Una relación sin importancia - Capítulo 9

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Kim Donghwa estaba seguro de que esa persona no era él. Por eso, cuando se enteró de que Wi Woori se había manifestado como Omega, sintió que su mundo se derrumbaba.

Por supuesto, aquello significaba que Wi Woori ahora podía salir con hombres, lo que hacía que una relación entre dos hombres resultara más plausible.

Pero ¿podía mostrar sus sentimientos delante de alguien así? Originalmente, las relaciones entre personas del mismo sexo estaban destinadas a recibir críticas de la sociedad y, encima, como él ni siquiera era Alfa, tampoco podía vincularse con Wi Woori a través de sus géneros secundarios. Aquello no hacía más que frustrarlo una y otra vez.

Pero ahora se había manifestado.

Como Alfa.

Entonces, ¿ahora sí podía decírselo?

Quizá podría confesárselo de manera casual.

Pero…

Mientras sus pensamientos se interrumpían allí, Kim Donghwa volvió a suspirar y dejó caer la cara sobre la mesa.

—…Dijo que le gusta alguien.

¿Cómo demonios se las arregló para encontrar a alguien más que le gustara si pasamos las veinticuatro horas del día juntos?

Su manifestación no era algo que pudiera celebrar sin más.

De no haber sido por lo que Wi Woori había dicho recientemente, quizá le habría contado que se había manifestado como Alfa y habría aprovechado para confesarle sus sentimientos.

Sin embargo, pensar que ni siquiera después de manifestar su género secundario podría monopolizar el amor de Wi Woori lo llevó inmediatamente a una conclusión:

«Tengo que ocultarlo».

El único problema era que, fuera cual fuera la razón genética, sus sentimientos hacia Wi Woori no habían hecho más que intensificarse desde su manifestación.

Sin darse cuenta, estaba empezando a obsesionarse con él, tratando de controlar todo lo que lo rodeaba, y a menudo solo volvía en sí después de escuchar las quejas de Wi Woori.

—Ustedes dos son realmente complicados.

Kim Chanyoung expresó despreocupadamente su opinión.

Pensar en lo unidos que estaban y, aun así, lo poco que se comprendían mutuamente le daba dolor de cabeza.

Normalmente eran rápidos para hablar con sinceridad, pero los sentimientos no eran algo que pudiera expresarse a la ligera.

Incluso los mejores amigos podían terminar enfrentados de la noche a la mañana por culpa de las jugarretas de las emociones.

Tampoco podía decirles despreocupadamente: «Pues confiésense de una vez».

Eran sus amigos más cercanos y, si su relación se arruinaba, las consecuencias también lo afectarían directamente.

Solo esperaba que pudieran resolverlo con sensatez…

—¿Sabes quién le gusta a Wi Woori?

Ante la cautelosa pregunta, Kim Donghwa negó con la cabeza.

No tenía ni idea.

Y al propio Kim Chanyoung también le resultaba difícil adivinar quién podría ser.

Wi Woori era impredecible. Incluso después de conocerlo durante tantos años, seguía siendo difícil saber por dónde iba a salir, y leer sus pensamientos no era nada sencillo.

—Entonces, ¿qué vas a hacer? ¿Vas a mandar a Wi Woori a otro sitio?

—No. Si lo mando fuera, ¿qué pasa si otros tipos empiezan a coquetear con él? No podría soportarlo.

Sí, supongo que por eso metiste a Wi Woori en tu casa.

Cuando Kim Chanyoung se enteró de que Kim Donghwa, un hijo único de familia adinerada que odiaba compartir sus cosas con los demás, había acogido a Wi Woori en su casa, creyó que el mundo se había puesto de cabeza.

Aunque le gustara Wi Woori, siempre había mantenido una sutil línea entre ellos.

Pero enterarse de que ahora vivían juntos significaba que Wi Woori había pasado a formar parte de aquello que Kim Donghwa no quería compartir con nadie.

—…Debería irme.

Kim Donghwa suspiró y se recostó en la silla.

Probablemente había llegado a la conclusión de que seguir sentado allí preocupándose no resolvería nada, porque su rostro, sombrío hasta hacía apenas un momento, recuperó un poco de vitalidad.

Parecía haberse resignado a la situación.

Al principio, Kim Chanyoung le habría preguntado por qué se rendía tan fácilmente, pero ahora lo comprendía y simplemente asintió.

Él no podía resolver nada entre Kim Donghwa y Wi Woori.

Aunque cuando peleaban parecían enemigos mortales, sabía mejor que nadie cuánto se preocupaban el uno por el otro.

Naturalmente, no podía limitarse a lanzar consejos o soluciones a la ligera.

Solo esperaba que escucharlo le proporcionara aunque fuera un poco de consuelo.

