Una relación sin importancia - Capítulo 62

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Cuando sonó una notificación, Wi Woori empezó a grabar un video, y Kim Donghwa, como si no hubiera pasado nada, volvió a apoyarse en el asiento y frunció el ceño.

—¿Qué haces? ¿Qué estás grabando ahora?

—Hazlo otra vez. Lo que acabas de hacer.

—Ah.

—¡Rápido! Quién sabe cuándo volverás a hacer algo así. Tengo que grabarlo, hazlo otra vez.

Wi Woori lo apremió asintiendo con la cabeza. Normalmente, Kim Donghwa jamás le habría seguido el juego, pero ese día era diferente. Quizá de verdad se sentía culpable, porque inmediatamente volvió a frotar el rostro contra su hombro.

De vez en cuando incluso le besaba la nuca y miraba traviesamente la pantalla del teléfono. Al verlo a través de la pantalla, Wi Woori no pudo evitar sonreír y le dio un beso en la mejilla.

—Pórtate bien.

—Sí, me portaré bien.

Después de hacer que Kim Donghwa se lo prometiera una vez más, Wi Woori terminó el video acariciándole la mejilla. Quería besarlo profundamente, pero con tantos estudiantes alrededor no podía hacerlo. Por suerte, los vidrios del auto estaban bastante polarizados; de lo contrario, ni siquiera se habría atrevido a besarlo.

El auto salió tranquilamente de la universidad y no tardó en incorporarse a la autopista, manteniendo una velocidad constante. Mientras observaban cómo el paisaje se acercaba para luego quedar atrás, pronto llegaron a una carretera tranquila y la velocidad fue aumentando poco a poco.

Mientras viajaban juntos, Wi Woori sintió una refrescante sensación de libertad al contemplar el paisaje. Al ver a lo lejos las montañas cubiertas de un verde exuberante, tuvo la impresión de estar en la cima de una montaña y, conforme aumentaba la altitud, el cielo parecía estar cada vez más cerca, haciéndolo sentir como si estuviera emprendiendo un viaje a un lugar lejano.

La animada melodía que sonaba en el auto le levantó aún más el ánimo. Era un poco injusto que lo único que fueran a hacer en un lugar tan bonito fuera estudiar, pero no importaba. Era la primera vez que salían a conducir juntos y, en cierto modo, también era su primer viaje. Ponerse quisquilloso sería demasiado pedir.

—Pero ¿qué tiene que ver Kim Seungju contigo?

Mientras bromeaba distraídamente y miraba por la ventana, Wi Woori formuló de pronto la pregunta que acababa de ocurrírsele.

Kim Donghwa se sobresaltó y lo miró de reojo. Parecía que Kim Seungju era un tema delicado para él. Wi Woori simplemente sentía curiosidad por saber cómo había comenzado semejante rumor, pues nunca había visto a Kim Donghwa siendo cercano a Kim Seungju. Sin embargo, al ver su reacción, le dieron todavía más ganas de molestarlo.

Con un brillo travieso en los ojos, observó a Kim Donghwa, quien mantuvo la mirada al frente y respondió con más sequedad de la habitual.

—Estamos en el mismo equipo.

—Ah, con razón.

Ahora que lo pensaba, nunca había prestado demasiada atención a quiénes formaban parte del equipo de Kim Donghwa. Kim Donghwa solía asistir a reuniones de equipo y encuentros similares, pero quizá él había sido demasiado indiferente al respecto.

Pensó que quizá no sería mala idea aparecer por alguna de esas reuniones. Sería bueno conocer a la gente que rodeaba a Kim Donghwa y, de paso, tampoco estaría de más poner a Kim Seungju en su lugar.

Mientras Wi Woori trazaba un pequeño plan en su cabeza, Kim Donghwa volvió a hablar.

—Pero de verdad solo le dije una cosa.

—¿Qué le dijiste?

—Que no llegara tarde.

—¿Solo eso?

Había esperado algo más amistoso o, como mínimo, una sonrisa amable, pero las palabras de Kim Donghwa no tenían absolutamente ningún matiz de ese tipo, dejándolo desconcertado.

—¿Y pensó que eso era una confesión?

—¿Está loco?

Kim Donghwa volvió a fruncir el ceño. Llegados a ese punto, parecía más probable que fuera un rumor que había ido creciendo por sí solo, y no que el propio Kim Seungju estuviera diciendo que Kim Donghwa se le había declarado.

De otro modo, nadie interpretaría un «no llegues tarde» como una confesión amorosa. Aunque, tratándose de universitarios obsesionados con los trabajos en equipo, cualquier cosa era posible.

—Mejor ignorémoslo. El problema no es Kim Seungju, sino la gente que lo rodea.

—Él tampoco es fácil de soportar. Ah, de verdad odio a mi equipo.

