Una relación sin importancia - Capítulo 46
La voz de Wi Woori, que hasta ese momento había sonado ronca, cobró vida de repente en cuanto mencionó el «celo».
Incluso parecía ansioso, como si hubiera estado esperando ese momento.
Kim Donghwa se detuvo en seco y parpadeó sorprendido.
El simple hecho de escuchar la palabra «celo» de labios de Woori provocó una punzada sorda en su bajo vientre. Sintió como si el calor le subiera directamente a la cabeza, cortándole la respiración.
Por un momento, se mordió el labio inferior para controlarse, manteniendo los pies firmemente plantados en el suelo. Luego, ocultando su propia reacción, preguntó con fingida preocupación:
—¿Qué voy a hacer?
—¿Qué importa? De todos modos estoy saliendo con Kim Donghwa, así que no hay problema.
La descarada respuesta lo dejó sin palabras.
«Ahora que estoy saliendo con Wi Woori, no importa si me convierto en una semilla».
Era casi como si le estuviera devolviendo las mismas palabras que Kim Donghwa había dicho una vez. Por eso entendió aún mejor lo que quería decir.
Quizá por eso, el viento que hasta hacía un momento le había parecido fresco ahora se sentía pegajoso contra su piel, y esa sensación pronto se transformó en un cosquilleo electrizante que le arañó los sentidos.
—De verdad tú…
Se mordió el labio inferior hasta dejarlo blanco. Si se trataba del celo, definitivamente necesitaban sundubu jjigae, pero, más que eso, sentía la urgente necesidad de llegar a casa cuanto antes.
Estaba emocionado y nervioso al mismo tiempo.
En casa tenían condones, lubricante y los anticonceptivos de cada uno. Sin embargo, era la primera vez que Kim Donghwa se enfrentaba al celo de Wi Woori desde su manifestación.
Unos días atrás, cuando los feromonas de Woori parecían inusualmente intensos, aquello debía haber sido el preludio.
Sin darse cuenta, apretó el puño con fuerza. Pasó la lengua inútilmente por el interior de su boca reseca.
Al recordar las innumerables caricias que había compartido con Woori, sintió como si todos los nervios de los lugares donde lo había tocado cobraran vida de repente, chisporroteando, temblando y saltando desenfrenadamente.
—Ya voy.
—¿Dónde estás?
—Frente a la casa.
Después de bajarse finalmente de la bicicleta, Kim Donghwa avanzó con paso decidido. Mientras subía en el ascensor hacia su departamento, no pudo evitar pensar en los particularmente estimulantes feromonas de Wi Woori. Aunque ni siquiera los había olido directamente, sentía el bajo vientre como un volcán en ebullición y la entrepierna se le estaba hinchando con fuerza.
Con la mente llena de expectación, sus pensamientos derivaron naturalmente hacia su primer encuentro con Wi Woori. Solo imaginarlo le hacía sentir que podría correrse en cualquier momento. La idea de experimentar de nuevo aquella sensación de éxtasis le provocó un escalofrío que le recorrió la espalda.
Aun así, tenía que mantener la calma. Si Wi Woori estaba en celo, él lo estaría pasando peor que Donghwa, así que debía conservar la compostura y no permitir que los feromonas lo llevaran a tratarlo con brusquedad.
A pesar de su determinación, el recuerdo de aquellos penetrantes feromonas hizo que su cuerpo se tensara incómodamente.
—…Mierda.
Murmurando la maldición sin darse cuenta, Kim Donghwa se apresuró hacia la puerta de su departamento. Perdió la cuenta de cuántas veces introdujo mal el código de la cerradura. ¿Mantener la calma? Ni siquiera podía conservar su compostura habitual; sentía que todo era urgente.
Al final, la cerradura emitió un fuerte pitido y se bloqueó por completo. Si aquello continuaba, vendría la empresa de seguridad, y le avergonzaba más tener que enfrentarse a ellos con semejante erección que la posibilidad de que algún alfa entre ellos percibiera los feromonas de Wi Woori. Unos celos irracionales se encendieron en su interior.
Pero todas esas preocupaciones resultaron innecesarias.
Tras el sonido de la cerradura al abrirse, Wi Woori apareció al otro lado de la puerta con los ojos ligeramente enrojecidos.
—¿Por qué tienes tanta prisa?
Kim Donghwa ignoró el tono burlón de Wi Woori como si no tuviera importancia.
Sus ojos se abrieron de par en par al percibir el intenso aroma de sus feromonas. Se estremeció y se quedó inmóvil en la entrada, sintiendo cómo un calor pesado se acumulaba en su bajo vientre.
Bien, entendía que Wi Woori estaba en celo.
Pero…
—…¿Kim Donghwa?
Fue como si un fusible se fundiera dentro de su cabeza y, al instante siguiente, unos refrescantes feromonas con aroma a lluvia estallaron en todas direcciones como un aguacero.
