Una relación sin importancia - Capítulo 18
Kim Donghwa apenas consiguió alzar la mirada hacia Wi Woori. Como si confirmara aquella comezón de la que hablaba, un intenso rubor se extendía por su rostro habitualmente pálido, mientras una expresión de desconcierto se mezclaba con esa sonrisa boba tan propia de él. Estaba seguro de que Wi Woori sentía lo mismo.
—Cometamos un pequeño error.
Kim Donghwa hizo fuerza con el brazo que sujetaba la muñeca de Wi Woori y tiró de él para acercarlo. Ya fuera porque no podía resistirse o porque no quería hacerlo, Wi Woori cayó fácilmente sobre él.
Wi Woori parpadeó sorprendido, incapaz de resistirse a la oleada de calor. Tragó saliva mientras observaba cómo las feromonas de Kim Donghwa lo envolvían.
El aroma de aquellas feromonas le resultaba extrañamente familiar. Cada vez que había preguntado por el perfume, Kim Donghwa había guardado silencio, pero ahora sabía que en realidad se trataba de sus feromonas. De pronto, recordó la sensación de haberse desplomado bajo el peso de un fuerte aguacero apenas unos días atrás.
Al recordar aquella estimulación tan familiar, Wi Woori tragó saliva, tenso. No culpaba a Kim Donghwa por haber ocultado su manifestación; después de todo, ni siquiera él había sido capaz de reconocer aquellas feromonas imposibles de contener.
Sin embargo, la cuestión era qué clase de error pretendía cometer Kim Donghwa en ese momento…
Por muy inteligente que fuera, ¿de verdad iba a proponerle tener sexo así, de la nada?
Wi Woori sintió cómo las feromonas de Kim Donghwa se volvían cada vez más densas a su alrededor. Su piel estaba hipersensible, casi hasta el punto de poder percibir la textura del aire, y sentía una pesadez en el bajo vientre que le provocaba una extraña comezón en la cintura.
Ya había sentido aquello antes. Ahora comprendía que así era como reaccionaba el cuerpo de un omega ante las feromonas de un alfa. Sin embargo, lo curioso era que su cuerpo, que jamás había reaccionado a las feromonas de otros alfas, enloquecía por las inocentes feromonas de Kim Donghwa.
¿Será porque me gusta?
De cualquier manera, por ahora parecía que ambos estaban de acuerdo. Su mente, embriagada por el placer, era incapaz de emitir juicios adecuados; sus instintos ansiaban a Kim Donghwa y su corazón estaba de acuerdo.
Sentía la boca seca. Wi Woori, quien había dicho que también cometería un error, se encontró con la mirada lánguida de Kim Donghwa, que no hacía ningún movimiento. Entonces sus labios se encontraron. La mano que le sujetó la nuca fue delicada, pero ejercía tanta fuerza que casi parecía brusca.
Una lengua ardiente invadió su boca como una llamarada. Los amigos no deberían besarse con tanta frecuencia, pero, para empezar, aquel pensamiento jamás había pasado por su cabeza. La primera vez había sido difícil, pero la segunda y la tercera resultaban tan naturales como comer sopa fría.
A diferencia de aquel primer beso torpe, cuando sus lenguas se habían movido con rigidez, esta vez Wi Woori recibió suavemente la lengua de Kim Donghwa. Utilizó la suya para devolverle aquella estremecedora estimulación. Al mismo tiempo, sentir la carne suave de la lengua de Kim Donghwa entrelazándose con la suya hizo que su cerebro ardiera.
—Haah… mm…
Los sonidos húmedos de sus besos resonaron con claridad en la habitación. Ambos, explorándose con una mezcla de delicadeza y desenfreno, exponían sus deseos más primarios sin ningún filtro, cada vez más impacientes por tener al otro.
Tal vez pensando que ya no tenía sentido contenerse, Kim Donghwa le quitó audazmente la camiseta a Wi Woori. Mientras acariciaba su pecho plano y sus pequeños abdominales, Wi Woori dejó escapar un suave gemido.
