Un frágil personaje de relleno - Capítulo 46
Debido a los supervivientes que habían subido al tren en la estación de Linshui, de vez en cuando se hablaba en privado de aquel misterioso y poderoso individuo conocido como el Carnicero Nocturno. Además, el día en que los mutantes evolucionaron y se convirtieron en zombis, la transmisión del tren había anunciado que el Carnicero Nocturno había matado a uno de los monstruos mutantes. Por eso, entre todos los supervivientes del tren no había nadie que desconociera aquellas cuatro palabras: «Carnicero Nocturno».
Sin embargo, saber de él era una cosa y creerlo otra. Todavía había algunos supervivientes que se negaban a aceptar que aquel poderoso individuo armado con una guadaña existiera realmente o, para ser más precisos, no creían que su fuerza fuera tan extraordinaria como aseguraban los rumores.
Después de todo, ver para creer. Era perfectamente normal dudar de alguien a quien nunca habían visto con sus propios ojos y cuyas hazañas habían sido exageradas hasta límites increíbles.
Aparte de eso, a diferencia de los supervivientes que alguna vez habían sido salvados de paso por el Carnicero Nocturno, la mayoría de estas personas simplemente consideraba los numerosos rumores relacionados con él como historias que no tenían nada que ver con ellos.
Yu Cheng y los seis Despertados pertenecían precisamente a ese grupo.
Y justamente por eso, en ese momento, cuando vieron a Liu Qingzhi de pie en lo alto, sosteniendo una guadaña, sintieron una conmoción tan intensa que la sangre pareció congelárseles en las venas.
Imagínense que el protagonista de una historia que solo conocían por rumores apareciera de repente ante sus ojos de la forma más inesperada posible y que, además, resultara ser alguien a quien todos conocían.
El contraste entre ambas imágenes fue tan enorme que por poco creyeron que sus ojos les estaban jugando una mala pasada.
En aquel instante, sorpresa, pánico, temor y toda clase de emociones complejas irrumpieron en sus corazones, haciendo que los ánimos de los siete sufrieran altibajos como si estuvieran en una montaña rusa.
Al otro lado, Fang Xiang y Yuan Yangbai también estaban sumamente emocionados.
Aunque después de caer en aquel enorme pozo ya habían confirmado, gracias al arma de Liu Qingzhi, que él era el Carnicero Nocturno, no fue hasta ahora, al verlo realmente empuñando aquella enorme guadaña prácticamente idéntica a la descrita en los rumores, que la alegría de contemplar por fin ante sus ojos a la persona que tanto admiraban adquirió una forma tangible.
Liu Qingzhi sostuvo la guadaña y acumuló fuerza. Las corrientes de aire a su alrededor comenzaron a agitarse. Antes de que la arena y el lodo condensados por el monstruo árbol pudieran engullirlo, Liu Qingzhi esquivó ágilmente y, acto seguido, saltó y giró en el aire a una velocidad casi imposible de seguir a simple vista, aterrizando sobre el brazo de la criatura.
Con un movimiento limpio y preciso, le cercenó el brazo.
¡Craaac!
Acompañada por el alarido del monstruo árbol, la figura de Liu Qingzhi volvió a moverse.
Su cuerpo ágil se desplazó junto con el frío destello de la hoja, trazando en el aire un arco feroz y fluido.
Alzó la mano y lanzó otro tajo preciso. Bajo la fuerza de Liu Qingzhi, el afilado filo se hundió brutalmente en la superficie del cuerpo del monstruo árbol y descendió a través de ella, cortándole también el otro brazo con una velocidad fulminante.
¡Bum!
El brazo de la criatura cayó pesadamente al suelo y abrió un enorme cráter de casi diez metros.
En apenas unos segundos había perdido ambos brazos.
El monstruo árbol soltó de inmediato un rugido cargado de furia descomunal.
Sin embargo, antes de que pudiera reaccionar de alguna otra manera, Liu Qingzhi ya había clavado la guadaña en su espalda. Aprovechando la fricción entre la hoja y la carne, descendió a lo largo de su cuerpo y, al cambiar el agarre del arma, le cercenó ambos pies.
No había ninguna técnica especial detrás de aquello.
