Una relación sin importancia - Capítulo 61
El tiempo siguió pasando a toda velocidad y, antes de que me diera cuenta, los exámenes finales ya estaban a la vuelta de la esquina. Después de los parciales, lo único que había hecho era holgazanear con Kim Donghwa, pelearme con él y luego reconciliarnos, así que los finales me parecían algo todavía muy lejano.
Claro que, durante ese tiempo, también redefinimos nuestra relación, mis padres nos descubrieron y pasé cerca de una semana encerrado en casa como un personaje de cuento de hadas, pero aun así el tiempo realmente había volado.
Últimamente, aquellas discusiones constantes que parecían surgir con solo apretar un botón se habían calmado un poco. Siempre habíamos peleado bastante, pero nunca con tanta frecuencia. Mirándolo en retrospectiva, parecía que convertirnos en pareja había hecho que esperáramos más el uno del otro y que también deseáramos más cosas del otro.
Aun así, últimamente estábamos cumpliendo bastante bien la regla de «aunque estés enojado, habla con calma». Kim Donghwa me explicaba las cosas con detalle cuando pensaba que algo podía molestarme, y yo intentaba contenerme y esperar cuando él no trataba de apaciguarme de inmediato.
Y cuando ya no podía esperar más, su gran mano aparecía frente a mí indicándome que esperara, y yo simplemente asentía y lo hacía.
Poco a poco nos estábamos acostumbrando el uno al otro y aprendiendo a manejarnos mutuamente. Llevaba una vida cotidiana feliz. Como las calificaciones nunca me habían interesado demasiado, tampoco estaba estresado por los exámenes y, ese día, Kim Donghwa me había explicado bien la situación antes de irse a una reunión de equipo.
Me desperté tarde y parpadeé distraídamente. Ahora que lo pensaba, habíamos quedado en encontrarnos en la biblioteca después de su reunión. Kim Donghwa, que estaba más interesado en mis calificaciones que yo mismo, estaba decidido a hacerme estudiar de alguna manera.
Y recordé que la razón era que quería que viviéramos juntos. Solté una risita y sentí que me sonrojaba con solo pensarlo.
[Woori]
¿Cuándo terminas?
Después de dejarle un mensaje a Kim Donghwa, fui directamente al baño para ducharme. Por alguna razón, mi cuerpo, que por la noche estaba perfectamente bien, amanecía lleno de moretones.
Todas las mañanas me prometía preguntarle qué demonios estaba pasando, pero siempre terminaba olvidándolo.
Esta vez, los moretones estaban en lugares que podía ocultar hábilmente con la ropa. ¿Acaso tenía la costumbre de morder mientras dormía? Antes no era así, pero últimamente Kim Donghwa se estaba poniendo bastante lindo.
Después de dar una vuelta rápida frente al espejo para revisar mi cuerpo y terminar de ducharme, me quedé un rato frente al armario. A Kim Donghwa no le gustaba que lleváramos atuendos parecidos, así que pensé que lo mejor sería vestirme sin exagerar demasiado.
Tras arreglarme cuidadosamente, empecé a tararear. Por lo general, los trabajos en grupo de Kim Donghwa terminaban cerca de la hora del almuerzo, así que calculé que podía salir más o menos a esa hora.
¿Qué deberíamos comer para el almuerzo?
Chasqueé la lengua mientras apoyaba la cabeza contra el respaldo del sofá. Como Kim Donghwa acababa de recuperarse de un resfriado, pensé que sería bueno darle una comida como Dios manda. Claro que ese tipo de comidas solían venir acompañadas de una sopa bien caliente, lo cual no era precisamente ideal para alguien como yo, que necesitaba mantenerse fresco.
Pero soportar ciertas cosas y ser considerado también forma parte de estar en pareja, ¿no?
Sonreí satisfecho al pensarlo. Cada vez me metía más en el papel de «novio de Kim Donghwa» y estaba descubriendo lo divertido y gratificante que era cuidar de la persona que amabas.
[Donghwa]
¿Por qué no contestas el teléfono?
¿Pasó algo?
Entonces, las notificaciones que hicieron vibrar el teléfono captaron mi atención. Me sorprendió descubrir que tenía cuatro llamadas perdidas mientras me duchaba y cambiaba de ropa.
En lugar de responderle tranquilamente por mensaje, lo llamé de inmediato.
—¿Por qué llamaste tantas veces?
En cuanto dejó de sonar el tono de llamada, pregunté sin rodeos, y Kim Donghwa suspiró.
—Terminé antes y quería comer contigo. ¿Pasó algo? Me preocupé porque no contestabas.
—Dices que estabas preocupado, pero por cómo hablas parece que todavía estás en la universidad.
