La forma correcta de sobrevivir a una novela de cautiverio y decadencia - Capítulo 37

  1. Home
  2. All novels
  3. La forma correcta de sobrevivir a una novela de cautiverio y decadencia
  4. Capítulo 37
Prev
Next
Novel Info

—¡Vamos!

Jaebeom pareció sumirse en sus pensamientos mientras observaba a Lee Eunsol levantarse de su asiento. Entonces, al notar la basura esparcida a su alrededor, frunció el ceño.

—Lee Eunsol.

—¿Sí?

Eunsol, que ya se dirigía hacia la salida, volvió la cabeza para mirarlo. Al encontrarse con aquella mirada inocente que parecía preguntar «¿qué sucede?», Jaebeom abrió la boca, pero vaciló.

Su mirada descendió hacia el vientre de Eunsol.

Aunque todavía no se notaba, había un niño allí dentro.

‘Bueno, el médico sí dijo que había que tener cuidado durante los primeros meses.’

¿La basura?

La recogeré yo.

Cambiando de idea, Jaebeom agitó la mano con indiferencia.

—Está oscuro. Mira por dónde caminas. Te caerás.

—No soy un niño…

—¿Ah, sí?

Al principio fingía estar asustado, pero ahora hacía pucheros abiertamente.

Sabía que Jaebeom no le diría nada, por eso se comportaba así.

—¡Ah!

Entonces Eunsol vio la basura que Jaebeom sostenía en la mano y soltó una exclamación.

Solo entonces pareció darse cuenta de lo que había olvidado.

—Démela. Yo la tiraré.

Aunque hubiera estado distraído, levantarse sin recoger la basura era un suspenso como ciudadano ejemplar.

—Olvídalo. Solo mira por dónde caminas. Te regañarán si te caes.

Eunsol fulminó con la mirada a Jaebeom, que le hablaba como si fuera un niño, pero esta vez asintió obedientemente.

Sabía que no se preocupaba tanto por él como por el bebé.

‘Es realmente desagradable.’

Si tan solo pudiera decir las cosas de una forma más amable.

Pero sabía que era mejor aceptar las cosas como eran antes que esperar algo así de Pyo Jaebeom.

Refunfuñando para sí mismo, Eunsol comenzó a caminar observando cuidadosamente el suelo.

Tal como había dicho Pyo Jaebeom, durante el embarazo temprano había que tener cuidado.

Después de aquel día, Eunsol probó diversas maneras de ayudar a Pyo Jaebeom a recuperar la memoria, pero ninguna produjo resultados.

Sin importar cuáles fueran sus intenciones, a medida que veía películas con Pyo Jaebeom, salía ocasionalmente a caminar y compartía distintos pasatiempos con él, empezó a despertar las sospechas de Bulgom.

—¡El presidente parece estar de muy buen humor últimamente! ¡Todo es gracias a usted, cuñada!

Bulgom tarareó alegremente mientras colocaba sobre la mesa un plato de calamar salteado con panceta de cerdo.

Eunsol corrigió inmediatamente el título que había vuelto a escapársele.

—No soy la cuñada, soy Eunsol, Bulgom-ssi. Además, ¿por qué dice que el presidente está de buen humor?

¿Qué demonios le hacía pensar eso?

Aquel hombre que lo molestaba constantemente, criticaba todas sus sugerencias y lo trataba como a un niño, ¿cómo podía parecer feliz?

—¡Porque vuelve a casa todas las noches! No ha pasado una sola noche fuera.

Bulgom no estaba dispuesto a cambiar de opinión.

—¿No hacía eso normalmente?

¿Por qué dormiría fuera si tenía su propia casa?

Eunsol volvió a mirar a su alrededor con curiosidad.

Aquel apartamento, que ya le resultaba tan familiar como su propio hogar, pertenecía inequívocamente a Pyo Jaebeom.

—No. A veces dormía en la oficina o pasaba la noche en algún hotel cercano.

—¿Por qué?

—Decía que era demasiado grande y que no lograba acostumbrarse.

Entonces, ¿por qué compró un apartamento tan enorme?

Como si hubiera leído la pregunta en la expresión de Eunsol, Bulgom colocó frente a él un cuenco de arroz rebosante y continuó:

—Este lugar fue un regalo del presidente Jang. Desde el principio, hyung-nim no quería aceptarlo.

—¿El presidente Jang? ¿Qué quiere decir con que no lo quería?

—Porque se lo dieron para que lo usara como vivienda matrimonial.

—Ah.

Gracias a aquella explicación tan sencilla, Eunsol comprendió enseguida.

Pero, al mismo tiempo, eso despertó aún más su curiosidad por el presidente Jang.

Parecía que el presidente Jang deseaba que Pyo Jaebeom se casara y tuviera hijos.

Aunque aquello pudiera sentirse como una presión, también se preguntó si no sería el deseo de verlo encontrar cierta estabilidad.

‘Supongo que me gustaría conocerlo algún día.’

Aun pensando eso, Eunsol asumía que no tendría ocasión de encontrarse con él pronto.

Pero jamás imaginó que descubriría de primera mano que la vida rara vez sucede como uno espera.

—Mmm… Mmm… Mmm.

Un anciano apoyado en un bastón bloqueó el camino de Eunsol.

Levantó la vista, confundido, preguntándose quién sería.

El hombre cerró un ojo como si le guiñara el ojo y luego lo observó lentamente de arriba abajo.