Kim Donghwa apretó el volante con expresión contrariada. Hacía mucho que Wi Woori no lo escuchaba quejarse de alguien. Normalmente, debido al poco interés que sentía por los demás, casi nada le importaba. Pero incluso alguien con su personalidad tenía un límite, y sus cejas fruncidas dejaban ver claramente su irritación.

Era gracioso.

Cuando Wi Woori estalló en carcajadas, Kim Donghwa, que mantenía la mirada fija al frente, lo miró de reojo.

—¿Te parece gracioso?

—Sí, mucho. Nunca te había escuchado quejarte de tu equipo.

—Es el peor. En serio.

Ese comentario adicional de Kim Donghwa lo hizo reír todavía más. Wi Woori soltó otra carcajada y le dio un golpecito juguetón en el brazo.

—Di más.

—¿Qué?

—Quéjate más de tu equipo.

—¿Qué pasa? ¿Te gusta escucharme quejarme?

—Me gusta cuando sacas esa lengua afilada.

Wi Woori volvió a reír y Kim Donghwa finalmente relajó la expresión, dejando escapar una pequeña risa. Su gran mano buscó la de Wi Woori y la sujetó. Wi Woori, fingiendo que se lo permitía por pura generosidad, dejó que la tomara y volvió la mirada hacia la ventana con una sonrisa.

El cielo seguía viéndose inmenso. Aquel cielo azul salpicado de nubes era el lienzo perfecto para su juventud.

⛧⛧⛧

—Toma, sostén esto.

—Está bien. Vuelve rápido. ¿A qué viene esa reunión tan repentina?

—Eso digo yo.

Kim Donghwa se revolvió el cabello bruscamente, visiblemente molesto. Los dos acababan de regresar de su viaje a Gangwon-do, al que habían ido usando el dakgalbi como excusa, y habían aparecido en la universidad todavía medio aturdidos. Ambos estaban cansados, con la mirada perdida y, para colmo, después de clase el profesor le había pedido a Kim Donghwa que pasara por el laboratorio para hablar un momento.

Aunque uno no haya hecho nada malo, cuando un adulto te llama de repente es inevitable empezar a repasar mentalmente todas tus acciones.

Por eso Kim Donghwa se sentía intranquilo. Por mucho que se devanara los sesos, no encontraba ninguna razón que explicara por qué lo habían llamado. Intentó convencerse de que no era nada, pero seguía de mal humor y no había dejado de mostrar una expresión irritada.

A pesar de eso, Kim Donghwa le puso a Wi Woori un helado en la boca. Era su manera de decirle que esperara tranquilamente y que no se enfadara. Wi Woori, que entendió perfectamente el mensaje, asintió obedientemente de una manera adorable.

—Pensaré qué podemos cenar.

—Está bien.

Kim Donghwa, cuya expresión no había sido precisamente buena, soltó una pequeña risa y le revolvió el cabello. Wi Woori, que lo había seguido de cerca hasta allí, se instaló en una mesa del pasillo frente al laboratorio.

Se dejó caer en una silla y comenzó a mover los pies, mientras Kim Donghwa colocaba su bolso sobre la silla de enfrente, como dejando claro que nadie más podía sentarse allí.

—Mírate, hasta apartándome el lugar.

—Si alguien más se sienta ahí, le rompo la cabeza.

—¿Qué eres, un niño? Ah, ya vete de una vez.

Como si de verdad fuera a romperle la cabeza a alguien.

Wi Woori soltó una risa incrédula, y Kim Donghwa sonrió antes de llamar a la puerta del laboratorio. Una voz grave le indicó que entrara y Kim Donghwa desapareció en el interior.

Wi Woori, que había estado observándolo, tardó exactamente tres segundos en aburrirse y se desplomó sobre la mesa. Mordisqueando el helado con expresión indiferente, se quedó mirando al frente sin el menor interés por quién pasaba a su alrededor.

Mientras tanto, recordó el dakgalbi que había comido con Kim Donghwa.

Ah, estaba delicioso.

Había valido la pena ir hasta Chuncheon solo para comerlo. Además, el paisaje del río Soyang era bastante bonito. Cuando estacionaron cerca y caminaron por el puente, se olvidaron por completo del calor y no hicieron más que sonreír.

¿Acaso hacía más fresco porque estaban en Gangwon-do?

En fin.

Wi Woori pensó que sería agradable hacer viajes así más seguido y, de repente, se le ocurrió que podrían viajar juntos durante las vacaciones de verano. Ninguno de los dos tenía pensado regresar a casa y tampoco iban a tomar cursos de verano, así que un viaje improvisado juntos no sonaba nada mal.

—Mmm… Como en verano hace calor, podría ser divertido ir a algún lugar frío.

De pronto, el norte de Europa cruzó por su mente. Recordó que, unos años atrás, su hermana había dicho que el verano era la mejor época para visitar Islandia.

¿Debería proponérselo?