Era simplemente la contundencia resultante de una combinación perfecta de fuerza y velocidad.
De la forma más directa posible, mostró ante todos la brutal y limpia eficacia de cortar a pura fuerza.
—¡BOOOOM!
Un estruendo todavía más violento que el anterior resonó en el aire.
Al perder repentinamente todo punto de apoyo, el monstruo árbol cayó de rodillas.
En aquel instante, pareció que la tierra y las montañas se estremecían. Yu Cheng y los demás, que se encontraban en el suelo, se tambalearon y casi terminaron cayéndose de forma miserable debido a aquella sacudida semejante a un terremoto.
Cuando finalmente recuperaron el equilibrio, Liu Qingzhi ya se había impulsado y había enganchado con la guadaña la parte posterior del cuello del monstruo árbol.
Acto seguido, saltó por los aires y transformó la sección central del largo mango de la guadaña en una cadena, que se enrolló con fuerza alrededor del cuello de la criatura.
Combinando la tensión de la cadena con la hoja clavada en la nuca del monstruo, ejerció fuerza al mismo tiempo.
Y así, separó por completo la cabeza del monstruo árbol de su cuerpo.
En aquel instante, todo a su alrededor cayó en un silencio sepulcral.
Nadie habló.
Era como si el tiempo hubiera sido detenido justo en el instante en que Liu Qingzhi acabó con el monstruo árbol.
La criatura era muy poderosa. Poseía un cuerpo gigantesco y, además, una habilidad de tipo tierra.
Sin embargo, toda la serie de movimientos de Liu Qingzhi había sido demasiado rápida. No perdió tiempo hablando ni se demoró un solo instante. Antes de que el monstruo árbol pudiera utilizar adecuadamente su habilidad, él ya había eliminado, con la máxima rapidez y contundencia, cualquier posibilidad de lo que pudiera suceder después.
Sus movimientos rápidos, precisos y despiadados no le dejaron a la criatura ni una sola oportunidad.
Todos los que habían presenciado aquello ya ni siquiera sabían cómo describir la conmoción que sentían.
Incluso Zhao Jiayan, quien era quien mejor conocía la verdadera fuerza de Liu Qingzhi entre todos los presentes, sintió un estremecimiento que le aceleró el corazón.
Cada vez que veía combatir a Liu Qingzhi, solo una palabra acudía a su mente:
Impresionante.
No necesitaba ningún otro calificativo.
Cada vez que lo veía luchar, aquella impresión era todavía más directa, más intensa y más asombrosa que la anterior.
En cuanto a los demás, tampoco estaban mucho mejor.
Su Yan y Liang Man también se habían quedado atónitos.
Aunque cuando estaban abajo ya habían adquirido cierta comprensión de Liu Qingzhi, verlo ahora con sus propios ojos —un hombre de figura esbelta y delgada, con facciones enfermizas y hermosas— empuñando una enorme guadaña y despachando en poquísimo tiempo a aquel monstruo árbol como quien corta un nudo gordiano, volvió a sacudir violentamente su visión del mundo.
La sensación y todo lo que acababa de ocurrir eran absurdos y, al mismo tiempo, completamente reales.
Ahora por fin comprendían por completo por qué Liu Qingzhi se había atrevido a pronunciar aquellas palabras que antes les habían parecido tan arrogantes.
Nunca había existido eso de sobreestimar sus propias capacidades.
Simplemente habían subestimado hasta dónde podía llegar la fuerza de un verdadero poderoso.
En ese instante, Su Yan y Liang Man intercambiaron una mirada y, simultáneamente, surgió en sus corazones un pensamiento contradictorio.
Por una parte, sentían que habían sido como ranas en el fondo de un pozo, ignorantes de lo vasto que era el mundo.
Pero, por otra, consideraban que el problema no estaba realmente en su forma de pensar.
¡Era que la fuerza de Liu Qingzhi era demasiado absurda y exagerada!
Y evidentemente no eran los únicos que pensaban así.
Yu Cheng y los otros seis Despertados tenían expresiones como si estuvieran soñando.
Yu Cheng tragó saliva y volvió a pellizcarse con todas sus fuerzas. Solo después de hacerse tanto daño que su cuerpo se estremeció pudo confirmar que lo sucedido no era una ilusión ni producto de su imaginación.
