Soy un villano, pero terminé teniendo un hijo con el héroe - Capítulo 85

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  4. Capítulo 85
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—¡Ha… ngh!

En cuanto aquellas palabras salieron de su boca, Noa impulsó las caderas hacia arriba con fuerza.

La cabeza de Uichan se sacudió hacia delante.

El miembro que había retrocedido volvió a entrar de golpe hasta el fondo, alcanzando una profundidad por debajo del colon que ardió como si se hubiera incendiado.

La estrecha pared interna se cerró con avidez alrededor del firme glande.

Noa se inclinó hacia Uichan, cuyos ojos estaban húmedos y temblaban por los sollozos, y succionó sus labios.

Luego comenzó a mover lentamente el miembro dentro y fuera de él.

Al principio lo hizo tan despacio que cada movimiento producía un húmedo jjeok, jjeo-eok.

Cada vez que se retiraba largamente y volvía a penetrarlo, una tenue oleada de placer recorría a Uichan, arrancándole gemidos parecidos a suspiros.

—Hh, espera… ahk… ngh.

Pero en cuanto su interior se relajó, el miembro comenzó a moverse con mayor brusquedad y rapidez.

Una de las piernas de Uichan, enganchada sobre el hombro de Noa, temblaba mientras se aferraba a su brazo.

Cuando Uichan buscó torpemente dónde apoyar las manos y solo encontró el sofá, Noa tomó una de ellas y la llevó alrededor de su propio cuello.

Mientras Noa embestía con movimientos cortos y bruscos de las caderas, Uichan volvió la cabeza hacia un lado, jadeando y tosiendo.

—Hh, cof… sigues golpeando justo ahí, ah… ngh.

—¿Aquí? ¿No te gusta? Eso no es cierto… te gusta.

Noa retiró mucho las caderas, entrecerró un ojo y volvió a embestir con fuerza.

La pared interna se estremeció ampliamente antes de cerrarse con fuerza alrededor de la forma de su miembro.

Firmemente atrapado, incapaz de deslizarse hacia fuera, el miembro presionó todavía más profundamente en su interior.

Un estremecimiento recorrió la columna de Uichan mientras se aferraba a Noa.

Mientras sostenía y calmaba el torso alzado de Uichan, Noa rio suavemente.

—¿Puede un hombre mayor ser así de lindo…?

La base de su miembro, aquella parte que rara vez conseguía entrar por completo, se abrió paso y se hundió profundamente en el orificio.

Algo caliente, como una masa ardiente, rozó el colon firmemente cerrado.

El interior de su abdomen parecía chisporrotear, y cada vez que exhalaba sus músculos se tensaban por sí solos.

—No… ha, no te aprietes así.

—Nngh… ah, ¡ahh!

Noa lo trataba con tanta lentitud y cuidado que resultaba desesperante.

El interior del vientre de Uichan hormigueaba.

Una sed imposible de controlar comenzó a crecer dentro de él.

Su sensibilidad había aumentado hasta alcanzar niveles insoportables, pero el placer sexual en sí permanecía superficial, dejándolo frenético.

Y, a diferencia de los otros dos, Noa no había tocado en absoluto el conducto que llevaba al útero.

¿Era porque no lo sabía?

Uichan comenzó a ponerse nervioso.

¿Qué debía hacer?

¿Tenía que decírselo?

Intentó pensarlo, pero no encontró una respuesta clara.

Como si hubiera leído sus pensamientos, la punta del miembro de Noa retrocedió hasta quedar apenas dentro y luego golpeó con fuerza contra el colon.

Una gota transparente y pegajosa de líquido preseminal brotó del miembro completamente erecto de Uichan y cayó formando un largo hilo.

—Hh, ah… ngh… ¡ah!

Aferrado al hombro de Noa, Uichan jadeó sin aliento.

Cuando retorció las caderas y su interior recibió otro golpe fuerte, todo su cuerpo se sacudió.

Al ver que Uichan lo sujetaba por los hombros y trataba de empujarlo, Noa apretó el brazo alrededor de su cintura.

—Noa… espera, h-h… solo un segundo.

—Ah… ¿un segundo?

A decir verdad, si a aquello podía llamársele sexo, apenas habían comenzado y las cosas siempre podían cambiar más adelante.

Pero Uichan estaba dominado por la impaciencia.

Necesitaba resolver aquello cuanto antes y estaba mareado por aquella sed punzante y por el placer que retorcía su capacidad de razonar.

