El exjefe de una banda criminal transmigra como ama de llaves en una novela +19 - Capítulo 26

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—Hola. Nos encontramos otra vez.

—Sí.

—Parece que va a algún lado.

—Sí.

—Hoy hace muy buen tiempo, ¿verdad?

—Sí.

Miré con incomodidad a Park Hana, que estaba justo frente a mí con una radiante sonrisa.

Ya era el tercer día.

El tercer día consecutivo que nos encontrábamos así bajo el nombre de «coincidencia».

Park Hana entrelazó los dedos de ambas manos y los llevó junto a su rostro. Si cualquier otra persona hubiera hecho algo así, habría pensado por reflejo: ¿Por qué intentas hacerte la adorable? Pero cuando Park Hana lo hacía, realmente resultaba adorable.

No.

Muy adorable.

Sonrió mientras adoptaba aquella pose, hasta el punto de que casi aluciné con flores revoloteando detrás de ella.

Antes de darme cuenta, me froté los ojos.

—De verdad debe de ser el destino. ¿Cómo es posible que sigamos encontrándonos tres días seguidos?

Eso es porque me estás siguiendo.

—…Sí.

Obviamente, no podía decirlo en voz alta, así que simplemente asentí como siempre. Quizá sintió que mi respuesta no era sincera, porque apareció una diminuta grieta en la sonrisa de Park Hana.

Una distorsión minúscula, algo que solo alguien que conociera su verdadera naturaleza podría notar.

Pero, como si nada hubiera sucedido, Park Hana recuperó inmediatamente la sonrisa.

Su actuación era impecable.

Con los ojos brillantes y una voz vivaz, Park Hana dijo:

—Después de verlo tres días seguidos, me he dado cuenta de algo. Park Gyumin, realmente le gusta responder «sí», ¿verdad?

Eso es porque no quiero involucrarme más contigo.

Me tragué las palabras que quería decir.

—Sí. Bueno, en realidad tengo algo urgente que hacer, así que me voy…

Cuando una situación se vuelve incómoda, la mejor solución es retirarse.

Terminé la conversación allí y pasé junto a Park Hana, tal como había hecho las veces anteriores.

…Por favor, deja de aparecer.

En serio, no entendía por qué seguía haciéndome esto precisamente a mí, alguien que no tenía ningún poder ni influencia.

Como había leído la novela, sabía exactamente cómo solía seducir Park Hana a la gente, lo que hacía que todo aquello resultara todavía más desconcertante.

Entendía que quería entrar en la casa como encargada, pero no había ninguna razón para que intentara congraciarse de esa manera conmigo, otro encargado de la casa.

¿Acaso las cosas no habían salido bien con Jung Hwanhui ni con los otros hermanos?

¿O debería simplemente… reemplazarla de una vez?

Pensé en la señora que actualmente trabajaba como encargada adicional en la casa.

Había llegado una nueva encargada, pero era completamente inútil.

De hecho, parecía más bien que nosotros éramos quienes la atendíamos a ella.

Jung Hwanhui dijo que vendría este fin de semana, ¿verdad? ¿Debería mencionárselo entonces?

Al principio no había pensado intervenir, pero el comportamiento de aquella señora había empeorado tanto que ya era difícil seguir ignorándolo.

A estas alturas, incluso una Park Hana calculadora parecía una mejor opción.

Sinceramente, el hecho de que estuviera reprimiendo su verdadera personalidad y esforzándose tanto resultaba casi admirable.

Además, también sería un problema que Park Hana no consiguiera entrar en aquella casa.

La historia del libro no podría avanzar si Park Hana no entraba.

Como había decidido permitir que todo siguiera lo más cerca posible de la novela original mientras mantenía con vida a este extra prescindible que era yo, Park Hana era absolutamente necesaria.

Dicho eso, llevar personalmente a Park Hana hasta la casa sería peligroso.

Tarde o temprano, su verdadera identidad acabaría saliendo a la luz y, si yo me veía involucrado, solo me traería problemas.

Pero esto sí estaba bien.

Echar a una encargada de la casa que no hacía absolutamente nada.

Precisamente por eso había evitado deliberadamente tomar medidas directas hasta ahora.

Para que cambiar de encargada fuera sencillo.

Y para que no solo yo, sino también los demás, se dieran cuenta del comportamiento de aquella señora.

Parecía que Jung Hwangyu y Jung Hwangyeong ya habían notado algo. Los había escuchado hablando mal de la nueva encargada.

Debería darles un pequeño empujón y sugerir que mencionaran el asunto cuando Jung Hwanhui viniera este fin de semana.

Mientras no ocurriera nada inesperado, Park Hana acabaría entrando.

Ella misma ya estaba tomando la iniciativa de esta manera.

Fue entonces cuando escuché detrás de mí un resoplido irritado.

Probablemente me estaba maldiciendo mentalmente.

Cuando me giré con naturalidad para mirar, Park Hana agitaba la mano hacia mí con una radiante sonrisa, tan hermosa como una flor, como si no hubiera estado echando humo hacía un instante.

En la novela era como una gumiho… pero en persona resulta sorprendentemente transparente.

¿Sería porque yo ya había leído la historia?

Pensando que, después de todo, también tenía un lado bastante adorable, asentí brevemente a modo de despedida y seguí mi camino.

—Haa, en serio… ¿se cree la gran cosa o qué?

Ya habían pasado tres días.

Tres días enteros así.

Park Hajun rechinó los dientes.

Cuando una mujer con una belleza digna de una flor se te acerca primero, deberías inclinarte de agradecimiento. ¿Qué era ese tipo, un robot? ¿Cómo podía limitarse a decir «sí» y marcharse sin más?

