Una relación sin importancia - Capítulo 8

  1. Home
  2. All novels
  3. Una relación sin importancia
  4. Capítulo 8
Prev
Next
Novel Info

Desde el amanecer, el cuerpo de Kim Donghwa no dejaba de estremecerse. Comprobó con cuidado que Wi Woori siguiera profundamente dormido antes de levantarse lentamente.

El recuerdo de la incómoda situación de la noche anterior le hizo fruncir el ceño.

¿Qué motivo había para tener una erección en un momento como aquel?

No había sido más que una reacción fisiológica natural después de tener por primera vez un sueño húmedo con Wi Woori. El problema era que había terminado rozándolo.

Por poco se convertía en objeto de burlas hasta el cansancio.

Por suerte, Wi Woori no estaba del todo consciente en ese momento.

—Uf…

Kim Donghwa soltó un profundo suspiro y se revolvió bruscamente el cabello mientras salía de la habitación.

Su cuerpo temblaba como si hubiera contraído un resfriado. Sentía que tenía fiebre y la piel le hormigueaba, mientras todos sus sentidos parecían haberse agudizado hasta volverse extremadamente sensibles.

Sentía que algo grave podía suceder si seguía así.

Solo había dos personas en la casa, así que sería mejor que al menos una de ellas estuviera bien.

Y Kim Donghwa quería que esa persona fuera él.

Después de darse una ducha caliente, rodeado por el vapor, se vistió con más cuidado de lo habitual. Preparó unas gachas de arroz para que Wi Woori pudiera comer en cuanto despertara y luego llamó a la puerta de su habitación, donde seguramente seguía durmiendo.

Desde dentro llegó un gemido.

¿Todavía se sentía mal después de haber dormido todo el día anterior?

Cuando abrió la puerta, Wi Woori seguía profundamente dormido.

—Voy al hospital.

—¿Eh…? ¿Tú también estás enfermo?

—Me lo contagiaste.

Respondió de manera deliberadamente cortante y los ojos de Wi Woori se abrieron de golpe.

Pero solo fue por un instante.

Su bonito rostro pronto se llenó de culpa.

—Cuídate… Cuando vuelvas, las gachas…

—Las preparé para que tú las comas. Sal y come un poco.

—Mmm…

Kim Donghwa observó cómo Wi Woori, que apenas había logrado responder, volvía a cerrar los ojos antes de cerrar la puerta.

⛧⛧⛧

Había pensado que solo era un resfriado común, pero quizá no fuera así.

Después de tomarle la temperatura y revisar algunos síntomas más, el médico sugirió que Kim Donghwa se sometiera a una sencilla prueba genética.

En aquellos tiempos, realizar una prueba genética antes de diagnosticar una enfermedad ya era un procedimiento habitual, pues muchas personas presentaban síntomas similares a los de un resfriado antes de manifestar un rasgo.

Por eso aceptó la prueba sin darle demasiada importancia, pero…

Por alguna razón, la expresión del médico mientras observaba los resultados no era buena.

Kim Donghwa sintió cómo una oleada de tensión lo invadía.

Se humedeció los labios resecos mientras esperaba las siguientes palabras del médico. Un destello de ansiedad atravesó sus claros ojos negros.

—Hmm… ¿Has presentado antes algún síntoma de manifestación como Alfa?

Ah.

Apenas logró contener un suspiro.

Kim Donghwa recordó cuidadosamente los síntomas de la manifestación Alfa que alguna vez había investigado en detalle.

Cuando Wi Woori se manifestó como Omega, se había emocionado pensando que quizá él también terminaría manifestándose, así que había investigado al respecto.

Por supuesto, desde entonces no había mostrado ninguna señal y finalmente había renunciado a la idea.

No recordaba haber presentado ningún síntoma destacable.

Sin embargo, había algo claro.

La noche anterior, en la cama, había percibido un aroma ácido proveniente de Wi Woori.

En ese momento pensó que simplemente era algún aroma fresco de la habitación, pero…

¿Habían sido las feromonas de Wi Woori?

Kim Donghwa cerró los ojos con fuerza.

El médico deslizó los resultados de la prueba hacia él.

En el apartado correspondiente a los rasgos aparecían los indicadores de Alfa, Omega y Beta.

Aunque Kim Donghwa estaba familiarizado con aquella hoja de resultados, había algo diferente esta vez…

—…¿Me manifesté?

—Sí, eres Alfa. A juzgar por la densidad de tus feromonas, parece que estás cerca de ser un Alfa dominante. Tendremos que esperar a que termine el periodo de manifestación para obtener un diagnóstico preciso, así que regresa dentro de un mes. Antes de irte, recoge unos supresores y programa tu próxima cita.

