Plan para seducir a un Alfa - Capítulo 93

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  4. Capítulo 93 - El celo de apareamiento de Lin Miao
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Tang Yuan prácticamente bajó corriendo las escaleras. Se puso el abrigo y salió sin siquiera tener tiempo de ponerse la bufanda.

Iba tan deprisa que terminó chocando de frente con su cuarto hermano.

—¿Yuanyuan? —Su cuarto hermano le puso las manos sobre los hombros y frunció el ceño—. ¿Qué pasa? ¿Por qué estás tan alterado?

—Parece que le pasó algo al hermano Miao.

Tang Yuan estaba tan ansioso que no sabía qué hacer. Había visto la ubicación que Lin Miao le había enviado, pero era un lugar completamente desconocido. Tampoco entendía por qué Lin Miao se encontraba allí.

Tang Yuan le explicó brevemente lo ocurrido durante la llamada. Sin tiempo para entrar en más detalles, dijo apresuradamente:

—Cuarto hermano, regresa y ayuda al tercer hermano a cuidar a Xiao Man. Yo iré a buscarlo.

Tang Yuan tomó su bolso y estaba a punto de marcharse cuando su cuarto hermano lo detuvo.

—Tú no vas. Iré yo.

Su cuarto hermano habló con absoluta firmeza.

—Envíame la ubicación y regresa con Xiao Man. ¿Qué harás si ese lugar es peligroso? ¿Cómo vas a ir tú solo siendo un omega?

—Pero…

—Nada de peros.

Tang Yuan no tuvo más remedio que aceptar. Sabía que probablemente su cuarto hermano podría ser de mucha más ayuda que él, pero aun así no podía quedarse tranquilo. Le repitió una y otra vez que se mantuviera en contacto y que le enviara un mensaje en cuanto llegara y encontrara a Lin Miao.

Su cuarto hermano aceptó cada una de sus indicaciones.

El Alfa no tardó en marcharse en auto hasta desaparecer de su vista.

Tang Yuan permaneció junto a la ventana, caminando de un lado a otro. Investigó durante bastante tiempo aquella dirección desconocida hasta descubrir que parecía encontrarse en los límites de un complejo vacacional. Seguía estando dentro de la ciudad, pero era un lugar difícil de encontrar.

Una cosa sucedía tras otra y Tang Yuan tenía la cabeza hecha un caos. Se frotó las sienes y se sentó junto a la ventana.

No supo cuánto tiempo había pasado cuando de pronto sintió un ligero contacto sobre el hombro.

Al darse la vuelta, vio al pequeño mirándolo con preocupación.

Xiao Man parpadeaba con aquellos ojos claros como un manantial mientras sus manitas regordetas masajeaban los hombros de Tang Yuan, imitando lo que había visto hacer a su padre con la abuela.

—Papá, ¿te sientes mal?

El pequeño masajeaba torpemente sus hombros, sin ninguna técnica. Después de un rato, simplemente le rodeó el cuello con los brazos y comenzó a mimarlo.

—No estés triste.

—Xiao Man, qué buen niño. —Tang Yuan suspiró suavemente y se volvió para abrazarlo—. Papá no está triste, solo…

Solo deseaba que todas las personas que tenía a su lado estuvieran bien.

Aunque ahora mismo no pudiera hacer nada.

**

Después de emplear todas sus fuerzas para arrebatar el teléfono y enviarle su ubicación a Tang Yuan, Lin Miao volvió a forcejear con el Alfa.

Xu Mo intentó quitarle el teléfono, pero Lin Miao adivinó sus intenciones. Sin vacilar, lo soltó y lo arrojó con todas sus fuerzas.

El teléfono cayó al suelo y se hizo pedazos.

—Lin Miao…

Xu Mo se quedó inmóvil al ver lo que había hecho y sonrió con amargura.

—¿Por qué siempre tienes que ser tan extremista?

Apoyado contra la fría columna de piedra que tenía detrás, Lin Miao soltó una risa desdeñosa.

¿Él era el extremista?

