El magnate gastronómico interestelar - Capítulo 12
Antes de renacer, Xia Zheng se había dedicado por completo a perfeccionar sus habilidades culinarias. Además, su familia lo protegía en exceso y nunca le hablaba sobre asuntos relacionados con su trabajo. Por eso, aunque había oído mencionar a aquella célebre organización terrorista, jamás le había prestado demasiada atención.
Después de escuchar las explicaciones desordenadas de sus familiares y Xuan Jing, consiguió comprenderla a grandes rasgos.
Se trataba de una organización que profesaba las creencias de una secta maligna surgida durante la antigua era de la Tierra. Su doctrina podía resumirse en algo como: «Quienes crean en mí obtendrán la vida eterna y quienes no lo hagan deberán morir».
En definitiva, estaba formada por una multitud de fanáticos.
Que una secta nacida en la era de la Tierra hubiera logrado sobrevivir y expandirse hasta la época interestelar resultaba bastante impresionante.
Sus creyentes habían formado numerosas organizaciones terroristas de diferentes tamaños. El Ejército Sagrado era la más grande y su líder recibía el título de Dios Verdadero. Casi todos los grupos menores mantenían algún tipo de relación con ellos.
La Brigada Verde era una organización terrorista relativamente nueva, surgida en un planeta fronterizo. Al principio había sido creada por un grupo de presos, pero nadie esperaba que terminara sometiéndose al Ejército Sagrado.
Xia Zheng recordó haber oído el nombre de la Brigada Verde antes de renacer. En las noticias siempre parecía aparecer relacionado con algo llamado la Secta del Dios Verdadero.
Eso significaba que, en su vida anterior, la Brigada Verde también se había unido al Ejército Sagrado.
En ese caso, la información que había proporcionado tampoco podía considerarse falsa.
Al descubrir que el Ejército Sagrado había atacado a Xia Zheng, los miembros de la familia Xia se sintieron un poco más tranquilos.
Al menos se trataba de una organización terrorista conocida y no de alguna conspiración oculta.
Xia Zheng, en cambio, se preocupó todavía más al descubrir que la persona que lo había matado estaba relacionada con terroristas.
De acuerdo con sus deducciones, quien pretendía asesinarlo e incriminar a Xuan Jing y Ning Yun debía de conocer muy bien a ambos. Probablemente era una persona cercana a ellos. De lo contrario, no habría sabido que Xia Zheng estaba comprometido con Xuan Jing ni que existía cierta ambigüedad romántica entre Xuan Jing y Ning Yun.
Incluso podía tratarse de alguien cercano a su propia familia.
Los sentimientos de Ning Yun quizá pudieran descubrirse mediante la observación, pero ni siquiera Xia Zheng conocía la existencia del compromiso, que evidentemente jamás se había hecho público. Solo los miembros de las familias Xia y Xuan debían de estar enterados.
¿Esa persona se había aliado con el Ejército Sagrado?
¿Se había unido a una organización terrorista?
¿O quizá siempre había sido un espía infiltrado?
Sin importar cuántas hipótesis formulara, Xia Zheng no tenía la capacidad de reunir pruebas, seguir cada pista y desenmascarar al culpable.
Por ahora, solo podía actuar con cautela y evitar convertirse nuevamente en una presa.
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Xia Zheng recibió el alta poco después.
Su cuerpo ya se había recuperado casi por completo durante el despertar de su poder mental. Gracias también a la avanzada cápsula médica, diseñada específicamente para tratar heridas graves, todas sus lesiones habían sanado.
Xia Zheng exhaló aliviado.
—Por fortuna, no me perderé la competencia.
Xia Qin le revolvió el cabello.
—Si quieres ingresar en el departamento de pilotaje de mechas, también tendrás que cumplir los requisitos físicos. ¿Comenzarás a entrenar con nosotros todas las mañanas después de la competencia o quieres hacerlo desde ahora?
Xia Yu lo tomó por los hombros.
—Será mejor esperar hasta después de la competencia. No queremos que te agotes. Cuando llegue el momento, tu segundo hermano te enseñará algunas técnicas de defensa personal.
La familia había decidido dejar de tratar a Xia Zheng como una flor criada en un invernadero. De lo contrario, si alguien lo atacaba fuera del alcance de su mirada, no tendría la menor capacidad para defenderse.
—En realidad… siempre he entrenado mi condición física —confesó Xia Zheng en voz baja—. Aunque no podía pilotar mechas y mi capacidad de recuperación era inferior a la de una persona con poder mental, tengo bastante confianza en mis habilidades de combate físico.
Xia Qin y Xia Yu se miraron.
¿Su hermano menor sabía combatir?
¡¿Cómo era posible que ellos no lo supieran?!
¿Sus padres estaban enterados?
Xia Yuan y Feng Shu sí lo sabían. Sin embargo, ambos estaban muy ocupados con su trabajo. Aunque intentaban reservar tiempo para comer diariamente con Xia Zheng, era imposible vigilarlo a cada momento.
