Si no cultivo la tierra, me comerán - Capítulo 273
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- Capítulo 273 - Historia extra 3 (27)
El cielo ya había amanecido.
Xia Chen y los demás tenían pensado marcharse aquel día, pero, debido a las inesperadas noticias sobre unos viejos conocidos, decidieron permanecer allí un poco más.
Wu Gangquan avanzaba al frente junto con su escuadrón para mostrarles el camino. Duan Tianlang solo había oído hablar de las bestias mutantes de fuego yin, pero desconocía su ubicación exacta, así que el Escuadrón Vajra había sido reclutado a la fuerza para servirles de guía.
—¿De verdad son ellos? ¿Quién crees que sea? —preguntó Xia Chen en voz baja mientras se acercaba a Wen Shu.
En su rostro se reflejaba cierta emoción. Para él, poder encontrarse con conocidos de su vida anterior era algo digno de alegría.
Wen Shu había percibido que el fuego yin en el interior del Leopardo del Inframundo contenía el aura de un Hueso Inmortal, igual que aquellas bestias y plantas mutantes que habitaban el lugar donde él había dormido.
Cuando un Hueso Inmortal permanecía durante mucho tiempo en un mismo sitio, la energía de atributo yin que circulaba por su cuerpo impregnaba toda aquella región y terminaba afectando a los animales y plantas que vivían allí.
En realidad, a Wen Shu no le importaba cómo les hubiera ido a esos dos supuestos congéneres suyos. Solo lo había mencionado porque sabía que Xia Chen se alegraría y quería complacerlo.
—Debe de ser Li Chengze.
Aunque todos fueran Huesos Inmortales, existían diferencias entre ellos. Wen Shu podía distinguir aquellas variaciones sutiles.
—Así que es el pequeño príncipe heredero —dijo Xia Chen, comprendiendo de inmediato. Después preguntó con desconcierto—: ¿Es posible que los dos ya no estén juntos? Me pregunto adónde habrá ido Ling Ge.
—Ese lunático del teatro seguramente volvió a infiltrarse en alguna ciudad humana para actuar.
Xia Chen lo pensó y consideró que era muy probable.
En el pasado, Ling Ge siempre hacía ese tipo de cosas. Aunque no podía ocultar sus ojos rojos, insistía en hacerse pasar por ciego. Ahora, un par de pupilas rojas ya no resultaba tan extraño y existían muchas cartas de camuflaje que podía utilizar. Probablemente aquello satisfacía enormemente su deseo de actuar.
Los miembros del Escuadrón Lobo Celestial no entendían por qué de repente habían cambiado de ruta, pero tampoco se atrevían a preguntar. Se limitaron a seguirlos obedientemente desde cierta distancia.
El lugar donde se encontraba el fuego yin estaba en otra montaña. Sin embargo, Wu Gangquan conocía un sendero que les permitiría ahorrar medio día de camino.
Wen Shu les ordenó tomar la ruta más corta. Atravesaron directamente los territorios de varias bestias mutantes de alto nivel. Todas las que se acercaron buscando problemas fueron eliminadas por él, y después recogió sus cartas para entregárselas a Xia Chen.
Wu Gangquan y sus compañeros avanzaban con el corazón en la garganta. Al ver cómo una bestia mutante de alto nivel tras otra era eliminada en un abrir y cerrar de ojos, se sintieron todavía más afortunados de haber reaccionado con rapidez y escapado la noche anterior.
Gracias al atajo y a que avanzaron en línea recta, solo necesitaron algo más de dos horas para llegar a la montaña más peculiar de toda la cordillera de la Montaña del Fuego: la Montaña del Fuego Yin.
Cuanto más se acercaban, con mayor claridad percibía Wen Shu aquella energía explosiva y siniestra perteneciente a otro Hueso Inmortal.
Wu Gangquan los condujo hasta un punto situado por debajo de la mitad de la montaña y se detuvo. Después informó cuidadosamente a Wen Shu:
—Señor, aquí fue donde logramos cercar al Leopardo del Inframundo.
