El magnate gastronómico interestelar - Capítulo 5

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Ning Yun se hizo famoso después de graduarse de la academia militar y participar en su primera competencia de fabricación de mechas.

Según se decía, había perdido a ambos padres y tampoco contaba con un maestro. Nadie sabía de dónde había obtenido sus avanzadas técnicas para fabricar mechas.

Los mechas de la familia Xia eran construidos por maestros especializados, por lo que no tenían necesidad de solicitarle ayuda a un joven que acababa de adquirir cierta fama. Por esa razón, Xia Zheng solo conocía a Ning Yun de nombre.

Sin embargo, las palabras incriminatorias que había escuchado antes de morir despertaron su interés en él.

En ese momento, Ning Yun contemplaba un pequeño folleto con los dientes apretados mientras murmuraba maldiciones sin parar.

Los cinco sentidos de Xia Zheng eran un poco más agudos que los de una persona común, por lo que alcanzó a oírlo decir cosas como «es injusto» y «el resultado está amañado».

Xia Zheng echó un vistazo al folleto que sostenía Ning Yun y distinguió en la portada las palabras «exámenes finales» y «calificaciones».

¿Ning Yun no estaba satisfecho con sus calificaciones finales? ¿Creía que sus profesores lo habían tratado injustamente?

Ahora que lo pensaba, aunque en el futuro sería conocido como un prometedor fabricante de mechas, durante sus años en la academia nadie había oído hablar de él. Evidentemente, no era uno de los estudiantes más destacados o populares.

Sin embargo, mostrar abiertamente su enojo y maldecir a un profesor en un lugar por el que transitaban tantas personas era un poco…

Al parecer, quienes poseían poder mental tenían los cinco sentidos ligeramente más desarrollados que los demás. Si Xia Zheng podía escucharlo, los estudiantes de aquella academia seguramente también podrían hacerlo.

¿Podía decirse que Ning Yun tenía suerte de que no hubiera nadie cerca?

Xia Zheng guardó silencio.

No esperaba que Ning Yun tuviera esa clase de personalidad. Había supuesto que alguien capaz de convertirse en una joven promesa sería, como mínimo, una persona bastante positiva y emprendedora.

Después de maldecir durante un rato, Ning Yun pareció liberar todo el resentimiento que acumulaba y finalmente comenzó a beber su café en silencio.

Miró hacia la estantería con la intención de continuar leyendo el libro que había dejado a la mitad el día anterior. Los libros de la cafetería no podían llevarse al exterior y dejar una historia inconclusa le provocaba una ansiedad insoportable. Para alguien obsesionado con terminar todo lo que comenzaba, aquello era una verdadera tortura.

Buscó durante un rato.

¿El libro no estaba en la estantería?

La mirada de Ning Yun terminó posándose en las manos de Xia Zheng.

¡Demonios! ¡Alguien se lo había llevado!

¿Tendría que esperar hasta que aquella persona terminara de leerlo?

A Ning Yun ni siquiera se le ocurrió acercarse para pedirle que se lo prestara primero. En su opinión, los estudiantes de la academia militar eran herederos ricos y detestables o seguidores de esos mismos herederos ricos y detestables. Todavía no había conocido a una sola persona capaz de conservar su integridad en aquel ambiente, alguien tan recto como él.

—¿Quieres leer este libro?

Xia Zheng cerró el volumen, se levantó y caminó hasta Ning Yun.

—Justo acabo de terminarlo. Puedes quedártelo.

Ning Yun se quedó paralizado. Su primera reacción fue preguntarse si aquella persona tramaba algo.

Xia Zheng comprendió sus pensamientos con una sola mirada y se quedó completamente sin palabras.

¿Acaso aquel hombre sufría delirios de persecución?

Ning Yun recibió el libro y lo estrechó entre sus brazos con una actitud desconfiada y vigilante. Solo volvió en sí después de que Xia Zheng regresara a su lugar, tomara otro volumen y comenzara a hojearlo con parsimonia mientras saboreaba lentamente su café.

¿Esa persona simplemente le había cedido el libro?

¿No ocultaba ninguna mala intención?

El rostro de Ning Yun se enrojeció como un tomate.

Ahora que lo pensaba, él no era ninguna celebridad. Era imposible que todos los estudiantes de la academia lo conocieran y conspiraran contra él. Además, solo se trataba de un libro. ¿Qué clase de intriga podía esconderse detrás?

Un momento antes había mirado a Xia Zheng como si fuera un ladrón. Seguramente aquel muchacho lo consideraba un lunático.

Ning Yun se removió un par de veces en su asiento antes de levantarse de golpe. Se acercó a Xia Zheng y balbuceó:

—G-gracias.

¿También sabía dar las gracias?

Parecía que no era completamente irracional.

—No tienes que agradecerme —respondió Xia Zheng, levantando la cabeza con una sonrisa.

Ning Yun quedó deslumbrado por aquella sonrisa.

Aquel muchacho tampoco poseía una belleza devastadora, así que ¿por qué parecía que su sonrisa irradiaba luz? Al verla, una sensación cálida se extendía por el corazón.