Impulsado por el miedo de que aquello no funcionara así, fue él quien empujó primero a Noa hacia abajo.

Noa cayó de espaldas sobre el sofá, con la mirada medio desenfocada y los párpados descendiendo lentamente.

Él también estaba enrojecido por el placer, con las comisuras de los ojos teñidas de rojo.

Uichan dobló las piernas y se colocó encima de él.

Apoyando las manos sobre los firmes abdominales de Noa, luchó por acomodarse.

La presión del miembro apuntando hacia su ombligo hizo que regulara la respiración y levantara las caderas.

—Yo… ha… yo lo haré… Noa, solo…

El miembro salió hasta la mitad con un húmedo zrrk.

Uichan cerró los ojos con fuerza y volvió a descender lentamente.

El miembro hinchado separó poco a poco sus paredes internas mientras avanzaba hacia un lugar específico.

Una zona distinta al colon, firmemente cerrada y llena de densos pliegues, se tensó suave y firme contra la punta del glande.

Aquí…

Aquí se sentía correcto.

Uichan bajó un poco más las caderas.

La entrada contraída comenzó a dilatarse.

Era la entrada que conducía al útero.

Intentó introducir el miembro más profundamente, pero la tensión de su cuerpo se lo dificultaba.

Mientras se mordía el labio y hacía fuerza, las grandes manos que sujetaban sus muslos ascendieron hasta agarrarlo por la cintura.

Cuando miró alarmado hacia Noa, ya era demasiado tarde.

Noa, frunciendo ligeramente el ceño, impulsó bruscamente las caderas hacia arriba con toda su fuerza.

—¿Ahora haces esto…?

—¡Nngh, ah!

—¿Cómo se supone que voy a contenerme?

Un impacto semejante a recibir un puñetazo desde dentro golpeó su vientre.

Uichan buscó desesperadamente el respaldo del sofá para evitar que su torso se desplomara.

Pero, con Noa tirando de su cintura hacia abajo, fue arrastrado sin poder resistirse y quedó nuevamente tendido.

—¡H-ah… nghk!

Al caer su cuerpo hacia atrás, el miembro que se había deslizado un poco hacia fuera volvió a penetrarlo profundamente cuando Noa unió con fuerza sus caderas.

Uichan se cubrió los ojos con un brazo y sollozó.

Su respiración entrecortada salió como si estuviera llorando.

—¿No me estabas pidiendo que golpeara aquí? Apenas estaba consiguiendo contenerme y tú simplemente…

Noa se acomodó entre las piernas ampliamente abiertas de Uichan, sujetó la parte trasera de su camiseta negra de combate y se la quitó de un solo movimiento.

—…Dijiste que la primera vez debía ser suave, así que lo intenté. Supongo que no te gustó.

—H-ha, no… ngh, no es eso.

Después de arrojar la camiseta a un lado, Noa utilizó la mano para abrir el orificio palpitante.

La entrada que se aferraba firmemente alrededor de su miembro se estiró ligeramente hacia fuera antes de volver a contraerse.

—Está bien… entonces lo haré como es debido.

Noa lamió el pulgar que había utilizado para abrirlo.

Cuando Uichan dobló instintivamente las rodillas para escapar, Noa lo sujetó por la cintura, retiró un poco el miembro, ajustó el ángulo y encontró el lugar hacia el que Uichan lo había guiado.

—Relájate… hyung.

Noa sonrió, arrugando el puente de la nariz.

Los ojos temblorosos de Uichan lo siguieron.

En el rostro descompuesto de Uichan, cuya respiración era agitada, brillaba la excitación junto con una tenue expectativa.

Al verlo, los ojos de Noa también se iluminaron.

Hyung lo quiere. ¿Cómo podría negárselo?

En los oídos de Noa volvió a resonar aquella vacía y hermosa canción de amor de hacía mucho tiempo.

Sus manos se cerraron con fuerza alrededor de la cintura de Uichan y tiraron de él hacia abajo sin vacilar.

Al mismo tiempo, desde abajo, su miembro embistió con tanta fuerza que el interior de Uichan palpitó.

El miembro atravesó de golpe la entrada al útero.

Noa dejó caer bruscamente la cabeza mientras exhalaba.

La sensación de aquellas paredes internas aferrándose a su miembro y apretándolo era increíblemente placentera.

Jadeando, pasó los dedos por los labios de Uichan, húmedos tanto de lágrimas como de saliva.

—…Hyung. Uichan hyung.

—¡Nnngh, uhk, ah!

—¿Quieres que te cuente… un secreto?

