Transmigré como un falso inocente y terminé siendo el favorito de todos - Capítulo 59
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- Capítulo 59 - ¿Es posible cambiar el final?
El auto avanzó a toda velocidad, sin detenerse en ningún momento.
Yi Siyu prácticamente condujo tan rápido como pudo hasta llegar a su destino.
En el patio de la villa de la familia Qin vio dos figuras, una grande y otra pequeña. En ese momento, Jian Ye estaba jugando piedra, papel o tijera con Qin Ke’er; quien ganaba podía saltar un cuadro hacia delante.
Solo después de ver por fin a la persona en la que había estado pensando sin descanso, el corazón inquieto de Yi Siyu consiguió asentarse de verdad.
Había pasado todo un día y una noche bajo una tensión extrema, y en ese momento incluso le costaba emitir la voz.
Sin embargo, antes de que pudiera pronunciar aquel nombre, Jian Ye ya había percibido con agudeza la mirada del hombre.
Primero quedó atónito.
Luego gritó con alegría:
—¡Hermano Siyu!
En una ciudad desconocida y dentro de una casa extraña, ver por fin a alguien de su familia…
Eso era exactamente lo que sentía Jian Ye en aquel momento.
Como un niño esperando a que un adulto fuera a recogerlo para llevarlo de vuelta a casa, salió corriendo hacia él.
En apenas unos segundos, Yi Siyu ya tenía a su chico entre los brazos.
Aquel aroma fresco y agradable del cuerpo de Jian Ye volvió a golpear directamente su alma.
El joven era como una dulce fruta de primavera que había caído de lleno sobre su corazón.
En cuanto consiguió abrazarlo, Yi Siyu apretó instintivamente los brazos.
Deseaba poder fundirlo directamente contra su propio pecho.
Jian Ye originalmente solo había pensado en darle un abrazo simbólico.
Quién iba a decir que casi terminaría sin poder respirar.
Al recordar que todavía estaban las personas de la familia Qin observándolos, se apresuró a levantar las manos y empujar ligeramente el pecho del hombre.
—Cof, cof… Hermano Siyu… afloja, afloja un poquito.
Yi Siyu respiró profundamente.
Aunque sus emociones todavía hervían violentamente en su interior, se obligó a tranquilizarse.
En efecto, aquel no era un lugar apropiado para dejarse llevar demasiado.
Cuando finalmente soltó a Jian Ye, vio al joven de expresión fría que permanecía de pie junto a la entrada de la villa.
Ni siquiera necesitaba que se presentara.
Yi Siyu reconoció enseguida que aquel hombre debía ser Qin Fei, actual cabeza de la familia Qin.
Ambos se estrecharon la mano cortésmente y volvieron a presentarse.
—Gracias por salvar al niño de mi familia —dijo Yi Siyu a Qin Fei.
Aquella forma de llamarlo hizo que Jian Ye sintiera cierta vergüenza.
Yi Siyu no lo había presentado como «mi pareja», sino como «el niño de mi familia».
Parecía que tampoco tenía intención de revelar su verdadera relación delante de Qin Fei.
En cuanto a lo que Qin Fei pudiera interpretar…
Eso ya era otra cuestión.
Precisamente por lo ambiguo de la expresión, Jian Ye, que sí conocía la verdad, percibió en ella una intimidad todavía más evidente.
Maldita sea.
Cuando cierto presidente hablaba de esa manera…
Parecía incluso más seductor.
—Lo mismo digo. El niño de tu familia también salvó al niño de mi familia —respondió Qin Fei, aparentemente sin detectar nada extraño, devolviendo exactamente la misma expresión.
Jian Ye y Qin Ke’er, de pie uno al lado del otro, realmente parecían un niño grande y una niña pequeña.
Al ver a los dos grandes jefes conversando, Jian Ye no encontraba demasiado espacio para intervenir.
Así que se volvió hacia la niña que estaba a su lado.
—El hermano ya tiene que irse. Cuando tenga oportunidad, volveré a jugar contigo.