Al principio había pensado que quizá Park Gyumin simplemente era tímido.

De lo contrario, una reacción así no tenía ningún sentido.

Por eso había intentado acercarse a él varias veces más para ayudarlo a soltarse.

Pero ni siquiera después del segundo y el tercer encuentro había cambiado nada.

Park Hajun podía sentir cómo su ira aumentaba poco a poco.

¿Cuándo lo habían tratado así en toda su vida?

Semejante humillación…

Si Park Hana se enterara, se echaría a reír y diría que Park Hajun estaba acabado.

A estas alturas, daba igual lo de convertirse en encargado de la casa.

Esto ya era una cuestión de orgullo.

No podía rendirse hasta conseguir que aquel rostro inexpresivo se deformara en una expresión desesperada y se arrodillara ante él, suplicándole que salieran juntos.

Como siempre habían hecho todos los demás.

—De verdad no quería recurrir a este método… porque es mi último recurso.

Pero parecía que tendría que hacerlo.

Park Hajun sacó el teléfono.

—Sí, soy yo. Mándame a unos cuantos tipos. No hagas preguntas, solo envíalos. De esos que parecen delincuentes con solo verlos…

Así es, Park Gyumin.

—Sí, sí. Esta noche, allí… Sí. Gracias.

Veamos si después de esto sigues sin caer.

Tras terminar la llamada, los ojos de Park Hajun ardían con más intensidad que nunca.

Cuando regresé a casa, apenas conseguí contener un suspiro.

La señora estaba despatarrada frente al televisor, holgazaneando exactamente igual que cuando me había marchado.

Como sea. Ya no falta mucho.

La ignoré.

Si le decía algo, solo estallaría diciendo que la estaba molestando e insistiría en que ya había terminado todo su trabajo.

Si dependiera de mí, seguiría el credo de gánster que tenía antes de transmigrar —el que no trabaja, no come— y la echaría de inmediato.

Pero ya estaba extrañamente involucrado con Jung Hwanhui y Jung Hwangseo, así que no quería atraer todavía más atención actuando impulsivamente.

En su lugar, como ya se acercaba la hora de cenar, empecé a preparar la comida.

—¡Hyung encargado de la casa!

La puerta se abrió y Jung Hwangyeong salió.

En cuanto apareció, la señora se levantó de un salto y fingió limpiar el sofá, como si no hubiera estado holgazaneando en absoluto.

Increíble.

Pero Jung Hwangyeong ni siquiera le dedicó una mirada.

Caminó directamente hacia mí y me entregó algo.

—…¿Qué es esto?

—Lo mandaron del jardín de niños.

Lo que Jung Hwangyeong me entregó era un aviso de su jardín de niños.

Decía que habría un día deportivo y pedía a los tutores que se aseguraran de asistir puntualmente.

Ah, cierto. También había un episodio así.

Una escena que casi había olvidado regresó a mi memoria.

Si recordaba correctamente, quienes asistían a aquel día deportivo eran Park Hana y Jung Hwanhui.

Eso solo había sido posible porque Park Hana, que en aquel momento acababa de convertirse en encargada de la casa, había encontrado por casualidad el aviso convertido en un avión de papel que Jung Hwangyeong había arrojado a un rincón de la casa.

Park Hana lo había visto como una oportunidad.

En aquel entonces, Jung Hwangyeong era todavía más retraído que ahora, estaba profundamente distanciado de su familia y Jung Hwanhui se preocupaba mucho por él.

Park Hana se aprovechó de aquello, informó a Jung Hwanhui sobre el aviso del día deportivo y sugirió que asistieran juntos.

Y durante aquel día deportivo, Park Hana consiguió tomar de la mano a Jung Hwanhui.

Jung Hwanhui ya sentía cierto interés por ella, así que aquel contacto físico hizo que empezara a prestar verdadera atención a Park Hana.

Podría decirse que el comienzo de su amor había surgido precisamente gracias a este aviso.

Comprobé la fecha y la hora escritas en el papel.

Dentro de una semana.

—¡Mis hyungs dijeron que vendrán todos! Hyung encargado de la casa, tú también vendrás, ¿verdad?

…¿Eh?

Miré inexpresivamente a Jung Hwangyeong.

Estaba sonriendo radiante.

Una sonrisa tan alegre que jamás habría imaginado ver en el pasado.

Solo entonces me di cuenta de que algo iba mal.

…¿Lo arruiné?

Parecía que había cambiado la historia original mucho más de lo que pensaba.

Yo no debería ir.

Los demás miembros de la familia tampoco deberían ir.

Se suponía que este era un episodio de Jung Hwanhui y Park Hana.

Pero, a diferencia de antes, Jung Hwangyeong, ahora alegre y libre de los malentendidos que lo habían distanciado de su familia, no había convertido el aviso en un avión de papel.

Parecía que ya se lo había contado a los demás miembros de la familia.

—¿Qué pasa, hyung encargado de la casa? ¿No vas a venir?

Cuando no respondí, los grandes ojos de Jung Hwangyeong comenzaron a llenarse de lágrimas.

Presa del pánico, negué rápidamente con la cabeza.

¿Cómo iba a poder decirle que no cuando me miraba como el Gato con Botas?

De todos modos, la historia original ya se había desviado bastante.

Bien.

Mientras el final sea el mismo, qué más da.

Ignoraré los pequeños detalles.

Mientras Jung Hwanhui y Park Hana terminen juntos, todo saldrá bien.

—¡Por favor, asegúrate de que pueda ir!

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