Plan para seducir a un Alfa - Capítulo 5
Lin Miao se quedó atónito durante un par de segundos antes de echarse a reír.
—¿Qué Alfa puede tener tanto encanto como para dejarte así de embobado? ¿No será un Alfa de nivel superior?
—No lo sé, pero… quizá.
Tang Yuan recordó el aroma de las feromonas de Jiang Huaizhi. Aunque era tenue, poseía una cualidad especialmente invasiva. Pensó que probablemente su nivel fuera superior al de la mayoría de sus hermanos; quizá, al igual que su hermano mayor y su cuarto hermano, fuera un Alfa de rango S.
Aunque la última vez ni siquiera había conseguido ver a Jiang Huaizhi, quizá precisamente porque no podía verlo lo extrañaba todavía más. O tal vez se debía a que había crecido rodeado de mimos y jamás había experimentado lo que era que alguien lo ignorara.
Cuanto menos caso le hacía Jiang Huaizhi, más misterioso le parecía y menos dispuesto estaba Tang Yuan a darse por vencido.
Contempló las nubes que flotaban lentamente por el cielo y sintió que su estado de ánimo era igual de cambiante: dulce y amargo a la vez. Por momentos fruncía el ceño con abatimiento y, al siguiente, las comisuras de sus labios se alzaban.
Mientras conversaba distraídamente con Lin Miao, intentó describirlo:
—Es un Alfa de esos que… Mm, ¿cómo explicarlo? Tiene muchísimo encanto y es diferente de todos los Alfas que he conocido antes. Me parece muy especial.
Claro que es diferente de todos los Alfas que has conocido.
Lin Miao se quejó para sus adentros.
Desde que Tang Yuan se había diferenciado como omega, estuviera donde estuviera, siempre había un grupo de Alfas rodeándolo.
¿Cuándo había conocido a un Alfa que rechazara sus muestras de interés?
Incluso ahora, mientras Lin Miao hablaba con él, había cuatro o cinco Alfas no muy lejos observándolos. Aunque no podía descartarse que alguno estuviera mirando a Lin Miao, los omegas como Tang Yuan, de piel clara y con aquel aire juvenil, siempre gozaban de mayor popularidad.
Lin Miao nunca había visto a Tang Yuan con aquel aspecto de adolescente enamorado, tan preocupado por ganar y perder al mismo tiempo. Eso hizo que sintiera todavía más curiosidad por el Alfa del que hablaba.
Entonces recordó el aroma a feromonas que había percibido sobre Tang Yuan la última vez que este había aparecido en su habitación insistiendo en dormir con él mientras abrazaba una cobija.
Probablemente pertenecía a ese mismo Alfa.
Por el rabillo del ojo, Lin Miao divisó una silueta conocida y se le ocurrió una idea.
Deliberadamente, preguntó:
—Oye, Tangyuan, déjame preguntarte algo. Ese Alfa del que hablas… ¿es más guapo que el mayor Cui Yi?
—¿Cómo voy a compararlos? No son para nada del mismo tipo.
Tang Yuan lo pensó durante un rato antes de negar con la cabeza.
Cui Yi era el chico más atractivo de su universidad y también era Alfa. Estaba un curso por encima de Tang Yuan y Lin Miao y era su mayor directo de la facultad. De hecho, cuando Tang Yuan acababa de ingresar a la universidad, había sido Cui Yi quien lo recibió durante las actividades de bienvenida.
Jiang Huaizhi pertenecía al tipo de hombre maduro y sereno cuya sola presencia transmitía una enorme sensación de seguridad. Sin embargo, precisamente porque resultaba imposible saber qué estaba pensando, también provocaba cierta inquietud. Su poderosa y fría presencia eclipsaba incluso su atractivo físico.
Cui Yi, en cambio, había nacido con rostro de celebridad. Era atractivo desde cualquier ángulo. Según decían, ni siquiera había terminado el entrenamiento militar de primer año cuando ya lo habían coronado como el chico más guapo de la universidad, título que nadie había logrado arrebatarle hasta el día de hoy.
Bastaba con verlo una vez para pensar inmediatamente: qué hombre tan guapo.