Ahora estaba atrapado con Xu Mo en aquel parque abandonado, sin una sola persona alrededor y con el cielo oscureciéndose rápidamente. Si no recurría a medidas extremas, probablemente acabaría como aquellos omegas de los que hablaban las noticias.

—Desgraciado —escupió Lin Miao entre dientes.

Ese día había salido para tener una cita, no para que un Alfa lo engañara y lo llevara hasta aquel lugar.

Lin Miao no sabía qué le había dado Xu Mo durante la cena. Ahora tenía las mejillas ardiendo, sentía como si toda la sangre de su cuerpo estuviera hirviendo y la cabeza le daba vueltas.

Y cuando el Alfa se acercaba y liberaba sus feromonas, apenas era capaz de resistirse.

Xu Mo sabía que no podía engañarlo.

Lin Miao siempre había sido muy inteligente.

El apuesto y refinado Alfa se inclinó ligeramente y se detuvo frente a él. Su voz era suave, casi como si intentara tranquilizarlo.

—A-Miao, deja de resistirte. Tu celo de apareamiento ya fue inducido, ¿verdad? Sé bueno y vuelve conmigo. Te pondré un inhibidor.

—Lárgate…

Lin Miao volvió la cabeza.

No le creía en absoluto.

—No creas que no sé cómo me provocaron este celo.

—A-Miao… —Xu Mo suspiró suavemente.

De pronto tomó la mano cálida y suave del omega. Cuando Lin Miao intentó apartarla, Xu Mo se negó a soltarlo y la sujetó con fuerza, acariciándola lentamente.

De repente, Lin Miao sintió que el hombre frente a él era un completo desconocido.

Y le provocaba náuseas.

—Deja que te marque. Me casaré contigo.

Xu Mo lo miró fijamente y besó sus uñas teñidas de un tenue tono rosado.

—Ya llevamos dos años juntos. Ha llegado el momento. Yo…

Las palabras del Alfa se interrumpieron bruscamente.

¡Plaf!

El sonido nítido de una bofetada resonó en medio de la tenue oscuridad de la noche.

Lin Miao había girado la mano y le había dado una bofetada con todas sus fuerzas. La palma le ardía por el impacto y una marca roja apareció inmediatamente en el rostro de Xu Mo.

—Tú…

La ira de Xu Mo comenzó a aumentar.

Pero antes de que pudiera decir algo, vio un destello frío en la oscuridad.

Lin Miao había sacado de algún lugar un cuchillo afilado y apuntaba directamente hacia su propio cuello.

Xu Mo entró inmediatamente en pánico.

—¡A-Miao! Tú… primero baja eso. No te hagas daño. ¿Qué demonios quieres hacer?

—No te acerques.

Lin Miao lo miró con frialdad.

—Si te atreves a acercarte para marcarme por la fuerza, primero te mataré a ti y después me mataré yo.

El Alfa guardó silencio durante unos segundos y comenzó a retroceder paso a paso.

Xu Mo sonrió con amargura.

Porque sabía que Lin Miao realmente era capaz de hacerlo.

No debería haberse apresurado tanto.

Pero ya no podía seguir esperando.

—A-Miao… —Xu Mo se obligó a contener el calor que recorría su cuerpo e intentó calmar su voz para persuadirlo—. Primero baja el cuchillo. Vuelve conmigo. Te pondré un inhibidor, no te estoy mintiendo. En tu estado no podrás soportar el celo de apareamiento. Tienes que volver conmigo al hotel.

Lin Miao respondió con una sonrisa fría y volvió el filo hacia sí mismo.

Xu Mo gritó alarmado.

Cuando se precipitó hacia Lin Miao y consiguió arrancarle el cuchillo de la mano por la fuerza, vio que el omega ya se había hecho un corte profundo en el brazo.

El olor de la sangre se extendió por el aire.

—Tú…

Xu Mo contempló aturdido la herida.

¿Prefería recurrir a algo así para mantenerse consciente antes que permitir que él lo marcara?

Xu Mo reaccionó y se quitó rápidamente el abrigo, queriendo detener primero la hemorragia del brazo.

Pero en cuanto Lin Miao lo vio quitarse la ropa, su rostro perdió todo el color y retrocedió.

