Plan para seducir a un Alfa - Capítulo 30
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- Capítulo 30 - La conversación con la abuela
Tang Yuan no entendía por qué a su tío menor se le había ocurrido de repente obligar a Jiang Huaizhi a llamarlo «tío». Aquello había trastornado por completo las jerarquías familiares. Solo imaginar cómo tendrían que dirigirse unos a otros en el futuro ya le provocaba dolor de cabeza.
Justo entonces, su segundo tío bajó de la planta superior. Al ver a Tang Yuan, le dijo:
—Yuanyuan, tu abuela te está llamando. Ve a verla.
Después reparó en Tang Chi, cuya ropa estaba hecha un desastre, y se quedó atónito.
—Tercero, ¿qué te pasó? No me digas que de verdad fuiste a pelearte con alguien. ¡¿Cómo puedes ser tan impulsivo?!
—Ay, hermano, no te metas.
Tang Chi pasó un brazo por los hombros de su segundo hermano, todavía lleno de indignación.
—Vamos, vamos. Hermano, déjame contarte bien lo que pasó. Ese tipo se pasó de la raya. Dime tú, ¿se puede robar así a la persona de otro?…
El Omega fingió no escuchar nada y subió silenciosamente a buscar a la señora Tang.
Normalmente, si la señora Tang tenía algo que decirle, se lo decía durante la comida. Rara vez lo llamaba aparte.
Tang Yuan estaba inquieto.
Su intuición le decía que su abuela quería hablar con él sobre Jiang Huaizhi.
Aunque la actitud de su abuela había sido mucho más amable que la de su abuelo, Tang Yuan no sabía si realmente aprobaría lo que estaba haciendo.
—¿Abuela?
Tang Yuan se detuvo frente a la puerta, se preparó mentalmente durante un momento y llamó con suavidad.
—Entra.
La voz de la anciana llegó desde el interior.
Tang Yuan abrió la puerta y la vio sentada junto a la cama, hojeando un álbum de fotografías.
Instintivamente quiso preguntarle qué fotos estaba mirando, pero cuando se acercó y las vio, guardó silencio.
Eran las fotografías de boda de sus padres.
Los padres de Tang Yuan habían fallecido cuando él todavía era muy pequeño, así que apenas conservaba recuerdos claros de sus rostros. Solo podía buscar rastros de ellos en las fotografías que la familia había guardado.
Rara vez hojeaba aquellos álbumes.
Tampoco veía a su abuela hablar de ellos con frecuencia, y mucho menos se atrevía él a preguntar, por miedo a despertar recuerdos dolorosos.
—Abuela, ¿por qué estás mirando esto a estas horas? Luego volverás a ponerte triste.
Tang Yuan se sentó a su lado y contempló las fotografías sobre sus rodillas. Su voz sonó un poco áspera.
—No es nada. Hoy simplemente me dieron ganas de volver a mirarlos un poco, de ver a tu padre y a tu madre. En un abrir y cerrar de ojos, nuestro Yuanyuan ya creció tanto. Si ellos pudieran verte ahora, tan sensato y considerado, seguro que estarían muy felices.
Los ojos de Tang Yuan se enrojecieron inmediatamente.
Solo pudo negar en silencio.
Él no se consideraba sensato en absoluto.
Escuchar a su abuela decir aquello solo conseguía que se sintiera todavía más culpable.
—Abuela… ¿hoy estás muy decepcionada de mí?
Después de pensarlo durante mucho tiempo, finalmente no pudo evitar preguntarlo mientras se mordía el labio.
El joven mantenía la cabeza baja y su rostro estaba lleno de culpa.
—De verdad no quise hacer que ustedes quedaran en una situación incómoda. Solo… simplemente resultó ser él. Resultó ser amigo de mi tío menor.
—¿Qué tonterías estás diciendo? ¿Cómo podría la abuela estar decepcionada de ti?
La señora Tang negó con la cabeza.
A Tang Yuan le ardió la nariz.
—Pero creo que al abuelo no le gusta nada Jiang Huaizhi.
—Tonterías.
La señora Tang observó al entristecido Omega y dejó escapar un suspiro casi imperceptible. En su voz había cierta impotencia.
—Sin importar a quién hubieras traído hoy como novio, tu abuelo no habría estado contento. Además, antes nunca le desagradó Xiao Jiang. Me lo ha elogiado muchas veces. Siempre decía que era competente y que había llegado más lejos que varios de los nuestros.
—Entonces, ¿por qué parecía que no le gustaba?
—¿Y tú por qué crees? Porque no quiere dejarte ir.
