Una relación sin importancia - Capítulo 33
Wi Woori dejó escapar un gemido y movió inquieto la cintura. Todo su cuerpo tembló. La saliva que se mezclaba y los ardientes alientos que se entrelazaban generaron un calor creciente que terminó acumulándose pesadamente en su bajo vientre.
—Haa, ngh… ah…
Kim Donghwa acarició suavemente su nuca con una mano grande. Al mismo tiempo, la mano que de repente se coló bajo su ropa estaba caliente y áspera. Él también parecía nervioso; el leve temblor de sus dedos hacía que la piel de Wi Woori se volviera todavía más sensible. Mientras su corazón palpitaba con violencia, la gran mano de Kim Donghwa recorrió suavemente su columna de arriba abajo antes de aferrarse con fuerza a su cintura.
—Ah…
—Haa…
Cuando sus labios se separaron, ardientes bocanadas de aire escaparon entre ellos. El ambiente dentro de la casa se calentó rápidamente. Las feromonas que brotaban de ambos se precipitaron sin vacilar hacia el otro, envolviendo pegajosamente sus pieles.
Sus labios volvieron a encontrarse, revelando por completo el deseo que sentían el uno por el otro. Mientras la vista les daba vueltas y sus mentes se tambaleaban, sus instintos adquirieron una forma cada vez más definida.
La manera en que exploraban el cuerpo del otro se volvió más insistente. Kim Donghwa sujetó a Wi Woori por los hombros y lo recostó, para después sentarse con naturalidad sobre sus muslos. Las blancas mejillas de Wi Woori se tiñeron de rojo. Su cuerpo, que se estremecía a causa del calor que hervía en su interior, era demasiado sincero.
Aunque sus labios se frotaban con tanta intensidad que habían comenzado a hincharse, la saliva que intercambiaban era tan dulce que parecía que su lengua fuera a derretirse. Kim Donghwa era incapaz de apartarse de Wi Woori. Sus cuerpos se superpusieron y, naturalmente, sus genitales terminaron rozándose. Ambos estaban tan hinchados en la entrepierna que parecía que fueran a estallar en cualquier momento.
Incluso en aquella situación, la tensión que impregnaba el ambiente hacía que su cuerpo se estremeciera. Aunque ya se estaban explorando mutuamente con rudeza, cada vez que sus pieles se rozaban aparecía una nueva oleada de escalofríos. Su respiración sensible se interrumpía de repente y el final de cada bocanada de aire temblaba.
Kim Donghwa presionó sus genitales contra los de Wi Woori mientras ejercía fuerza con la cintura. Después inclinó el torso y comenzó a explorar su cuerpo sin ningún reparo. Al hundir los labios en su cuello y succionar ruidosamente, Wi Woori se estremeció de manera evidente.
Sus instintos también parecían haberse desatado por completo, pues Wi Woori recorrió con sus ardientes manos la parte superior del cuerpo de Kim Donghwa. Cuando sus manos comenzaron a acariciarle el pecho, la expresión de Kim Donghwa empezó a resquebrajarse poco a poco. Aquellas manos que recorrían sus firmes músculos pectorales eran atrevidas y, al mismo tiempo, cautelosas.
—Ah, ngh…
—Haa, ngh… ah…
Wi Woori sentía que podía perder la cabeza en cualquier momento debido a los movimientos de Kim Donghwa, que lo mantenía presionado mientras al mismo tiempo le proporcionaba una estimulación suave. Sus genitales, atrapados dentro de la ropa interior, clamaban por ser liberados, y la suave tela que rozaba su piel sensible le proporcionaba estímulos cada vez más intensos.
Lo estaba volviendo loco. Como si eso no fuera suficiente, las feromonas de Kim Donghwa lo afectaban cada vez con mayor intensidad, haciendo que la zona bajo sus nalgas le picara de deseo. Aquellos estímulos ambiguos que lo acechaban tanto por delante como por detrás resultaban frustrantes y lo llenaban de ansiedad.
—Wi Woori, ¿puedo quitarte los pantalones?
Mientras besaba y mordisqueaba su cuello, acariciaba su cintura y recorría su pecho, Kim Donghwa pidió cautelosamente su consentimiento. Sin embargo, como si no tuviera intención de esperar una respuesta, antes de que Wi Woori pudiera decir nada, desabrochó la hebilla con un rápido movimiento.
Sus genitales expuestos se encontraban en un estado más serio de lo esperado. La punta del pene, que ya comenzaba a sobresalir por encima de la cintura de sus calzoncillos, brillaba debido al líquido preseminal que había comenzado a filtrarse.