Wi Woori, sobresaltado, retrocedió. Siempre le habían gustado los feromonas de Kim Donghwa, pero…
—¿Por qué están así tus feromonas?
Era la primera vez que se encontraba con unos feromonas tan abrumadores.
Se apresuró a sujetar a Kim Donghwa del brazo, pero no sirvió de nada. Los ojos desenfocados de Donghwa descendieron hacia él con intensidad. Parecían arder ferozmente y, al mismo tiempo, estar sumidos en una extraña calma.
—¿Donghwa?
La voz de Wi Woori tembló al percibir instintivamente el peligro, aunque solo fue por un instante.
—¡Ah…!
Sus labios chocaron con violencia. En cuanto sus pieles entraron en contacto, los intensos feromonas de Kim Donghwa envolvieron por completo a Wi Woori. Solo sentirlos hizo que su cuerpo pareciera derretirse.
Los densos feromonas marcaron rápidamente su territorio, engullendo todo su cuerpo.
—Ugh, mm…
Sus lenguas se entrelazaron sin vacilar. Ninguno prestó atención a los húmedos sonidos. El calor estalló en la cabeza de Woori y sintió los ojos hinchados. Su rostro se contrajo ante la agresividad del beso, pero la lengua caliente y suave que se revolvía dentro de su boca hacía que todo su cuerpo pareciera derretirse.
Se aferró a los fuertes brazos de Kim Donghwa para evitar desplomarse. Aunque ya tenía la espalda contra la pared, Donghwa se pegó aún más a él, sin dejarle espacio para escapar.
Su cuerpo llevaba inquieto desde la mañana, con todos los nervios despiertos y saltando bajo su piel. Había permanecido acostado, incapaz de moverse, y apenas había conseguido llamar a Kim Donghwa. Sin embargo, de alguna manera, Donghwa parecía estar en peor estado que él.
Kim Donghwa, que normalmente no irradiaba demasiado calor, ahora parecía un horno contra su cuerpo. Era como si su calor estuviera transfiriéndose directamente a Wi Woori.
La lengua ardiente se revolvió dentro de su boca, rozándole el paladar y acariciando suavemente la parte interior de sus dientes, provocándole escalofríos por toda la espalda. Su cintura se retorció. Los fluidos que comenzaban a secretarse entre sus nalgas dejaron húmeda la parte inferior de su cuerpo.
Wi Woori apretó con más fuerza los firmes brazos de Kim Donghwa, perdido entre aquellas sensaciones abrumadoras. Aunque era la saliva de otra persona, le sabía increíblemente dulce, como un oasis en medio de un desierto abrasador.
Cuando sus labios se separaron brevemente para tomar aire, un hilo de saliva quedó tendido entre ambos. Su visión se volvió borrosa. Sus párpados, apenas entreabiertos, perdieron fuerza y la somnolencia se intensificó.
—Ah… Ugh, mm…!
Los abrumadores feromonas de Kim Donghwa hacían que Wi Woori se sintiera completamente engullido. Cuando Donghwa apretó más la parte inferior de su cuerpo contra él, Woori pudo sentir claramente la dureza de su erección. El contacto hizo que un hormigueo le recorriera el espacio entre las nalgas.
Su cuerpo amenazó con ceder bajo aquella presión. Woori obligó a sus rodillas debilitadas a mantenerse firmes y se aferró todavía más a Donghwa. Al percibir su dificultad, Donghwa deslizó una rodilla entre sus piernas y lo sostuvo desde abajo, como si quisiera decirle que, incluso si se desplomaba, caería sobre su rodilla.
Cuando Donghwa finalmente abrió los ojos, Woori sintió que aquellos ojos profundos y oscuros lo absorbían. Eran intensos y rebosaban un deseo imposible de ocultar, haciendo que cada lugar donde sus cuerpos se tocaban pareciera arder.
Sus labios se separaron brevemente, apenas lo suficiente para respirar, antes de que Donghwa se inclinara de repente y mordiera con fuerza el cuello de Woori. La mordida inesperada hizo que este echara instintivamente la cabeza hacia atrás.
Parecía que todos los nervios de su cuerpo estuvieran vivos y vibrando. Los labios, la lengua y los duros dientes rozando su piel sensible le provocaban punzantes descargas de placer.
Cuando Donghwa succionó con fuerza su piel, unas chispas parecieron estallar ante los ojos de Woori. Finalmente dejó que su cuerpo cediera, confiando todo su peso a Donghwa, y soltó una respiración entrecortada.
Al mismo tiempo, otra mano se deslizó con urgencia dentro de sus pantalones. Los insistentes mordiscos en su cuello eran tan implacables que los gemidos escaparon de sus labios sin que pudiera evitarlo.
—Haa, ugh… Ah, ah…
Al sentir los dedos deslizarse en su interior, Woori rodeó el cuello de Donghwa con los brazos. A diferencia del beso brusco, los dedos que lo exploraban eran delicados. Aunque todavía llevaba puestos los pantalones, el número de dedos fue aumentando y produjeron un húmedo sonido al moverse.