Lo que veían ante ellos era la realidad.
El monstruo que habían creído imposible de vencer para un ser humano había sido eliminado con facilidad por Liu Qingzhi.
Una brisa fresca acarició el cuerpo de Liu Qingzhi, haciendo ondear ligeramente su cabello negro. Las suaves puntas rozaron con delicadeza su cuello níveo.
A primera vista, las palabras que acudían a la mente eran «delicado» y «frágil».
Y, sin embargo, precisamente aquel hombre que parecía necesitar la protección de otros acababa de matar a un monstruo decenas o incluso cientos de veces más grande que él.
En ese momento, Yu Cheng y los otros Despertados comenzaron a sentirse inmensamente agradecidos de que, a los ojos de Liu Qingzhi, ellos fueran tan insignificantes como unos simples granos de arena.
De lo contrario, teniendo en cuenta el desprecio que habían mostrado antes, si Liu Qingzhi hubiera sido siquiera un poco rencoroso, probablemente le habría bastado con mover un dedo para que murieran sin siquiera saber cómo.
Al pensarlo, sintieron un miedo tardío.
Las miradas que dirigían hacia Liu Qingzhi estaban llenas de respeto y extrema cautela, temerosos de que, si algo llegaba a disgustarlo, decidiera despacharlos allí mismo.
Liu Qingzhi, sin embargo, no prestó atención a aquellas personas.
Estaba de pie sobre la cabeza del monstruo árbol, preparándose para abrirle el cráneo.
Al ver aquella escena tan familiar, Xiao Xiangyang reaccionó extremadamente rápido. Corrió hacia Liu Qingzhi a toda velocidad y, con gran diligencia, le tendió una daga.
—¡Toma!
Liu Qingzhi miró la daga que le ofrecía y luego los ojos llenos de expectación de Xiao Xiangyang.
Sus sentimientos se volvieron un poco complicados.
La intención era buena.
Y había sido bastante proactivo.
El único problema era…
Que evidentemente no lo había pensado antes de actuar.
Al recibir aquella mirada de Liu Qingzhi, las orejas de Xiao Xiangyang se enrojecieron ligeramente bajo su cabello.
—Bueno, yo…
Quiso explicarse, pero al instante siguiente la voz de Zhao Jiayan resonó detrás de él:
—¡Xiao Xiangyang, estás mal de la cabeza! ¡Mira tú mismo esa daga! ¿Crees que puede servir para esto?
Las palabras de Zhao Jiayan hicieron que Xiao Xiangyang se sintiera bastante avergonzado.
En realidad, en cuanto había extendido la daga, él mismo se había dado cuenta de que su acción había sido bastante estúpida.
Aquel monstruo con forma de árbol era decenas de veces más grande que el monstruo del museo.
Con una daga así, olvidándose ya de abrirle el cráneo, probablemente la hoja se rompería antes siquiera de atravesar el cuero cabelludo de la criatura.
Pero una cosa era darse cuenta él mismo y otra muy diferente que Zhao Jiayan lo señalara delante de todos.
Esto último era mucho más humillante.
¡La boca de Zhao Jiayan era realmente venenosa y despiadada!
Al ver que Xiao Xiangyang se había quedado sin palabras, queriendo replicar pero sin saber cómo hacerlo, Zhao Jiayan se sintió todavía más satisfecho.
Lo había hecho a propósito.
Todos los demás se habían quedado tranquilamente donde estaban, pero él había tenido que correr hasta allí para congraciarse con Liu Qingzhi.
¡Se lo merecía!
Huo Zheng miró a Zhao Jiayan, después a Liu Qingzhi y finalmente le dijo a Xiao Xiangyang:
—Regresa primero.
Xiao Xiangyang aprovechó la salida que Huo Zheng le ofrecía y regresó con los demás.
Liu Qingzhi sostuvo la guadaña, ajustó el ángulo y apuntó la punta del extremo de la hoja hacia un punto situado aproximadamente cuatro centímetros por encima del centro del arco cigomático del monstruo árbol.
Era el pterion, la zona más frágil del cráneo, correspondiente a la sien.
Allí, el hueso también era más delgado.