Era Alfa.

Era natural que sintiera una especie de derrota.

Aunque el médico ya prácticamente lo había despedido, pareció comprender el dilema de Kim Donghwa y añadió varios consejos.

Comenzando por «evita a los Omegas por ahora», la lista de indicaciones parecía interminable.

Después le entregó un folleto.

—Léelo de camino a casa.

En lugar de sentirse aliviado por haber descubierto la causa de sus síntomas, Kim Donghwa sintió como si le hubieran colocado un enorme peso sobre el corazón.

Después de recoger los supresores recetados, aprender cómo debía tomarlos y programar su próxima cita, le advirtieron que necesitaría a alguien que lo cuidara porque sus feromonas y su condición física todavía no se habían estabilizado.

Sin embargo, Kim Donghwa solo podía pensar en Wi Woori.

¿Cómo demonios había terminado manifestándose?

Al salir, Kim Donghwa buscó inconscientemente un cigarrillo y luego sacó el teléfono.

A diferencia de otras personas, que probablemente habrían llamado primero a sus padres, el nombre que buscó fue otro.

Kim Chanyoung

En momentos desesperados, era natural recurrir a un viejo amigo.

Sin embargo, que estuviera buscando a Kim Chanyoung en lugar de Wi Woori, quien normalmente habría sido la primera persona a la que acudiría, solo demostraba cuánto estaba preocupándose ya por él.

Ah, va a odiar esto…

—Tsk.

Apenas logró contener el chasquido involuntario de su lengua.

Kim Donghwa se sintió sofocado al pensar que tarde o temprano tendría que confesárselo.

Decidió contárselo lo más tarde posible, aunque temía que Kim Chanyoung se sintiera dolido por no habérselo dicho antes.

Pero, por otro lado, contarle a Wi Woori de la nada que se había manifestado como Alfa solo serviría para ganarse una de sus miradas de desprecio, y tampoco quería eso.

¿Qué hago…?

Mientras seguía dándole vueltas, una voz llegó a través del teléfono.

—¿Qué pasa?

Kim Donghwa dio una profunda calada a su cigarrillo.

Hacía bastante tiempo que no fumaba como era debido, así que aquel cigarrillo viejo debería haber sabido horrible. Sin embargo, sintió como si le abriera los pulmones y dio varias caladas más sin responder.

—¡¿Qué pasa, maldito bastardo?!

Ante la repentina maldición, Kim Donghwa respondió bruscamente:

—¿Qué?

—Perdón. Pensé que había llamado a la persona equivocada.

La actitud de Kim Chanyoung, maldiciendo sin pensar que lo escucharían, era absurda.

—¿Qué estás haciendo? Tengo algo que decirte.

—¿Vas a decírmelo por teléfono?

—No, sal. Es serio.

—¿Dónde está tu marido para que me estés buscando a mí? ¿Te peleaste con Wi Woori?

—Ah, ¿qué marido?

El rostro de Kim Donghwa se contrajo.

No le gustaba el tono burlón de Kim Chanyoung, sobre todo porque conocía perfectamente la situación.

Después de ordenarle que se encontrara con él a una hora determinada en una cafetería específica, soltó un largo suspiro oculto tras el humo del cigarrillo.

Si aquello se debía a la manifestación, entonces la repentina erección de la noche anterior tenía sentido.

Se decía que a los Alfas se les podía poner duro involuntariamente por efecto de las feromonas.

—Ah… Ah…

Al final, ni siquiera consiguió terminarse el cigarrillo y comenzó a tirarse del cabello.

—Joder, si hubiera sabido que esto iba a pasar, jamás habría dejado entrar a Wi Woori en mi casa.

No dejaban de escapársele suspiros lastimeros.

⛧⛧⛧

Sentado en la cafetería, Kim Donghwa intentó tranquilizarse respirando profundamente.

Se frotó el pecho varias veces y, por precaución, leyó con atención el folleto que le había entregado el médico.

En la parte superior aparecían los síntomas previos al celo de un Alfa, seguidos de consejos detallados sobre cómo comportarse durante la fase inicial de la manifestación.

Entre las numerosas indicaciones, una destacaba especialmente:

«Evite el contacto con Omegas».

—¿Y qué se supone que haga si tengo un Omega en casa?

Kim Donghwa se cubrió el rostro con ambas manos y suspiró.

El folleto advertía que entrar en contacto con las feromonas de un Omega durante la fase inicial de la manifestación podía provocar que el celo se desencadenara rápidamente y ocasionar una pérdida de la razón.

Pero, más que eso, el verdadero problema era Wi Woori.

