Después de dejar que mi exmarido recogiera a los niños por error - Capítulo 51

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Al llegar a la entrada de la empresa, Su Zhiqiu contempló el automóvil que se alejaba a toda velocidad y suspiró.

Quería detener a Ling Suihan para hacerle algunas preguntas, pero también sentía que no era necesario.

Al final, se dio la vuelta y entró en el ascensor.

Había llegado temprano. Debido a las carreteras bloqueadas por la intensa nevada, había avisado a sus empleados que quienes pudieran acudir al estudio lo hicieran, mientras que los demás podían trabajar desde casa.

Sin embargo, al final se presentó bastante gente.

La mayoría de sus compañeros había conseguido llegar utilizando el metro.

Su Zhiqiu recorrió el lugar con la mirada, pero no encontró a An Wenwen.

Se acercó a Miaomiao para preguntarle por ella.

Miaomiao le dijo que no se preocupara. Su cuñada estaba en casa y no le ocurriría nada. Además, An Wenwen había dicho que regresaría al trabajo en un par de días.

Su Zhiqiu asintió.

Sin embargo, todavía algo preocupado, le recordó:

—Si ocurre cualquier cosa, tienes que avisarme. Especialmente si se trata de ese cantante que la está acosando. Ya le pedí a alguien que investigara el asunto.

Miaomiao aceptó sin vacilar.

Después lo miró con los ojos brillantes y no pudo evitar sonreír.

—Hermano Su, eres una persona muy buena. Con razón…

Se interrumpió repentinamente a mitad de la frase.

Sonrió con cierta incomodidad y se dispuso a marcharse.

Su Zhiqiu estaba pensando en otras cosas y no prestó atención a sus palabras.

Pero, al recordar algo, la llamó con cierta vacilación.

—Por cierto, ¿hoy hay algún evento importante en la industria del entretenimiento?

Miaomiao se quedó sorprendida por la pregunta.

Sin embargo, como era la encargada de los asuntos comerciales y la publicidad, conocía perfectamente las actividades del sector.

Pensando que Su Zhiqiu necesitaba aquella información por motivos laborales, comenzó a enumerarle los eventos con los dedos.

—Pues hoy sí hay una sesión fotográfica importante. Es para la portada del vigésimo aniversario de la revista DF. Escuché que este año el tema son las hadas de las flores. Invitaron a muchísimas actrices jóvenes que están de moda. Incluso reservaron dos hoteles enteros de los alrededores.

—También están los Juegos Deportivos de Nuevas Estrellas. El grupo masculino con el que colaboramos la última vez va a participar. Podríamos aprovecharlo para incluir algunas preguntas relacionadas con el evento en nuestro especial de fin de año. Ah, por cierto, también habían invitado a Fang Xing, pero todavía no ha regresado de Yunnan, así que seguramente no podrá asistir.

Mientras escuchaba a Miaomiao hablar sin parar, el ánimo de Su Zhiqiu fue enfriándose poco a poco.

No necesitaba escuchar más para deducir que ninguno de aquellos eventos tenía relación con Ling Suihan.

Sin querer seguir perdiendo tiempo, se apartó a un lado y sacó el teléfono.

Abrió una cuenta secundaria que llevaba una eternidad sin utilizar.

Había pasado tanto tiempo desde su último inicio de sesión que casi había olvidado la contraseña.

Con cierta torpeza, encontró la página de la comunidad de admiradores de Ling Suihan y revisó las publicaciones más recientes.

Sin embargo, las primeras entradas que aparecieron eran lamentos de sus fanáticos.

Se preguntaban por qué Ling Suihan llevaba tantos días desaparecido, si no volvería a aparecer hasta después de Año Nuevo o si acaso había decidido regresar a casa para hacerse cargo del negocio familiar.

Su Zhiqiu continuó revisando las publicaciones.

Finalmente, llegó a la conclusión de que Ling Suihan realmente no tenía ninguna actividad pública programada para aquel día.

De lo contrario, con lo bien informados que estaban sus fanáticos, sería imposible que no hubiera aparecido siquiera una fotografía filtrada o algún rumor.

Aunque tampoco era completamente seguro.

Después de todo, por diversas razones, muchos eventos de la industria se mantenían en secreto.

Así que tampoco sería extraño que los admiradores no supieran nada.

Cuando volvió en sí, Su Zhiqiu se sorprendió al darse cuenta de que estaba investigando los movimientos de Ling Suihan.

Quizás había sido aquella expresión ligeramente extraña que Ling Suihan mostró por la mañana lo que le hizo sospechar que estaba mintiendo.

En el pasado, Su Zhiqiu lo había conocido demasiado bien.

Solo que no sabía si, después de cinco años, todavía sería capaz de interpretar sus emociones con la misma precisión.

Poco después, el invitado que llevaba media hora de retraso finalmente llegó.

Su Zhiqiu guardó apresuradamente el teléfono en el bolsillo.

Ya no tuvo tiempo para seguir dándole vueltas al asunto.

Los hechos demostraron que, en ocasiones, los pronósticos meteorológicos podían ser bastante precisos.

Habían anunciado cielos completamente despejados para aquel día y el siguiente.

Y así fue.

Cuando Su Zhiqiu salió del trabajo aquella noche, levantó la cabeza para contemplar el cielo.

No sabía si las continuas nevadas habían limpiado la atmósfera de la ciudad, pero incluso consiguió distinguir unas cuantas estrellas dispersas.

Ling Suihan llegó en automóvil para recogerlo, como de costumbre.

Su expresión era completamente normal.

Cuando Su Zhiqiu le preguntó cómo le había ido en su actividad de aquel día, respondió con absoluta naturalidad y sin ninguna vacilación.

Su Zhiqiu chasqueó la lengua.

Se reprochó mentalmente haber sospechado de Ling Suihan sin motivo.

Dieron un rodeo para pasar por la residencia de Wen Juefei y recoger a Su Tuantuan.

Cuando Wen Juefei apareció llevando al pequeño de la mano, se quedó mirando fijamente a Su Zhiqiu, que estaba sentado en el asiento del copiloto.

Ambos intercambiaron miradas durante un buen rato.

Wen Juefei dirigió los ojos hacia Ling Suihan, que permanecía al volante con una expresión tranquila.

Cuando volvió a mirar a Su Zhiqiu, su rostro estaba lleno de asombro.

Su mirada parecía contener miles de preguntas.

Su Zhiqiu comenzó a hacerle señas desesperadamente con los ojos.

Casi terminó con un espasmo de tanto moverlos.

Tenía miedo de que Wen Juefei abriera la boca y preguntara directamente lo que estaba pensando.

Por suerte, Wen Juefei siempre había sido una persona capaz de interpretar las situaciones.

Aunque se moría de curiosidad, consiguió reprimir sus ganas de enterarse de todos los detalles.

Simplemente soltó la mano de Tuantuan.

En cuanto recuperó la libertad, Su Tuantuan salió corriendo hacia el automóvil.

—¡Papá!

Aunque el cielo estaba despejado, la noche invernal seguía siendo bastante fría.