Era vergonzoso hasta un punto indescriptible. Apretó los dientes, pero los gemidos que se filtraban entre ellos solo se hicieron más fuertes. Su respiración temblaba tanto que parecía a punto de quebrarse.
Abrumado por la estimulación, Woori metió la mano en los pantalones de Donghwa. En cuanto agarró su erección, el atractivo rostro de Donghwa se contrajo. Un aliento caliente escapó de sus labios, dejando claro que sentía intensamente la presión de su mano.
—Ah, ugh…
Woori tuvo el presentimiento de que, si seguían así, su cuerpo no aguantaría. Se aferró con urgencia a Donghwa mientras pensaba en un lugar más seguro. Los condones y los anticonceptivos estaban junto a la cama de Donghwa. Solo habían tenido sexo una vez, antes de empezar a salir, pero por alguna razón había tenido la sensación de que terminarían haciéndolo en la cama de Donghwa, así que se había preparado para ello.
—Vamos a la cama, ¿sí? ¡Me estoy raspando la espalda…!
Aferrándose desesperadamente a los firmes hombros de Donghwa, se lo suplicó. Donghwa pareció estar de acuerdo y respondió con un murmullo grave. Entonces, sin previo aviso, levantó a Woori en brazos. Sobresaltado por el repentino movimiento, Woori se apresuró a rodearle con fuerza el cuello.
En cuanto llegaron a la cama, Donghwa se quitó rápidamente la ropa. Los feromonas que emanaban de él eran tan densos que Woori sintió como si estuviera atrapado bajo un aguacero torrencial. Apenas consiguió sostenerse sobre sus piernas temblorosas y levantó un poco las caderas para ayudar a Donghwa a bajarle los pantalones.
Cuando la cabeza de Donghwa se deslizó bajo su camiseta, Woori dejó escapar un profundo gemido. El fino vello de su nuca se erizó. Sin importarle, Donghwa comenzó a explorarlo en serio.
Hundiendo el rostro contra el pecho de Woori, Donghwa apretó los labios contra su piel. Su lengua pasó sobre la areola y, cuando mordisqueó suavemente el pezón con los dientes delanteros, la aguda sensación hizo temblar los muslos de Woori. Mientras tanto, más abajo, varios dedos se separaban y volvían a juntarse mientras presionaban su carne sensible.
La estimulación simultánea, arriba y abajo, hizo que Woori sintiera que estaba perdiendo la cabeza. Mientras su visión daba vueltas, consiguió mover las manos para acariciar el firme cuerpo de Donghwa.
Cada vez que sus manos tocaban a Donghwa, su propio cuerpo se estremecía. Cuando Donghwa presionaba profundamente en su interior, las caderas de Woori se sacudían. Era como si Donghwa supiera exactamente dónde tocarlo y se empeñara en estimular una y otra vez el mismo punto.
Cada caricia enviaba una descarga por todo su cuerpo. Sus caderas se estremecían y sus muslos se contraían sin control. Woori dejó escapar un gemido mientras apretaba con fuerza las nalgas.
—Ah, ugh… Ah, ugh…
—Mm…
La habitación se llenó de húmedos y obscenos sonidos. Los fluidos que se filtraban entre sus nalgas empaparon los dedos de Donghwa. Woori levantó las rodillas y rozó la hinchada entrepierna de Donghwa. Sus pantalones parecían a punto de reventar. Era evidente que estaba en rut. A pesar de ser su primer rut, parecía desesperado por penetrarlo y, aun así, fingía estar tranquilo mientras lo provocaba con los dedos.
—Haa, ugh… Ah, Kim Donghwa…
—Yo… ah… Ugh.
Kim Donghwa dejó escapar una respiración entrecortada. Su mente comenzaba a tambalearse y sentía que en cualquier momento podría terminar lastimando a Wi Woori. Aun así, tenía la sensación de estar a punto de estallar. Apretando los dientes, retiró lentamente la mano del interior de Woori.
Los fluidos resbaladizos formaron hilos entre sus dedos. Tragó saliva con dificultad. No deseaba nada más que olvidarse del condón y los anticonceptivos y penetrar a Woori en ese mismo instante, pero se contuvo.
Donghwa se recordó que debía mantener la compostura, especialmente en un momento como aquel. Exhaló el aire cargado de excitación mientras todo parecía darle vueltas y percibió los estimulantes feromonas que acompañaban la respiración de Woori.
Rápidamente abrió el envoltorio de un condón y se lo colocó sobre la erección. Luego se posicionó entre las nalgas de Woori. Al mismo tiempo, la estrecha entrada se estremeció, provocando la punta de su miembro. Donghwa acarició suavemente el cuerpo de Woori.
—Ah… Sí…
—Si no quieres, no lo haré. Solo… solo dímelo.
Después de haber llegado hasta ese punto, decir ahora que no lo haría resultaba absurdo.