La anciana sonrió con ternura y acarició el cabello suave del joven.
—La abuela tampoco quiere separarse de nuestro Yuanyuan. Pero algún día tendrás que casarte. No puedo retenerte a mi lado toda la vida.
—Tampoco es que tenga que casarme obligatoriamente.
Tang Yuan apoyó la cabeza sobre el hombro de su abuela y sintió unas ganas cada vez mayores de llorar.
Aquella maldita sensibilidad del embarazo siempre aparecía en los peores momentos.
Sorbiéndose la nariz, añadió:
—Además, el abuelo tampoco está de acuerdo.
—Del abuelo me encargo yo. ¿Qué importa que no esté de acuerdo?
—Abuela…
Tang Yuan se conmovió.
—Mientras nuestro Yuanyuan sea feliz, es suficiente.
La señora Tang lo miró con una ternura infinita.
—Mientras tú seas feliz, la abuela no tiene nada por lo que entristecerse. Solo que…
La anciana hizo una pausa.
—¿De verdad te gusta? ¿De verdad quieres casarte con él?
Tang Yuan se quedó paralizado.
No entendía por qué su abuela había formulado repentinamente aquella pregunta.
Tenía la mente hecha un caos. Después de pensarlo un rato, respondió:
—Yo… tengo pensado casarme con él.
—Yuanyuan, no pasa nada. Todavía tienes tiempo para pensarlo con calma.
La señora Tang lo contempló con una emoción difícil de describir en los ojos, aunque la preocupación y el cariño permanecían intactos.
—No tienes que obligarte a casarte con alguien a quien no amas. No importa cuál sea la razón.
—…
El corazón de Tang Yuan comenzó a latir con fuerza.
De repente sintió que su secreto estaba a punto de quedar expuesto.
—Abuela…
—Piénsalo bien. Es una decisión para toda la vida, Yuanyuan.
La señora Tang sostuvo su mano. Su palma estaba cálida, pero las palabras que pronunció fueron las más impactantes que Tang Yuan había escuchado aquella noche.
—No tienes que preocuparte por el niño. La abuela puede encargarse de tramitar tu traslado. Podemos mandarte a estudiar al extranjero durante unos años y después regresar. Si no quieres abortar, la abuela puede adoptar al niño y registrarlo como hijo de tu hermano mayor. De todas formas seguirá siendo un pequeño nieto de nuestra familia Tang. La abuela tampoco quiere que una vida tan pequeña sea eliminada.
La mente de Tang Yuan quedó completamente en blanco.
Escuchó su propia voz como si viniera de muy lejos.
—Abuela… ¿desde cuándo lo sabes?
—Antes solo sospechaba. Hoy terminé de confirmarlo.
La señora Tang no le preguntó cómo había ocurrido.
Tampoco lo reprendió.
Simplemente esperó en silencio a que el joven consiguiera ordenar sus emociones.
Su abuela sabía que estaba embarazado.
Y lo había sabido sin decir nada.
Aquella revelación explotó en la mente de Tang Yuan como un trueno en un cielo despejado.
Ni siquiera sabía qué debía sentir.
—Lo siento.
Durante un momento, no se atrevió a mirar su expresión, temiendo encontrar decepción.
Pero su abuela parecía incapaz de enfadarse con él.
Con las yemas secas y cálidas de sus dedos, limpió la humedad de las esquinas de sus ojos.
—No tengas miedo, Yuanyuan. La abuela está aquí. Pase lo que pase, no tengas miedo. Tu abuelo no sabe nada de esto y tampoco lo sabrá.
Aquello se convertiría en un secreto de los dos.
No.
En un secreto entre él, Jiang Huaizhi y su abuela.
—Pero…
Tang Yuan ya ni siquiera podía seguir engañándose a sí mismo.
En ese momento sentía que era una persona terrible.
Había cometido semejante desastre y ahora incluso obligaba a su anciana abuela a ocuparse de las consecuencias por él.
Pero la señora Tang comprendió de inmediato su culpa y su inquietud.
Extendió los brazos y abrazó al Omega igual que cuando era pequeño.
—Yuanyuan, tienes que darle a la abuela una oportunidad de compensarte.
Tang Yuan percibió el temblor oculto dentro de aquella voz que siempre había sido tan suave.
Eso solo consiguió que se sintiera aún peor.
—¿Qué estás diciendo, abuela?
Tang Yuan quiso impedir que siguiera hablando de aquellos viejos asuntos del pasado.
—Si en aquel entonces la abuela no hubiera querido tener otro nietecito, tu madre tampoco habría…
La voz de la señora Tang se quebró.
Ya no pudo continuar.