Su Zhiqiu bajó del automóvil, envuelto en una gruesa chaqueta de plumas, y abrazó al pequeño.

Padre e hijo se dieron un beso a través de sus mascarillas.

El vapor blanco de sus respiraciones se elevó en el aire, haciendo que el frío pareciera todavía más intenso.

Pero antes de que Su Zhiqiu pudiera acomodarle la bufanda, el pequeño se liberó de su abrazo.

Subió al automóvil como si fuera un adulto en miniatura y se arrastró hacia el asiento del conductor.

Después rodeó el brazo de Ling Suihan con ambas manos.

Acercó sus mejillas regordetas para frotarlas cariñosamente contra él.

Con una sonrisa imposible de ocultar, preguntó en tono mimado:

—¡Tío, te extrañé muchísimo! ¿Tú extrañaste a Tuantuan?

La sombra que cubría el rostro de Ling Suihan se disipó ligeramente.

Soltó una pequeña risa.

Y, dignándose finalmente a responder, pronunció una sola palabra:

—Sí.

Su Tuantuan parpadeó con aquellos enormes ojos negros, redondos como uvas silvestres.

Se cubrió la boca con una manita y sonrió como una flor.

Una sola palabra de Ling Suihan había bastado para hacerlo inmensamente feliz.

Con gran esfuerzo, levantó ambos brazos dentro de su gruesa chaqueta y dibujó un enorme círculo en el aire.

Su carita redonda adoptó una expresión exagerada.

—¡Tío, yo te extrañé así de mucho! ¡Muchísimo, muchísimo!

Detrás de ellos, Wen Juefei contemplaba la escena con los ojos tan abiertos que parecían a punto de salírsele de las órbitas.

Su Zhiqiu no se atrevía siquiera a mirarlo.

Temía encontrarse con su mirada.

Ni él mismo había imaginado que Su Tuantuan llegaría a encariñarse tanto con Ling Suihan.

¿Cuántos días habían pasado?

Y ya se mostraba más cariñoso con él que cuando veía a su tío pequeño o a su abuela.

Temiendo que Wen Juefei lo atrapara para interrogarlo, Su Zhiqiu subió rápidamente al automóvil.

Obligó a Su Tuantuan a soltar a Ling Suihan y regresar a su asiento infantil.

Después abandonaron el complejo residencial sin volver la cabeza.

Sin embargo, los mensajes de Wen Juefei no tardaron en llegar.

Su resentimiento podía sentirse incluso a través de la pantalla.

«¡Quiero denunciar a ese pequeño ingrato de Tuantuan! ¿Ahora que tiene a su papá biológico ya se olvidó de su padrino?».

«Ranita deprimida.jpg».

«Hablando en serio, deberías ver lo feliz que se pone tu hijo. Parece que se le va la vida detrás de Ling Suihan. Si no supiera qué relación tienen, hasta yo estaría celoso».

«Un papá de verdad sí que marca la diferencia».

De pronto, una figura se inclinó hacia él.

Su Zhiqiu cubrió instintivamente la pantalla del teléfono.

Levantó la cabeza.

Pero descubrió que Ling Suihan simplemente se había inclinado para tomar la tarjeta del sistema de peaje electrónico.

…

El ambiente se volvió un poco incómodo.

Al notar su reacción evasiva, Ling Suihan comenzó a dirigirle miradas ocasionales.

Incluso después de que el automóvil entrara en el garaje y Su Zhiqiu bajara, todavía podía sentir aquella mirada fija sobre él.

Se volvió con cierto nerviosismo.

Había pensado que Ling Suihan lo interrogaría como siempre.

Quizás incluso se enfadaría con él.

Sin embargo, inesperadamente, Ling Suihan se contuvo.

Fingió no haber visto nada y simplemente lo dejó marcharse.

Su Zhiqiu, que ya se había preparado mentalmente para cualquier pregunta, quedó inmóvil.

Y sintió una inexplicable decepción.

En cuanto entraron en casa, Su Tuantuan comenzó a insistir en que Ling Suihan armara el rompecabezas con él.

Ling Suihan había estado ocupado durante todo el día.

Ni siquiera había tenido tiempo de sentarse a descansar.

Sin embargo, aceptó y sacó el rompecabezas.

Su Zhiqiu permaneció junto a la entrada.

Contempló a las dos personas que estaban concentradas en la sala.

De pronto descubrió que le resultaba difícil encontrar un lugar dentro de aquella atmósfera tan acogedora.

Así que se dio la vuelta y fue a la cocina.

Aquella noche, antes de que Su Zhiqiu pudiera decir nada, Su Tuantuan ya había preparado las mantas con gran entusiasmo.

Su Zhiqiu contempló los tres almohadones perfectamente alineados sobre la cama.

Las comisuras de sus labios se contrajeron ligeramente.

Ling Suihan, en cambio, parecía completamente tranquilo.

No tardó en entrar al baño para asearse.

Su Tuantuan, vestido únicamente con su pequeña pijama, daba vueltas y saltaba emocionado sobre la cama.

Su Zhiqiu permanecía a su lado para vigilarlo.

Temía que, en medio de tanto entusiasmo, terminara cayéndose.

Sin darse cuenta, su mirada se posó sobre la pijama del pequeño.

Era de un amarillo muy suave y tenía dibujados unos adorables ositos.

Al llevarla puesta, Su Tuantuan parecía todavía más un pequeño bollo de masa.

Daban ganas de apretarle las mejillas y acariciarle la barriguita.

La había comprado Ling Suihan.

Al principio, Su Zhiqiu había pensado quedarse solamente una noche.

Pero, por alguna razón, una noche se había convertido en otra, y luego en otra más.

Hasta había pasado por alto el asunto de las pijamas.

Una noche, al regresar a casa, descubrió de repente que Su Tuantuan llevaba una pijama nueva.

Y, para su sorpresa, incluso estaba lavada.

No recordaba que el joven amo Ling tuviera semejante costumbre.

Después de todo, tanto los empleados de su empresa como los sirvientes de su casa se encargaban de su ropa.

Lo más probable era que ni siquiera supiera que las prendas nuevas que estaban en contacto directo con la piel de un niño debían lavarse antes de utilizarlas.

Ling Suihan había respondido a sus dudas.

—Mi hermana me lo dijo.

Su Zhiqiu comprendió inmediatamente.

Sin embargo, después experimentó una sensación extraña.

Una pijama era, de alguna manera, un símbolo especial.

Nadie compraba pijamas para alguien que solo iba a quedarse una noche.

Si se trataba de una visita breve, bastaba con arreglárselas para dormir un par de noches.

Pero cuando el dueño de la casa preparaba pijamas para sus invitados, parecía estar dando por hecho que permanecerían allí durante bastante tiempo.

Al menos, que no se marcharían pronto.

Aquello proporcionaba una inexplicable sensación de seguridad.

Su Zhiqiu bajó la cabeza y contempló la ropa que llevaba puesta.

Él también vestía una pijama.

Se parecía un poco a la de Su Tuantuan, aunque era un modelo para adultos.

También la había comprado Ling Suihan.

