonreía.

Tampoco mostraba aquella ligera actitud despreocupada.

Los apodos de «rostro frío» y «rostro de hierro» se estaban haciendo cada vez más conocidos.

Conforme aumentaba su posición, ya no necesitaba recibir a todo el mundo con una sonrisa ni esforzarse por construir deliberadamente una imagen inofensiva.

Incluso sin depender de la protección de sus padres, ya tenía suficiente posición como para actuar con cierta libertad.

Por eso aquella personalidad alegre que antes fingía aparecía cada vez con menos frecuencia.

En realidad tampoco era una persona fría.

Simplemente…

Era un poco perezoso.

Le daba pereza fingir familiaridad con personas a las que apenas conocía.

Sin embargo, aquel disfraz había sido extremadamente útil dentro del ejército.

No era un veterano que hubiera ascendido poco a poco desde abajo.

Procedía de una academia militar y, en cierto sentido, había sido incorporado directamente a posiciones superiores.

Muchas veces debía realizar misiones con personas desconocidas.

Si no hubiera desarrollado una personalidad aparentemente sociable y fácil de tratar, jamás habría logrado integrarse rápidamente con sus compañeros.

Y sin coordinación entre camaradas, completar una misión era imposible.

Ahora, sin embargo, ya poseía suficiente reputación dentro de las fuerzas armadas.

También había comenzado a formar su propio grupo de subordinados.

Cuando trabajaba con desconocidos, ya no se encontraba en igualdad de condiciones.

Era el líder.

Incluso quienes no lo conocían personalmente confiaban en su capacidad y obedecían sus órdenes.

En aquella etapa solo necesitaba mostrar su lado firme y despiadado.

La autoridad del futuro «general de rostro frío» comenzaba lentamente a tomar forma.

Pero frente a las personas cercanas, la personalidad de Xuan Jing casi no había cambiado.

Como mínimo, para Xia Zheng seguía siendo aquel hombre alegre y extremadamente amable.

Aunque Xia Zheng ahora empezaba a enfrentarse un poco más a la realidad de que Xuan Jing era su prometido…

En términos generales, todavía le había entregado una enorme pila de tarjetas de «buena persona».

La cacería no había consumido demasiado tiempo.

Recolectar los demás ingredientes, en cambio, les llevó bastante.

Después de una larga serie de análisis, Xia Zheng y Kun encontraron varias plantas y animales que podrían servir para neutralizar el veneno.

El equipo de exploración inicial no los había descubierto.

Después de todo, su trabajo consistía en explorar un planeta completo.

Era imposible estudiar una sola especie con tanto detalle.

Si ellos hicieran absolutamente todo…

¿Para qué servirían quienes llegaran después?

Entre aquellas posibles sustancias desintoxicantes, algunas eran comestibles.

Otras contenían toxinas propias.

Todavía necesitaban realizar experimentos para descubrir qué ocurriría al combinarlas con el veneno del Dragón Venenoso de Tres Colas.

Kun había llevado consigo un juego completo de instrumentos de laboratorio.

Xia Zheng también.

En aquel mundo, un Maestro Gourmet tenía que desempeñar muchas profesiones al mismo tiempo.

Como ahora.

Los dos sostenían tubos de ensayo y utilizaban instrumentos dentro de un laboratorio estéril improvisado.

Vistos desde fuera…

No parecían tener ninguna relación con la cocina.

Parecían químicos o especialistas en biotecnología.

Una vez más, había que agradecer el desarrollo tecnológico de la Alianza.

Incluso un laboratorio estéril rudimentario podía montarse con enorme rapidez.

Una tienda plegable acompañada de rayos de esterilización permitía que los investigadores desplegaran un espacio de trabajo prácticamente en cualquier lugar.

Xia Zheng y Kun se sumergieron inmediatamente en la investigación, olvidándose incluso de comer y dormir.

Xuan Jing y Bali empezaron a aburrirse.

En esos momentos se notaba la ventaja de ser dos.

Podían turnarse para quedarse vigilando.

Mientras uno permanecía allí, el otro podía salir a caminar, recoger materiales o simplemente practicar maniobras de mecha y combate real.

Lamentablemente, aquel planeta todavía no estaba conectado a la red de la Alianza.

No podían acceder a Internet.

Tampoco podían utilizar el entorno virtual para entrenar.

Aun así, Xuan Jing grabó muchos videos cortos y tomó numerosas fotografías de la misión.

Planeaba organizarlas después y enviárselas a su equipo de relaciones públicas.

Como cualquier persona con cierta notoriedad, Xuan Jing había contratado a un equipo profesional encargado de supervisar constantemente las redes y los medios.

Su propio trabajo no dependía demasiado de la opinión pública, así que el equipo normalmente solo necesitaba vigilar posibles noticias negativas.

Pero Xia Zheng era diferente.

Como existían personas que claramente sentían hostilidad hacia él, cuanto mayor fuera su reputación y mejor fuera la imagen que tuviera entre el público general, más protegido estaría.

Era Maestro Gourmet.

No militar.

Por eso su exposición en Internet tampoco estaba demasiado restringida.

Después de hablarlo con la familia Xia, el equipo de relaciones públicas de Xuan Jing, que normalmente tenía bastante poco que hacer, también asumió los asuntos públicos de Xia Zheng.

Xia Zheng sabía de aquello.

Aunque no lo comprendía demasiado ni prestaba mucha atención, confiaba en Xuan Jing.

Xuan Jing simplemente le había dicho que no necesitaba preocuparse y que él se encargaría de todo.

Así que Xia Zheng le entregó completamente aquellos asuntos que no entendía y dejó de prestarles atención.

Los videos y fotografías de aquella misión serían difundidos por toda la red de la Alianza a través del equipo de relaciones públicas.

Algunas veces mediante medios oficiales.

Otras, aparentando publicaciones espontáneas de fans.

Todo contribuiría poco a poco a convertir a Xia Zheng en una figura todavía más conocida.

Mientras Xia Zheng siguiera sin preocuparse por lo que otros dijeran sobre él, aquella creciente fama solo le aportaría beneficios.

No sufriría por las opiniones ajenas.

Y la atención constante del público se convertiría en un enorme paraguas protector.

Con tantas personas observando cada uno de sus movimientos, Xuan Jing sentía mucha curiosidad.

Quería ver exactamente cómo podrían actuar contra Xia Zheng quienes le guardaban hostilidad.

Tal vez…

Antes de que Xia Zheng siquiera se diera cuenta de lo ocurrido, sus propios fans ya habrían despedazado públicamente a los responsables.

Eso sería bastante divertido.

Claro que, en aquel momento, Xuan Jing todavía no sabía que algún día él mismo también acabaría siendo despedazado por los fans de Xia Zheng.

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