Xia Chen le dio las gracias, y Wu Gangquan respondió de inmediato que no se atrevía a aceptarlas.
—¿Qué tal? —preguntó Xia Chen.
Wen Shu contempló la profundidad de la montaña con una mirada distante.
—Está por allí.
Llevar consigo a los dos escuadrones de exploradores a partir de ese punto solo los convertiría en una carga.
Wen Shu les ordenó quedarse allí y entró en la montaña junto con Xia Chen.
A sus ojos, la energía de atributo yin perteneciente al otro Hueso Inmortal era como una enorme lámpara resplandeciente. Con Xia Chen a su lado, atravesó montañas y barrancos directamente hacia su objetivo.
Al igual que ocurría en el lugar donde él había dormido en la cordillera Yundang, cuanto más avanzaban hacia el interior, más numerosas eran las bestias mutantes de alto nivel.
Wen Shu mató a dos que se lanzaron contra ellos sin saber reconocer el peligro. Las demás huyeron aterrorizadas.
Sin extraños presentes, cargó a Xia Chen en la espalda y voló por el aire sin contenerse.
En apenas el tiempo que tardaba en beberse una taza de té, llegaron a su destino.
—¿Es aquí?
Xia Chen bajó de su espalda y dio una vuelta alrededor de la pared desnuda de la montaña.
—No hay ninguna cueva.
Wen Shu se acercó a la pared rocosa, cubierta por una especie de musgo mutante de color negro, y la golpeó ligeramente.
El Bastón de los Deseos se transformó en un enorme martillo con una punta afilada. Después de dos golpes, abrió un gran agujero en la pared de piedra, que hasta ese momento parecía una sola pieza completamente sólida.
Los bloques de roca cayeron con un estruendo ensordecedor.
Desde las profundidades de la cueva llegó la voz aguda e irritable de un niño:
—¡Se atreven a interrumpir mi sueño! ¡Váyanse todos a morir!
Wen Shu se movió rápidamente para proteger a Xia Chen.
El martillo que sostenía se convirtió en un escudo enorme, que colocó frente a ellos.
Apenas terminó de levantarlo, el pequeño príncipe heredero se estrelló de cabeza contra él.
El impacto hizo que las paredes de la cueva temblaran y que cayeran piedras y tierra, pero la mano con la que Wen Shu sostenía el escudo ni siquiera se movió.
—¡Aaaaaah! ¡Voy a matarlos!
El pequeño príncipe heredero salió despedido por la fuerza del rebote. Después de estabilizarse, volvió a lanzarse contra ellos sin importarle nada.
El interior de la cueva era demasiado estrecho para maniobrar, sobre todo para alguien tan alto como Wen Shu.
Sospechó que Li Chengze había excavado aquel agujero basándose en su propia estatura.
Protegiendo a Xia Chen, retrocedió varios pasos y salió de la entrada.
Cuando el pequeño príncipe heredero volvió a lanzarse contra ellos, el escudo se transformó en un largo bastón. Wen Shu lo golpeó y lo mandó de vuelta al interior.
Xia Chen apartó la mirada, incapaz de seguir observando.
Si no supiera que el pequeño príncipe heredero era un Hueso Inmortal que no envejecía, no podía morir y poseía un cuerpo extraordinariamente resistente, aquella escena parecería simplemente que su Zijian estaba maltratando a un niño.
Aunque los dos ataques no le habían causado ningún daño, el rostro de Wen Shu se ensombreció.
Apretó el largo bastón y decidió no decir una sola palabra hasta haberle dado una buena paliza a Li Chengze, cuyo cerebro evidentemente no funcionaba bien.
Por fortuna, después de atacar dos veces sin conseguir nada, la mente confusa del pequeño príncipe heredero por fin comenzó a reaccionar.
Incluso sin utilizar su habilidad especial, su fuerza física era suficiente para que ninguna de las llamadas bestias mutantes de alto nivel de aquel mundo pudiera resistirlo.