Era exactamente de su talla y la tela resultaba muy cómoda.

En cambio, Ling Suihan no había cambiado sus costumbres.

Seguía usando su camiseta blanca de manga corta favorita y unos pantalones cómodos para estar en casa.

Además, nunca le había gustado demasiado utilizar pijamas.

Prefería dormir desnudo.

En el pasado, cuando participaban juntos en programas o eventos, las habitaciones que preparaban los organizadores solían tener cámaras.

Aunque las cubrían con objetos, por seguridad seguían teniendo que dormir vestidos.

Aquello siempre ponía de muy mal humor a Ling Suihan.

Y hacía que su mal carácter al despertar fuera todavía peor.

Con su temperamento, normalmente no habría prestado atención a las exigencias del equipo de producción.

Simplemente se habría marchado a dormir a un hotel.

Pero Su Zhiqiu no quería hacerlo.

Consideraba que recibir un trato especial resultaba demasiado llamativo.

Ling Suihan tampoco estaba dispuesto a dejarlo solo allí.

Así que no tenía más remedio que tragarse su descontento y acostarse en aquellas camas estrechas.

Sin embargo…

Su Zhiqiu bajó la cabeza.

Recordó las noches que había compartido con Ling Suihan en aquella casa.

Le parecía que, la mayoría de las veces, Ling Suihan había dormido vestido.

Quizás sus costumbres habían cambiado.

O quizás…

Quizás Ling Suihan ya no tenía tanta confianza con él.

Quizás ya no deseaba compartir una manta y mostrarse completamente desnudo frente a él.

Después de cinco años separados, las personas realmente podían convertirse poco a poco en desconocidos.

Incluso si alguna vez habían compartido una intimidad absoluta.

Pero no podía culpar a nadie.

Porque él mismo había provocado aquella situación.

Su Zhiqiu levantó la mirada hacia Ling Suihan, que acababa de salir del baño.

El hombre ni siquiera lo miró.

Se dirigió directamente a la cama.

Le acarició la barriguita a Su Tuantuan y, después, levantó las mantas para acostarse.

Su Tuantuan, al que acababan de hacerle cosquillas, comenzó a rodar por la cama entre carcajadas.

No dejó de reír hasta que Su Zhiqiu lo reprendió.

Solo entonces se acostó obedientemente.

Su Zhiqiu no era incapaz de percibir que algo extraño ocurría con Ling Suihan.

Simplemente no sabía qué hacer para romper aquella tensión que se había instalado entre ellos.

Ling Suihan era mucho más sensible que él.

Su mente siempre estaba llena de pensamientos complicados.

Y él, un muchacho de origen humilde, nunca conseguía adivinar lo que pasaba por la cabeza de aquella caprichosa señorita.

Con una frustración difícil de describir, Su Zhiqiu les dio la espalda a padre e hijo y cerró los ojos.

Los días siguientes estuvieron completamente despejados.

La gruesa capa de nieve acumulada junto a las calles comenzó a derretirse bajo el sol.

Todo parecía más luminoso y brillante.

Aunque todavía no hacía demasiado calor, la luz dorada del sol bastaba para mejorar el ánimo.

Durante aquellos días, Su Zhiqiu y Su Tuantuan continuaron viviendo en casa de Ling Suihan.

Parecía haberse convertido en un acuerdo tácito.

Su Zhiqiu no mencionaba cuándo pensaba marcharse.

Y Ling Suihan tampoco le pedía que se fuera.

Sin embargo, entre ellos seguía existiendo una barrera extraña.

Era como una fina película transparente que podría romperse con solo tocarla.

Pero ninguno se atrevía a extender la mano.

Ling Suihan no lo trataba con frialdad ni lo ignoraba deliberadamente.

Su actitud parecía ser la misma de siempre.

Y, aun así, Su Zhiqiu se sentía incómodo.

Cada mañana, Su Zhiqiu y Ling Suihan se turnaban para preparar el desayuno.

Aunque, en realidad, casi siempre terminaban levantándose juntos.

La razón principal era que el mal humor matutino de Ling Suihan resultaba imposible de ignorar, incluso estando medio dormido.

En varias ocasiones, antes de acostarse, Su Zhiqiu se había prometido que al día siguiente no se entrometería en sus asuntos.

Pero, cuando llegaba la mañana y veía a Ling Suihan sentado solo sobre la cama, todavía aturdido por el sueño, olvidaba todas sus promesas.

Sus brazos parecían moverse automáticamente hacia él.

Lo rodeaban con una familiaridad adquirida durante años.

Y comenzaba a consolarlo como si nunca hubiera dejado de hacerlo.

Ling Suihan tampoco se resistía.

Simplemente cerraba los ojos y disfrutaba tranquilamente de sus abrazos y caricias, como si fuera lo más natural del mundo.

Después, Ling Suihan los llevaba en automóvil al trabajo y a la escuela antes de ocuparse de sus propios asuntos.

Un famoso actor de primera línea, heredero de una familia millonaria, se había convertido prácticamente en un chofer.

Y uno extraordinariamente responsable.

Trabajaba sin importar si llovía o hacía sol.

Nunca llegaba tarde ni terminaba antes de tiempo.

Su Zhiqiu sabía que a Ling Suihan le encantaba quedarse en la cama y dormir hasta tarde.

Después de todo, ya tenía independencia económica.

Podía dormir cuanto quisiera.

Incluso cuando participaba en alguna producción, evitaba aceptar escenas que debieran grabarse temprano por la mañana.

Sin embargo, desde que ellos se habían instalado en su casa, casi medio mes atrás, Ling Suihan se levantaba puntualmente todos los días.

Llevaba al niño a la escuela.

Llevaba a su «esposa» al trabajo.

Y, por las noches, ayudaba al pequeño con las tareas y jugaba con él.

Parecía el esposo y padre perfecto de una serie de televisión.

Su Zhiqiu ya no sabía qué decir.

Así que solo podía fingir que nada extraordinario estaba ocurriendo.

Aunque debía reconocer que aquellos días le estaban resultando bastante agradables.

Después de todo, tenía a alguien que lo ayudaba a cuidar del niño.

Al regresar a casa, podía acostarse tranquilamente en el sofá, comer fruta y ver una película.

O revisar algunos proyectos de trabajo.

Su Tuantuan, por su parte, se había adaptado perfectamente.

Todos los días estaba tan feliz que caminaba dando pequeños saltos.

Parecía un niño completamente despreocupado.

Su Zhiqiu tenía la inexplicable impresión de que el pequeño ya había aceptado a Ling Suihan como su «mamá».

Y que, además, estaba muy satisfecho con él.

Incluso la maestra del jardín de niños le había preguntado qué le ocurría últimamente a Tuantuan.

Sonreía y hablaba mucho más que antes.

Y se había vuelto considerablemente más valiente.

Aunque Su Zhiqiu no dijo nada, sabía perfectamente que aquellos cambios tenían mucho que ver con la compañía y la paciencia de Ling Suihan.

«Te amo, así que también amo a tu hijo. Su Zhiqiu, voy a tratar bien a Su Tuantuan».

