Una relación sin importancia - Capítulo 13
Wi Woori llegó a la conclusión de que podía morir asfixiado si pasaba todo el fin de semana pegado a Kim Donghwa. Después de aquel beso, por más que intentara evitarlo, no podía dejar de ser consciente de su presencia.
Esto no está bien.
Así que, después de mucho tiempo, hizo planes para ir a beber con sus amigos de la secundaria. Naturalmente, había pensado que Kim Donghwa también iría, pero este respondió con poco entusiasmo que le daba pereza y que fuera solo. Aunque Kim Donghwa no se llevaba mal con aquellos amigos, tampoco mostraba demasiado interés por reunirse con ellos.
Wi Woori murmuró que lo entendía y revisó su atuendo una última vez mientras sostenía el teléfono.
Jang Heeyeon:
Woori, ¡llega antes de las cinco!
Wi Woori:
¡Entendido!
Gong Minjae:
Jajaja, ¿cuánto tiempo ha pasado?
Jang Heeyeon:
¿Verdad? Jajaja.
Gong Minjae:
¿Kim Donghwa no viene? ¿Qué pasó?
Wi Woori:
Donghwa se queda descansando.
Tras responder con indiferencia, recibió comentarios como «Ya me lo imaginaba» y «Típico de él», además de insultos cariñosos del estilo «Ese engreído». Incluso llegaron algunos mensajes burlándose de él y acusándolo de ser el portavoz de Kim Donghwa, pero Woori los ignoró.
Lee Jinsung:
Jajaja, está bien si no viene. Cuando está él, la gente se queda mirando demasiado.
Jo Minjoo:
¿Por qué? A mí me gusta cuando viene.
Gong Minjae:
Minjoo, ¿todavía te gusta? ¿La última vez no era Woori?
Jo Minjoo:
Vete al diablo.
Jo Minjoo:
Pero, hablando en serio, es divertidísimo ver a Woori y Donghwa peleándose.
Wi Woori negó con la cabeza mientras miraba la pantalla.
Mientras él se moría por dentro debido al caos que le había provocado besar a Kim Donghwa, le resultaba un poco irritante que sus amigos trataran sus discusiones como un mero entretenimiento.
Guardó la cartera en el bolsillo, comprobó la batería del teléfono y luego miró el paquete de medicamentos que había sobre el escritorio.
Sentía el cuerpo un poco rígido y pesado, como si estuviera empezando a sufrir dolores musculares, pero decidió no tomar la medicina.
Quizá porque llevaba varios días demasiado nervioso por culpa de Kim Donghwa, pensó que salir le sentaría bien.
Finalmente, después de terminar de arreglarse, Wi Woori salió a la sala. Kim Donghwa, que estaba sentado en el sofá, lo observó fijamente.
¿Por qué tiene que verse tan bonito cuando se arregla así?
Desde el cabello peinado hasta el abrigo, todo en él le resultaba inexplicablemente irritante.
Mirarlo solo me hace sufrir.
Kim Donghwa frunció el ceño y cerró los ojos.
—¿Todavía no terminas de despertar?
Wi Woori inclinó la cabeza con curiosidad.
Aunque ya casi eran las cuatro, Kim Donghwa seguía pareciendo cansado a pesar de haber dormido hasta tarde. Teniendo en cuenta la famosa resistencia física de Kim Donghwa, aquello era bastante inusual.
—De verdad no vas a ir, ¿verdad?
Cuando volvió a preguntárselo, Kim Donghwa entreabrió los ojos para mirarlo y luego negó con la cabeza.
—No voy. Son demasiado ruidosos.
Bueno, tampoco podía decirse que fueran precisamente tranquilos.
Wi Woori se encogió de hombros y le entregó un vaso de agua.
Quizá fuera mejor que Kim Donghwa no fuera.
Llegó a la conclusión de que verlo llevándose bien con los demás solo agitaría todavía más sus ya caóticas emociones.
Wi Woori sacudió ligeramente el cabello y se colocó frente a la entrada. Sintió los oscuros ojos de Kim Donghwa siguiéndolo, pero no se molestó en devolverle la mirada.
—Entonces asegúrate de comer. No te limites a pedir comida a domicilio.
—Y tú no me llames cuando estés borracho.
—Ya dije que no volvería a hacerlo después de usar aquello.
—Oh, qué admirable.
Admirable, ni qué nada.
Wi Woori arrugó la nariz y fulminó ligeramente con la mirada a Kim Donghwa.
Las reglas de convivencia que habían establecido cuando comenzaron a vivir juntos eran, en el mejor de los casos, pura formalidad. Kim Donghwa, quien había propuesto comer fuera o pedir comida solo dos veces por semana, disfrutaba inesperadamente de la comida a domicilio. Y desde que comenzaron a vivir juntos, Wi Woori tampoco había tenido muchas oportunidades de emborracharse y llamar a Kim Donghwa.
Aunque le habían dicho que su costumbre cuando bebía era llamar a Kim Donghwa incluso si estaban juntos, este siempre le quitaba el teléfono de antemano, impidiendo que pudiera hacerlo.
