Plan para seducir a un Alfa - Capítulo 4

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En realidad, no se podía culpar a Jiang Huaizhi por haber dejado plantado a Tang Yuan.

Mientras estaba en la reunión, su secretaria ya le había informado que el pequeño joven amo omega de la familia Tang había venido a verlo. Aunque un Alfa y un omega debían guardar cierta distancia para evitar malentendidos, Jiang Huaizhi tampoco iba a permitir que hubiera ido hasta allí en vano. Como mínimo, pensaba recibirlo y averiguar qué quería.

Sin embargo, justo cuando estaba a punto de ir a ver para qué lo buscaba Tang Yuan, recibió una llamada de Tang Chi.

Desde que aquella mañana le había dado a Tang Yuan la información de contacto de Jiang Huaizhi, Tang Chi no había dejado de darle vueltas al asunto. Cuanto más lo pensaba, más extraño le parecía.

No desconfiaba de su Yuan Yuan.

De quien desconfiaba era de cierto viejo zorro que, al ver que su Yuan Yuan era joven, guapo y adorable, quizá no pudiera evitar ponerle las manos encima.

Cuando Xiaozheng le contó que el joven amo había salido temprano por la mañana y que nuevamente había ido al Grupo Fengjiang, Tang Chi decidió que más valía prevenir.

Por eso, en cuanto terminó la reunión de Jiang Huaizhi, comenzó a llamarlo insistentemente. Ni siquiera permitió que viera a Tang Yuan y obligó a su amigo a reunirse primero con él para darle garantías.

Nada más encontrarse con Tang Chi, Jiang Huaizhi fue examinado de arriba abajo durante un largo rato.

La mirada terminó haciéndolo sentir incómodo.

—¿Qué estás mirando? —preguntó Jiang Huaizhi.

Tang Chi lo observaba como si tuviera algo sucio pegado en la cara.

Este soltó un resoplido.

—Estoy intentando descubrir qué clase de poder mágico tienes para conseguir que nuestro Yuan Yuan corra a buscarte desde primera hora de la mañana.

—…

Jiang Huaizhi no sabía si Tang Chi ya se había enterado de lo ocurrido entre él y Tang Yuan.

Si lo sabía, probablemente su amistad llegaría a su fin.

El hombre mantuvo un tono tranquilo y una actitud estrictamente profesional.

—Seguramente solo vino a hablar conmigo de trabajo. Pero tú, ¿por qué no permitiste que lo viera e insististe en que viniera a verte primero?

Con solo imaginar la expresión enfurruñada que pondría el joven al enterarse de que lo habían dejado plantado, Jiang Huaizhi se sentía entre divertido e impotente.

Quizá la próxima vez tendría que disculparse con él.

Tang Chi chasqueó la lengua.

—Claro que Yuan Yuan vino a buscarte por trabajo. ¿Qué otra cosa crees que podría querer? Pero que él no tenga segundas intenciones no significa que ciertas personas tampoco las tengan. Por eso vine a advertírtelo de antemano. ¡No puedes hacerle nada a nuestro Yuan Yuan! ¿Me escuchaste?

—Mm.

Ya hice todo lo que podía hacerle. Ahora es demasiado tarde para advertirme.

Jiang Huaizhi pensó aquello para sí antes de preguntar:

—¿Tan poco confías en mí?

Los rasgos de Jiang Huaizhi eran profundos, casi como los de alguien mestizo. Tenía las cejas altas, los ojos hundidos y unos labios finos y afilados que le conferían una apariencia fría e intimidante, de esas capaces de hacer flaquear las piernas con una sola mirada.

Su porte también era excepcional.

Con los años habían aparecido inevitablemente algunas finas líneas alrededor de sus ojos, pero aquello no había disminuido en absoluto su atractivo. Al contrario, le aportaba la serenidad y experiencia propias de un hombre maduro.

Era como un vino añejado durante años: intenso, profundo y con cuerpo.

Tang Chi llevaba siendo su amigo más de diez años y sabía perfectamente que a Jiang Huaizhi jamás le habían faltado admiradores.

En el pasado, cuando ambos acudían juntos a lugares de entretenimiento y vida nocturna, siempre había grupos de personas rodeándolo.

Precisamente por eso temía que cierto individuo terminara llevándose a Tang Yuan.

A Jiang Huaizhi le gustaba divertirse, mientras que Tang Yuan parecía sentir una especial debilidad por los Alfas maduros.

Si aquellos dos llegaban a interesarse mutuamente, aunque solo existiera un uno por ciento de posibilidades, Tang Chi estaba decidido a apagar esa chispa antes de que pudiera convertirse en fuego.

Al ver que Jiang Huaizhi se mostraba bastante cooperativo, Tang Chi relajó un poco la guardia y comenzó nuevamente a hablar sin parar sobre Tang Yuan.

—Mientras no tengas esas intenciones, perfecto. Y escucha, si Yuan Yuan vuelve a buscarte y hace algo mal, ¡no se te ocurra criticarlo delante de él! Me lo dices después y yo lo arreglo por él.

»Ay, tampoco sé qué le pasa últimamente. De repente cambió por completo y empezó a interesarse por los negocios de la familia. Incluso se quedó despierto varias noches en su habitación preparando esa propuesta…

»Mi hermano mayor, es decir, el padre de Yuan Yuan, falleció cuando él tenía cinco años. Por eso todos en la familia lo queremos muchísimo y jamás hemos permitido que sufra ninguna injusticia. Quizá sea porque creció sin una figura paterna, pero parece que siempre le han gustado los Alfas mayores que él. Los Alfas de su edad en la universidad ni siquiera le llaman la atención. Aunque eso también está bien. ¡Yo no quiero que empiece a salir con alguien tan pronto! ¡Yuan Yuan todavía no cumple veinte años!…

Jiang Huaizhi ya estaba acostumbrado a que su amigo se convirtiera en un parlanchín cada vez que mencionaba a su Yuan Yuan.