Tang Yuan seguía sin entender por qué Lin Miao había mencionado repentinamente a Cui Yi.
—¿Por qué hablas del mayor Cui? Ellos ni siquiera se conocen.
Si se conocieran, eso sí que sería interesante.
Lin Miao reprimió la risa.
—Por nada.
Lo examinó durante unos instantes y de repente comentó:
—Cuando alguien no consigue conquistar al hombre de sus sueños, normalmente pierde el apetito y adelgaza bastante. Pero tú… ¿por qué parece que has engordado un poco?
—…
Últimamente, Tang Yuan también había notado que comía mucho más que antes.
Y no precisamente un poco.
Su expresión se volvió abatida.
Si seguía comiendo de aquella manera, ¿no terminaría teniendo todavía menos posibilidades de conquistar a un Alfa?
—No pasa nada. Tener un poco más de carne te queda bien.
Al verlo tan desanimado, Lin Miao se apresuró a añadir:
—Antes estabas demasiado delgado. Ahora estás perfecto.
Después de ganar un poco de peso, Tang Yuan tampoco parecía pesado. Era justo la cantidad adecuada. Su piel juvenil era blanca, tersa y suave como crema, hasta el punto de provocar ganas de apretarlo y amasarlo un poco.
Lin Miao pellizcó las mejillas ligeramente regordetas de Tang Yuan.
La sensación era tan agradable como apretar un slime con aroma a leche.
Solo dejó de hacerlo cuando Tang Yuan, adolorido por los pellizcos, lo miró con los ojos llenos de lágrimas.
—Bueno, ya basta de hablar de cosas sin importancia.
Lin Miao le preguntó:
—Dime, ¿por qué ese Alfa no acepta tus avances? ¿Cómo has intentado conquistarlo?
—¿Y cómo más voy a hacerlo…?
Tang Yuan se acercó a su oído y, en voz baja, le contó todos sus intentos fallidos de los últimos días.
Eso sí, omitió deliberadamente que estaba leyendo una Guía para conquistar el amor.
No quería que Lin Miao se burlara de él.
Lin Miao escuchó toda la historia conteniendo la risa. Después volvió a examinar la ropa que Tang Yuan llevaba ese día y dejó escapar un profundo suspiro.
—No me digas que las veces que fuiste a verlo ibas vestido así.
—Ah…
Tang Yuan intentó recordar.
—No siempre. Aparte de vestirme así, ¡también fui con traje!
Lin Miao ya no pudo contenerse y comenzó a reírse todavía más. Se llevó las manos a la cintura mientras lo observaba como si estuviera contemplando algún espécimen extraordinariamente curioso.
—¿Qué pasa? ¿Por qué te ríes así?
La forma en que lo miraba comenzó a poner nervioso a Tang Yuan.
Bajó la vista para examinarse.
Llevaba unos sencillos jeans y una camiseta de un tono naranja rojizo claro. En la camiseta había dibujada una pequeña oveja de caricatura.
Cuando había regresado a casa vestido así, ¡todos sus hermanos le habían dicho que se veía especialmente bien!
Lin Miao apoyó las manos sobre sus hombros y le enderezó el rostro para obligarlo a mirarlo directamente.
—Entonces dime, ¿has notado algo diferente en cómo estoy vestido hoy? Esta noche hay una reunión para conocer gente. Parece que asistirán bastantes Alfas interesantes y yo también voy a ir.
Tang Yuan lo examinó atentamente varias veces, pensando con todas sus fuerzas.
Lin Miao poseía una belleza suave y discreta. A primera vista quizá no resultara deslumbrante, pero indudablemente era atractivo.
Tang Yuan había escuchado muchas veces que otros elogiaban el temperamento elegante de Lin Miao y su buen gusto para vestir. Antes nunca le había prestado demasiada atención.
Ahora que lo observaba detenidamente, realmente había algo diferente.
El joven llevaba una camisa negra como la tinta decorada con motivos de hilo plateado, sencilla y misteriosa. Los dos primeros botones estaban desabrochados, dejando entrever sus atractivas clavículas.
Las mangas estaban remangadas, revelando unas muñecas blancas que hacían destacar aún más sus largos y finos dedos.