—Cuéntame cómo resulta todo.

—Sí.

—Pero ¿qué pasa con Wi Woori?

—Está inconsciente por beber demasiado.

—Ah, cierto. Ayer no fue a clases.

Después de aquella conversación ligera, siguió un pequeño regaño sobre por qué bebía tanto sabiendo que no soportaba bien el alcohol.

Un extraño podría haber pensado que estaban hablando a sus espaldas, pero toda la conversación estaba impregnada de afecto.

De camino a casa, Kim Donghwa decidió mantener su manifestación en secreto durante tanto tiempo como pudiera.

Revelarla seguramente haría que las cosas se volvieran incómodas para ambos y, si Wi Woori sabía que había alguien que le gustaba, quizá simplemente decidiría marcharse de la casa.

Le habían recomendado evitar las feromonas de los Omegas para impedir que su celo se adelantara, pero eso era algo que podría controlar si tenía cuidado.

Mientras no vuelva a repetirse lo de dormir juntos como ayer, estará bien, ¿no?

Si mantenía una distancia razonable y lograba llegar a una fase estable, estaba seguro de que Wi Woori terminaría restándole importancia al asunto.

Sus pasos, que antes habían sido pesados, ahora se sentían un poco más ligeros.

Su cuerpo, que por la mañana no había dejado de temblar, se había estabilizado por completo gracias a los supresores y ya no se sentía diferente de lo habitual.

Pensando que, cuando llegara a casa, simplemente pasaría el rato como siempre y luego se iría a dormir, entró en el complejo de officetels.

—¡Oye, Kim Donghwa!

Una voz tan familiar que resultaba agradable escucharla pronunció claramente su nombre.

Kim Donghwa giró rápidamente la cabeza hacia la zona para fumadores.

Allí estaba Wi Woori, quien rara vez fumaba, agitando los brazos hacia él con un cigarrillo entre los labios.

Solo fumaba cuando estaba estresado.

¿Había algo que lo estuviera preocupando?

A Kim Donghwa le inquietó pensar que quizá hubiera algo de lo que Woori no pudiera hablarle, aunque al mismo tiempo se alegró de verlo con mejor aspecto.

—¿Estás haciendo un ritual para morir joven?

Se acercó despreocupadamente a Wi Woori.

Justo cuando pensó que podía aprovechar para comprobar si era capaz de percibir sus feromonas, un aroma refrescante le hizo cosquillas en la nariz.

Las feromonas de Wi Woori combinaban perfectamente con su personalidad fresca y vivaz.

¿Era parecido al aroma de las flores?

No.

Quizá se parecía más al de la hierba.

De repente se preguntó si Wi Woori sabría a qué olían sus propias feromonas.

Cuando se acercó más, Wi Woori frunció el ceño.

—¿Vas a empezar a quejarte en cuanto me ves?

—¿Ya te bajó la fiebre? ¿Por qué estás fumando justo después de recuperarte? ¿Quieres que se te haga un agujero en el pulmón?

—¿Eso es preocupación o una maldición? Solo será uno.

—¿Tú qué crees?

Kim Donghwa respondió con ligereza y sacó también un cigarrillo.

Normalmente no fumaba delante de Wi Woori porque este solía regañarlo por hacerlo, pero ese día estaba demasiado inquieto como para dejarlo pasar.

Justo cuando estaba a punto de encenderlo, una mano apareció frente a él sosteniendo un encendedor.

Clic.

El encendedor sonó.

Fush.

La llama se elevó.

Más allá de ella, Wi Woori estaba sonriendo.

Era realmente hermoso.

Kim Donghwa inhaló profundamente el cigarrillo y el humo áspero descendió por su garganta.

Ese día había comprado unos ligeramente más fuertes, así que la irritación en la garganta era más intensa.

Mezclando el humo con su respiración, soltó una larga bocanada y Wi Woori sonrió alegremente.

—¿Por qué fuiste al hospital? ¿Era un resfriado?

—Sí, un resfriado.

—No es nada grave, ¿verdad?

—No. Dijeron que se me pasará con medicamentos.

En realidad eran supresores, pero le mostró el envase de unos medicamentos comunes.

Ver desaparecer la preocupación del rostro de Wi Woori hizo que él también se sintiera más ligero.

Sí, esto tampoco está tan mal.

Aunque no estuvieran saliendo, él era el único que veía a Wi Woori todas las mañanas y todas las noches.

Era la primera persona a la que Wi Woori le contaba sus problemas y también la primera a la que buscaría si ocurría alguna emergencia.

Así que valorar aquello y evitar que se distanciaran era la opción más segura para él.

Tal como Wi Woori había hecho antes, encendió su cigarrillo y se acercó un poco más, olvidando por completo todas las advertencias que le habían dado en el hospital sobre tener cuidado con las feromonas de los Omegas.