Antes nunca había conocido personalmente al joven. Solo sabía que la familia Tang tenía un pequeño joven amo al que todos trataban como su tesoro más preciado.

Ahora que ya lo había conocido y escuchaba a Tang Chi contarle aquellas cosas, inevitablemente sentía algo difícil de describir.

Sobre todo cuando escuchó que a Tang Yuan le gustaban los Alfas mayores que él.

Jiang Huaizhi suspiró para sus adentros.

Qué lástima.

A él también le gustaban los omegas como Tang Yuan: jóvenes, apuestos y con aquella delicadeza consentida que parecía innata.

Pero era el sobrino de uno de sus mejores amigos.

Así que ya no podía ponerle las manos encima.

La siguiente frase de Tang Chi lo devolvió cruelmente a la realidad.

Tang Chi le dio unas palmadas en el hombro.

—Viejo Jiang, con la amistad que tenemos, mi sobrino es prácticamente tu sobrino. Tienes que tratarlo bien. Cuando vuelva hoy, le diré a Yuan Yuan que empiece a llamarte tío Jiang, así podrán tener más confianza. Que deje de llamarte «presidente Jiang» todo el tiempo.

—…

Jiang Huaizhi sintió deseos de sellarle la boca.

Tang Yuan estaba muy desanimado últimamente.

Después de que cierto individuo lo dejara plantado, se había ido a comer solo y enfurruñado.

Cuanto más pensaba en ello, más se enfadaba.

Hasta perdió el apetito.

Pero Tang Yuan no era alguien que se rindiera con facilidad.

Continuó leyendo la Guía para conquistar el amor y llegó a la conclusión de que quizá se había precipitado demasiado. Que lo rechazaran después de intentar invitarlo directamente a comer tampoco era tan extraño.

Tras reflexionar dolorosamente sobre sus errores, decidió empezar por el contacto en línea.

Primero haría que Jiang Huaizhi se acostumbrara a su presencia.

Utilizando su número de teléfono, Tang Yuan encontró la cuenta de WeChat de Jiang Huaizhi. Después de agregarlo, comenzó a enviarle saludos y mensajes casuales varias veces al día a horas determinadas.

Jiang Huaizhi, al menos, le concedía cierta consideración.

Siempre respondía a sus mensajes.

Aunque algunas veces tardaba bastante y sus respuestas eran muy breves, al menos no lo ignoraba por completo.

Eso permitió que Tang Yuan vislumbrara un pequeño rayo de esperanza.

Sin embargo, cada vez que intentaba llevar la conversación hacia temas más personales y le preguntaba indirectamente si tenía novio o novia, o si estaba interesado en iniciar una relación, cierto individuo siempre esquivaba la pregunta.

Jiang Huaizhi únicamente respondía a sus preguntas relacionadas con el trabajo.

En cuanto a las demás, o no contestaba o daba respuestas tan ambiguas que no revelaban absolutamente nada.

Tang Yuan pensaba que aquel hombre debería trabajar en el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Cuando finalmente llegó el día de regresar a la universidad, Tang Yuan seguía sin haber conseguido ningún progreso aparte de obtener la información de contacto de Jiang Huaizhi gracias a su tío.

Ya había pasado más de una semana.

Tang Yuan pensó con amargura que también llevaba un mes entero de embarazo. Si seguía perdiendo el tiempo de aquella manera, quizá realmente no tendría ninguna esperanza.

Demasiado frustrado para permanecer dentro del salón de clases, Tang Yuan salió al campo deportivo y se tumbó sobre el césped para tomar el sol.

Ni siquiera se atrevía a acostarse boca abajo.

Temía aplastar a aquella pequeña cosita desobediente que llevaba en el vientre, así que solo podía permanecer tendido boca arriba.

—¿Tangyuan? ¿Ya regresaste?

Una voz familiar sonó junto a él.

Alguien se sentó a su lado y le sacudió suavemente el brazo.

—Deja de estar acostado. ¿Por qué finges ser un dios masculino silencioso? Vamos, vamos, vamos a jugar básquetbol. ¿No eres tú el que nunca puede quedarse quieto?

Tang Yuan ni siquiera necesitó mirar para reconocer la voz de Lin Miao.

Apartó débilmente su mano y negó con la cabeza.

—¿Qué básquetbol? No tengo ganas.

Además, aunque tuviera ganas, tampoco podía jugar.

Le preocupaba que pudiera lastimarse accidentalmente. Ahora Tang Yuan ni siquiera se atrevía a realizar ejercicio intenso.

Lin Miao era alto y delgado, de temperamento gentil y refinado, y llevaba unos lentes de montura plateada. Incluso sentado junto a Tang Yuan le sacaba media cabeza de altura.

Al verlo de aquella manera, Lin Miao sonrió.

—De verdad que es raro verte así. Nunca te había visto preocupado por nada. ¿Qué sucede? Cuéntame, ¿qué te ha estado molestando últimamente?

Tang Yuan bajó los párpados y dejó escapar otro profundo suspiro.

De repente, agarró a Lin Miao por la muñeca y lo miró con absoluta seriedad.

—Hermano Miao, prométeme que no se lo contarás a nadie. Si me lo prometes, te lo diré.

—Está bien. Dime, ¿qué pasó?

—Creo que soy un completo fracaso.

—¿?

—¡No puedo conquistar a un Alfa! ¡Qué vergüenza!

—…

[Nota del autor]: ¡Hace su aparición el segundo «tío Jiang»~!

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