Ling Suihan había cumplido su promesa.

Lo trataba como si fuera su propio hijo.

Pero…

¿Qué ocurriría si descubriera la verdadera identidad de Su Tuantuan?

En el pasado, cada vez que pensaba en aquello, lo primero que aparecía en su mente era un rostro lleno de desprecio y burlas.

El rostro de su padre.

El miedo lo consumía hasta el punto de perder el control.

En ocasiones, incluso sufría arcadas.

Eran reacciones físicas provocadas por una ansiedad demasiado intensa.

Pero ahora…

Su Zhiqiu descubrió, algo desconcertado, que aquel terror ya no era tan fuerte.

Hubo un instante en que el rostro que apareció en su mente ya no fue el de aquel hombre que tanto se parecía a él.

Fue el de otra persona importante en su vida.

Ling Suihan estaba allí, sonriéndole.

Seguía amándolo.

Nada había cambiado.

Incluso después de escuchar una revelación tan increíble, su expresión permanecía intacta.

Su Zhiqiu sabía que aquella transformación era consecuencia de la influencia que Ling Suihan había ejercido sobre él durante los últimos días.

De pronto, sintió una confianza que no había experimentado antes.

Quizás algún día conseguiría olvidar por completo a la persona que le había causado tanto sufrimiento.

Y podría confesarle toda la verdad a Ling Suihan.

Sin importar si Ling Suihan le creía o consideraba que todo era absurdo.

Sin importar si lo aceptaba o sentía repugnancia.

Su Zhiqiu pensó que quizás sería capaz de afrontar cualquiera de aquellas respuestas con serenidad.

Pero había una condición.

Necesitaba tiempo.

Mucho tiempo.

Tiempo para olvidar aquella experiencia desesperante.

Para dejar atrás los cinco años que habían destrozado su vida.

—Hermano Su, ¿no crees que deberíamos ajustar un poco más esta pared de flores?

La voz de An Wenwen sonó repentinamente junto a él e interrumpió sus pensamientos.

Su Zhiqiu volvió la cabeza de golpe.

Respondió con un sonido afirmativo por instinto antes de explicar:

—Ya hablé con los trabajadores. La arreglarán dentro de un rato.

An Wenwen asintió y se dispuso a marcharse.

Pero Su Zhiqiu recordó algo y volvió a llamarla.

—Por cierto, ¿ya decidieron el maquillaje? No quiero que vuelvan a hacer cambios de último momento como la vez pasada. Este es el especial anual. No podemos improvisar.

An Wenwen asintió rápidamente.

Con la tableta de trabajo entre las manos, volvió a revisar cuidadosamente todos los detalles frente a él.

—No habrá ningún problema. Ya lo organicé todo. Esta mañana volví a confirmar cada detalle.

Su Zhiqiu confiaba bastante en ella.

An Wenwen había regresado al trabajo dos días atrás.

Aunque todavía no tenía muy buen aspecto, su expresión y su comportamiento habían recuperado la normalidad.

No parecía haber nada extraño.

Además, apenas había regresado, había coincidido con el inicio de las sesiones fotográficas en exteriores del estudio.

Durante los días anteriores, casi todos los invitados habían participado en sesiones dentro de las instalaciones.

Pero, desde entonces y hasta Año Nuevo, la mayoría de las sesiones se realizarían al aire libre.

Las sesiones en exteriores eran mucho más complicadas.

Requerían más personal y resultaban más propensas a todo tipo de imprevistos.

Su Zhiqiu llevaba varios días corriendo de un lado a otro sin descanso.

Prácticamente había dejado a su hijo al cuidado de Ling Suihan.

Incluso Wen Juefei ya no podía limitarse a dirigir el estudio desde lejos.

Cada vez que tenía un momento libre, aparecía para supervisar el trabajo.

Por eso, el regreso de An Wenwen, que siempre había sido prudente y meticulosa, representó un enorme alivio para Su Zhiqiu.

Al comprobar que el incidente con aquel cantante aparentemente no había afectado demasiado su trabajo, consiguió tranquilizarse un poco.

Revisó el calendario de las próximas actividades.

Su mirada se detuvo sobre un nombre.

Fang Xing.

Su Zhiqiu golpeó inconscientemente aquel nombre con la punta del dedo.

Llevaba más de un mes sin verlo.

No parecía demasiado tiempo.

Sin embargo, habían ocurrido tantas cosas que, cada vez que veía su nombre, recordaba los días posteriores a su reencuentro con Ling Suihan.

Fang Xing estaba a punto de regresar.

Sería cuestión de uno o dos días.

En realidad, tenía previsto volver un par de días antes.

Pero la grabación en Yunnan se había retrasado.

Como hacer el viaje de ida y vuelta habría complicado todavía más las cosas, Su Zhiqiu decidió posponer su sesión un par de días.

Aunque el joven no estaba en Beicheng, no dejaba de pensar en él.

A cada rato le enviaba mensajes sobre asuntos sin importancia.

A veces le contaba que en la ciudad de Yun todavía hacía bastante calor y que grabar allí no resultaba nada difícil.

Otras veces se quejaba de que no conseguía acostumbrarse a la comida local y había adelgazado tanto que el director tenía que rellenarle la ropa con algodón.

También le contaba que la actriz secundaria se había caído repentinamente de un caballo y que, por suerte, él había reaccionado a tiempo para correr a atraparla.

Después le preguntaba a Su Zhiqiu si no le parecía increíble.

Al principio, Su Zhiqiu respondía a todos sus mensajes.

Por una parte, Fang Xing era una joven promesa de la industria del entretenimiento con un futuro extraordinario.

Le convenía mantener una buena relación con aquel joven amo por el bien del estudio.

Por otra parte, Fang Xing era un buen muchacho.

Tampoco estaría mal tenerlo como amigo.

Sin embargo, desde que Ling Suihan le había advertido que debía mantener cierta distancia de Fang Xing, Su Zhiqiu había reflexionado detenidamente sobre el asunto.

Y también había comenzado a percibir que algo no estaba bien.

En el pasado, cuando formaba parte del grupo, los admiradores que lo emparejaban románticamente con Wen Juefei siempre publicaban cosas como:

«Su Zhiqiu, ¡odio que seas tan insensible como un pedazo de madera!».

Pero Su Zhiqiu no era realmente tonto.

Todo lo contrario.

Cuando la situación lo requería, sabía perfectamente cómo ganarse a las personas y mantener buenas relaciones.

De otro modo, jamás habría conseguido llevar el estudio al éxito en tan poco tiempo.

Simplemente era un poco lento para comprender ciertas cosas.

O quizás se debía a que había entregado todo su corazón a Ling Suihan.

Por eso, cuando se trataba de los sentimientos de otras personas, tendía a ignorarlos inconscientemente.

Pero, después de todo, ya estaba cerca de cumplir treinta años.

Su hijo incluso tenía edad suficiente para ir solo a comprar salsa de soya.

Si a esas alturas todavía era incapaz de comprender lo que Fang Xing sentía por él, realmente habría vivido todos aquellos años en vano.