Un momento antes Ning Yun estaba rebosante de pensamientos negativos, pero ahora sentía como si toda la oscuridad hubiera sido disipada.

Aquello solo lo hizo sentirse todavía más avergonzado.

—T-también lamento lo de antes —se disculpó con voz entrecortada—. Estaba enojado por otro asunto y terminé descargándolo contigo.

Xia Zheng asintió.

—Soy yo quien debería disculparse por hablarte sin previo aviso.

Ning Yun exhaló aliviado.

Como había supuesto, aquel muchacho tenía muy buen carácter. Solo entonces advirtió que parecía bastante joven y que probablemente no estudiaba en aquella academia.

—¿Eres alumno de este lugar? —preguntó.

Durante aquel semestre, Ning Yun había sufrido un tropiezo tras otro. Como rara vez conocía a alguien que lo tratara con amabilidad, no pudo evitar conversar un poco más con él.

—No. Vine de visita —respondió Xia Zheng—. Mi hermano mayor y mi segundo hermano estudian aquí.

Al contemplar su sonrisa, Ning Yun tampoco pudo evitar sonreír ligeramente.

—Por tu apariencia, parece que todavía eres menor de edad.

Xia Zheng se tocó el rostro.

De acuerdo. Sus facciones se parecían más a las de un antiguo habitante puro de Hua, así que aparentaba ser incluso más joven que otras personas de su edad, y mucho más que un adulto.

—¿Estudias en el departamento de fabricación de mechas? —preguntó Xia Zheng mientras miraba la credencial estudiantil que Ning Yun llevaba colgada del cuello—. Eso es impresionante.

Ning Yun se frotó la nariz con cierta vergüenza.

—Más o menos. Mis calificaciones son normales, así que no diría que soy impresionante.

—¿Podrías contarme algunas cosas sobre los mechas? —Xia Zheng se esforzó por mostrar toda su curiosidad—. ¡Yo te invito el café!

Al contemplar al joven que había abierto mucho los ojos y ahora parecía todavía más dócil y adorable, Ning Yun estuvo a punto de extender la mano para acomodarle el cabello, ligeramente despeinado por el viento.

Xia Zheng: «…»

—Ejem. Claro que puedo —respondió Ning Yun—. Pero será mejor que yo invite el café.

Tomó su taza y se sentó en la misma mesa que Xia Zheng.

—Gracias por cederme el libro. Como ya estás bebiendo café, ¿qué tal si te invito un postre? El pastel de queso con fresas es la especialidad de esta cafetería.

Xia Zheng asintió de inmediato.

—¿De verdad está delicioso? Gracias. Me llamo Xia Zheng: Xia, como en «verano», y Zheng, como en la expresión «de carácter firme e inflexible».

—Yo soy Ning Yun: Ning, como en «serenidad», y Yun, un carácter que significa «luz del sol».

Ning Yun pidió dos porciones de pastel de queso con fresas.

—Soy estudiante de primer año del departamento de fabricación de mechas.

Xia Zheng tenía la intención de conocerlo mejor, por lo que la conversación transcurrió naturalmente de manera agradable. Muy pronto averiguó casi todo sobre su situación. Ning Yun bajó por completo la guardia y comenzó a contarle diversos asuntos personales.

—Admito que no soy bueno en las materias teóricas, pero no tengo ningún problema en las clases prácticas. ¿Por qué solo me dieron la calificación mínima para aprobar? —se quejó Ning Yun, lleno de resentimiento—. Es demasiado injusto.

Xia Zheng intentó aconsejarlo:

—Pero la práctica también debe apoyarse en una base teórica, ¿no? Si desconoces la teoría, no serías diferente de un simple técnico de reparación de mechas. Quizá el profesor también esté muy enojado. Ning Yun posee una gran habilidad práctica, pero… ¿no se esfuerza en estudiar los fundamentos? Tal vez tu profesor considere que no te tomas tus estudios con suficiente seriedad.

Ning Yun se quedó paralizado.

—¿De verdad será eso?

Siempre había creído que lo maltrataban porque los demás provenían de familias adineradas mientras que él solo era un huérfano.

¿Podía ser que… no fuera así?

¿Aquel profesor lo reprendía porque consideraba que podía llegar mucho más lejos?

Las experiencias de Ning Yun le habían hecho adquirir la costumbre de pensar lo peor de los demás. Sin embargo, mientras conversaba con Xia Zheng, sentía que también él se volvía un poco más optimista. Por primera vez, le pareció posible que aquel profesor no lo despreciara.

—El profesor del que hablas se llama Chen Xieyun, ¿verdad? —preguntó Xia Zheng.

—Sí, es él. También es el tutor de mi grupo —confirmó Ning Yun.

—Aunque no estudio aquí, he oído hablar de él —continuó Xia Zheng—. El señor Chen Xieyun es un maestro muy respetado. Se retiró del ejército durante el momento más brillante de su carrera y vino a esta academia para enseñar y formar a las siguientes generaciones. Ha instruido a numerosos y excelentes maestros fabricantes de mechas. Además, fundó una organización junto con varios amigos para ayudar a estudiantes talentosos de escasos recursos a completar sus estudios. Creo que se llama Fundación Árbol Verde. Sin embargo, muy pocas personas saben que el señor Chen Xieyun es uno de sus fundadores. Siempre ha mantenido un perfil muy bajo.