—Pensé que quizá habías vuelto a dormirte después de mandarme el mensaje.
Su voz al otro lado del teléfono tenía un ligero matiz de vergüenza. Parecía que solo estaba fingiendo estar preocupado porque quería que le diera un poco de cariño.
—¿Qué quieres comer para el almuerzo?
—Mmm… ¿qué tal dakgalbi? Se me antoja.
—Tus gustos son los del típico coreano.
Claro que, siendo coreano, era de esperarse.
A diferencia de mí, que solo tenía antojo de comida coreana cuando estaba enfermo, Kim Donghwa siempre quería comerla, estuviera enfermo o no. Aunque de vez en cuando probaba otras cosas, realmente era solo eso: «de vez en cuando».
Pero el dakgalbi no era una mala opción. No habría ninguna sopa hirviendo que me hiciera sudar y, si soportaba el calor de la parrilla, después podría disfrutar de una deliciosa carne.
Además, los fideos fríos que acompañaban al dakgalbi eran increíbles.
Solo imaginarme mordiendo los fideos bañados en aquel caldo ácido y refrescante, con el toque picante de la mostaza, hizo que se me hiciera agua la boca.
—El dakgalbi suena bien. Pero si ya terminó tu reunión de equipo, no tienes que volver a la universidad, ¿verdad?
—Sí. ¿Por qué? Habíamos quedado en estudiar juntos en la biblioteca.
Por una vez, no respondí a las palabras de Kim Donghwa. De verdad no quería estudiar. Dejé clara mi falta de entusiasmo chasqueando la lengua, y él soltó una risita al otro lado de la línea.
—Entonces, ¿vamos a Chuncheon?
La propuesta fue bastante inesperada.
¿Chuncheon? ¿Por qué Chuncheon de repente?
Parpadeé y, como si hubiera anticipado mi reacción, habló con una sonrisa perceptible en la voz.
—Podemos ir, comer dakgalbi y estudiar junto al río Soyang.
No pude evitar reír ante su inesperada propuesta. Después de que su padre le diera un auto, ahora quería ir hasta Chuncheon solo para comer dakgalbi. Me parecía tan sorprendente como adorable. Seguramente estaba usando el dakgalbi como excusa porque él también quería divertirse.
—…¿Hablas en serio? Si vamos un poco más allá de Chuncheon está Gangneung, y Gangneung tiene mar.
—No tenemos tiempo. Ya es la hora del almuerzo y, para cuando lleguemos, casi será la hora de cenar. ¿A qué hora iríamos a Gangneung? Tenemos que volver hoy para ir a clases mañana.
—¿No podemos salir temprano mañana? Yo tengo clases por la tarde.
—Ven a la universidad y hablamos.
—¿Trajiste el auto?
—…Sí.
Ahora sí no pude evitar sonreír de oreja a oreja. Debía de haber planeado ir a algún lado desde el principio, considerando que había ido en auto a la universidad, que ni siquiera estaba lejos.
No pude contener la sonrisa ante el comportamiento travieso de Kim Donghwa. Con voz tímida, respondí con un breve «sí» y preparé mi bolso.
Como existía la posibilidad de que termináramos pasando la noche fuera, guardé una rasuradora, un cepillo de dientes y ropa interior. Tampoco olvidé llevar las cosas de Kim Donghwa.
Quizá fuera por la emoción del viaje repentino, pero llegué a la universidad en un abrir y cerrar de ojos. Aunque había corrido más rápido de lo habitual, ni siquiera me faltaba el aire; al contrario, me sentía renovado. Me dirigí directamente a la zona para fumadores del edificio de nuestro departamento. Pensé que estaría fumando, pero, para mi sorpresa…
—…¿Eh?
Kim Donghwa estaba conversando con otros chicos del departamento.
—¿Ya llegaste?
Me sonrió mientras daba una calada a su cigarrillo antes de apagarlo en el cenicero. Después agitó torpemente los brazos para intentar quitarse de encima el olor a humo.
Aunque no servía de nada, se veía adorable. Le devolví la sonrisa y él me hizo una seña para que me acercara, seguramente porque quería pasarme un brazo por los hombros…
—Oye, Kim Donghwa. ¿Le dijiste a Kim Seungjoo que te gustaba?
Me detuve en seco ante las inesperadas palabras de uno de nuestros compañeros. Kim Donghwa parecía igual de sorprendido, pues frunció el ceño.
—¿Qué?
La incredulidad impregnaba su voz, y nuestro compañero inclinó la cabeza con expresión escéptica.
—Dice que te le declaraste. El rumor está por todas partes.
—¿Quién dijo eso? ¿De dónde salió ese rumor? ¿Quién anda diciendo semejante cosa?