Sin embargo, Fang Xing estaba destinado a quedarse sin cumplir sus deseos.

Por el simple hecho de ser el hermano menor de Ling Suihan y compartir su sangre, Su Zhiqiu jamás podría estar con él.

No se atrevía a permitir que Ling Suihan descubriera aquellos sentimientos.

Temía que volara directamente a la ciudad de Yun para poner orden en su propia familia y terminara matando a golpes a Fang Xing.

Sabía que Ling Suihan era perfectamente capaz de hacerlo.

Después de todo, ya existían precedentes.

De lo contrario, cuando la señora Ling había ido a buscarlo en el pasado, no lo habría llamado una «belleza capaz de provocar desgracias».

Prácticamente lo había acusado de hechizar a su hijo y convertirlo en un joven libertino.

Por eso, después de pensarlo detenidamente, Su Zhiqiu decidió manejar el asunto con frialdad.

Tampoco podía ignorar absolutamente todos los mensajes.

Pero, desde luego, no debía responderlos todos.

Seleccionaba únicamente algunos relacionados con el trabajo.

Y sus respuestas eran tan superficiales y distantes que prácticamente no tenían nada que ver con el contenido de los mensajes.

«Mucho ánimo. Sigue esforzándote. El director Liu es un gran director. Si sigues sus indicaciones, seguro que todo saldrá bien. [Pulgar arriba.jpg]».

«El joven amo Fang es realmente talentoso para su edad y tiene un futuro prometedor. Le deseo mucho éxito durante la grabación. [Pulgar arriba] [Sol] [Café] [Rosa.jpg]».

«¡Qué peligroso! Parece que grabar también tiene sus riesgos. [Café] [Sonrisa.jpg]».

Incluso Su Zhiqiu sentía vergüenza ajena cuando revisaba su propio historial de conversación.

Aquellas respuestas no despertaban el menor deseo de seguir hablando.

Si se tratara de Ling Suihan, el joven amo Ling le habría respondido con toda su habitual arrogancia:

«Habla claro».

O simplemente:

«Lárgate».

Pero al otro lado estaba Fang Xing.

El joven había percibido la distancia que se escondía detrás de aquella cortesía.

Y, como era de esperar, había comenzado a enviarle mensajes con menos frecuencia.

Sin embargo, todavía le escribía al menos una vez al día.

Fang Xing parecía estar intentando conquistarlo poco a poco, como quien calienta lentamente el agua para cocinar una rana.

Esperaba que el paso del tiempo terminara por conmoverlo.

Al ver que el joven seguía sin darse por vencido, Su Zhiqiu también se sentía impotente.

No podía rechazarlo directamente.

Después de todo, Fang Xing nunca le había confesado nada.

Además, Fang Xing desconocía su verdadera identidad.

Naturalmente, tampoco sabía nada de su historia con Ling Suihan.

Por eso, no tenía culpa de nada.

Al igual que con An Wenwen, Su Zhiqiu no quería lastimar sin motivo a alguien que sentía afecto por él.

Tenía que admitir que, en aquel aspecto, no era como Ling Suihan.

Ling Suihan nunca había sabido tratar con delicadeza a quienes lo pretendían.

Siempre rechazaba a los demás sin contemplaciones, sin preocuparse por herir sus sentimientos.

Después de todo, desde pequeño jamás le habían faltado ni el dinero ni el amor.

No necesitaba el afecto de otras personas.

Y podía pisotear un corazón enamorado tras otro como si fuera lo más natural del mundo.

Pero Su Zhiqiu no podía hacerlo.

Hasta entonces, al menos, habían estado separados por miles de kilómetros.

Aunque Fang Xing tuviera otras intenciones, no podía hacer demasiado desde tan lejos.

¡Pero ahora estaba a punto de regresar!

Su Zhiqiu tenía el presentimiento de que, cuando Fang Xing volviera, pondría patas arriba la vida relativamente tranquila que había conseguido construir.

¿Cómo podía lograr que Fang Xing renunciara a sus sentimientos sin que Ling Suihan se enterara?

Al pensar en aquello, dejó escapar un largo suspiro.

Lamentó que, desde su regreso a Beicheng, su suerte en el amor hubiera mejorado de una manera tan inexplicable.

Uno tras otro, aparecían pretendientes que no parecían dispuestos a aceptar un rechazo.

Y, para colmo, tenía a un «marido feroz» en casa.

Realmente no estaba en condiciones de disfrutar de tanta atención.

Aquella noche, cuando su «marido feroz» llegó a recogerlo, Su Zhiqiu todavía estaba pensando en aquel problema.

Estaba tan distraído que, al cerrar la puerta del automóvil, atrapó accidentalmente el borde de su abrigo.

No tuvo más remedio que volver a abrirla y tirar hacia dentro de la tela.

Pero, cuando levantó la mirada, vio a An Wenwen y Miaomiao saliendo juntas del lugar de la sesión, a cierta distancia.

Su mirada se cruzó con la de An Wenwen.

Después vio cómo los ojos de la joven se desplazaban lentamente hacia la persona sentada a su lado.

Los párpados de Su Zhiqiu comenzaron a temblar violentamente.

Aunque sabía que ya era de noche y que resultaba difícil distinguir a los ocupantes del automóvil a través de las ventanas, se apresuró a entrar.

Cerró rápidamente la puerta e hizo una señal a Ling Suihan para que arrancara.

Aunque Ling Suihan no comprendía por qué su expresión había cambiado de repente, obedeció.

A través del espejo retrovisor, Su Zhiqiu vio que Miaomiao también miraba hacia ellos.

Pero An Wenwen la tomó del brazo y se la llevó.

Soltó un suspiro de alivio.

Sin embargo, una nueva sospecha surgió repentinamente en su interior.

Comenzó a preguntarse si An Wenwen ya sabía algo.

Al pensar en aquello, no pudo evitar mirar a Ling Suihan.

El hombre mantenía los ojos fijos en la carretera.

Parecía no haber notado su mirada.

Su Zhiqiu se sintió un poco ridículo.

Estaba a punto de apartar los ojos cuando escuchó una voz.

—¿Qué te pasa?

Antes de que pudiera responder, Ling Suihan frunció el ceño.

—Parece que hubieras perdido el alma. ¿Quién te hizo enojar? ¿Wen Juefei volvió a cargarte con más trabajo?

Temiendo que Ling Suihan fuera a buscar problemas con Wen Juefei, Su Zhiqiu se apresuró a negar con la mano.

—No, no es eso. Es solo que…

Las palabras se le atascaron en la garganta.

Pero Ling Suihan continuaba esperando su respuesta.

Finalmente, Su Zhiqiu solo consiguió preguntar:

—Si… Supongamos que… Quiero decir, es solo una suposición. Si te ocultara algo deliberadamente y te engañara, ¿qué harías cuando lo descubrieras?

Transcurrió un largo silencio.

Después, una voz sombría respondió desde su lado:

—Lo dices como si nunca hubieras hecho algo así.

Su Zhiqiu se quedó rígido.

La vergüenza lo invadió de inmediato.