Kim Donghwa acarició con delicadeza su estrecha cintura. Podía sentir claramente el hueso de la cadera bajo la palma y, como incluso aquella sensación le resultaba agradable, lo acarició una y otra vez.
Antes de darse cuenta, Wi Woori estaba sentado sobre los muslos de Kim Donghwa, frente a él, sosteniendo entre las manos su atractivo rostro mientras intercambiaban saliva persistentemente. Durante todo aquello, los hermosos ojos de Kim Donghwa se abrieron y cerraron varias veces.
La mano que masajeaba su cuello descendió lentamente por su columna. Como todavía le sujetaba la cabeza, sus labios permanecieron unidos. Mientras tanto, la otra mano que exploraba su cuerpo no dejaba de moverse.
Ni siquiera se le ocurrió apartar la mano que se había deslizado dentro de sus pantalones. Wi Woori simplemente se estremeció mientras Kim Donghwa tocaba y exploraba entre sus nalgas.
—…Kim Donghwa.
—…
—S-solo… ah…
—Te estás mojando aquí. Es fascinante.
—Haah, mm…
El dedo que había estado recorriendo sus nalgas finalmente presionó entre ellas. Mientras escuchaba la profunda voz de Kim Donghwa, Wi Woori se aferró a sus firmes hombros sin sentir la menor vergüenza.
Pesados jadeos escapaban de sus labios entreabiertos. Su cuerpo ya estaba tan caliente que apenas podía respirar. El suave contacto entre sus nalgas hacía que parecieran estallar fuegos artificiales dentro de su cabeza.
Wi Woori hundió el rostro contra el pecho de Kim Donghwa y lo abrazó con fuerza. Kim Donghwa lamió juguetonamente su pecho. Solo cuando sintió su lengua, Wi Woori se dio cuenta de que las manos que recorrían su torso le habían levantado la camiseta. Sobresaltado, intentó apartarse, pero el brazo de Kim Donghwa alrededor de su cintura era inamovible.
¿Cómo podía alguien tener tanta fuerza? En lugar de concentrarse en la abrumadora estimulación, Wi Woori buscó una explicación racional al hecho de permanecer atrapado entre los brazos de Kim Donghwa, mientras sucumbía lentamente a sus feromonas.
—Ah, ah… ugh…
La sensación de aquella lengua rodeando sus pezones era desconocida. Era lo bastante intensa para ponerle la piel de gallina y lo bastante frustrante para hacerlo tragar saliva.
Y luego estaba el dedo que presionaba entre sus nalgas.
El dedo que se abrió paso por aquel estrecho espacio pronto fue acompañado por otro, removiéndose descuidadamente en su interior. La sensación de la carne sensible separándose bajo la presión y volviendo después a cerrarse era extremadamente vívida. De vez en cuando, cuando los dedos presionaban con firmeza cierto punto, su espalda se arqueaba involuntariamente y un ardiente gemido escapaba de sus labios.
Al sentir los dedos de Kim Donghwa revolviendo bruscamente su interior, Wi Woori comenzó a mover las caderas sin darse cuenta. Frotó su miembro erecto contra el abdomen de Kim Donghwa y utilizó la fuerza de los muslos para impulsar las caderas, haciendo que, a su vez, los dedos en su interior penetraran con mayor fuerza.
Los sonidos húmedos de la fricción llenaron la habitación. Wi Woori echaba la cabeza hacia atrás cada vez que Kim Donghwa lamía su pecho o le daba algún mordisco repentino, para después arquear la espalda ante el incesante movimiento de los dedos en su interior.
Los dedos de sus pies se encogieron y, con los muslos tensos, sintió que podía correrse en cualquier momento. Sus testículos, presionados contra los abdominales de Kim Donghwa, parecían haberse hinchado, y el líquido preseminal brotaba de la punta de su polla mientras esta se frotaba contra su piel tersa.