Sus ojos, claros como el agua de un manantial en primavera, se ocultaban tras unos lentes de montura plateada, adquiriendo una cualidad todavía más nebulosa y misteriosa que despertaba inevitablemente el deseo de descubrir qué escondían.
—Hermano Miao, así te ves muy… provocativo.
Tang Yuan no sabía exactamente cómo describir aquella sensación.
Lin Miao apenas mostraba piel y, sin embargo, hacía pensar que en cualquier momento un Alfa enloquecido podría lanzarse sobre él y hacer pedazos su ropa.
Tang Yuan recordó de repente una expresión que alguna vez había escuchado utilizar para describir a Lin Miao:
Frío y seductor.
Lin Miao le rodeó el cuello con un brazo, acercó los labios a su oído y sopló suavemente antes de murmurar:
—Ahí tienes la respuesta. ¿Ya sabes por qué no consigues conquistar a ese Alfa?
—¿Por qué?
—Porque, frente a la sensualidad, la ternura no tiene nada que hacer.
Tang Yuan ni siquiera había tenido tiempo de comprender en profundidad aquella revelación de Lin Miao cuando alguien los interrumpió.
Molesto, estaba a punto de darse la vuelta para rechazar a quien había venido a hablarles cuando Lin Miao lo sujetó por ambos hombros.
Con una sonrisa, Lin Miao lo hizo girar.
Entonces Tang Yuan vio al Alfa que estaba frente a él, una cabeza más alto que él.
—¿Mayor Cui?
—Mm. ¿De qué estaban hablando? ¿Puedo unirme?
Aunque Cui Yi había dirigido la pregunta a ambos, desde el principio su mirada había permanecido fija en Tang Yuan.
Una sonrisa apareció en los labios de Lin Miao mientras alternaba la mirada entre los dos.
—Preguntar ahora si puedes unirte ya no sirve de mucho. Aunque te dijera que no, ya viniste de todas formas, ¿no?
Llevaba bastante tiempo viendo a Cui Yi parado a cierta distancia.
De no haber sido así, tampoco habría mencionado repentinamente su nombre delante de Tang Yuan.
Pobre chico.
El gran rompecorazones de la universidad probablemente todavía no sabía que el pequeño omega que le gustaba ya estaba tan fascinado por otro Alfa que prácticamente había perdido el alma.
Cui Yi, al darse cuenta de que Lin Miao había descubierto sus intenciones, simplemente sonrió con los labios apretados.
Después se volvió hacia Tang Yuan.
—¿Por qué no te he visto estos días?
Tang Yuan respondió rápidamente:
—He estado quedándome con el hermano Miao.
Para evitar que otros Alfas u omegas de la universidad percibieran el aroma que llevaba sobre el cuerpo, Tang Yuan se había escondido durante más de medio mes en la habitación de Lin Miao.
Incluso había faltado a todas las clases que había podido.
Sus compañeros más cercanos ya le habían preguntado si le había sucedido algo.
Tang Yuan preguntó:
—Mayor, ¿necesitas algo?
Lin Miao acababa de despertar por completo su curiosidad y Tang Yuan se moría por descubrir cómo podía pasar de ser simplemente adorable y tontamente inocente a convertirse en alguien sensual.
Esperaba con todas sus fuerzas que Cui Yi no tuviera nada importante que decirle para poder seguir pidiéndole consejos a Lin Miao.
Cui Yi percibió que Tang Yuan no tenía demasiado interés en prolongar la conversación.
Sabía que, si quería actuar con tacto, debería marcharse en ese momento.
Sin embargo, todavía conservaba una pequeña esperanza.
Con una expectativa apenas disimulada, le preguntó al omega:
—Es por la reunión de esta noche. Vine especialmente para avisarles. Tú… ¿vas a asistir?
—No. Tengo algo importante que hacer.
Tang Yuan lo rechazó prácticamente sin vacilar.
Esa noche todavía tenía que llamar a Jiang Huaizhi, enviarle mensajes y mandarle audios.
Tenía que asegurarse de que Jiang Huaizhi no pudiera olvidarse de su existencia.