Una relación sin importancia - Capítulo 49

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Tras olvidar por completo lo inquieto que era por naturaleza, el aburrimiento comenzó a apoderarse de Woori y, poco después, llegó la irritación. Disfrutar de la pereza había sido agradable durante un tiempo, pero ahora sentía que estaba a punto de morir de aburrimiento.

Cuando su madre insistió en mandar a alguien a recogerlo y le ordenó que regresara en auto, había intentado poner toda clase de excusas: que estaba ocupado con la universidad, incluso había fingido estar enfermo. Pero ella se había mantenido firme. Por eso, cuando llegó, se preparó mentalmente para recibir un buen regaño.

Pero, para su sorpresa…

Su madre simplemente le había dicho:

—Esa es tu habitación. Ponte cómodo.

Y lo había dejado en paz.

Mañana, tarde y noche, preparaban puntualmente comidas abundantes. Incluso se aseguraba de servirle fruta como postre. De vez en cuando, su padre asomaba la cabeza y le preguntaba en tono juguetón: «¿Estás aburrido?», antes de marcharse otra vez.

Era desconcertante.

Si iban a tratarlo así, ¿para qué lo habían hecho regresar al campo?

¿De verdad solo intentaban mantenerlo alejado?

No lo interrogaban sobre lo que había estado haciendo ni indagaban acerca de su relación con Kim Donghwa. Y eso no era todo: aunque hablara por teléfono con Kim Donghwa delante de ellos, tampoco se entrometían.

Simplemente preguntaban:

—¿Está bien?

[Donghwa]
¿Ya comiste?

[Wi Wi]
Sí.

[Donghwa]
¿Qué comiste?

[Wi Wi]
Japchae y yukgaejang.
¿Y tú?
Al menos, como es comida casera, se come bien, jaja.

[Donghwa]
Jaja, yo también estoy comiendo pura comida casera.

Wi Woori desplazó la pantalla para revisar sus mensajes, con una leve sonrisa asomando en sus labios.

Estar separados había hecho que, naturalmente, se escribieran con mucha más frecuencia. Gracias a eso, ahora sí sentía realmente que estaban saliendo.

Como siempre estaban juntos, rara vez se comunicaban por teléfono, tanto antes como después de empezar a salir. Pero ahora, desde el momento en que despertaban hasta que se iban a dormir, estaban enviándose mensajes o hablando por teléfono.

¿Este era el lado positivo del encierro?

Aunque extrañaba a Kim Donghwa, Wi Woori no pudo evitar sonreír al descubrir aquel inesperado beneficio.

Sin embargo, de pronto se le ocurrió algo extraño.

¿Por qué ambos pares de padres, que se habían apresurado tanto a separarlos, habían dejado repentinamente de intervenir?

Wi Woori parpadeó desconcertado justo cuando el teléfono vibró junto a su cabeza. Sin siquiera mirar la pantalla, lo tomó despreocupadamente y se lo llevó al oído.

Era Kim Donghwa.

Por supuesto que era él.

—Hola.

—¿Ya te levantaste?

—Sí. ¿Y tú? ¿Fuiste a la universidad?

—No. Ah, volver a casa me quitó las ganas de ir. Está demasiado lejos.

—¿Entonces tú también estás tomando clases en línea?

—Sí.

Ya había pasado una semana desde que los habían obligado a regresar cada uno a su casa.

De alguna manera, Wi Woori había terminado encerrado durante dos semanas enteras sin poner un pie en la universidad.

Había tenido que explicarles aquella absurda situación a cada uno de sus profesores diciendo: «De repente el celo se volvió demasiado intenso y no puedo salir», y así consiguió permiso para sustituir las clases presenciales por clases en línea.

Kim Donghwa, que seguía confinado en casa de sus padres, se encontraba en la misma situación.

Sin embargo, como tenía buena reputación en clase y siempre mantenía buenas calificaciones, no había tenido que dar tantas explicaciones como Wi Woori.

—Estoy tan aburrido, Kim Donghwa. ¿Quieres venir a mi casa?