—Haa, ngh…
Un gemido impotente escapó de sus labios cuando la mano de Kim Donghwa lo rozó. Wi Woori gimió y echó la cabeza hacia atrás, aferrándose al firme brazo de Kim Donghwa mientras temblaba. Al tensar los muslos, sus nalgas se contrajeron involuntariamente. Tanto por delante como por detrás ya estaba húmedo.
Había llegado al punto de desear desesperadamente que hicieran algo al respecto.
El aroma a lluvia que envolvía todo su cuerpo continuaba intensificándose. Debido a ello, sus genitales hormigueantes y su entrada palpitante suplicaban desesperadamente por algo más grande.
—Ah…
Kim Donghwa presionó la cintura contra él y dejó escapar un lánguido gemido.
Sus genitales, que habían comenzado a frotarse con apenas una fina capa de tela entre ellos, no tardaron en calentarse. Wi Woori sintió como si sus pupilas se dilataran. El estímulo agudo que lo atravesaba con absoluta claridad hacía que abriera la boca una y otra vez, volviéndolo loco.
Las comisuras de sus ojos estaban húmedas por lágrimas fisiológicas que resbalaban por sus sienes. Sus muslos temblaron cuando hizo fuerza y dejó escapar una breve bocanada de aire. Kim Donghwa, que había estado moviendo lentamente la cintura mientras frotaba sus genitales contra él, de repente embistió con más fuerza. La intensa presión produjo un placer todavía mayor, haciendo que su visión comenzara a nublarse poco a poco.
Junto con el sonido de la tela rozándose, podía escucharse también el de la fuerte fricción. Aunque no estaban teniendo sexo, se sentía como si realmente lo estuvieran haciendo, y el aliento se le atascó en la garganta.
Si iban a frotarse las pollas de esta manera, ¿no sería mejor simplemente tener sexo?
El espacio entre sus nalgas palpitantes ya ansiaba sentir algo apretándolo desde dentro, y su mente, embotada por las feromonas, era incapaz de pensar con claridad. Su expresión se deformó mientras gemía. Sentía como si todas las terminaciones nerviosas de su cuerpo hubieran cobrado vida. No era la primera vez que las feromonas de Kim Donghwa lo excitaban, pero, extrañamente, ese día la sensación era mucho más intensa.
—Ah, maldita sea… mierda, ah.
—Ah… ngh… ¡ah! ¡Ah!
Las venas azules del dorso de la mano con la que Kim Donghwa se sostenía contra el suelo sobresalieron con claridad. Las manos de Wi Woori, que hasta ese momento habían estado explorando el cuerpo de Kim Donghwa, también se detuvieron.
Fue justo cuando Wi Woori, aferrándose con fuerza a su muñeca como si fuera un pilar, comenzó a temblar.
La uretra del pene que sobresalía de sus calzoncillos hormigueó de repente con una intensidad insoportable y, acto seguido, eyaculó con fuerza.
¿Verlo lo había excitado?
Kim Donghwa, que había estado frotándose contra él con los pantalones apenas desabrochados, detuvo sus movimientos. Poco después dejó escapar una respiración pesada. Su pene también eyaculó, empapando pegajosamente la camiseta de Wi Woori.
Sus respiraciones entrecortadas se mezclaron caóticamente. Como si todas sus fuerzas lo hubieran abandonado, Kim Donghwa se desplomó sobre él, con el pecho subiendo y bajando violentamente mientras respiraba. Una mano caliente y temblorosa sostuvo con cuidado el rostro de Wi Woori. Ejerciendo un poco de presión, le giró la cabeza hacia él, y sus labios se encontraron brevemente antes de volver a separarse.
Sus pechos, apretados el uno contra el otro, transmitían mutuamente los violentos latidos de sus corazones. Sus pulsaciones, aceleradas por aquel acto vigoroso y brusco, no mostraban ninguna señal de querer calmarse.
Poco después, Kim Donghwa relajó por completo el cuerpo y cubrió a Wi Woori con él. Sin ningún pudor, Wi Woori comenzó a acariciar el pecho agitado que tenía encima. Sus manos recorrieron los firmes músculos antes de deslizarse suavemente por su espalda ancha y sólida. Podía sentir con absoluta claridad cómo los músculos se movían con cada respiración.
Entonces sus labios volvieron a encontrarse, esta vez de una manera mucho más suave y tierna.
A diferencia del beso algo brusco y feroz de antes, ahora sus labios se exploraban con suavidad y calidez. La lengua que se introdujo cautelosamente recorrió sus mucosas. En aquel momento, Wi Woori sentía como si todo su cuerpo se hubiera convertido en una zona erógena, pues hasta el más mínimo roce provocaba un escalofrío que le recorría la columna.
Wi Woori podía percibir las feromonas impregnadas en la saliva que compartían. Quizá por eso era tan consciente del peso que presionaba su cuerpo.
