El Favorito del Cielo - Capítulo 182

  1. Home
  2. All novels
  3. El Favorito del Cielo
  4. Capítulo 182 - Comprar personas (2) — El príncipe se pone celoso (1)
Prev
Next
Novel Info

Las personas que Ling Chenglong y los demás habían elegido se colocaron en una fila. Luego fue el turno de la pareja Zhao y Han. Ambos se miraron, y finalmente Han Fei dio un paso al frente para elegir. Como iba a escoger un sirviente para su hijo, naturalmente solo consideraría a los niños. Sin embargo, apenas había cuatro o cinco pequeños, y cada vez que Han Fei se acercaba a uno, el niño se escondía detrás del adulto que lo acompañaba. Evidentemente, eran sus padres. Si compraba solo al niño, estaría separando a una familia.

—Jingxuan, creo que mejor compraré un sirviente para Tiewa más adelante —dijo Han Fei, suspirando.

Al fin y al cabo, no era un hombre cruel, y no tenía intención de comprar también a los padres del niño. Así que solo podía desistir. Por suerte, Tiewa aún era pequeño. Más adelante podría hablar con el fiador Liu y comprar a uno cuando estuviera solo.

—¿Qué les pasa a ustedes? ¡Ya fueron vendidos a mí y todavía se ponen tímidos! ¡Deberían considerarse afortunados si él los elige! ¿No oyeron lo que dijo el señor Ling? ¡El señor Han está escogiendo un paje para su hijo! ¡Quizás hasta aprendan algo! ¡Y si sirven bien, no es imposible que les retiren el registro de esclavos! ¡No sean tan desagradecidos! —gritó el fiador Liu antes de que Ling Jingxuan pudiera intervenir.

No era que fuera despiadado; simplemente, en su oficio, ser amable no servía. La compasión era lo último que necesitaban.

—¿En serio se puede eliminar el registro de esclavos? —preguntó Ling Jingxuan en voz baja, arqueando una ceja mientras miraba a Yan Shengrui. Pensaba que una vez que alguien era registrado como esclavo, lo sería para siempre.

—Hmm, sí, pero solo si el amo lo permite. No se puede hacer por cuenta propia; de lo contrario, las grandes familias se quedarían sin sirvientes. Algunas criadas y sirvientes en esas casas importantes incluso viven mejor que ciertos amos despreciados, y pueden ganar bastante dinero —respondió Yan Shengrui con naturalidad.

Antes, él mismo se habría preguntado cómo sabía tales cosas, pero ahora ya no le daba vueltas. No servía de nada intentar hallar respuestas que no recordaba.

—¿De verdad? —murmuró Ling Jingxuan con una sonrisa en los labios, lanzando una mirada significativa hacia Song Gengniu y su familia.

Sabía que, tanto para hombres como para mujeres, los esclavos rara vez podían casarse. Si todo se mantenía estable, cuando Shuisheng y Shuiling llegaran a la edad adecuada, consideraría quitarles ese estatus. Pero solo bajo una condición: que firmaran un contrato de trabajo con él. De lo contrario, estaría criándolos en vano, y él no era alguien que hiciera cosas sin beneficio alguno.

Esa sonrisa disimulada podía engañar a los demás, pero no a Yan Shengrui. Al notar la calidez oculta en los ojos de Ling Jingxuan, su afecto por él se volvió aún más profundo. ¿Quién decía que su Jingxuan era cruel? Si eras bueno con él, él te devolvía la bondad con creces. Pero si lo perjudicabas, también sabías que te devolvería el golpe multiplicado por mil.

—Vamos, es nuestro turno —dijo finalmente Ling Jingxuan.

Tras los gritos del fiador Liu hacia los niños, Han Fei, el comprador, se sintió algo incómodo. Resignado, Ling Jingxuan se levantó junto con Yan Shengrui. Caminaban entre la gente con aparente despreocupación, pero aquellos ojos suyos, tan agudos como un radar, captaban cada emoción en los rostros ajenos.

Cuando estaban por terminar de recorrer la primera fila, Ling Jingxuan se detuvo frente a una niña delgada y de piel amarillenta, de unos doce o trece años.

—¿Cómo te llamas? —preguntó con voz serena.

La niña era muy tímida y no se atrevía a mirarlos. Respondió casi en un murmullo, con la cabeza gacha:

—Señor Ling, mi nombre es Xiaosui, mi apellido es Liu.

Por lo general, los traficantes de esclavos daban una formación básica a los nuevos. Aunque Liu Xiaosui era tímida y retraída, su respuesta fue adecuada.

—Parece lista. Levanta la cabeza, déjame verte —dijo Ling Jingxuan con una ligera sonrisa.

Ya lo había llamado “señor Ling”, lo cual mostraba que era observadora y prudente. Ling Jingxuan no pudo evitar intercambiar una mirada cómplice con Yan Shengrui, quien le respondió con un gesto afirmativo. Ser tímida no era un problema; lo más importante en un sirviente era la lealtad y la sensatez. Todo lo demás se podía aprender con el tiempo.

—Sí… sí, señor… —Liu Xiaosui tembló apenas perceptiblemente, y levantó la cabeza con rigidez. Su rostro flaco y amarillento hacía difícil distinguir si era bonita o fea. Lo único destacable eran sus grandes ojos redondos. Ling Jingxuan asintió con satisfacción.

—¿Cuántos años tienes? ¿Has trabajado antes en algún lugar? —preguntó.

—Mi señor, tengo trece años. Mi familia es muy pobre, y para mantener a mis hermanos pequeños, mis padres tuvieron que venderme. Nunca he servido en otro sitio —contestó, bajando la cabeza de nuevo.

Aunque hablaba en voz baja, sus palabras eran claras. Tenía la misma edad que Shuiling, aunque más menuda. La señora Wang, que observaba a un lado, sintió compasión por la niña, pero Ling Jingxuan permaneció impasible. Alisó las mangas de su túnica y preguntó con tono casual:

—¿Quieres quedarte?

Con dinero, no temía no poder comprar a nadie, y despreciaba la idea de forzar a otros.

—Sí… me gustaría quedarme… —respondió Liu Xiaosui, levantando una mirada tímida y sonrojada.

A diferencia de esos sirvientes que habían pasado por familias adineradas, ella, que venía de una familia pobre, sintió al llegar al pueblo que quizá había encontrado un hogar. Había escuchado atentamente sus conversaciones durante el trayecto, y percibía que eran buenas personas. Si trabajaba duro, confiaba en que no la maltratarían.

—Bien, ve y espera allá —dijo Ling Jingxuan, señalando con un leve gesto de labios.

Luego siguió avanzando con Yan Shengrui. Ambos caminaban lentamente entre aquellos que esperaban ser vendidos al mejor postor. La escena resultaba extraña, pero a la vez tenía cierta armonía inexplicable.

En la segunda fila había un niño de unos cinco o seis años. Ling Jingxuan se detuvo ante él, pero al notar la mirada inquieta del adulto que lo acompañaba, terminó desistiendo.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

Apoya a este sitio web

Si te gusta lo que hacemos, por favor, apóyame en Ko-fi

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first