—Quiero, pero…

Mientras hablaba, Kim Donghwa bajó repentinamente la voz. Pensando que quizá su padre había entrado, Wi Woori también contuvo la respiración. Kim Donghwa respondió brevemente «No» a alguien antes de continuar.

—No, no les importa lo que haga, pero cada vez que intento salir, de alguna manera se enteran y me siguen.

—Oye, aquí pasa lo mismo. No les importa lo que haga, pero si digo que quiero regresar a casa, me fulminan con la mirada. Pero ¿qué pasa? ¿Te llamaron para comer?

—Ah, no.

—¿Entonces qué?

—Me preguntaron si quería salir a caminar con ellos.

—¿Y por qué no vas? ¡Acompáñalos, mira cómo va la cosa y después escápate a escondidas!

—¿Qué estás haciendo, filmando una película?

Kim Donghwa soltó una risa baja. Era tan absurdo que Wi Woori terminó riéndose también.

Entonces, de repente, al otro lado de la línea se escuchó el sonido de alguien levantándose, seguido por los pasos de Kim Donghwa.

—¿Adónde vas?

—Ah, de repente tengo muchísimas ganas de verte.

—¿Eh?

¿De qué estaba hablando?

Ante aquel repentino «tengo ganas de verte» de Kim Donghwa, Wi Woori se quedó inmóvil mirando la pantalla de su teléfono durante unos instantes.

Casi parecía que otra persona estuviera imitando la voz de Kim Donghwa al teléfono.

¿Tiene ganas de verme?

En cuanto aquellas palabras llegaron a sus oídos, una oleada de añoranza lo invadió.

Normalmente, a esa hora estarían yendo juntos a la universidad, estudiando —quisieran o no—, fumando juntos, almorzando a una hora razonable y asistiendo uno al lado del otro a las clases.

—¿Qué? ¿Tú no sientes lo mismo?

—No, yo también te extraño. ¡Quiero tocar a Kim Donghwa!

—Tú siempre tienes que decir cosas así…

—Pero ¿para qué? Dijiste que de todos modos no te dejan salir.

—Ah, hay algo en lo que llevo pensando desde que me quedé encerrado aquí. Wi Woori, ¿recuerdas el deseo que te guardaste la última vez?

Ante las repentinas palabras de Kim Donghwa, Wi Woori inclinó la cabeza, confundido.

¿Un deseo?

¿Cuándo?

Se devanó los sesos hasta que, de pronto, exclamó:

—Ah.

El recuerdo finalmente encajó.

¿Había sido justo antes de que empezaran a salir? Fuera como fuera, se trataba del deseo que había conseguido después de insistir con el contacto físico, usando como excusa aquella absurda idea de que Kim Donghwa se había enamorado de él.

Pero ¿por qué mencionarlo ahora?

Ese deseo era suyo. No era algo que Kim Donghwa pudiera utilizar.

—Sí, me acuerdo. ¿Por qué?

—Transfiéremelo.

—¿Eh?

—Déjame decir ahora mismo lo que quiero decir.

Wi Woori suspiró e inclinó la cabeza.

Para ser alguien que normalmente captaba las cosas tan rápido, Kim Donghwa no era especialmente listo cuando se trataba de este tipo de asuntos.

Aunque quizá…

Kim Donghwa nunca había tenido intención de pedirle permiso desde el principio.

Antes de que Wi Woori pudiera terminar de procesar su incredulidad, una declaración impactante llegó desde el otro lado de la línea.

—Pero, papá, estoy saliendo con Wi Woori. ¿No puedes simplemente dejarme ir? Lo extraño tanto que siento que voy a morir.

⛧⛧⛧

—Pero, papá, estoy saliendo con Wi Woori. ¿No puedes simplemente dejarme ir? Lo extraño tanto que siento que voy a morir.

En cuanto lo dijo, se escuchó una brusca inhalación al otro lado de la línea. Había mencionado lo del deseo por si su padre se sorprendía ante la repentina revelación de su relación, pero parecía que Wi Woori tampoco había esperado que dijera algo semejante.