Liu Qingzhi clavó la punta de la hoja y abrió el cráneo del monstruo siguiendo la línea divisoria entre el hueso parietal y el temporal.
¡Crac!
El nítido sonido resultó especialmente claro en aquel ambiente donde nadie se atrevía a hablar y llegó perfectamente a los oídos de todos.
Yu Cheng y los seis Despertados se estremecieron.
Era evidente que Liu Qingzhi estaba abriendo el cráneo del monstruo árbol, pero en aquel instante sintieron como si les estuvieran abriendo brutalmente sus propias cabezas.
Yu Cheng se cubrió inconscientemente la cabeza, profundamente estremecido.
Los otros seis hicieron exactamente lo mismo e incluso retrocedieron varios pasos en silencio.
Ahora deseaban poder abofetearse con todas sus fuerzas.
Si pudieran retroceder en el tiempo, jamás habrían dicho cosas como que Liu Qingzhi estaba intentando adular o congraciarse con Huo Lin.
Con alguien como Liu Qingzhi, eran los demás quienes tenían que adularlo.
¿Quién se atrevería a provocarlo?
Ahora ni siquiera se atrevían a respirar demasiado fuerte.
Y una vez más, agradecieron que en aquel momento únicamente hubieran cuestionado verbalmente la fuerza de Liu Qingzhi.
Al pensar en ello, volvieron a retroceder discretamente unos cuantos pasos.
En comparación con aquellos cobardes que tenían la conciencia culpable y estaban prácticamente muertos de miedo, Yu Gu, Fang Xiang y Wu Ziyao no consideraban en absoluto aterrador a Liu Qingzhi mientras removía con la hoja el interior de la cabeza del monstruo en busca del núcleo cristalino.
El contraste visual era innegable.
Después de todo, ver de repente a un hombre tan hermoso usando una hoja para revolver dentro del cráneo de un monstruo resultaba difícil de asimilar.
Sin embargo, quizá precisamente por aquel impacto visual, sus emociones y nervios se veían todavía más estimulados, haciendo que la adrenalina recorriera sus cuerpos a toda velocidad.
Los ojos de Yuan Yangbai brillaban. En sus pupilas claramente definidas se reflejaba la figura de Liu Qingzhi.
Gritó con absoluta emoción:
—¡El Carnicero Nocturno es un dios eterno!
—¡Pfff…!
Zhao Jiayan estuvo a punto de atragantarse y escupir el agua que bebía.
¡¿Resultaba que aquel chico de cabello rapado era tan exageradamente chunibyo?!
Zhao Jiayan miró a Liu Qingzhi, cuyos movimientos se habían detenido de golpe al escuchar aquellas palabras, y corrió rápidamente hacia Yuan Yangbai para taparle la boca con una mano.
—Ya, ya, no digas más. Hazle caso a este hermano mayor. Es por el bien de tu vida.
Con la boca tapada, Yuan Yangbai no podía emitir ningún sonido y solo pudo mirar a Zhao Jiayan con ojos llenos de desconcierto.
Fang Xiang, que estaba a su lado, observó a Yuan Yangbai, a quien Zhao Jiayan le cubría desesperadamente la boca para impedirle hablar, y después miró a Liu Qingzhi, quien había detenido repentinamente sus movimientos.
Comprendió vagamente algo.
Y se tragó en silencio las cuatro palabras que él también había estado a punto de gritar.
Fang Xiang había logrado captar el punto clave, pero Su Yan, que estaba junto a Liang Man, no comprendió aquella sutileza y murmuró:
—Así que tú eres ese Carnicero Nocturno.
Con razón, cuando anteriormente había dicho que aquel apodo sonaba tan ridículo, Liu Qingzhi lo había mirado de repente.
Su Yan no pronunció en voz alta esta última parte.
Sin embargo, aunque no la dijera directamente, combinada con el tono de su frase anterior, era bastante fácil adivinar lo que estaba pensando.
Liu Qingzhi apretó ligeramente los labios y volvió lentamente la mirada hacia Su Yan.
Su expresión era tranquila y parecía completamente normal.
Pero sus ojos tenían algo inquietante.
Un escalofrío recorrió instantáneamente la espalda de Su Yan. Guiado por su instinto ante el peligro, tomó una decisión inmediata y se tapó la boca con una mano.