—Kim Seungjoo lo dijo.
Yo estaba igual de desconcertado. ¿Iba por ahí diciendo que Kim Donghwa se le había declarado?
Miré fijamente a Kim Donghwa, intentando descifrar su expresión.
Kim Donghwa, que ni siquiera había pensado en volver a llevarse el cigarrillo a la boca, simplemente dejó escapar un suspiro incrédulo. Su atractivo rostro reflejaba una mezcla de desconcierto y confusión. En ese momento, Wi Woori soltó una pequeña risa y se acercó a Kim Donghwa.
Wi Woori le pasó despreocupadamente un brazo por los hombros y chasqueó la lengua. Nunca había pensado que Kim Donghwa le estuviera dando motivos para desconfiar. Sabía perfectamente que Kim Donghwa no era de los que trataban amablemente a cualquiera.
Aunque había raras ocasiones en las que mostraba cierta amabilidad. Incluso si esa amabilidad no iba más allá de lo que dictaba el sentido común, Wi Woori sabía demasiado bien cómo la gente podía malinterpretar los ocasionales gestos amables de alguien como Kim Donghwa, que normalmente no era precisamente cálido.
Kim Donghwa lo miró como si estuviera siendo acusado injustamente. Su mirada era cautelosa y minuciosa, observándolo para comprobar si aquello había herido sus sentimientos. La gente debería ver que esa era la verdadera amabilidad de Kim Donghwa, y no aquellas muestras de cortesía torpes que tenía con los demás.
A Wi Woori no le importaba en absoluto. Le dio unos golpecitos en la mejilla a Kim Donghwa y les dijo a sus compañeros:
—Díganle a Kim Seungjoo que deje de hacerse ilusiones. Este tipo tiene estándares muy altos.
—¿Verdad? No hay forma de que Kim Donghwa se le haya declarado.
—No lo hice.
Kim Donghwa seguía pareciendo confundido. También se lo veía un poco molesto, pero como estaba intentando explicar sinceramente la situación, Wi Woori permaneció a su lado con una actitud deliberadamente despreocupada.
—Si ya terminaste de fumar, vámonos. Dijiste que no teníamos tiempo, ¿no?
—Sí. Vámonos.
—¿Adónde van?
—A salir.
Como de costumbre, Kim Donghwa no reveló su destino. Y no lo hacía simplemente para impedir que los demás se interesaran demasiado delante de Wi Woori.
Kim Donghwa mantenía la misma actitud con todo el mundo. Algunos lo llamaban grosero, otros decían que alguien con su aspecto podía permitírselo y, en medio de todo aquello, también había quienes aseguraban que precisamente por eso les gustaba.
Así que Kim Seungjoo seguramente había recibido el mismo trato y después había malinterpretado algún gesto como una confesión. Wi Woori ni siquiera se molestó en ocultar su risa burlona y, sin quitar el brazo de los hombros de Kim Donghwa, se despidió de sus compañeros con la mano.
—Nos vamos a una cita. Díganle a Kim Seungjoo que hoy Kim Donghwa tiene una cita con Wi Woori.
—Kim Seungjoo sabe que ustedes dos siempre están juntos.
—Entonces, ¿para qué anda diciendo tonterías? ¿No le da vergüenza?
Wi Woori añadió aquello con una sonrisa y atrajo más a Kim Donghwa hacia sí. Cuando le dio unas palmaditas en el hombro y dijo «vámonos», Kim Donghwa asintió.
Una vez dentro del auto, Kim Donghwa introdujo inmediatamente el destino en el navegador. Mientras tanto, Wi Woori giró el cuerpo hacia él y se quedó mirándolo fijamente. Al notar aquella atención fuera de lo común, Kim Donghwa lo miró de reojo de una forma adorable, lo que hizo que Wi Woori siguiera provocándolo hasta que Kim Donghwa terminó enterrando el rostro contra el volante con un suspiro.
—De verdad no hice nada.
—Sí, ya lo sé.
—Entonces, ¿por qué me miras así?
Kim Donghwa giró los ojos hacia él sin despegar la frente del volante. Wi Woori le sonrió. Sonrió tanto que los ojos se le convirtieron en dos finas líneas, tomó una oreja de Kim Donghwa entre los dedos y comenzó a acariciársela suavemente.
—Pórtate bien y no hagas que vuelva a escuchar semejantes tonterías.
—De verdad no hice nada.
—Pero aun así terminé escuchándolas.
—…Sí. Perdón.
Cuando Kim Donghwa se disculpó y frotó la frente contra su hombro, Wi Woori rebuscó en su bolsillo. Aunque tratara a los demás de manera diferente, no podía dejar pasar esos raros momentos en los que Kim Donghwa se ponía adorable.