Qin Ke’er bajó lentamente la cabecita, claramente decepcionada.
—¿El hermano Xiao Ye no puede quedarse aquí?
Jian Ye lo pensó un momento y preguntó pacientemente:
—Ke’er, ¿te gusta tu hermano?
La pequeña asintió.
—Sí. El que más me gusta es mi hermano.
Jian Ye sonrió.
—¿Ves a ese hermano mayor de allí? Él también es mi hermano. A Xiao Ye también le gusta mucho, y ahora viene a llevarme a casa. Entonces, ¿no debería irme con él?
Qin Ke’er seguía siendo una niña.
Jian Ye le dio un par de vueltas a la lógica y ella cayó inmediatamente.
De forma instintiva, se imaginó a sí misma en la misma situación y respondió con firmeza:
—Entonces sí debes irte con tu hermano. Donde vaya mi hermano, Ke’er también irá. Hermano Xiao Ye, tienes que obedecer bien a tu hermano.
Antes de marcharse, Qin Ke’er tomó a Jian Ye de la mano e intercambió información de contacto con él.
Aunque apenas tenía cinco años, ya poseía su propio teléfono personal.
Cuando Jian Ye subió al auto de Yi Siyu, la pequeña agitó la mano y gritó:
—¡Hermano Xiao Ye, recuerda llamarme!
—¡Lo sé, pequeña pegajosa! —respondió Jian Ye con una sonrisa.
Qin Fei era un completo siscon.
Y aquella pequeña era una brocon.
Pero ni siquiera limitaba su devoción a su hermano biológico.
Cualquier hermano mayor que la tratara bien podía ganarse su adoración.
Por eso Jian Ye le había puesto en el acto el apodo de «pequeña pegajosa».
En el camino, Jian Ye no pudo evitar preguntar:
—Hermano Siyu, ¿cómo están ahora el director y los demás…?
Yi Siyu respondió mientras conducía:
—No te preocupes. Ya envié a alguien para avisar al equipo. El director Wu quiere que descanses bien unos días. También retrasarán el inicio del rodaje. Por ahora no hay una nueva fecha.
Jian Ye sintió un poco de culpa.
—Todo su plan original se desordenó por mi culpa. Debería disculparme con el director.
—No pienses así. El propio director Wu quería ir personalmente a disculparse contigo. Tuviste un accidente mientras estabas en su equipo, así que siente que debe asumir parte de la responsabilidad.
—Pero fui yo quien decidió salvar a esa niña. Él tampoco podía saber que ocurriría algo así. No quiero que el director cargue con esa culpa. Cuando llegue el momento, lo aclararé en Weibo. Ah, cierto, cuando ocurrió el accidente seguramente todo el mundo se enteró, ¿verdad? También tengo que avisarles a mis fans que estoy bien…
Jian Ye seguía hablando sin parar cuando el automóvil frenó de repente.
Su cuerpo se inclinó hacia delante por la inercia y el cinturón de seguridad lo hizo rebotar contra el respaldo.
Quedó aturdido.
En cuanto giró la cabeza, se encontró con la mirada de Yi Siyu.
El hombre no dijo nada.
Solo lo observó.
Y aquella mirada hizo que Jian Ye comenzara a sentirse culpable.
Abrió los labios.
Un «lo siento» estaba a punto de escapar de su boca cuando Yi Siyu habló antes.
—Salvaste una vida. No tienes que disculparte con nadie. Fuiste muy valiente. Eres un joven héroe que actuó con justicia. Pero…
Aquel cambio de tono hizo que el corazón de Jian Ye se elevara hasta la garganta.
Se escuchó el clic del cinturón de seguridad del conductor al soltarse.
Yi Siyu se inclinó hacia él y habló con voz baja y ligeramente ronca:
—Como tu esposo, egoístamente deseo que no seas ese héroe. Para mí basta con que seas mi orgullo.
—…
—No puedo controlar a los demás. Yo solo quiero que tú estés bien.
La respiración de Yi Siyu lo envolvió y llenó los sentidos de Jian Ye.