Al ver que Su Yan, normalmente arrogante y despreocupado, se cubría la boca por puro reflejo ante una sola mirada de Liu Qingzhi, Liang Man no pudo evitar encontrarlo divertido.
En ese momento, Zhao Jiayan volvió junto a Liu Qingzhi.
—El núcleo cristalino de este monstruo debe ser enorme, ¿verdad?
Las palabras de Zhao Jiayan consiguieron desviar con éxito la atención de Liu Qingzhi.
Dejó de pensar en el asunto del Carnicero Nocturno y volvió a concentrarse en la cabeza del monstruo árbol.
Zhao Jiayan suspiró aliviado y tomó silenciosamente una decisión.
El nombre «Carnicero Nocturno» no podía seguir propagándose de aquella manera.
¡Tenían que sustituirlo por un apodo que sonara mejor!
La estructura de la cabeza del monstruo árbol no era muy diferente de la de un humano. Sin embargo, después de buscar durante varios segundos, Liu Qingzhi no encontró ningún núcleo cristalino en el lugar donde debería haber estado.
Entrecerró ligeramente los ojos y una expresión pensativa apareció en su mirada.
Zhao Jiayan, que estaba a su lado, preguntó sorprendido:
—¿Cómo es posible que no tenga núcleo cristalino?
Apenas terminó de hablar, Liang Man suspiró.
—Tal como esperaba.
Liu Qingzhi hizo una breve pausa. Arrojó casualmente la guadaña al slime para que la limpiara y miró a Liang Man.
—¿Qué quieres decir?
Liang Man se acercó y observó la cabeza del monstruo árbol.
—En realidad, él no se convirtió en esto debido a una evolución o mutación zombi. Fue porque le inyectaron un suero A-X muy especial.
Liu Qingzhi recordó el suero que ella y Su Yan habían utilizado cuando estaban bajo tierra, y de inmediato se interesó un poco.
—Continúa.
Liang Man explicó:
—Se llamaba Gael. Él y Mier eran hermanos gemelos. Originalmente ambos eran Despertados, pero hace un año Gael recibió una inyección del suero A-X y se convirtió en un híbrido entre mutante y Despertado.
Apenas terminó de hablar, tres voces diferentes resonaron simultáneamente:
—¿Quién es Mier?
—¿Suero A-X?
—¿Un híbrido entre mutante y Despertado?
Las tres preguntas fueron pronunciadas al mismo tiempo, cada una cargada con una duda diferente.
La primera había sido de Zhao Jiayan.
La segunda, de Wei Ziming.
Y la tercera, de Huo Zheng.
La duda de Zhao Jiayan era la más sencilla. Solo quería aclarar primero quién era quién para poder organizar mejor la información que vendría después.
En cuanto a Wei Ziming, él era quien más conocimientos tenía sobre sueros y sustancias similares entre todos los presentes, por lo que naturalmente prestó mayor atención al nombre de aquel suero del que jamás había oído hablar.
Y Huo Zheng…
Las pestañas de Liu Qingzhi se movieron ligeramente mientras observaba al protagonista masculino del libro, que parecía sumido en sus pensamientos.
Huo Zheng era inteligente y se atrevía a hacer deducciones audaces. Liu Qingzhi lo había confirmado el día en que Huo Zheng descubrió su verdadera identidad.
Con aquella capacidad suya para hacer asociaciones atrevidas, quizá ya había relacionado las palabras de Liang Man con la situación de Huo Lin.
Después de todo, desde cierto punto de vista, Huo Lin era precisamente un híbrido entre mutante y Despertado.
Al pensar en ello, Liu Qingzhi calculó mentalmente el tiempo.
Según su estimación de las capacidades de Huo Lin, este ya debería estar a punto de regresar después de capturar a aquel cardenal llamado Mier.
Los hechos demostraron que su cálculo no estaba equivocado.
Apenas Liang Man le explicó a Zhao Jiayan que Mier era aquel cardenal vestido de rojo, Huo Lin apareció en el campo de visión de Liu Qingzhi sujetando a un hombre por la nuca.
Muy pronto llegó junto a Liu Qingzhi y arrojó al suelo al hombre que llevaba consigo.