La familia Xia también tenía empleados encargados de las labores domésticas, pero ellos no eran capaces de reconocer la verdadera habilidad de Xia Zheng.
—¿Quieres probar? —preguntó Xia Yu con una sonrisa maliciosa—. Tu segundo hermano te dará ventaja.
Supuso que Xia Zheng habría aprendido algunos movimientos con los profesores de la escuela o mediante la red.
Como hermano mayor, tenía la obligación de enseñarle en qué consistía el verdadero combate físico.
—De acuerdo —respondió Xia Zheng con un asentimiento serio.
Xia Qin estuvo a punto de decir que él mismo podía orientarlo, pero recordó de repente cómo Xia Zheng había arrojado a Xuan Jing unos días antes.
En aquel momento, toda su atención se había concentrado en las tonterías que Xuan Jing estaba diciendo. Ahora que lo pensaba con calma, aunque Xuan Jing hubiera bajado la guardia, conseguir lanzarlo por los aires no era algo sencillo.
Para mantener su dignidad como hermano mayor, Xia Qin decidió observar primero y permitir que Xia Yu pusiera a prueba la verdadera habilidad de Xia Zheng.
Así pues, declaró que no competiría con Xia Yu por la oportunidad de instruir a su hermano menor y se ofreció a actuar como árbitro.
Aunque Xia Yu quería presumir de su fuerza, también temía lastimar a Xia Zheng, sobre todo porque acababa de salir del hospital. Aunque los médicos afirmaban que se encontraba en perfectas condiciones, como hermano mayor no podía evitar preocuparse.
Después de discutirlo, los tres dibujaron en el patio un rectángulo con una superficie aproximada de seis metros cuadrados. Xia Zheng y Xia Yu combatirían dentro de él, y perdería quien saliera primero de los límites.
—Hermano mayor, presta mucha atención. Si arrojo a Xiao Zheng fuera del rectángulo, tienes que atraparlo para que no se lastime —advirtió Xia Yu, convencido de que ya había ganado.
—De acuerdo —respondió Xia Qin.
Naturalmente, si era Xia Yu quien salía despedido, no pensaba atraparlo.
—Mi segundo hermano también debe tener cuidado —advirtió Xia Zheng con impotencia al comprobar que Xia Yu lo subestimaba.
En su vida anterior había presenciado innumerables escenas sangrientas. Aunque en esta vida solo había practicado sus movimientos sin participar en combates reales, las experiencias de su existencia pasada estaban grabadas en sus huesos.
Podía haber perdido algo de práctica, pero seguía siendo muy superior a Xia Yu, quien nunca había pisado un campo de batalla.
Xia Zheng no había sobrevivido en su vida anterior únicamente gracias a sus poderosos protectores y a su personalidad discreta y obediente.
Ambos adoptaron posturas de combate.
La posición inicial de Xia Yu se parecía a la de un boxeador, mientras que la de Xia Zheng recordaba un poco a las antiguas artes marciales que Xia Qin había visto.
Las artes marciales antiguas originarias de la Tierra también eran una materia obligatoria en la academia. Como la familia Xia era un antiguo linaje de Hua, naturalmente las enseñaba a sus descendientes.
Xia Zheng también había recibido instrucción. Sin embargo, como en aquel entonces su familia no esperaba que alguien sin poder mental ingresara en el ejército, solo le habían enseñado algunas rutinas para fortalecer el cuerpo.
—Xiao Zheng, cuando dices que sabes combatir, ¿no estarás hablando de esas rutinas que te enseñaron en casa? —preguntó Xia Yu con una sonrisa—. Esto no es un juego de niños.
—Lo sé, segundo hermano —respondió Xia Zheng con seriedad.
Xia Qin contempló a sus dos hermanos mientras se enfrentaban y suspiró.
Uno sonreía despreocupadamente y no se tomaba el combate en serio. El otro mantenía una postura correcta, pero su expresión era tranquila y no desprendía la menor presencia intimidante.
¿Cómo no iba a parecer un juego de niños?
Xia Qin anunció el comienzo.
Aunque había prometido darle ventaja a Xia Zheng, Xia Yu atacó de inmediato. Se lanzó hacia delante como una bala de cañón e intentó someterlo directamente mediante una llave.
Había reflexionado bastante y consideraba que aquella era la forma menos peligrosa de derrotar a Xia Zheng.
Xia Qin soltó una risa irritada ante la desvergüenza de Xia Yu. Había prometido cederle la iniciativa, pero terminó atacando primero.
Supuso que el resultado ya estaba decidido y comenzó a pensar en cómo consolaría a Xia Zheng.
Sin embargo, la situación cambió de repente.
Xia Zheng ejecutó un movimiento envolvente y atrapó la muñeca de Xia Yu. Inmediatamente cambió de técnica: retrajo las manos y luego las impulsó hacia delante.
Incapaz de controlar su cuerpo, Xia Yu salió despedido. Tuvo que retroceder varios pasos antes de recuperar el equilibrio.
Una gota de sudor frío descendió por su frente.