De todos modos, hoy no tendría necesidad de buscar a Kim Donghwa porque estaría con amigos cercanos.
Wi Woori llegó despreocupadamente a aquella conclusión mientras se ponía los tenis, golpeando la punta contra el suelo.
—Diviértete.
Kim Donghwa agitó ligeramente una mano.
Wi Woori cerró la puerta después de verlo recostarse.
¿Por qué parece tan agotado?
El pensamiento cruzó fugazmente por su mente.
⛧⛧⛧
Los amigos, reunidos después de tanto tiempo, hablaban ruidosamente de todo lo que había ocurrido en sus vidas desde la última vez que se habían visto.
Cuanto más alcohol bebían, más subía el volumen de sus voces, cada uno insistiendo en contar primero su propia historia.
Entre ellos, Wi Woori bebía su soju tranquilamente.
Normalmente, cuando bebía un poco, una mano debería estar acercándole algo de comer a la boca, pero sin Kim Donghwa allí tenía que ocuparse él mismo, y eso era molesto.
Parece que todo termina relacionado con Kim Donghwa.
Wi Woori puso mala cara y entonces se dio cuenta de que sus amigos lo estaban mirando.
—¿Qué?
—¿No estás dejando demasiado claro que te aburres sin Kim Donghwa?
—¿Yo?
Ah, ¿se me notaba?
Wi Woori se rascó torpemente la nuca.
—Háblanos de ti. ¿Qué tal es ser omega? ¿Qué ha cambiado?
—Ah, ¿por qué tenemos que hablar de características ahora? Qué fastidio.
Wi Woori mostró abiertamente su aburrimiento.
Si alguno de sus amigos también se hubiera manifestado, aquella conversación habría sido mucho más sencilla. Como ninguno de ellos lo había hecho, sus miradas curiosas le resultaban incómodas.
Aunque las características secundarias existían desde hacía ya bastante tiempo, quienes las poseían seguían siendo una minoría. Para aquellos que no se habían manifestado, continuaban siendo un terreno desconocido, por lo que todo lo relacionado con ellas les parecía interesante.
Precisamente por eso, a Wi Woori no le gustaba que lo miraran como si fuera una rareza.
De pronto recordó que Kim Donghwa había dicho que no quería manifestarse porque odiaba recibir un trato especial.
Kim Donghwa comprendía perfectamente las características secundarias por convivir con él, pero parecía detestar las miradas incómodas de los demás.
Wi Woori lo comprendía perfectamente, así que dejó claro que no quería seguir hablando del tema.
Entonces Jo Minjoo cambió rápidamente de conversación.
—Entonces hablemos de otra cosa. Tú vives con Kim Donghwa, ¿verdad?
—¿Cómo lo sabes?
Wi Woori abrió mucho los ojos y los miró sorprendido.
Jo Minjoo y Jang Heeyeon soltaron unas risitas como si ya lo supieran, mientras los demás lo observaban con expresiones que preguntaban claramente: «¿Qué pasó?».
Explicar toda aquella larga historia era demasiado molesto…
Wi Woori simplemente se llevó un cacahuate a la boca y respondió con indiferencia.
—Simplemente terminó siendo así. Como somos cercanos, tampoco resulta tan incómodo vivir juntos.
—Wi Woori, debes estar comodísimo. Kim Donghwa siempre se ocupa de todo por ti.
—¿Todavía sigue siendo así?
—Oigan, ¿acaso soy un niño pequeño? ¿Necesito que Kim Donghwa me cuide para poder vivir?
—Ah, antes no decías eso.
Estos tipos…
Wi Woori bebió con expresión malhumorada.
¿Qué historias antiguas estaban sacando ahora?
Respondió con indiferencia, pero en su interior sintió un pequeño pinchazo de culpabilidad.
Después de todo, incluso ahora Kim Donghwa seguía ocupándose de cada una de sus cosas.
Pero ¿qué podía hacer con una personalidad como la suya?
Había nacido siendo exigente y, después de tantos años soportándolo, Kim Donghwa simplemente se había adaptado.
Hablan sin saber nada.
Wi Woori, con la barbilla apoyada en una mano, vació su vaso de soju.
Soltó un suspiro y giró el cuello para relajar los músculos.
Extrañamente, tenía el cuerpo rígido desde la mañana y no se sentía nada bien.
Había pensado que beber y divertirse con sus amigos lo ayudaría, pero no había sido así.
—Wi Woori, ¿estás enfermo?
¿Se me nota tanto?
Gong Minjae lo miraba preocupado.
Wi Woori negó con la cabeza, diciendo que no.
Sentía los párpados un poco pesados y la mente embotada, probablemente por culpa del alcohol.
No quería preocuparlos ni demostrar que se encontraba mal, así que estaba a punto de tomar otro trago cuando Lee Jinsung, sentado a su lado, le arrebató el vaso.
—Ah, ¿qué haces? ¿Acaso eres Kim Donghwa?
—Kim Donghwa me dijo esto: si parece que estás empezando a emborracharte, que no te dé más alcohol.