Sin embargo, Kim Donghwa había pensado desde el principio que quizá tendría que revelarlo. Teniendo en cuenta que sus padres los habían separado en cuanto sospecharon que había algún tipo de contacto íntimo entre ellos, pensó que quizá sería mejor decir abiertamente que estaban saliendo.

Ah, quizá debería haberlo hablado primero con Wi Woori.

Se dio cuenta de que ahora podría haberlo puesto en una situación incómoda, pero al otro lado de la línea Wi Woori no parecía estar pensando demasiado en ello y no dijo nada.

—Woori, te llamo después.

—Ah, ah. ¿Qué cara tiene papá?

—Por ahora parece estar bien.

—¡Oh! ¡Llámame después! Esto se está poniendo buenísimo. Y no pienso renunciar a mi deseo, todavía lo tengo.

Fingir que lo había recordado todo ese tiempo, cuando en realidad lo había olvidado, hizo que Kim Donghwa soltara una carcajada. De pie justo frente a su padre y describiéndole su expresión a Woori, terminó la llamada mientras escuchaba la voz emocionada de este.

—¿De verdad?

Kim Donghwa asintió solemnemente ante la pregunta de su padre.

Dejando atrás a su padre, que inclinó la cabeza con incredulidad, escuchó de pronto el sonido de alguien corriendo desde el otro lado.

Era su madre, quien durante la última semana se había ocupado diligentemente de él en casa, acercándose a toda prisa.

¿Era instintivo ponerse nervioso ante aquello?

Kim Donghwa la miró con más tensión que cuando le había contado a su padre que estaba saliendo con Wi Woori.

Después de todo, había sido la amistad entre sus madres lo que había acercado a ambas familias, y pensó que precisamente por esa amistad su madre podría oponerse a su relación.

Por mucho que ellos aseguraran que no iban a terminar y que se tomaban su relación en serio, las madres podían verlo de otra manera. Como ocurría en cualquier drama, los adultos podían preocuparse de que, si la relación entre sus hijos acababa mal, también terminara arruinándose el vínculo que ambas familias habían construido.

Precisamente por eso había considerado mantener su relación en secreto.

Pero la expresión de su madre cuando se acercó fue bastante diferente de lo que esperaba. Sus ojos negros brillaban intensamente. Kim Donghwa tragó saliva mientras bajaba la mirada hacia ella.

Por alguna razón, la expresión de su madre le recordó al «Esto se está poniendo buenísimo» que Wi Woori había soltado justo antes de colgar.

—¿De verdad? Donghwa, ¿de verdad estás saliendo con Woori? ¿Eh? ¿Desde cuándo?

—Eh… Ya tiene un tiempo. ¿No mucho después de la manifestación…? Unos días después de los exámenes parciales…

Mientras respondía con vacilación, el rostro de su madre se iluminó y, fingiendo regañarlo, le dio juguetonamente un golpe en el brazo.

—¡Oye! ¿Por qué no me lo dijiste antes? ¿Sabes cuánto me preocupé después de escuchar lo que contó tu padre?

—¿Por qué estabas preocupada?

—Bueno, ya sabes. Ustedes dos… ¿eh? Parecía que apenas se manifestaron terminaron juntos por todo ese asunto de los feromonas, y me preocupaba que después ni siquiera pudieran seguir siendo amigos. Pase lo que pase, entre amigos no deberían ocurrir cosas así. Estaba muy preocupada pensando que ustedes dos, siendo tan buenos amigos, pudieran terminar distanciándose.

Mientras la escuchaba y se frotaba el brazo dolorido, Kim Donghwa inclinó la cabeza ante aquellas palabras.

¿Acaso su madre no acababa de señalar precisamente aquello que a él le preocupaba?

Si salían y luego terminaban, ¿no sería todavía más difícil que siguieran siendo amigos?

Mientras parpadeaba mirando fijamente a su madre, su padre, que había apartado una silla para hacerle espacio, lo observó atentamente. Entonces, como si hubiera comprendido exactamente lo que Donghwa estaba pensando, levantó las comisuras de los labios en una encantadora sonrisa.

—Parece que a Donghwa le preocupa otra cosa.

—¿Qué te preocupa?

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