Como Ling Suihan no había vuelto a mencionarlo últimamente, él mismo había comenzado a olvidar que cinco años atrás se había marchado sin despedirse.

Sin embargo, por mucho que intentara dejarlo atrás, aquello seguía siendo un abismo que los separaba.

Era como un espejo roto en dos.

Aunque volvieran a unir las piezas, siempre quedaría una grieta imposible de reparar.

—¿Por qué me preguntas eso de repente?

Ling Suihan le dirigió una mirada.

De pronto, pisó bruscamente el freno.

El sonido agudo de los neumáticos resonó en la calle.

Ling Suihan preguntó fríamente:

—¿Estás pensando en marcharte otra vez de Beicheng a mis espaldas?

El automóvil se detuvo directamente junto a la acera.

Por suerte, ya era tarde y apenas había personas en la calle.

Aun así, Su Zhiqiu se llevó un susto tremendo.

Temiendo que Ling Suihan perdiera el control allí mismo, se apresuró a tranquilizarlo.

—No voy a hacerlo. Te prometí que me quedaría hasta después de Año Nuevo. No voy a faltar a mi palabra otra vez.

Sin embargo, Ling Suihan no se apresuró a arrancar.

Mantuvo una mano sobre el volante.

Con la otra, sujetó a Su Zhiqiu por la mejilla y lo obligó a volver el rostro hacia él.

Habló sin levantar demasiado la voz.

Pero cada palabra pareció clavarse directamente en su corazón.

—Escuché que Su Zhifeng ya comenzó oficialmente a trabajar. Consiguió un puesto bastante bueno. También sé que tu madre no está muy bien de salud y que tiene que acudir con frecuencia al Hospital General para recibir tratamiento…

Lo dijo con absoluta calma.

Sin embargo, Su Zhiqiu palideció al escucharlo.

Ling Suihan le dio unas palmaditas suaves en la mejilla.

Después sonrió.

Su sonrisa era realmente hermosa.

—Hace cinco años, es verdad que no tenía muchas opciones. Pero, Su Zhiqiu, ahora las cosas son muy diferentes.

Su Zhiqiu lo contempló.

No sabía si asentir o negar.

Comprendía perfectamente lo que Ling Suihan quería decir.

Ling Suihan no estaba amenazándolo.

Simplemente le estaba exponiendo una realidad de manera completamente directa.

Ya no eres aquella persona que estaba sola en el mundo hace cinco años.

Aunque tú puedas huir, tu familia seguirá aquí.

Ling Suihan no necesitaba recurrir a las amenazas.

Con sus antecedentes familiares, tampoco tenía motivos para hacerlo.

Tal como había dicho, cinco años atrás lo habían tomado completamente desprevenido y no había tenido más remedio que aceptar la derrota.

Pero cinco años después, todo era distinto.

Su Zhiqiu quiso decir algo.

Sin embargo, bajo la luz amarillenta de las farolas, distinguió una pequeña chispa de locura profundamente escondida en los ojos de Ling Suihan.

Aquella locura que nunca había desaparecido desde su reencuentro.

No se atrevió a seguir hablando.

Y tampoco tuvo corazón para hacerlo.

Simplemente extendió la mano y apretó suavemente la de Ling Suihan.

Era un consuelo débil.

Y, al mismo tiempo, una promesa silenciosa.

El automóvil volvió a avanzar a toda velocidad por la carretera.

Justo cuando Su Zhiqiu creyó que el asunto había quedado atrás, Ling Suihan habló inesperadamente:

—Por lo que acabas de decir, parece que me estás ocultando algo. ¿Qué es? Será mejor que me lo confieses.

Aquel ataque inesperado tomó a Su Zhiqiu completamente desprevenido.

Sus labios temblaron.

Por poco terminó soltando la verdad.

Pero, al instante siguiente, innumerables secretos aparecieron en su mente.

Por ejemplo, la verdadera razón por la que se había marchado.

O el hecho de que podía dar a luz.

También estaba que Ling Suihan era el padre biológico de Su Tuantuan.

Y luego estaban Fang Xing, An Wenwen y los demás…

Al hacer un recuento aproximado, Su Zhiqiu descubrió, con una culpabilidad creciente, que tampoco eran tantas las cosas que le ocultaba a Ling Suihan.

Solo unas cinco o seis.

Quizás siete u ocho.

Je, je.

Si se las cuento, voy a morir, ¿verdad?

Definitivamente.

Por suerte, Ling Suihan simplemente estaba intentando hacerlo caer en una trampa.

Tampoco esperaba realmente que le dijera la verdad.

O, mejor dicho, desde hacía cinco años, Ling Suihan había renunciado a conseguir respuestas directamente de Su Zhiqiu.

Se había acostumbrado más a investigar por su cuenta.

Por ejemplo, aquel día en que había fingido tener un compromiso laboral y había enviado a Tuantuan a casa de Wen Juefei.

Lo había hecho precisamente para investigar cierto asunto.

—Antes de que te marcharas de Beicheng, ¿mi madre fue a verte?

Ling Suihan formuló la pregunta repentinamente.

Su Zhiqiu ni siquiera había terminado de recuperar el aliento cuando sintió que volvía a atragantarse.

No necesitó responder.

Ling Suihan lo conocía demasiado bien.

Ya había descubierto la respuesta.

—Las cosas que te dijo… —Ling Suihan hizo una pausa antes de continuar con cierta delicadeza—. Supongo que no fueron muy agradables, ¿verdad?

Sin embargo, después de un largo silencio, Su Zhiqiu negó con la cabeza.

Su expresión era completamente sincera.

—No. Tu madre no dijo nada.

Ling Suihan no le creyó demasiado.

Nadie conocía mejor a una madre que su propio hijo.

Toda la familia Ling tenía un carácter extraordinariamente protector con los suyos.

Podían reprenderse entre ellos a puerta cerrada, pero jamás permitían que alguien de fuera los atacara.

De lo contrario, Fang Xing no habría conseguido vivir sin que nadie se atreviera a meterse con él.

La información que Ling Suihan había conseguido hasta entonces indicaba que su madre había interceptado a Su Zhiqiu en una cafetería.

Los dos habían permanecido sentados allí durante casi una hora.

Cuando salieron, la señora Ling tenía una expresión molesta.

Parecía bastante descontenta.

Su Zhiqiu la había acompañado hasta la salida, pero tampoco tenía buena cara.

Era evidente que habían discutido.

Por eso, cuando Su Zhiqiu afirmaba que su madre no le había causado ningún problema, Ling Suihan no terminaba de creerlo.

De hecho, aquel día, en cuanto recibió la información, le mintió a Su Zhiqiu diciendo que tenía una actividad programada.

Después, con cierta resistencia, dejó a Su Tuantuan en casa de Wen Juefei.

Y condujo inmediatamente hasta la residencia familiar para interrogar a su madre.

La señora Ling llevaba bastante tiempo sin ver a su hijo.

Al principio se alegró mucho de su visita.

Sin embargo, en cuanto escuchó las preguntas de Ling Suihan, su expresión cambió por completo.

Madre e hijo tuvieron una discusión terrible.