—Está inconsciente, pero no es nada grave —le dijo.
Liang Man, que estaba a punto de explicar qué era exactamente el suero A-X, miró a Mier, cubierto de heridas y golpeado hasta tener el rostro tan hinchado y amoratado que apenas podía reconocerse.
Después alzó la vista hacia Huo Lin, quien ni siquiera tenía una mota de polvo encima.
Sus pupilas volvieron a contraerse por la conmoción.
¿Acaso no era de esperarse de un hombre al que Liu Qingzhi podía enviar tranquilamente a capturar vivo a Mier?
El nivel de habilidad de Mier había alcanzado el rango cuatro apenas dos días atrás. Sin embargo, este hombre había logrado reducir en tan poco tiempo a un Mier cercano al rango cuatro a semejante estado.
Su fuerza debía superar con creces el rango cuatro.
Según lo que ella sabía, no habían pasado más de diez días desde que los Despertados comenzaron a evolucionar y convertirse en usuarios de habilidades.
¡Solo diez días!
¡Diez días!
Ella había creído que Su Yan y ella, ambos con habilidades de rango dos, ya progresaban a una velocidad increíble. Después de todo, que Mier hubiera alcanzado casi el rango cuatro se debía a demasiados factores externos.
Pero ahora Mier, cuyo nivel estaba cerca del rango cuatro, había sido golpeado hasta quedar inconsciente y arrojado al suelo como si fuera una simple col china por aquel hombre que llevaba una extraña máscara Nuo.
Parecía un saltamontes que hubiera perdido por completo cualquier capacidad de resistirse.
Aquella sensación absurda y, al mismo tiempo, absolutamente real volvió a invadir la mente de Liang Man.
Miró a Liu Qingzhi.
Luego a Huo Lin.
Y después volvió a mirar a Liu Qingzhi.
Así que, para alguien tan poderoso como Liu Qingzhi, ¿solo una persona con una fuerza como la del hombre de la máscara Nuo estaba realmente cualificada para permanecer a su lado?
No.
¡No, no, no!
Liang Man casi lo había olvidado.
También estaba aquel perro faldero de cabello rizado que era excepcionalmente bueno brindando apoyo emocional.
Inconscientemente, volvió la mirada hacia Zhao Jiayan.
En ese momento, Su Yan también miró a Zhao Jiayan.
Evidentemente, en aquel instante, sus pensamientos coincidían exactamente con los de Liang Man.
Zhao Jiayan:
—¿?
¿Y ahora qué les pasaba?
¡¿Qué significaban esas miradas que parecían despreciarlo y envidiarlo al mismo tiempo?!
El párpado de Zhao Jiayan se crispó.
—¿Qué clase de mirada es esa? —le espetó a Su Yan.
Su Yan todavía no había respondido cuando Xiao Xiangyang intervino:
—Hasta yo me di cuenta y tú todavía preguntas. ¿No es obvio? Es la mirada de alguien que acaba de contemplar una gran «sabiduría».
Al escuchar aquello, Zhao Jiayan, en lugar de enfadarse, dejó de molestarse.
Incluso puso deliberadamente una expresión afligida y soltó un ligero suspiro.
—Ser difamado por los celos es mi destino.
Xiao Xiangyang se atragantó de rabia y estaba a punto de replicarle un par de frases cuando Wei Ziming lo llamó a tiempo:
—Xiangyang.
Con una mirada le indicó que no era momento de discutir con Zhao Jiayan.
Xiao Xiangyang también lo sabía.
Solo quería recuperar un poco de terreno.
Sin embargo, sabía cuándo detenerse, así que finalmente reprimió las ganas de continuar discutiendo. Le lanzó a Zhao Jiayan una mirada desdeñosa, resopló fríamente y cerró la boca.
Liu Qingzhi dirigió su atención hacia Mier, a quien Huo Lin había capturado vivo.
Antes, cuando estaban bajo tierra, había oído a Yu Cheng hablar de un «viejo decrépito», y eso había desviado inconscientemente sus pensamientos, haciéndole imaginar que el cardenal de aquella iglesia también era un anciano.
Pero resultaba que Mier y Gael eran hermanos gemelos.