Tendido en el suelo, olfateó el aire varias veces.
Por fin percibió una energía que no le pertenecía.
El pequeño príncipe heredero permaneció aturdido durante un momento. Después se levantó de un salto y corrió hacia ellos, deteniéndose justo fuera del alcance de ataque de Wen Shu.
Miró fijamente a Wen Shu y Xia Chen con expresión estúpida.
—¿Wen Zijian?
Wen Shu no le respondió.
Al pequeño príncipe heredero no le importó. Su mirada se clavó por completo en Xia Chen.
Xia Chen no sabía si reír o llorar.
—¿Así es como debes llamarme? Llámame hermano mayor.
Le dio un golpecito en la frente.
El pequeño príncipe heredero se cubrió el lugar donde lo habían golpeado y se quedó inmóvil, mirando a Xia Chen sin siquiera parpadear.
—No lo habrás dejado tonto de un golpe, ¿verdad? —Xia Chen se sobresaltó y se volvió rápidamente hacia Wen Shu—. Tú…
Wen Shu aún no había respondido cuando el pequeño príncipe heredero se lanzó de cabeza contra el pecho de Xia Chen y rompió a llorar desconsoladamente.
—¿Adónde se fueron? ¡¿Por qué tardaron tanto en venir?!
El rostro de Wen Shu se oscureció de inmediato y estiró la mano para apartarlo.
Xia Chen estaba tan desconcertado por su llanto que olvidó reaccionar.
Wen Shu sujetó al pequeño príncipe heredero por el hombro e intentó sacarlo de los brazos de Xia Chen. Sin embargo, este se aferró con ambas manos a la cintura de Xia Chen y se negó a soltarlo.
La fuerza de un Hueso Inmortal no era algo que el frágil cuerpo de Xia Chen pudiera soportar.
—¡Duele! —gritó de inmediato.
En cuanto lo oyó, Wen Shu retiró la fuerza de su mano.
El pequeño príncipe heredero volvió a hundir la cabeza en el pecho de Xia Chen y se aferró a él como si estuviera dispuesto a morir antes que soltarlo.
Wen Shu deseó atravesarlo con una lanza.
Sin embargo, Xia Chen se dio cuenta de que el estado emocional del pequeño príncipe heredero no era normal. Después de insistir mucho, consiguió detener a Wen Shu y permitió que el pequeño llorara durante un buen rato, hasta que finalmente se calmó.
Sin esperar a que le preguntaran, el pequeño príncipe heredero comenzó a contar por iniciativa propia todo lo que había vivido durante aquellos años.
En su vida anterior, cuando Xia Chen estaba a punto de morir, le había pedido a Wen Shu que fuera a buscar a los dos, pues temía que se quedara solo.
Sin embargo, Xia Chen no sabía que Xia Tongban le había ofrecido en privado otra opción a Wen Shu.
Wen Shu nunca se puso en contacto con el pequeño príncipe heredero ni con Ling Ge.
Después de la muerte de Xia Chen, Wen Shu encontró por sí mismo un lugar oculto y, con la ayuda de Xia Tongban, cayó en un profundo sueño.
Los Huesos Inmortales carecían de un concepto preciso del tiempo.
Cuando el pequeño príncipe heredero y Ling Ge fueron al lugar donde ambos vivían recluidos para buscarlos, ya no estaban allí.
Al principio pensaron que Wen Shu y Xia Chen simplemente se habían mudado a otro lugar.
Pero siguieron pasando los años sin recibir ninguna noticia. Tampoco pudieron ponerse en contacto mediante las flores trompeta.
Finalmente, Ling Ge recordó de repente que, desde mucho antes, el cuerpo de Xia Chen ya se encontraba en muy mal estado.
El pequeño príncipe heredero se negó a creer aquella suposición.
Comenzó a recorrer todas partes buscando rastros de Xia Chen y Wen Shu, mientras Ling Ge lo acompañaba en silencio.