La señora Ling se enfureció tanto que terminó rompiendo un jarrón antiguo que el señor Ling acababa de adquirir en una subasta.

Más de un millón de yuanes desaparecieron en un instante.

—¡Su Zhiqiu, Su Zhiqiu! ¡Será mejor que te mueras por él de una vez!

La señora Ling señaló directamente a su hijo y lo reprendió sin contemplaciones.

—¿No puedes tener un poco de dignidad? ¡Ese hombre te abandonó y se marchó hace años! ¡Perdiste prácticamente un brazo por él y apenas conseguiste vivir unos cuantos años en paz! ¡Pero ahora que regresó, has vuelto a perder la cabeza!

—¡Hace unos días te presenté a una muchacha estupenda! ¿Y qué hiciste? ¡La rechazaste antes de terminar siquiera de comer! ¡Te pasas el día detrás de ese Su Zhiqiu!

—Dime, Ling Suihan, ¿qué pretendes esta vez? ¿No vas a estar satisfecho hasta que también pierdas la vida?

Sus palabras fueron bastante duras.

Y, además, revelaron cierta información.

Sin embargo, Ling Suihan ignoró prácticamente todo lo que había dicho.

Solo se aferró a un detalle.

—Entonces, no estás negando que te reuniste con él aquel año.

Su tono era terrible.

—Lo que no entiendo es por qué se marchó al día siguiente de verte. ¡No me digas que fuiste tú quien lo obligó a irse!

La señora Ling soltó una risa fría.

No quiso discutir con él sobre aquel punto.

Simplemente respondió con indiferencia:

—Ve a preguntárselo tú mismo. A ver qué te dice. Tu madre solo te dirá una cosa: ¡si fui yo quien lo obligó a marcharse, renunciaré a mi apellido y llevaré el suyo!

Pero Ling Suihan no se dejó intimidar.

Se mostró todavía más inflexible que ella.

—No necesitas hacerme ese tipo de juramentos. No me asustan. ¡Voy a investigarlo por mi cuenta!

La señora Ling y el señor Ling habían construido su fortuna desde cero.

Habían atravesado toda clase de dificultades en el mundo de los negocios.

Aunque adoraban a su hijo, no eran padres dispuestos a consentirle absolutamente todo.

Al escuchar aquellas palabras, la señora Ling levantó la mano para abofetearlo.

Pero vaciló.

Al contemplar los ojos enrojecidos de su hijo, no tuvo corazón para golpearlo.

Solo pudo decir con una mezcla de rabia y decepción:

—Desde el momento en que volví a verlo en aquel restaurante, tuve un mal presentimiento. Y resultó ser cierto. Pensé que ya lo habías superado. Pero ahora veo que no has superado absolutamente nada.

Ling Suihan la observó fijamente.

De pronto comprendió algo.

Un escalofrío le recorrió la espalda.

—Mamá, solo quiero preguntarte una cosa. ¿Tú ya sabías que él pensaba marcharse aquel año?

Al escuchar la pregunta, la señora Ling mostró una rara expresión de culpabilidad.

Pero recuperó rápidamente la compostura.

—Sí. Lo sabía desde antes.

Después de admitirlo, cruzó los brazos y se preparó para soportar el interrogatorio de su hijo.

Sin embargo, contra todo pronóstico, Ling Suihan no se enfureció.

Sus ojos se iluminaron repentinamente.

—Mamá, entonces también sabes por qué se marchó, ¿verdad?

Ling Suihan observó intensamente a su madre.

Temía perderse el más mínimo cambio en su expresión.

Al ver la esperanza que brillaba en los ojos de su hijo, la señora Ling cayó en una profunda lucha interior.

Apretó los puños.

Abrió la boca.

Después volvió a cerrarla.

Al verla reaccionar de aquella manera, Ling Suihan comprendió inmediatamente lo que significaba.

La señora Ling pudo distinguir su propio reflejo en los ojos del hombre que tenía delante.

Su expresión estaba llena de conflicto.

Los hermosos ojos de flor de durazno de Ling Suihan, que tantas alabanzas recibían, comenzaron a enrojecerse lentamente.

Al ver que su madre seguía sin hablar, retrocedió repentinamente un paso.

La señora Ling frunció el ceño.

Pensó que iba a formular otra pregunta.

Apretó los dientes y se dispuso a responder.

Pero, en aquel instante, escuchó un golpe sordo.

Contempló con incredulidad a la persona que acababa de arrodillarse frente a sus pies.

Ling Suihan había doblado ambas rodillas.

Sin embargo, mantenía la espalda perfectamente recta.

Levantó la cabeza para mirar a su madre.

En sus hermosos ojos brillaba una humedad tenue, como si hubiera sido arrinconado hasta quedarse sin ninguna salida.

—Mamá, si no quieres que tu hijo vuelva a pasar otros cinco años viviendo como un cadáver ambulante, por favor, dímelo.

Su voz era firme.

No sonaba ni sumisa ni arrogante.

Su rostro tampoco mostraba demasiadas emociones.

Sin embargo, el simple hecho de estar arrodillado le daba una apariencia profundamente desoladora.

La señora Ling quedó inmóvil ante la tristeza contenida en aquellas palabras.

Incluso olvidó bajar la mano que acababa de levantar.

La dejó suspendida torpemente en el aire.

No era que nunca hubiera visto arrodillarse a Ling Suihan.

La familia Ling era bastante tradicional.

Durante las festividades y celebraciones familiares, Ling Suihan, como hijo único, debía arrodillarse ante el cielo, la tierra y sus antepasados.

Pero, aparte de aquellas ocasiones, realmente nunca lo había visto hacerlo.

No.

En realidad, sí había ocurrido otra vez.

Cuando aquella persona se marchó años atrás, Ling Suihan había llegado a arrodillarse para suplicar que le dijeran dónde estaba.

Pero ni siquiera así consiguió obtener una respuesta.

La señora Ling contempló la cabeza de cabello negro que tenía frente a ella.

En la coronilla había un pequeño remolino.

Cuando Ling Suihan acababa de nacer, los mayores de la familia habían dicho que los niños con un remolino en la cabeza eran obstinados hasta el extremo.

En aquel entonces, la señora Ling no le había dado importancia.

Pero desde que Ling Suihan cumplió trece años, desde que conoció a aquel muchacho llamado Su Zhiqiu, no había dejado de demostrar que aquellas palabras eran ciertas.

Obstinado hasta el extremo.

Exactamente como ahora.

Aquel hijo suyo, que siempre había sido tan orgulloso que parecía mirar al mundo entero desde las alturas…

Aquel niño que, cuando tenía diez años, había sido secuestrado por unos criminales que buscaban vengarse de sus padres por un conflicto de negocios…

Aquel niño al que los secuestradores habían llegado a colocarle un cuchillo contra el cuello y amenazado con matarlo…

Y que, aun así, se había negado rotundamente a ceder o a pronunciar siquiera una palabra de miedo…

Ahora bajaba la cabeza una y otra vez por aquella persona.

Parecía que, siempre que se tratara de Su Zhiqiu, aquellas rodillas que nadie había conseguido doblegar ni a golpes podían arrodillarse sin la menor vacilación.