—¿Sabes a qué huelen tus feromonas?

—No, ni idea. Necesitaría tener cerca a alguien que se haya manifestado para que me lo dijera.

—¿Y el tipo que te gusta? ¿Es Alfa?

—Hmm… No te lo voy a decir.

Ante aquella repentina declaración de silencio, Kim Donghwa frunció el ceño.

Hacía apenas un momento se había sentido orgulloso de que Wi Woori se lo contara todo.

¿Y ahora se guardaba cosas?

Al verlo fruncir el ceño, Wi Woori levantó la mirada hacia él con curiosidad.

—Pero, Kim Donghwa.

—¿Sí?

—Hueles raro. ¿Cambiaste de gel de baño o de champú?

Kim Donghwa se estremeció involuntariamente.

Había pasado por alto un hecho evidente.

Si él podía oler las feromonas de Wi Woori…

Wi Woori también podía oler las suyas.

Temiendo que descubriera su manifestación, dio un paso atrás y preguntó con aparente indiferencia:

—¿Qué clase de olor?

—Como a lluvia fresca cayendo… Algo así. ¿Cambiaste de colonia?

Wi Woori se acercó todavía más, prácticamente pegándole la nariz.

Kim Donghwa le apartó tranquilamente la cabeza con una mano.

—No cambié nada. ¿Huele mal?

—No, huele bien. Es un aroma agradable.

Wi Woori soltó una risita y volvió a apartarse.

Parecía aceptar las palabras tal como se las decían y también dejó pasar aquello sin darle demasiadas vueltas.

Kim Donghwa sintió que era el único caminando sobre la cuerda floja y soltó un profundo suspiro de alivio.

⛧⛧⛧

—Ugh, me estoy muriendo.

Wi Woori dejó escapar un profundo gemido de sufrimiento.

Había pensado que ya estaba mejor después de comer gachas y tomar medicamentos, pero apenas terminó el fin de semana, la fiebre volvió a subirle y la cabeza comenzó a palpitarle.

Kim Donghwa, de pie junto a él mientras Woori parecía prácticamente sin vida, le dio unas palmaditas desganadas en la espalda.

El problema era que se había obligado a beber alcohol a pesar de que no lo toleraba bien.

Los escalofríos del malestar general habían comenzado a desaparecer gracias a los medicamentos, pero, como advirtiéndole que no debía bajar la guardia, la piel le dolía como si estuviera entrando en celo.

Normalmente le habría dicho a Kim Donghwa:

«Creo que me está llegando el celo».

Pero esta vez estaba demasiado obstinado como para admitirlo.

¿Por qué?

¿Era porque había oído que su ciclo estaba desajustado?

¿O porque últimamente había empezado a percibir aquel tenue aroma a lluvia que emanaba de Kim Donghwa?

Como tampoco pasaba nada por avisar de su celo una vez que comenzara, Wi Woori se limitó a gemir de dolor.

—Quiero comer jjamppong…

En lugar de decirle que estaba entrando en celo, murmuró lo que quería comer.

Kim Donghwa le revolvió bruscamente el cabello.

—Sí, deberías comer.

Wi Woori seguiría quejándose hasta conseguirlo, así que Kim Donghwa, que lo sabía perfectamente, empezó a pensar a qué restaurante chino cercano a la universidad podían ir.

Wi Woori, que parecía estar en su lecho de muerte, ya era pálido de por sí, pero ahora tenía el rostro completamente desprovisto de color.

Tal como habían acordado, Kim Donghwa intentó despertarlo tres veces y, al tercer intento, Woori se levantó tambaleándose y de alguna manera consiguió prepararse para ir a la universidad.

Normalmente habría dicho que no podía ir y habría pedido un certificado médico, pero esta vez parecía haber recuperado un poco el sentido de la responsabilidad.

Sin embargo, en cuanto llegó a la universidad, lo único que hizo fue desplomarse sobre el escritorio y dormir.

Kim Donghwa miró a Wi Woori con lástima.

Como si no quisiera que lo observaran, Wi Woori giró bruscamente la cabeza y se estremeció.

Parecía capaz de sentir su mirada incluso sin verlo.

—No tengo fuerzas… No me mires así…

Wi Woori arrastró las palabras.

La intención era clara: ya había tenido suficiente y quería que lo dejaran tranquilo.

Con la frente apoyada sobre el escritorio, miró de reojo a Kim Donghwa, esperando que su expresión se suavizara un poco.

Pero el rostro de Kim Donghwa parecía haberse endurecido todavía más.

Fruncía el ceño como si algo lo estuviera inquietando, pero resultaba imposible adivinar qué estaba pensando.

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