Wi Woori sonrió mientras dejaba a un lado el helado que ya se había terminado. En realidad, no importaba adónde fueran. Incluso si se quedaban un mes entero en Gangwon-do, estaría bien siempre que Kim Donghwa estuviera a su lado.

Wi Woori encendió el teléfono para buscar boletos de avión. Los exámenes finales se acercaban, lo que significaba que el final del semestre también estaba cerca. Cuando consultó los vuelos para julio, abrió mucho los ojos.

—El viaje redondo sale como en ochocientos…

Teniendo en cuenta lo largo que era el vuelo, revisó los precios de clase ejecutiva porque pensó que viajar en clase económica sería incómodo, y le parecieron razonables. Al parecer no había vuelos con primera clase disponible, lo que resultaba un poco decepcionante, pero si la clase ejecutiva era la mejor opción, tendría que conformarse con eso.

Mientras calculaba los gastos, alguien lo llamó.

—Oye, Wi Woori.

Levantó la cabeza y vio a un compañero conocido mirándolo desde arriba.

—¿Es verdad que Kim Donghwa está saliendo con Kim Seungju?

La expresión de Wi Woori se torció.

¿Qué tontería era esa?

Apenas ayer el rumor decía que Kim Donghwa se le había declarado a Kim Seungju y, de la noche a la mañana, ya había evolucionado hasta afirmar que estaban saliendo.

Wi Woori arqueó una ceja con incredulidad y su compañero se rascó torpemente la cabeza.

—Di algo que tenga sentido. ¿Acaso Kim Donghwa tiene los ojos en los pies?

—¿Verdad?

Aunque está saliendo conmigo.

Wi Woori no solía presumir de su apariencia, pero sabía perfectamente que no le faltaba atractivo. Cuestionar los estándares de Kim Donghwa era prácticamente cuestionarlo a él.

—¿Quién dijo eso? ¿Kim Seungju?

—¿Cómo lo supiste?

Wi Woori hizo un gesto con la mano, dando a entender que era obvio.

—Ayer también escuché algo. Que Kim Donghwa se le había declarado a Kim Seungju.

—¡Sí! ¿No es eso? Si Kim Donghwa se le declarara a Kim Seungju, ¿crees que lo rechazaría? Estamos hablando de Kim Donghwa.

—Exacto, estamos hablando de Kim Donghwa. Si piensas así, ¿cómo crees que se siente Kim Donghwa? ¿De verdad te parece que hacen buena pareja?

—…No. Pensé que se había vuelto loco de amor.

El compañero se frotó la nuca con incomodidad, le dio una palmada en el hombro y se marchó. Dijo que sentía demasiada curiosidad como para no preguntarle, y Wi Woori infló las mejillas, molesto.

Quería ir a buscar a Kim Seungju en ese mismo instante y decirle que dejara de esparcir rumores extraños, pero no tenía derecho a hacerlo. Era frustrante. Le hería el orgullo que, en aquellos rumores, la pareja de Kim Donghwa no fuera él, sino un tipo insignificante.

Si hubieran hecho pública su relación, no existirían rumores tan absurdos. Nadie le preguntaría si Kim Donghwa estaba saliendo con otra persona y él podría responder orgullosamente:

«¿No? Está saliendo conmigo».

Ni siquiera podían llevar ropa a juego y Kim Donghwa tampoco le había dado un anillo. A veces usaban relojes parecidos, pero la gente que no prestaba atención a esos detalles ni siquiera se daba cuenta.

Incluso Kim Chanyoung, que sabía perfectamente que estaban saliendo, cuando lo veía agitar la muñeca le decía:

«¿Qué? ¿Ya sacaste músculo? Todavía no, hombre».

Eso lo decía todo.

Ah, ¿no podemos simplemente usar anillos de pareja?

Wi Woori frunció el ceño y pateó el suelo con frustración.

Mientras tanto, Kim Donghwa terminó su reunión y cerró torpemente la puerta del laboratorio. Fuera lo que fuera que había escuchado allí dentro, parecía preocupado. Sus miradas se encontraron y Kim Donghwa inclinó la cabeza.

—¿Y esa cara?

—¿Qué?

—Tienes cara de pocos amigos.

¿Quién le decía a su novio que tenía cara de pocos amigos?

Wi Woori frunció el ceño, pero Kim Donghwa simplemente se rio al ver el bolso perfectamente colocado sobre la silla. Parecía satisfecho de comprobar que nadie más se había sentado allí.

—Oye, Kim Donghwa.

—Sí. ¿Ya pensaste qué vamos a cenar?

—No es de eso de lo que quiero hablar.

—Entonces, ¿de qué?

Mientras salían del edificio, Kim Donghwa sacó inmediatamente un cigarrillo. La regla de fumar solo dos veces por semana era una de las que menos cumplían, ya que ambos eran fumadores y ninguno se esforzaba demasiado por hacerla respetar.

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