—Ah…

Volvió a suspirar justo cuando alguien se dejó caer en el asiento frente a él.

—Ya llegaste.

Kim Donghwa lo saludó brevemente.

Kim Chanyoung se abanicó el rostro, enrojecido por el calor. A pesar de estar apenas a principios de marzo, el sol estaba inusualmente fuerte.

—¿Qué…? Espera. ¿Te manifestaste?

¿Había visto los documentos del diagnóstico y los folletos esparcidos sobre la mesa?

Kim Chanyoung alternó la mirada entre ellos y Kim Donghwa con los ojos muy abiertos.

Kim Donghwa se limitó a asentir.

Cuando todos los demás habían empezado a manifestarse, él no había mostrado ninguna señal, así que había pensado que quizá pasaría toda su vida sin manifestarse.

Otro suspiro desesperado escapó de sus labios.

—¿Alfa?

—Sí…

—Vaya. Entonces ¿no deberías dejar de vivir con Wi Woori?

Kim Donghwa se recostó en la silla, abrumado.

Se bebió el café de golpe, frustrado.

Tal vez lo más sencillo fuera mandar a Wi Woori de regreso a su casa, pero no quería hacerlo en absoluto.

Si lo dejaba viviendo por su cuenta, toda clase de Alfas empezarían a fijarse en él.

Wi Woori siempre había atraído a la gente, independientemente de su género, incluso antes de manifestarse.

Bueno, con esa bonita sonrisa y esa personalidad tan amigable, ¿a quién no le gustaría?

Kim Donghwa tragó aquella sensación amarga mientras frotaba distraídamente su taza.

Si alguien le preguntara por qué se preocupaba tanto si solo eran amigos, tenía sus razones.

Su nuez se movió al tragar.

Kim Chanyoung lo miró preocupado mientras leía el folleto.

—¿Qué vas a hacer?

—No lo sé.

—¿Wi Woori sabe que te manifestaste?

—Te llamé primero porque estaba demasiado alterado.

—Bueno, supongo que yo habría hecho lo mismo.

Kim Chanyoung se recostó en la silla, comprendiendo perfectamente su preocupación.

Miró hacia arriba y chasqueó la lengua, dejando claro que aquello sí era un problema.

Los dos suspiraron al mismo tiempo.

Por más vueltas que le dieran, no se les ocurría ninguna solución brillante.

—Estamos jodidos.

Tras aquella breve conclusión, Kim Chanyoung lo miró.

Parecía pensar exactamente lo mismo, porque repitió:

—¿Qué vas a hacer?

Como un loro.

En realidad, había una solución evidente.

Tal como había pensado antes, podía mandar a Wi Woori a vivir a otro sitio.

Podía explicarle que se había manifestado y por qué ya no podían seguir viviendo juntos de una manera que no hiriera sus sentimientos, y después ayudarlo a marcharse como correspondía.

Eso resolvería el dilema.

Pero…

En realidad, no quería que Wi Woori se fuera.

La razón era sencilla.

—…Wi Woori todavía no sabe que te gusta, ¿verdad?

Kim Donghwa soltó un pesado suspiro.

—Sí.

Se dejó caer desgarbadamente en la silla, mordisqueando sin cuidado el popote, y lanzó una mirada sombría al frente.

Le gustaba Wi Woori desde hacía muchísimo tiempo.

Por eso no quería mandarlo lejos.

Llevaba bastante tiempo enamorado de Wi Woori.

Probablemente desde la secundaria.

En el momento en que vio a Wi Woori bañado por la cálida luz del sol, con aquella apariencia blanca y hermosa, sintió que el corazón se le hundía.

Todo lo demás parecía perder el color cuando miraba a Wi Woori.

Era como contemplar una mariposa que revoloteaba sola dentro de una película en blanco y negro.

El tiempo probablemente seguía avanzando con normalidad y el ruido a su alrededor debía ser el mismo de siempre, pero cuando miraba a Wi Woori, todos sus movimientos parecían desarrollarse en cámara lenta.

También desaparecían todos los demás sonidos, como si estuviera atrapado dentro de una enorme gota de agua.

Sentía que se quedaba sin aliento.

Como si todo su cuerpo flotara para después hundirse pesadamente.

Incluso ahora, al recordarlo, aquella sensación seguía siendo tan vívida que parecía que su corazón podría estallar en cualquier momento.

Pero aun así…

Incluso después de haber albergado esos sentimientos durante tanto tiempo, no podía confesarle su amor impulsivamente.

Una vez, Wi Woori le había dicho con toda naturalidad que le gustaban los hombres, haciendo nacer en él una breve esperanza.

Pero entonces Wi Woori había añadido:

—Y hay alguien que me gusta.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first