—¡Aléjate! No me obligues, Xu Mo…

Xu Mo hizo oídos sordos. Se quitó el abrigo y estaba a punto de envolverle el brazo cuando alguien lo agarró violentamente por detrás y lo lanzó al suelo.

—…

La iluminación era tenue y Lin Miao no alcanzaba a distinguir el rostro de la persona que acababa de llegar.

Solo percibió las feromonas de un Alfa.

Era un tenue aroma a tabaco, extremadamente invasivo. Igual que su dueño, siempre intenso e inconfundible, capaz de apoderarse de todos los sentidos de una persona desde el primer instante.

Tang Lie parecía estar furioso.

Sin decir una sola palabra, después de apartar a Xu Mo le propinó una fuerte patada y enseguida descargó un puñetazo contra él.

Xu Mo quedó aturdido por los golpes. No reaccionó hasta que sintió el sabor dulzón y metálico de la sangre en la comisura de los labios. Aquello también despertó su furia y comenzó a pelear con Tang Lie.

Pero Xu Mo, después de todo, se dedicaba al arte y prácticamente nunca recurría a la fuerza física. Naturalmente, no podía compararse con Tang Lie.

Después de unos cuantos intercambios, Tang Lie ya lo había inmovilizado contra el suelo, arrancándole dolorosos gemidos ahogados.

Los jadeos de los dos Alfas durante la pelea resonaban junto a los oídos de Lin Miao. Las feromonas de ambos también se habían intensificado de golpe durante el violento enfrentamiento, atormentando el sensible cuerpo del omega como si estuviera atrapado entre el hielo y el fuego.

Los ojos de Lin Miao se llenaron de lágrimas.

Aferrándose con fuerza al borde de su ropa, apretó los dientes y lo llamó:

—Tang Lie… no… no sigas golpeándolo.

Tang Lie se detuvo.

Xu Mo ya estaba tan golpeado que no podía levantarse. Los cristales de sus lentes estaban esparcidos por el suelo y tenía el rostro cubierto de golpes y moretones. No sería capaz de moverse durante un buen rato, pero aun así seguía llamando obstinadamente a Lin Miao.

—Vámonos. Estoy herido.

Lin Miao levantó la cabeza.

Parecía un cisne al borde de la muerte. Su esbelto cuello estaba húmedo, cubierto de sudor bajo la luz de la luna.

La mirada de Tang Lie recorrió su cuello antes de apartarse apresuradamente.

Su nuez se movió.

—Bien.

Ayudó a Lin Miao a ponerse de pie y lo condujo hacia el lugar donde había estacionado el auto.

No volvió a dedicarle ni una sola mirada a Xu Mo.

Tang Lie acomodó a Lin Miao en el asiento del copiloto. Solo bajo la luz interior del vehículo pudo ver con claridad la gravedad de la herida de su brazo.

La sangre había teñido de rojo buena parte de la ropa del omega y el corte era bastante profundo.

Tang Lie apretó los puños. En silencio, buscó el botiquín que llevaba en el auto, desinfectó la herida de manera sencilla y le envolvió el brazo con una gasa.

—Ahora tienes que ir al hospital para que te atiendan. No puedo garantizar que una herida así no te deje cicatriz.

Tang Lie hizo suavemente un nudo sobre el vendaje, con la mirada ensombrecida.

De repente sintió el impulso de matar al hombre de hacía un momento.

La furia que le ardía por dentro era casi imposible de contener. Si Lin Miao no estuviera allí, él…

Tang Lie levantó la cabeza.

Lin Miao lo estaba mirando fijamente.

Sus ojos estaban húmedos y las comisuras enrojecidas. En aquella mirada parecía esconderse cierta expectativa difícil de expresar.

Tang Lie hacía tiempo que había percibido la concentración anormalmente elevada de feromonas que emanaba de su cuerpo.

Su respiración se detuvo por un instante.

Al momento siguiente, el omega le sujetó la barbilla, cubierta por una ligera sombra de barba, y lo atrajo hacia sí para besarlo.

Entre sus labios, Tang Lie percibió un sabor salado.

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