—Vaya, ¿qué pasa con Kim Donghwa? Está completamente dedicado a Wi Woori.
—Exacto. Me llamó después de cinco años solo para decirme eso. Me quedé en shock.
—En serio, si va a ponerse así, debería haber venido contigo.
Wi Woori dejó escapar involuntariamente una voz malhumorada.
¿Acaso no era verdad?
Cuando salió de casa, Kim Donghwa había actuado como si no le interesara en absoluto, pero después llamó a un amigo con quien ni siquiera era cercano para pedirle que lo cuidara.
Era ridículo.
Al parecer, sus otros amigos pensaban lo mismo. Empezaron a contarle que Kim Donghwa incluso había preguntado dónde iban a comer y había querido conocer todos los detalles.
Escuchar aquello no mejoró precisamente el humor de Wi Woori.
Con los ojos bien abiertos, recuperó de un tirón el vaso que Lee Jinsung le había quitado y se bebió el alcohol de un trago.
—Y además…
Wi Woori miró a Lee Jinsung, que de repente había hablado con tono grave.
Su mirada parecía extrañamente seria, así que Wi Woori levantó de inmediato el dedo medio frente a su cara.
—¿Qué?
—Me dijo que lo llamara si parecías encontrarte mal.
¿Pero no me había dicho que no lo llamara después de beber?
Wi Woori le arrebató rápidamente el teléfono a Lee Jinsung, quien ya estaba a punto de llamar a Kim Donghwa.
El alcohol empezaba a marearlo, su cuerpo no se encontraba bien y tenía los nervios de punta.
Su irritación había alcanzado el límite.
—Dile que se preocupe él solo.
Después de soltar aquellas palabras malhumoradas, Wi Woori incluso apagó su teléfono.
La reunión se volvió cada vez más animada y, uno tras otro, sus amigos comenzaron a emborracharse.
Cuando uno de ellos empezó a lamentarse por haber terminado recientemente una relación de muchos años, los demás dijeron que ya se lo habían visto venir.
Que si era una basura, que si esto, que si lo otro.
Pero aquello tampoco duró demasiado antes de que empezaran a sugerirle que conociera a alguien nuevo, diciendo que la mitad del mundo eran mujeres y la otra mitad hombres.
Entonces se corrigieron, diciendo que ya no podía considerarse así, y todas las miradas terminaron dirigiéndose hacia Wi Woori.
Sí.
El mundo ya no estaba dividido simplemente entre hombres y mujeres.
Entre ellos también había alfas y omegas, y ya no resultaba extraño que un hombre saliera con otro hombre o que una mujer saliera con otra mujer, dando lugar a lo que antes habrían llamado «un mundo más amplio».
Wi Woori recibió sus miradas con expresión aburrida y negó ligeramente con la cabeza, como preguntando:
¿Y qué?
—¿Terminaste con tu novia porque se manifestó?
—No, no fue por eso…
—Entonces, ¿por qué me están mirando?
Wi Woori respondió con expresión hosca.
Él no había rezado para que su novia terminara con él ni había pedido que las características secundarias aparecieran en el mundo. Sin embargo, cada vez que se mencionaba el tema, las miradas que recibía resultaban poco agradables.
Seguramente por eso Kim Donghwa no quería manifestarse.
El mundo se estaba adaptando poco a poco y ahora aquello era aceptado hasta cierto punto, pero las miradas curiosas hacia quienes eran diferentes todavía no habían desaparecido.
Solo se habían vuelto un poco menos evidentes.
Wi Woori sintió que el alcohol comenzaba a subírsele y parpadeó lentamente.
Aunque ya había pensado que no se encontraba bien, ahora parecía haber contraído un resfriado: hasta la piel le dolía.
Sentía fiebre, aunque no podía distinguir si era por el alcohol o porque realmente estaba enfermo.
De pronto giró la cabeza y sus ojos se encontraron con los de un hombre sentado en la mesa de enfrente, que lo observaba descaradamente.
El hombre ni siquiera tuvo la decencia de apartar la mirada.
Por el contrario, sus ojos parecían transmitir alguna intención.
¿Por qué se comporta así?
Molesto, Wi Woori frunció el ceño, pero el hombre respondió con una amplia sonrisa.
¿Qué demonios le pasa?
Esta vez, Wi Woori arrugó todavía más el rostro y se inclinó ligeramente hacia atrás, utilizando la cara de Gong Minjae como escudo.
La mirada del hombre no le transmitía buenas intenciones.
A veces arrugaba la nariz y otras curvaba los labios en una sonrisa, quizá intentando mostrarle algo, pero aquello solo hacía que Wi Woori sintiera náuseas.
—¿Qué pasa?
—Ese tipo feo de allá no deja de mirarme.
Cuando se quejó, sus amigos dirigieron inmediatamente la mirada hacia donde señalaba Wi Woori.
Quizá intimidado al verse observado por aquel grupo de hombres corpulentos, el desconocido finalmente apartó los ojos.
Debió percibir mis feromonas.