El joven sintió un repentino ardor en la nariz.
Se conmovió.
Sus rostros estaban muy cerca.
Jian Ye incluso podía ver las ojeras bajo los ojos del hombre y las venas rojas que cubrían sus pupilas.
En aquella mirada profunda había un agotamiento inmenso.
La cabeza de Jian Ye comenzó a zumbar.
Él había intentado cambiar aquella parte de la trama original y salvar a alguien.
Pero al hacerlo también había lastimado a quienes estaban a su alrededor.
Su intención al rescatar a la niña había sido buena.
Sin embargo, al final no podía proteger las emociones de todos.
La preocupación y el miedo que Yi Siyu sentía por él eran demasiado reales.
En aquel instante, Jian Ye empezó a preguntarse:
Si había conseguido cambiar el final originalmente destinado a la hermana de Qin Fei…
¿También podría cambiar la relación predestinada entre el protagonista gong y él?
La sangre de su cuerpo pareció convertirse en magma y estallar.
Jian Ye actuó impulsivamente.
Se soltó el cinturón de seguridad con fuerza, rodeó el cuello del hombre con los brazos, cerró los ojos y lo besó con ferocidad, sin dejarse ninguna vía de retirada.
Por muy feroz que fuera un cachorro, cuando empezaba a lamer a alguien seguía siendo suave.
Ni siquiera Yi Siyu esperaba aquello.
El hombre quedó inmóvil mientras su pequeño cachorro lo besaba torpemente durante unos instantes.
Sus pupilas se contrajeron violentamente.
Después de unos segundos de desconcierto, se abandonó por completo a aquel beso profundo.
Al igual que la primera vez, los labios del joven seguían siendo increíblemente suaves.
Yi Siyu percibió que Jian Ye intentaba tomar la iniciativa.
Pero su técnica todavía era demasiado inexperta.
En poco tiempo, Yi Siyu dio la vuelta a la situación y tomó el control.
—Mmm…
Jian Ye dejó escapar un suave gemido cuando el hombre succionó sus labios.
Una corriente eléctrica recorrió todo su cuerpo, dejándolo entumecido.
Sentía que probablemente se había vuelto loco.
El auto seguía detenido en una carretera desierta, en las afueras.
Y ellos dos estaban dentro besándose como si hubieran olvidado por completo dónde se encontraban.
Ni siquiera les importaba si alguien podía pasar por allí en cualquier momento.
Nada importaba.
Solo quería abrazar y besar a la persona que tenía delante.
No pasó demasiado tiempo antes de que el flequillo de Jian Ye quedara húmedo por el sudor.
Sus pestañas temblorosas también se humedecieron.
Sus hermosos labios fueron besados hasta quedar rojos y brillantes, como cerezas maduras.
Jian Ye volvió a maravillarse ante la habilidad del hombre para besar.
Por fin se había atrevido a tomar la iniciativa una vez.
Y apenas unos segundos después ya había sido derrotado.
Al final fue Yi Siyu quien lo dejó completamente incapaz de resistirse.
Todo su cuerpo quedó atrapado entre el asiento y el hombre.
El interior del auto era estrecho.
El espacio estaba lleno del aroma que desprendía Jian Ye, mezclado con el olor de las hormonas masculinas.
Ni siquiera hacía falta decirlo.
Jian Ye podía sentir perfectamente lo complacido y excitado que estaba su cuerpo en ese momento.
Qué poca dignidad.
Bastaba con que lo besaran para que se le ablandaran las piernas, los brazos y todo el cuerpo.
A pesar de eso, era incapaz de rechazar los besos del hombre.
Al principio realmente solo había querido dejarse llevar por el deseo físico.
Pero después de aquel día…
Temía haber caído por completo.
No sabía cuánto tiempo había pasado cuando Jian Ye acabó apoyado contra el pecho de Yi Siyu, jadeando.
En sus ojos todavía había una humedad primaveral.
Y entonces pronunció unas palabras que hicieron que Yi Siyu perdiera todavía más el control.