Su mirada parecía evaluarlo, pero no resultaba desagradable.

Más bien, su expresión cómica le recordó a la mascota de cierta cadena de hamburguesas.

—Así que tu nombre es Lee Eunsol, ¿verdad?

Cuando finalmente pronunció su nombre, Eunsol se preguntó quién podría ser.

Justo entonces, el hombre de aspecto severo que se encontraba al lado del anciano habló.

—¿Qué está haciendo? ¡El presidente le está haciendo una pregunta!

Más que el tono brusco del hombre, fue la palabra «presidente» la que llamó la atención de Eunsol.

Una persona a la que habían mencionado recientemente con ese título apareció en su mente.

‘¿Presidente? ¿Será ese presidente que conozco?’

Volvió la mirada hacia el anciano.

Los labios del hombre se curvaron en una sonrisa.

De algún modo, se parecía a la sonrisa que había visto en el rostro de Pyo Jaebeom.

—Así es. ¿Y usted quién es?

—Je, je. Me reconociste enseguida. Soy el padre adoptivo de Pyo Jaebeom. El presidente Jang, su benefactor.

Incluso dejando de lado el hecho de que fuera su padre adoptivo, la manera tan descarada de llamarse a sí mismo benefactor hizo que Eunsol sintiera que, aunque no compartieran sangre, aquellos dos hombres se parecían muchísimo.

¿Y presentarse como «presidente Jang» en lugar de decir su nombre?

‘Ni que fuera un NPC de un videojuego.’

Quizá porque Eunsol no se molestó en ocultar su desconcierto, el hombre de mediana edad que acompañaba al presidente Jang estuvo a punto de intervenir con expresión de disgusto.

—Tu expresión es refrescantemente honesta. Me gusta.

El presidente Jang soltó una carcajada mientras golpeaba ligeramente el suelo con el bastón.

No transmitía amenaza ni molestia alguna.

Eso hizo que Eunsol se preguntara qué pretendía realmente.

—¿Tienes tiempo? Entonces tomemos una taza de té refrescante.

Como se trataba precisamente de alguien a quien había querido conocer, Eunsol asintió gustosamente.

Eunsol no sabía mucho sobre el gánster Pyo Jaebeom.

Solo sabía que tenía un rostro cautivador, que era presidente de un banco de ahorros y que, aunque parecía afable en la superficie, en realidad era bastante frío.

Por esa razón, apenas conocía a las personas que lo rodeaban.

Solo sabía que Bulgom, con quien llevaba viviendo más de un mes, se llamaba Kookcheol y que Kwak Sang era la mano derecha de Pyo Jaebeom.

‘Del presidente Jang solo he escuchado el nombre.’

La figura que Eunsol había imaginado tenía ojos afilados y una presencia imponente.

Un líder carismático capaz de dominar a los demás con solo aparecer.

El típico alfa dominante.

¿Y cómo no iba a serlo?

El jefe de un gánster como Pyo Jaebeom tendría que poseer esa clase de aura poderosa.

—Mmm… Mmm…

Sin embargo, el anciano que tenía frente a él, bebiendo té mientras lo observaba de pies a cabeza, no se parecía en absoluto a lo que había imaginado.

Llevaba una ligera chaqueta gris de verano sobre un polo fino de manga corta, combinada con pantalones de vestir y sandalias de cuero.

En su muñeca brillaba un reloj de lujo que costaba millones.

Todo su aspecto era elegante sin esfuerzo.

Cómodo, pero refinado.

No encajaba demasiado con la imagen de un presidente…

‘Más bien parece un magnate inmobiliario.’

En otras palabras, más que intimidante, transmitía una sensación amigable, aunque también parecía alguien difícil de tratar.

—¿Por qué me miras así?

—¿Eh?

—Puede que sea atractivo, pero no soy un sinvergüenza que intente seducir a un omega que ya tiene pareja.

La mandíbula de Eunsol cayó ante aquella observación inesperada.

¿Cómo podía haber interpretado su mirada de esa manera?

La peculiar forma de pensar de Pyo Jaebeom parecía haberla aprendido directamente del presidente Jang.

Antes de que surgieran más malentendidos, Eunsol negó rápidamente con la cabeza.

—No, no es eso. Cuando el presidente mencionó al presidente Jang, sentí curiosidad por saber qué clase de persona era. Ahora que lo conozco en persona, simplemente me resulta un poco sorprendente.

—¿Te refieres a Pyo Jaebeom? Je, je. Si te habló de mí… Con su personalidad, dudo mucho que haya dicho algo bueno.

El presidente Jang se echó a reír con aire juguetón, completamente convencido de que así había sido.

Incluso en ese momento le recordó a Pyo Jaebeom.

Aunque fuera su padre adoptivo, parecía que convivir durante tanto tiempo había terminado borrando las diferencias entre ambos.

‘Entre padres e hijos…’

Su abuela vino a su mente.

Pensando en su propia relación con ella, el presidente Jang no parecía la clase de persona que obligaría a Pyo Jaebeom a hacer algo terrible.

Aunque Eunsol no había vivido demasiado, alguien con aquella apariencia cálida, parecida a la mascota de una hamburguesería, simplemente no podía ser esa persona despiadada y fría que haría cualquier cosa para conseguir sus objetivos.

‘Entonces, ¿por qué dijo esas cosas y provocó todo este desastre?’

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first