La expresión de Ning Yun se volvió extraña de inmediato.

¡Él había logrado ingresar en aquella academia precisamente gracias a la ayuda económica de la Fundación Árbol Verde!

Entonces, el profesor Chen no solo no lo despreciaba ni lo atacaba deliberadamente, sino que además era el bondadoso benefactor que financiaba sus estudios.

Aquel giro era demasiado repentino. Su corazón apenas podía soportarlo.

—Ya veo —suspiró Ning Yun—. Entonces me reprende porque espera más de mí.

Pero él tampoco tenía alternativa.

Necesitaba trabajar para ahorrar dinero y comprar componentes, por lo que había descuidado sus estudios. Sin esos componentes, no podía completar las misiones asignadas por su ventaja especial, y desperdiciar aquella oportunidad no le parecía conveniente.

Aunque, ahora que lo pensaba, carecer de una base sólida tampoco era bueno.

¿Quizá debería concentrarse primero en sus clases y esperar hasta dominar los fundamentos antes de ganar dinero para comprar componentes y completar las misiones? Después de todo, no importaba si tardaba unos años más.

Ning Yun sintió que de repente lo comprendía todo.

Así era. Su ventaja especial únicamente le proporcionaba nuevos planos y técnicas. No había una diferencia real entre obtenerlos antes o después. Ya que había conseguido entrar en aquella academia con tanto esfuerzo, debía estudiar con seriedad y consolidar primero sus conocimientos fundamentales.

—El próximo semestre dejaré de trabajar y me concentraré en estudiar —declaró con determinación—. Cuando mejoren mis calificaciones… también me disculparé con el profesor Chen. Debe de estar muy enojado conmigo.

Hasta el propio Ning Yun se sorprendió al pronunciar aquellas palabras.

No esperaba ser una persona tan buena, capaz de respetar a sus maestros y mostrarse agradecida. Sin duda, la luz de la humanidad que irradiaba el joven sentado frente a él lo había purificado.

Xia Zheng ignoraba por completo las fantasiosas conclusiones que Ning Yun estaba imaginando. Solo sintió que su opinión sobre él había mejorado un poco.

Una persona capaz de reflexionar sobre sus errores y mostrarse agradecida no podía tener unos valores demasiado distorsionados.

Si en el futuro no sufría ningún cambio particularmente grave, Ning Yun probablemente no sería la clase de persona capaz de contratar a un asesino.

Sin embargo, antes de que Xia Zheng renaciera, no había prestado demasiada atención a Ning Yun ni a Xuan Jing. Aun así, ambos eran figuras públicas y nunca se habían difundido rumores abiertos sobre una relación entre ellos.

Si realmente existía cierta ambigüedad romántica, solo un reducido grupo de personas cercanas debía de conocerla.

Quien hubiera utilizado aquella relación como pretexto para incriminar a alguien tenía que ser una persona próxima a ambos.

Además, después de analizarlo, Xia Zheng comprendió que, aunque el supuesto motivo también involucraba a Xuan Jing, como máximo provocaría cierto distanciamiento entre las familias Xia y Xuan. Era evidente que no bastaría para culpar seriamente a Xuan Jing.

El verdadero objetivo de aquella acusación era Ning Yun.

En ese caso, la persona que lo había incriminado probablemente sentía un resentimiento mucho mayor contra Ning Yun. Si Xia Zheng mantenía el contacto con él, quizá podría descubrir antes la identidad del culpable.

Aunque había renacido, no pensaba ignorar un peligro que todavía podía amenazarlo.

Los dos conversaron cada vez con mayor entusiasmo. Para cuando Xia Qin regresó a buscar a Xia Zheng, ya habían intercambiado sus números de contacto.

Xia Qin no conocía a Ning Yun, pero trató con mucha amabilidad al nuevo amigo de su hermano menor. Su actitud hizo que Ning Yun se sintiera halagado.

Xia Qin no lo conocía, pero Ning Yun sí sabía quién era él.

Jamás habría imaginado que aquel dócil muchacho con quien se había encontrado por casualidad fuera el hermano menor del veterano Xia. Además, ambos lo trataban con tanta amabilidad que no se parecían en absoluto a los demás jóvenes ricos que menospreciaban a todos.

—¿No te gustó el pastel de queso con fresas? —preguntó Xia Qin—. Vi que solo le diste un bocado. Mi tutor ya concedió el permiso. Tu hermano incluso podrá subir a un mecha y mostrarte algunos movimientos.

—La verdad es que no estaba bueno. Las fresas no eran frescas —criticó Xia Zheng sin ninguna consideración—. Si hasta su especialidad sabe tan mal, mi hermano mayor debe de sufrir mucho aquí. Cuando regresemos, te prepararé un pastel de queso con fresas.

Xia Qin no pudo contener la sonrisa y le revolvió el cabello.

—De acuerdo.

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