—Casi me caigo. Cometí un error de cálculo. ¡Otra vez!
—Pero, segundo hermano, ya saliste del límite —señaló Xia Zheng mientras indicaba sus pies—. Perdiste.
Xia Yu bajó la cabeza.
Efectivamente, se encontraba fuera del rectángulo.
—Xiao Zheng gana —declaró Xia Qin.
En su interior exhaló silenciosamente aliviado. Su intuición había sido correcta. Que Xia Zheng arrojara a Xuan Jing no había sido una casualidad.
Aunque ignoraba cuándo y con quién había aprendido, por los movimientos que acababa de ejecutar, su dominio de las artes marciales antiguas no era nada malo.
Sin embargo, mientras Xia Zheng se enfrentaba a Xia Yu, su presencia había sido tan suave que no parecía peligroso en absoluto.
Incluso Xia Yu había liberado una fuerte aura al lanzar su ataque sorpresa. En cambio, Xia Zheng mantuvo aquella expresión tranquila y dócil mientras lo empujaba fuera del área.
No sabía si se debía a que no se había tomado el duelo en serio o si su presencia siempre era así.
Si se trataba de lo primero, Xia Yu era demasiado débil.
Si se trataba de lo segundo, entonces resultaba muy interesante.
—¡Otra vez! ¡Eso no cuenta! —protestó Xia Yu mientras daba pequeños saltos de indignación.
Había querido establecer delante de su hermano menor la gloriosa imagen de un hermano mayor poderoso, no hacer el ridículo.
Aunque comportarse de aquella manera… también resultaba bastante vergonzoso.
Al ver que Xia Yu se negaba a aceptar el resultado, Xia Qin sintió deseos de darle una lección.
Ambos eran sus hermanos menores. ¿Por qué aquel le provocaba tantas ganas de golpearlo?
—Deja de causar problemas. Si aceptaste competir, debes aceptar la derrota —lo reprendió Xia Qin.
—No me importa. Otra vez, solo una vez más.
Xia Yu ignoró por completo a su hermano mayor. Rodeó los hombros de Xia Zheng y comenzó a suplicarle descaradamente.
—De acuerdo, lo intentaremos una vez más —aceptó Xia Zheng.
También sabía que Xia Yu había perdido por bajar la guardia.
—Esta vez debes luchar en serio. No tengas miedo de lastimarme. Cualquier herida menor puede curarse con la cápsula médica de casa. No estoy hecho de cristal.
—De acuerdo. Pero no llores si terminas herido —advirtió Xia Yu.
Aunque todavía consideraba que el resultado anterior había sido una casualidad, esta demostraba que Xia Zheng realmente poseía cierta habilidad. Por eso decidió tomárselo más en serio.
—Tu segundo hermano es especialmente bueno con las piernas y sus patadas duelen mucho. Si no puedes resistirlas, ríndete inmediatamente.
—¡Xia Yu! —exclamó Xia Qin con el ceño fruncido.
El punto fuerte de Xia Yu eran precisamente las técnicas de piernas. ¿Qué sucedería si lastimaba a Xia Zheng?
—Si tengo miedo de sufrir una herida incluso durante un duelo con mi hermano, nunca podré ingresar en una academia militar —respondió Xia Zheng—. No te preocupes, hermano mayor.
Xia Qin suspiró.
De acuerdo. Habían decidido entrenar apropiadamente a Xiao Zheng. No podía ablandarse ahora.
—Controlen la fuerza.
El segundo enfrentamiento comenzó.
Esta vez, Xia Yu adoptó una expresión seria desde el principio. Su poder mental aumentó junto con su aura de combate.
El poder mental de Xia Zheng también comenzó a elevarse. Aunque aquella fuerza era diferente de la que había cultivado en su vida anterior, el método para controlarla era bastante similar.
Aun así, su expresión continuaba pareciendo suave e inofensiva.
—¡Recibe esto!
Xia Yu lanzó un grito y su pierna derecha salió disparada como si tuviera instalado un resorte.
La fuerza de la patada era tan grande que Xia Qin estuvo a punto de abalanzarse sobre ellos para detenerlo.
Sin embargo, Xia Zheng se limitó a girar el cuerpo.
Con un desplazamiento mínimo, evitó la pierna derecha de Xia Yu y la sujetó con ambas manos.
Volvió a retraerlas y empujarlas, pero esta vez dirigió la fuerza en la misma dirección de la patada.
Xia Yu salió volando.
En aquella ocasión ni siquiera consiguió aterrizar de pie y cayó directamente al suelo.
Solo habían transcurrido unos segundos entre el ataque de Xia Yu y el contraataque de Xia Zheng.
Xia Yu extendió lentamente los brazos y las piernas, quedó acostado boca arriba y mostró una expresión de absoluta desesperación.
Xia Qin volvió a alegrarse de haber permitido que Xia Yu fuera el primero en enfrentarlo.
Si él también hubiera bajado la guardia ante aquella técnica, quizá habría sido quien terminara haciendo el ridículo.