—Acepto…
Como si temiera no haber sido suficientemente claro, se acercó y volvió a besar la comisura de sus labios.
—Acepto que me cortejes, presidente Yi.
Yi Siyu miró a la persona emocionada entre sus brazos.
Su mirada se volvió poco a poco ardiente y profunda.
No pudo contenerse.
Volvió a cubrir sus labios con los suyos.
Era como una bestia que finalmente había mordido con fuerza a su presa y temía que desapareciera si aflojaba aunque fuera un poco.
El hombre lo sujetó con fuerza.
Su lengua recorrió una y otra vez el contorno de sus labios y dientes.
La alegría amenazaba con desbordarse directamente desde su corazón.
Realmente le gustaba muchísimo la persona que tenía entre sus brazos.
Quería poder abrazarlo así todos los días.
—Cariño, no vuelvas a desaparecer de repente.
Yi Siyu fue depositando pequeños besos sobre él mientras hablaba con emoción.
—Ayer… de verdad tuve miedo de perderte para siempre.
Jian Ye lo abrazó también.
Sus dedos acariciaron suavemente el cabello del hombre y se deslizaron entre los mechones, intentando tranquilizarlo.
—Te hice preocupar… No tengas miedo. ¿No estoy aquí, perfectamente bien, delante de ti?
No vas a perderme.
Solo que…
No sé si algún día seré yo quien termine perdiéndote a ti.
Cuando Jian Ye derribó aquella última barrera de su corazón, ya se había preparado para la posibilidad de que todo su esfuerzo terminara fracasando en el futuro.
Si realmente conseguía cambiar por pura suerte la trama que debía ocurrir después, agradecería el esfuerzo de ambos y viviría una buena vida junto a aquel hombre.
Si incluso esforzándose al máximo no conseguía cambiar nada…
Entonces también lo aceptaría.
Que fuera lo que tuviera que ser.
Caer por alguien como Yi Siyu tampoco era algo que pudiera evitar fácilmente.
¡Ese hombre acababa de llamarlo «cariño»!
¿Quién demonios podía resistirse?
El golpe en la cara había llegado demasiado rápido.
Ni siquiera Jian Ye había esperado algo así.
No llevaba demasiado tiempo dentro de aquel libro.
Todavía no había conseguido abofetear demasiado a nadie más.
En cambio, él mismo ya tenía la cara hinchada de tantos golpes provocados por sus propias palabras anteriores.
Aquella repentina sensación de «qué rico» hizo que cierto joven perdiera por completo la razón.
Incluso se le habían desabrochado varios botones de la ropa.
Y su cabeza estaba llena de un único pensamiento:
¿Mi primera vez de verdad va a ser al aire libre?
Maldita sea.
Qué emocionante.
Jian Ye sabía que los dos estaban empezando a perder el control.
Justo cuando ambos parecían dispuestos a ir todavía más lejos, el sonido repentino de una bocina los sobresaltó.
Desde afuera alguien gritó:
—¡Viejo Yi! ¿¡Ya encontraste a tu esposa!? ¿¡Por qué tienes el auto detenido aquí!? ¿¡Se averió!?
Yi Siyu:
—…
Jian Ye:
—…
Tener muchos amigos poderosos era estupendo.
Tener muchos compañeros idiotas, en cambio, podía resultar mortal.
La atmósfera ambigua dentro del auto desapareció por completo con aquella frase sobre la avería.
Jian Ye apartó el pecho del hombre y se frotó rápidamente con ambas manos las mejillas todavía enrojecidas.
Así que era verdad eso de que, en las novelas, siempre aparecía alguien a interrumpir justo en el momento crucial.
Antes, Jian Ye siempre había pensado que era una exageración.
Ahora que le había ocurrido personalmente…
Solo quería decir:
Autor, eres increíble.
Y además…
Un momento tan importante no podía ocurrir dentro de un auto, ¿verdad?
¿Qué demonios estaba esperando yo, Jian·virgen puro e inocente·Ye?