Instintivamente sabía que la situación era seria, pero no tenía forma de detener aquel acto tan placentero.
Sus instintos hacía mucho que habían superado a su razón y, más que nada, su deseo iba por delante de todo lo demás. Wi Woori atrajo la cabeza de Kim Donghwa hacia sí, impidiéndole apartarse.
Mientras el ardiente beso continuaba, la cintura de Kim Donghwa volvió a moverse.
Quizá estuviera intentando actuar racionalmente, porque incluso sus dedos se estaban comportando ese día.
Wi Woori extrañaba aquellos gruesos dedos cuyo tacto ya había probado. Pero tampoco podía simplemente abrir las piernas y pedirle que lo llenara.
Así que se limitó a cerrar los ojos con fuerza y recibió aquella lengua insistente.
Pasó el tiempo hasta que finalmente separaron los labios, jadeando. Sus pupilas, ya desenfocadas, mostraban con absoluta sinceridad el deseo que sentían el uno por el otro, consumidos por el placer y desprovistos de razón.
—…Kim Donghwa.
Wi Woori comenzó a hablar con cautela mientras miraba a Kim Donghwa con los ojos empañados.
En lugar de responder, Kim Donghwa arqueó una ceja y le dirigió una mirada indulgente que parecía decirle: «Adelante, dime lo que quieras».
—¿Vas a volver a decir que esto fue un error?
A Wi Woori no le gustaba que, después de hacer algo así, Kim Donghwa siempre intentara quitarle importancia diciendo: «Fue un error, lo siento».
Por un instante, una ondulación atravesó los profundos y oscuros ojos de Kim Donghwa. Su prominente nuez subió y bajó marcadamente.
Kim Donghwa parecía estar reflexionando, pues tardó un buen rato en responder. Wi Woori no entendía por qué necesitaba tanto tiempo para contestar algo tan sencillo. Cuando lo apremió con un «¿Mm?», Kim Donghwa se pasó la lengua por los labios resecos.
Entonces dio una respuesta más solemne y seria que nunca.
—…Esta vez lo hice a propósito.
Ya no volveré a cometer errores contigo.
Ante aquellas palabras adicionales, Wi Woori no pudo evitar que se le escapara un hipo.
Kim Donghwa volvió a besarlo, tragándose aquel hipo, y entrelazó su lengua con la de Wi Woori dentro de su ardiente boca. Al mismo tiempo, su gruesa mano se introdujo audazmente en los pantalones de Wi Woori, agarrando y amasando sus suaves nalgas.
Resultaba sorprendente que su cuerpo pudiera calentarse tanto cuando no se encontraba ni en celo ni en rut.
¿De verdad podía excitarse de esa manera solo por haber bebido?
Contemplar a Wi Woori, sonrojado y jadeando de excitación debajo de él, hacía que el pecho de Kim Donghwa hirviera como un volcán a punto de entrar en erupción. En su interior se mezclaban el deseo de hacer suyo a Wi Woori y la ansiedad, o quizá los celos, ante la posibilidad de que mostrara aquella expresión frente a otro hombre.
Sin vacilar, Kim Donghwa introdujo los dedos entre las suaves nalgas de Wi Woori. Como prácticamente ya estaba desnudo, resultaba mucho más sencillo hacerlos entrar.
Wi Woori dejó escapar un profundo gemido, pero Kim Donghwa no se molestó en tener demasiadas consideraciones con él. Apartó los labios de los de Wi Woori para morder y mordisquear agresivamente su cuello.
Hundió los labios en la delicada piel de Wi Woori y succionó con fuerza, haciendo que su cuerpo se estremeciera. Cuando se apartó ligeramente, una marca roja destacaba claramente en el lugar donde había tenido los labios.
Verla hizo que la cabeza de Kim Donghwa ardiera.
Decirle que ya no volvería a cometer errores era prácticamente una confesión, e incluso el despistado Wi Woori debía haber comprendido lo que aquellas palabras implicaban.
Ya no había ninguna razón para contener sus acciones.
Además, ¿acaso Wi Woori no estaba siendo demasiado obediente?
Le resultaba tan agradable como inquietante que Wi Woori, que normalmente se apresuraba a discutir por cualquier cosa que hiciera, se volviera tan dócil cuando lo tocaba de aquella manera.
Kim Donghwa sintió la delicada carne de Wi Woori aferrarse a sus dedos mientras presionaba y ensanchaba sus sensibles paredes internas. A medida que fue aumentando poco a poco el número de dedos, el hermoso rostro de Wi Woori comenzó a cambiar.
Gruesas venas sobresalieron en su frente, su pálido rostro se tiñó de rojo en algunos lugares y sus pulcras cejas no dejaban de estremecerse.
—Aquí otra vez está mojado. Por más veces que lo vea, sigue siendo increíble.