Cuando Noa inclinó el torso hacia delante, el cuerpo de Uichan se dobló por la mitad.

El miembro, que creía que no podía avanzar más, se hundió todavía más, firme y profundamente.

Al sentir su forma sobresaliendo contra la parte baja de su vientre, Uichan bajó una mano para tocarla, pero Noa se la tomó y depositó un ligero beso sobre ella.

—Superé el Extreme.

Noa acarició suavemente la mejilla de Uichan, manchada de lágrimas.

Aunque Uichan no pudiera escucharlo, no importaba.

Aquel era un secreto que Noa había llevado consigo, completamente solo, durante mucho tiempo.

—Esta es la segunda vez.

La mirada de Uichan ascendió lentamente hacia él.

Sus ojos parpadearon, preguntándole qué quería decir, y Noa dejó escapar una tenue sonrisa amarga.

—Te lo dije antes, ¿verdad? Under Doom me salvó una vez. Claro que hyung no lo recordaría. Eso fue antes de que superara el Extreme por primera vez.

—¿Superaste… el Extreme dos veces…?

Preguntó Uichan con incredulidad.

Superarlo dos veces.

Jamás había oído hablar de algo semejante.

Como si quisiera impedir que sus pensamientos se descontrolaran, Noa volvió a empujar ligeramente el miembro hacia arriba.

—¿Recuerdas… el nombre de héroe que usaba? ¿Hiro…?

—N-no, no lo sé… ¡ngh!

—Ah… hmm. Entonces quizá lo recuerdes si te lo digo de esta manera.

El miembro enterrado en su interior salió con un movimiento largo.

El glande quedó atrapado en la entrada palpitante.

—Ese niño de cabeza redonda que seguía a Under Doom a todas partes… ¿lo recuerdas?

Con aquella única frase, los movimientos inquietos de Uichan se detuvieron.

Se quedó rígido como una piedra.

Todo sonido desapareció.

Su cabeza dio vueltas.

El muchacho enterrado en lo más profundo de su corazón emergió vívidamente a la superficie.

—Apenas te llegaba al pecho y siempre te miraba desde abajo como un girasol. ¿Qué fue lo que dije entonces…? Ah.

—……

—«¿No te gustan los héroes? Entonces… intentaré convertirme en un buen héroe. En alguien que pueda gustarte».

Su respiración ardiente salió entrecortada.

Los ojos de Uichan se abrieron de par en par mientras contemplaba a Noa por completo.

De sus labios escapó, sin aliento:

—¿Por qué…?

—Creo… que eso fue lo que dije.

Palabras que solo aquel pequeño muchacho y Uichan conocían salieron de su boca.

Noa, que había superado el Extreme dos veces.

Noa, de quien se decía que había comenzado a actuar como héroe dos años atrás.

Y la promesa compartida con aquel niño que Uichan había conservado únicamente como un recuerdo.

Los ojos de Uichan temblaron, parpadeando como si estuviera en estado de shock.

Aquel pequeño muchacho… ¿era Noa?

Sus pensamientos se negaron a avanzar.

Sintiendo que no estaba en sus cabales, Uichan parpadeó con ansiedad.

Pero Noa se acercó más a su oído, como si todavía tuviera algo que decir.

Su respiración húmeda lo rozó con claridad.

—Y sabes… en realidad te reconocí desde el principio.

—¿Q-qué… qué?

—Desde el momento en que te vi por primera vez en la fiesta.

El día que se encontró con Uichan en la fiesta.

En el instante en que las gafas sin montura se deslizaron del rostro de Uichan, Noa lo reconoció de inmediato.

Porque vio un hábito que solo tenía Under Doom.

Solo necesitaba una confirmación más clara.

—Por eso te abracé aquel día.

Antes de que Uichan pudiera pronunciar una sola palabra, el miembro se hundió de golpe hasta la base con un fuerte puhk.

A partir de ese instante, Noa simplemente separó las temblorosas paredes internas y comenzó a penetrarlo rápidamente.

—Hh, ah… ¡Aaah… ngh!

Mientras atravesaba la palpitante entrada del útero, Noa dejó escapar un gemido bajo.

Cada vez que apretaba la mandíbula y embestía con las caderas, la visión de Uichan se sacudía violentamente.

Sacudido sin control entre sus brazos, Uichan recordó de pronto una cosa más.

La primera persona que lo había besado dentro del pozo…

había sido Noa.

Y aquel contacto había estado lleno de un anhelo desesperado y doloroso.

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