Habían nacido el mismo año, el mismo mes y el mismo día.
Por su edad, evidentemente no eran ancianos.
Además, al observar ahora el rostro del hombre, aunque Huo Lin lo había golpeado hasta dejarlo amoratado e hinchado, haciendo casi imposible distinguir sus facciones, tanto sus rasgos como su piel correspondían a los de alguien relativamente joven.
Probablemente tenía poco más de treinta años.
Después de observarlo durante unos segundos, Liu Qingzhi apartó la mirada.
Huo Zheng, que estaba a un lado, miró a Liang Man y Su Yan.
—¿Cuál es exactamente la función del suero A-X? Y eso que dijiste sobre un híbrido entre mutante y Despertado, ¿qué significa exactamente?
Al pronunciar la segunda pregunta, hizo una pausa casi imperceptible y lanzó discretamente una mirada hacia Huo Lin.
En cuanto a Huo Lin, desde el principio hasta el final, su mirada había permanecido sobre Liu Qingzhi.
Liu Qingzhi no pasó por alto aquella pausa en las palabras de Huo Zheng.
Tal como había imaginado, Huo Zheng ya había relacionado el asunto de los híbridos con Huo Lin.
Sin embargo, por la actitud de Huo Lin, parecía que no le importaba que los demás descubrieran su identidad.
Por su mirada también podía deducirse que, al igual que Liu Qingzhi, en ese momento estaba mucho más interesado en el suero A-X.
Liang Man y Su Yan intercambiaron una mirada.
Tras permanecer en silencio durante unos segundos, finalmente Liang Man extrajo los puntos esenciales y explicó de manera concisa:
—El suero A-X puede modificar a los Despertados y convertirlos en híbridos, permitiéndoles obtener una fuerza extraordinaria en el menor tiempo posible.
—Sin embargo, el suero está lejos de ser perfecto. Tiene numerosos efectos adversos que aparecen constantemente. El efecto secundario más evidente es que la persona inyectada termina perdiendo por completo la razón y se convierte en un monstruo como los mutantes… o, mejor dicho, como los zombis actuales.
Al escucharla, Liu Qingzhi miró la cabeza del monstruo árbol que acababa de abrir con la guadaña.
Recordó lo que había observado mientras luchaba contra él y comentó:
—Pero este monstruo árbol no parecía haber perdido por completo la razón.
Al menos durante algunos instantes, el pensamiento de la criatura había parecido lúcido y sus reacciones emocionales habían sido bastante evidentes.
Su Yan tomó la palabra y señaló al cardenal Mier, que permanecía inconsciente en el suelo.
—Por él.
Después señaló al monstruo.
—Mier y Gael son gemelos. Antes de que estallara el apocalipsis ya tenían una conexión telepática muy fuerte. Después del inicio del apocalipsis, cuando ambos se convirtieron en Despertados, desarrollaron además una especie de vínculo de percepción compartida que les permite influir hasta cierto punto en los pensamientos del otro.
Cuando terminó de hablar, Huo Lin, quien hasta entonces había permanecido en silencio, preguntó de repente:
—¿Quién les dio el suero A-X?
Su Yan pareció un poco sorprendido.
—Pensé que creerían que el suero había sido desarrollado dentro de la propia iglesia.
Excepto Liu Qingzhi, nadie dijo nada.
En realidad, antes de que Huo Lin hiciera aquella pregunta, la mayoría de ellos, basándose en la información disponible, había pensado exactamente eso.
Solo Liu Qingzhi, cuando Huo Lin preguntó de repente, intuyó vagamente cuál podía ser la situación.
Y precisamente porque ya había adivinado una parte, su curiosidad aumentó.
—Entonces, ¿quién les dio el suero A-X?
Aunque formuló la pregunta, Liu Qingzhi ya tenía a una persona en mente.
Liang Man apretó ligeramente los labios y recordó:
—Era un hombre que llevaba gafas con montura dorada. Sus modales eran muy refinados y vestía de manera elegante. Su Yan y yo no sabemos quién era ni conocemos su verdadero nombre. Solo recuerdo que Mier siempre se refería a él como señor Fu.
Zhao Jiayan abrió los ojos con sorpresa.
—¡No me digas que era Fu Rongyang!