Buscaron durante muchísimo tiempo.
Tanto que incluso el pequeño príncipe heredero ya no podía seguir afirmando que Xia Chen continuaba vivo.
Xia Chen no era más que un mortal, sujeto al nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte.
En cambio, ellos eran Huesos Inmortales, monstruos olvidados por el paso del tiempo.
Continuaron buscando durante muchos años más.
Esta vez buscaban el paradero de Wen Shu.
Solo ellos tres eran de la misma especie. Si faltaba uno, los demás sentirían una profunda soledad.
Pero tampoco lograron encontrar a Wen Shu.
Los dos llegaron a sospechar que quizá había muerto por amor junto con Xia Chen.
Mucho tiempo después, la civilización humana volvió a prosperar gradualmente.
Cansados de aquella búsqueda interminable, se infiltraron en las ciudades humanas y vivieron allí durante una temporada.
El pequeño príncipe heredero tenía la apariencia de un muchacho humano. Las personas tendían de manera natural a bajar la guardia ante alguien con ese aspecto. Además, poseía un rostro sumamente atractivo.
Había vivido en orfanatos.
También había sido adoptado por familias muy buenas.
Y había conocido a personas terriblemente malvadas.
Sin embargo, al final no era un ser humano.
Por obediente, considerado, sensato y filial que se mostrara, cuando sus padres adoptivos descubrían que aquel niño nunca crecería, la mayoría terminaba sintiendo miedo.
Solo unas pocas personas creían que estaba enfermo.
Aquellas parejas bondadosas sentían dolor por el hijo que habían adoptado.
Si nunca crecía, ¿cómo podría sobrevivir cuando ellos murieran?
El pequeño príncipe heredero no podía comprender por qué se preocupaban por su futuro.
Después de todo, él era increíblemente poderoso.
Las malas intenciones de las personas perversas nunca podían hacerle daño.
Por débil que pareciera por fuera, seguía siendo un rey zombi de una fuerza inconcebible. Ninguna persona malvada que cayera en sus manos acababa bien.
Sin embargo, cuando contempló impotente cómo los padres que lo amaban envejecían poco a poco y morían frente a él, el pequeño príncipe heredero, que había perdido la vida antes de comprender siquiera cuál era su significado, finalmente llegó a sentir el mismo dolor que los seres humanos.
Él y Ling Ge eran completamente diferentes.
Uno se había infiltrado entre los humanos sin comprender del todo lo que hacía. Los humanos lo trataban como uno de los suyos y, poco a poco, él mismo terminó confundiendo su propia identidad.
El otro, en cambio, siempre había permanecido plenamente consciente, interpretando con lucidez los papeles que él mismo escogía.
Por eso el pequeño príncipe heredero terminó derrumbándose.
Se alejó del mundo humano y se encerró en lo profundo de las montañas.
No quería volver a experimentar emociones tan intensas, dolorosas e impotentes.
Los humanos eran las criaturas más débiles.
Sus vidas eran breves y frágiles.
Él, en cambio, era un poderoso Hueso Inmortal.
Nunca deberían haber vivido juntos.
Mientras se repetía aquello una y otra vez, no podía evitar refutarse a sí mismo.
No era cierto.
Xia Chen había acompañado a Wen Shu durante toda su vida y se había apartado del resto del mundo por él.
Pero ¿cuántos humanos como Xia Chen podían existir?
Además, Xia Chen finalmente había muerto.
¿Y Wen Shu no había terminado también completamente destruido?
Era evidente que el pequeño príncipe heredero llevaba demasiado tiempo encerrado y ya no podía soportarlo.
Entre lágrimas, continuó:
—No me atrevo a morir. Suicidarse duele demasiado. Intenté abrirme un agujero en el cuerpo, pero la herida se curaba más rápido de lo que yo podía volver a lastimarme. Pero tampoco consigo dormir. Buah… no puedo dormir…
Xia Chen sintió lástima y diversión al mismo tiempo.