Incluso su orgullo, que siempre había considerado tan importante, podía abandonarlo sin pensarlo dos veces.

Era como si…

Como si se hubiera convertido en una persona completamente diferente.

La señora Ling no era incapaz de comprender la razón.

Simplemente había una parte de ella que no quería aceptarla.

Le provocaba una pequeña punzada de celos.

Pasó muchísimo tiempo.

Casi diez minutos completos.

Finalmente, aquel enfrentamiento entre madre e hijo terminó con la rendición de la señora Ling.

Con el rostro serio, dijo:

—Si no quieres que vuelva a buscarlo, levántate.

Ling Suihan ni siquiera le prestó atención.

La señora Ling respiró profundamente.

Se repitió mentalmente que no debía enfadarse, que al fin y al cabo era el hijo que ella misma había traído al mundo.

Solo entonces preguntó:

—¿Alguna vez te has preguntado por qué él no quiere contártelo?

—Yo conocí a Su Zhiqiu. Sé que es un muchacho responsable y digno de confianza. Si se marchó sin decir una palabra, seguramente tenía razones que no podía explicar. Si no quiere que las conozcas, ¿por qué insistes en abrirle las heridas?

La señora Ling intentó convencerlo pacientemente.

Pero solo consiguió que Ling Suihan levantara la mirada.

Sus ojos parecían perdidos.

Era como si estuviera contemplando a su madre y, al mismo tiempo, mirando hacia un lugar muy lejano.

Después de unos instantes, respondió con indiferencia:

—Ya lo intenté.

—¿Qué?

La señora Ling no comprendió.

Ling Suihan apretó los labios.

Su voz fue muy suave.

—Lo intenté durante cinco años. Pero al final descubrí que una herida sigue siendo una herida. Aunque se forme una cicatriz, eso no significa que haya sanado. Las cicatrices siguen picando y siguen doliendo.

—A veces, solo arrancando una y otra vez las costras que se forman puede llegar el día en que crezca carne nueva y todo vuelva a estar como antes.

—Por eso, no estoy intentando abrir sus heridas. Solo quiero que pueda sanar de verdad y empezar de nuevo.

Lo dijo con aparente ligereza.

—Yo también intenté escapar. Pensé que quizás podríamos seguir viviendo así, fingiendo que no sabemos nada. Pero no puedo. La cicatriz pica demasiado. Y es demasiado fea. Simplemente no consigo ignorarla.

—Creo que a él le ocurre lo mismo. Por eso decidí que ya no voy a seguir soportándolo.

La señora Ling dejó escapar un largo suspiro.

Estaba llena de tristeza y desconcierto.

Después de casi treinta años enfrentándose a las dificultades del mundo empresarial, era la primera vez que alguien conseguía dejarla completamente sin palabras.

Sus ojos comenzaron a enrojecerse y a arder.

Al recordar el pasado, una expresión de profunda emoción apareció en su rostro.

—No puedo decírtelo. No es que quiera ocultártelo deliberadamente. Es que también le prometí a alguien que no te lo contaría. A menos que esa persona esté de acuerdo.

Hizo una pausa.

Finalmente, su corazón se ablandó y añadió:

—Ese muchacho tampoco lo ha tenido fácil. Tú… no lo culpes.

Ling Suihan no le preguntó a su madre a quién le había hecho aquella promesa.

Ya lo sabía.

Reconocía que era un cobarde que elegía cuidadosamente a quién enfrentarse.

No se atrevía a preguntarle directamente a la persona involucrada.

Pero sí había venido hasta allí para presionar a su propia madre.

Aunque, después de todo, ¿acaso no era un Ling?

¿Acaso sus padres no lo adoraban?

Y, sobre todo…

¿Acaso tenía el valor suficiente para preguntarle directamente a Su Zhiqiu?

Cinco años atrás, seguramente habría estallado de furia.

Pero ya no era aquel Ling Suihan orgulloso y obstinado que se negaba a reconocer sus sentimientos.

Ahora había aprendido a utilizar algunos pequeños trucos.

Y estaba dispuesto a sacrificar su dignidad cuando fuera necesario.

Sin embargo, ni siquiera de aquella manera consiguió descubrir la verdad.

Aunque eso no significaba que hubiera regresado con las manos completamente vacías.

Además, desde el principio tampoco había tenido demasiadas esperanzas.

Por eso, cuando vio que se acercaba la hora de recoger a Su Tuantuan, se levantó sin vacilar y se marchó rápidamente.

Su madre lo siguió para pedirle que se quedara a comer.

Pero Ling Suihan ni siquiera volvió la cabeza.

Solo respondió:

—Tengo prisa. Voy a recoger a alguien.

La señora Ling, al escucharlo, pareció malinterpretar sus palabras.

Detrás de él, murmuró con una mezcla de irritación y resignación:

—Seguro que vas otra vez a recoger a ese Su Zhiqiu del trabajo. Mejor dedícate a ser chofer. Por lo menos así podrías…

Ling Suihan escuchó perfectamente lo que decía.

Pero fingió no haberlo oído.

Subió al automóvil y se marchó.

Era cierto que cada día estaba un poco más loco.

Pero todavía no había perdido la razón hasta semejante extremo.

Si el señor y la señora Ling descubrieran que la persona a la que iba a recoger tan diligentemente no era Su Zhiqiu, sino el hijo de Su Zhiqiu, seguramente no se limitarían a reprenderlo por carecer de dignidad.

Probablemente caerían al suelo y tendrían que tomar medicamentos de emergencia para el corazón.

Ya era suficientemente terrible que su hijo hubiera sufrido tanto por aquel exnovio que desapareció llevándose el dinero.

¡Pero resultaba que su exnovio había tenido un hijo con otra mujer!

Y su precioso hijo mayor, al que habían criado entre algodones desde pequeño, trataba al niño ajeno como si fuera suyo.

Incluso con más cariño del que probablemente mostraría hacia su propio hijo biológico.

Todo para conseguir convertirse en una «madrastra» reconocida oficialmente.

Y, para colmo, ¡ni siquiera lo querían como madrastra!

Su Zhiqiu seguía pensando en escapar y marcharse de Beicheng.

Bastaba con mencionar cualquiera de aquellos detalles.

Solo la posibilidad de convertirse en «abuelos políticos» de un niño ajeno sería suficiente para que el señor y la señora Ling murieran de rabia y volvieran a la vida únicamente para enfurecerse otra vez.

Después de todo, debido a todas las cosas que Ling Suihan había hecho durante los últimos años, el nombre de Su Zhiqiu se había convertido prácticamente en una palabra prohibida dentro de la familia.

Bastaba con pronunciarlo para que toda la casa quedara en silencio.

En cierto sentido, Su Zhiqiu también era una persona extraordinaria.

Había conseguido tener a toda la familia Ling completamente dominada.

Pero, para evitar que sus padres sufrieran semejante impresión y terminaran prohibiendo definitivamente cualquier contacto con Su Zhiqiu…

Sería mejor mantener la boca cerrada.

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