El hormigueo de su uretra se volvió abrumador. Entonces, Kim Donghwa agarró repentinamente su erección.
—Haah.
Wi Woori, jadeando con fuerza, bajó la mirada hacia Kim Donghwa. Sus ojos negros, repletos de deseo, ardían de excitación. Las venas enrojecidas de sus ojos hacían parecer que podía abalanzarse sobre él en cualquier momento.
Como hechizado, Wi Woori besó a Kim Donghwa. Introdujo la lengua en su boca y succionó con fuerza la lengua temblorosa del otro. Entonces, la mano que rodeaba su miembro comenzó a subir y bajar rítmicamente. Sin embargo, había algo extraño: algo más grande y caliente que aquella mano estaba rozándolo.
Sin interrumpir el beso, Wi Woori bajó la mirada. La gran mano de Kim Donghwa no solo sujetaba su erección, sino también la suya.
—Haah… ah, joder.
—Ah, espera, espera… Espera, Kim Donghwa, espera, ah, maldición… ah…
—¿Cómo terminó así?
—¿Y yo qué voy a saber…? Ah, hip… ¡ah!
Tal vez porque dos miembros calientes se rozaban entre sí, la estimulación era mucho más intensa que antes. Kim Donghwa, sujetando ambos miembros gruesos al mismo tiempo, comenzó a bombearlos sin pensar. Simultáneamente, los dedos dentro de Wi Woori se volvieron más insistentes, haciendo que su cuerpo temblara como si estuviera siendo electrocutado.
El amplio pecho de Kim Donghwa subía y bajaba con sus pesadas respiraciones. Mientras contemplaba sus firmes pectorales agitarse, Wi Woori frotó sin pensar su polla contra la de Kim Donghwa, todavía firmemente sujetas por su mano.
Poco después, la expresión de Kim Donghwa se contrajo violentamente. Al sentir que estaba a punto de llegar al clímax, apretó con fuerza los dientes y, en ese instante, un líquido espeso salió disparado.
—Haah, ugh… hah, hah…
—Ahora sácalos… ah, uh…
—¿Que los saque? Tú todavía no has terminado.
Con el pegajoso líquido blanco cubriéndolos, Kim Donghwa volvió a mover la mano. Aumentó el ritmo, apretando y presionando las puntas de ambos miembros.
Al sentir que el orgasmo se acercaba, Wi Woori contrajo las nalgas. Al mismo tiempo, su interior se cerró alrededor de los dedos, haciendo que el rostro de Kim Donghwa se crispase.
—Ah, ah… uh, ah…!
Wi Woori aferró con fuerza el musculoso antebrazo de Kim Donghwa, hasta que sus dedos palidecieron por la presión. Al echar la cabeza hacia atrás, las feromonas se intensificaron y lo golpearon de lleno.
Las feromonas que estallaban a su alrededor arañaron con intensidad su piel. Sus muslos temblaron y gemidos dolorosos escaparon de sus labios. Bajo aquella estimulación extrema, sus músculos fuertemente tensos se contraían y relajaban una y otra vez.
Mientras su visión daba vueltas, los dedos en su interior penetraron con más fuerza.
—¡Ah, ah…!
Con un fuerte gemido, Wi Woori finalmente eyaculó un semen espeso y se desplomó sobre Kim Donghwa. Los pechos de ambos subían y bajaban violentamente, mientras sus respiraciones estaban cargadas de densas feromonas.
A pesar de que el calor le nublaba la cabeza, Kim Donghwa volvió a besar a Wi Woori. Fue entonces cuando comprendió que aquello quizá ya no podía considerarse un simple error. Wi Woori entreabrió los ojos y contempló a Kim Donghwa, todavía incapaz de descifrar qué pensaban aquellos brillantes ojos negros.
⛧⛧⛧
No sabía cómo había transcurrido la noche.