Le acomodó el cabello, que estaba completamente enredado.
—¿Cuánto tiempo llevas en esta montaña?
El pequeño príncipe heredero lo pensó.
—No lo sé. Quizá varios cientos de años.
En ocasiones, Ling Ge iba a visitarlo.
Xia Chen dejó escapar un suspiro.
—Este mundo ya ha cambiado. Si quieres dormir, de verdad tengo una forma de ayudarte.
Las cartas habían traído a la humanidad un mundo increíblemente fantástico y un sinfín de maravillas.
Incluso con sus escasos conocimientos, Xia Chen conocía varios tipos de cartas capaces de hacer dormir a una persona.
Si las nutría en su libro mágico hasta el nivel más alto, seguramente podría satisfacer las necesidades del pequeño príncipe heredero.
Después de escuchar su explicación, este se alegró muchísimo.
Tras celebrar durante un momento, se aferró al brazo de Xia Chen.
—Ahora ya no quiero dormir. Ya he dormido suficiente. Quiero ir con ustedes. ¡Llévenme adondequiera que vayan! O mejor aún, ¡vayamos a buscar a Ling Ge!
Wen Shu lo miró de reojo con evidente hostilidad.
—¿Y por qué tendríamos que llevarte con nosotros?
El pequeño príncipe heredero lo ignoró y permaneció pegado a Xia Chen.
—Yuanbao, cuéntame cómo volviste a la vida. ¿Qué sucede con este cuerpo?
—Llámame hermano mayor.
Entonces Xia Chen preguntó con curiosidad:
—Por cierto, cuando me viste hace un momento, ¿cómo supiste que era yo? Este rostro no se parece al que tenía en mi vida anterior.
El pequeño príncipe heredero levantó la barbilla.
—Lo supe en cuanto te vi.
Ni siquiera él podía explicar la razón.
Pero los Huesos Inmortales nunca reconocían a una persona únicamente por su rostro.
Xia Chen tiró suavemente del rostro sombrío de Wen Shu para pedirle que no discutiera con el pequeño príncipe heredero.
Era evidente que aquel pequeño Hueso Inmortal había sufrido mucho durante todos esos años.
Después les explicó lo que había ocurrido con él y Wen Shu.
Wen Shu ya le había contado hacía tiempo la razón por la que había renacido. De lo contrario, cuando obtuvo la carta de comida, no habría comprendido que Xia Tongban se la había enviado.
El pequeño príncipe heredero abrió la boca con asombro.
Inmediatamente después, se alegró.
—Entonces, ¿ya no morirás nunca?
Xia Chen apoyó la barbilla en la mano y respondió con una sonrisa:
—No exactamente. Aun así moriré, pero después podré volver a utilizar la transferencia de alma.
Entrelazó un dedo con el de Wen Shu y dijo con plena satisfacción:
—Tengo que agradecerle a Xia Tongban por darme la oportunidad de permanecer junto a Zijian para siempre.
Todos deseaban vivir muchos años.
Pero, cuando la vida se volvía realmente interminable, ¿podía hacer feliz a una persona?
Si estuviera completamente solo, Xia Chen jamás desearía poseer una vida sin fin.
Solo imaginarlo le resultaba aterrador.
Incluso el despreocupado pequeño príncipe heredero, que carecía de muchas emociones humanas normales, casi había perdido la razón.
Xia Chen no podía imaginar en qué se convertiría él.
Sin embargo, todo era diferente cuando había alguien a su lado.
Sabía que una persona siempre estaría esperándolo.
Cada vez que despertara, se encontraría con un mundo nuevo.
Su compañero permanecería a su lado y ambos explorarían juntos todo lo desconocido.
Una vida así sí despertaba ilusión.
Más que decir que nunca moriría, sería más preciso afirmar que reencarnaría conservando sus recuerdos.
Acompañaría para siempre al amante que no envejecía ni podía morir.
Nunca volverían a separarse.
Fin de la novela