Kim Donghwa apenas consiguió abrir sus párpados pegajosos. Ni siquiera recordaba cómo se había quedado dormido. Lo único que sabía era que Wi Woori había descubierto su manifestación como alfa y que ahora él mismo había comprobado cómo afectaban las feromonas de un omega a un alfa durante el rut.
Su cuerpo, que había estado ardiendo de deseo, se calmaba de manera sorprendente cuando percibía las feromonas de Wi Woori y, al mismo tiempo, estas encendían en él un deseo imposible de controlar. Abrumado por la necesidad instintiva de liberar toda aquella tensión sexual, no había quedado espacio alguno para la razón.
Se había sentido como una bestia impulsada únicamente por sus instintos, pero no tenía tiempo para lamentarse. Por encima de todo, confirmar que los demás alfas sentirían ese mismo deseo por Wi Woori solo aumentó todavía más su impaciencia.
Aun así, había tenido suerte de poseer bastante fuerza de voluntad. De no haber conservado aquel mínimo vestigio de cordura, podría haber penetrado a Wi Woori sin condón. Al menos había evitado una posible catástrofe y tampoco había sido demasiado coercitivo con Wi Woori, así que podía considerarlo el lado positivo de la situación.
No quería que Wi Woori llegara a odiarlo.
Claro que frotarse las pollas tampoco era precisamente algo habitual entre amigos.
—Ha…
Kim Donghwa soltó un largo suspiro y se revolvió bruscamente el cabello.
A esas alturas debería arrepentirse de haber llevado a Wi Woori a vivir con él, pero, en cambio, se alegraba de haberlo hecho. Ya habían cruzado la línea y, puesto que las cosas habían llegado tan lejos, bien podía intentar conquistarlo.
«Que haya portero no significa que no pueda entrar el balón».
Siempre había pensado que solo una basura incapaz de respetar los sentimientos ajenos podría decir algo así, pero ahora comprendía que también se aplicaba a su situación.
¿Y qué importaba que a Wi Woori le gustara otra persona? Todavía no estaban saliendo. Entonces, ¿no sería mejor que él marcara el gol primero?
Decían que hasta un árbol caía después de diez hachazos. Como conocía perfectamente los gustos y preferencias de Wi Woori, pensó que seducirlo no sería tan difícil.
O mejor dicho, quizá sería jodidamente difícil.
—Ah, joder.
Kim Donghwa maldijo con voz grave y ronca mientras se cubría con la manta.
Como fuera, de algún modo funcionaría. Cuanto más complicado era un problema, más ganas tenía de tomárselo a la ligera, así que simplemente cerró los ojos y fingió que no le importaba.
Pero ni siquiera con los ojos cerrados conseguía borrar aquella vívida imagen de su cabeza. Contra la oscuridad detrás de sus párpados, la imagen de él y Wi Woori frotando sus pollas se volvía todavía más nítida.
Ahora que ya no podía fingir que aquello nunca había sucedido, su mente era un caos.
¿Debía salir y comportarse como si recordara perfectamente lo ocurrido? ¿O sería mejor actuar como si no supiera nada? Como no podía predecir cómo reaccionaría Wi Woori, le resultaba imposible llegar fácilmente a una conclusión.
Aun así, quizá lo mejor fuera comportarse como si lo de ayer jamás hubiera sucedido. Independientemente de que terminaran coqueteando o comenzaran a salir, tener intimidad física sin que existiera afecto entre ellos sería peor que seguir siendo amigos consumidos por una tensión constante.
…Pero ¿eso será posible? Después de haber probado sus feromonas.
Kim Donghwa parpadeó con desesperación y entonces reparó de pronto en el espacio vacío a su lado.
¿Wi Woori había regresado a su habitación después de la locura de la noche anterior?
El espacio frío y vacío junto a él confirmaba que se había marchado hacía bastante tiempo.
¿Pensará que soy un pedazo de mierda?