La Esposa del Joven General es el Señor Suertudo - Capítulo 274

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  4. Capítulo 274 - Dos equipos se reúnen
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La Academia planeaba aprovechar esta misión para frustrar un poco a los estudiantes arrogantes. De hecho, se esperaba que no pudieran completarla. Cuando llegara el momento de liberar la segunda misión, la primera se cancelaría automáticamente. Por eso resultó sorprendente que el equipo de Yu Jinli completara la primera misión.

—Hey, tranquilos. Ya nos encontraron. Les aseguro que, a partir de ahora, todo va a fluir para completar las tareas —dijo Gao Ziqi a Liu Xingye después de que ambos despotricaran con total desahogo contra la Academia y los maestros.

—¿Castañita conoce cada objeto de la misión? —preguntó Liu Xingye, con los ojos brillando. Al oír la pregunta, todo su equipo los miró con expectación.

Creían que la razón de tanta confianza de Gao Ziqi era que debía haber alguien en el equipo que conociera esas especies poco comunes.
Se conocían bien tras convivir varios meses. Si había alguien que siempre los sorprendía y volvía a dejarlos boquiabiertos cuando creían conocerlo, ese solo podía ser Yu Jinli.
A estas alturas, ya no les asombraba lo que supiera; hacía tiempo que se habían acostumbrado.

Gao Ziqi quería presumir, pero las palabras de Liu Xingye lo dejaron seco. Se quedó inmóvil al instante y su sentimiento de logro se redujo a la mitad:
—Más o menos.

—¿Cómo que “más o menos”? No me digas que hay otra persona que conozca tan bien esas especies. Eso no me lo creo —replicó Liu Xingye tajante, lanzándole una mirada a Gao Ziqi, que intentaba hacerse el misterioso.

Gao Ziqi: “…”

—A ver, Castañita es la clave del éxito, pero no podemos decir que él conozca todos los objetos. Eh… de alguna forma, sí —Gao Ziqi casi se confundió a sí mismo, y no digamos al equipo de Liu Yuansu.

—¿Qué quieres decir? ¿No puedes hablar claro? ¿Desde cuándo te gusta darle tantas vueltas? —empezaron a quejarse.

Gao Ziqi: “…”

—Castañita obtiene la información hablando con los animales, pero en el equipo solo él puede hacerlo. Con nosotros, su equipo también tiene el éxito garantizado —escupió Gao Ziqi de carrerilla. Entendieran o no, no pensaba repetirlo. Y sobre cómo los animales les habían “arrebatado” comida, decidió no contarlo. Mejor que lo vivieran en carne propia; sería más impactante.

Al oír que, efectivamente, todo se debía a Yu Jinli, mostraron una expresión de “ya lo sabía”.

—Castañita es increíble. Incluso puede hablar con animales. Entonces, en los próximos días tendremos que apoyarnos mucho en ti. Hemos decidido seguirlos todo el tiempo —dijo Liu Xingye con una franca carcajada.

Los demás asintieron encantados. Por fin habían encontrado a Castañita; ¿cómo iban a querer separarse?

Yu Jinli también estaba contento, porque al principio los tres equipos habían decidido actuar juntos, pero se separaron al momento del lanzamiento. Ahora que por fin se habían reunido, desde luego no volverían a separarse.

—Me pregunto cómo estará el equipo de Yang Feiyu —dijo Liu Yuansu, algo preocupado.

—¿Qué hay que preocuparse? Con esas dos brujas, Feiyu y Meilin, seguro que están bien. Los desafortunados serán los que se crucen con ellas —He Linsheng no estaba nada inquieto.

Yang Feiyu y Jiang Meilin eran las más talentosas de la clase, aparte de Yu Jinli: una en superplantas y la otra en superbestias. Por separado quizá su poder de combate bajaba un poco, pero juntas su fuerza se multiplicaba, y no convenía subestimarlas.
Cualquiera que las despreciara por ser chicas pagaría un precio alto.

—¿Y si tuvieron tan mala suerte como nosotros y se toparon con una alianza de varios equipos? Me temo que… —alcanzó a decir Yang Zhehao, antes de recibir un coscorrón en la frente.

—¿No puedes decir algo positivo? Si llegas a acertar, le diré a Yang Feiyu y a Jiang Meilin que las gafaste —lo fulminó Gao Ziqi, amenazante.

Yang Zhehao, con gesto dolido, se fue a un lado a “curarse”.
Solo hablaba por hablar. Con Castañita aquí, la mala suerte no existía. Gao Ziqi seguro estaba aprovechando para vengarse.
“¡Hmph, apestoso!”, pensó. “La última vez solo le quité un trocito de carne. ¿Era para tanto rencor?”

De todos modos, mientras no se cruzarán con el equipo de Yang Feiyu, seguirían un poco intranquilos. Al fin y al cabo, era el único equipo de los tres que tenía chicas. Como hombres, no permitirían que las acosaran, pasara lo que pasara.

—Pensarlo no sirve de nada. Sigamos adelante. Mientras Castañita esté con nosotros, creo que pronto nos toparemos con ellas —dijo Du Jingxuan con una sonrisa.

Los miembros del equipo de Liu Yuansu se habían quedado sin poder mutante y sin fuerza interior, pero tras descansar un rato se recuperaron un poco. Mientras no volvieran a gastarla, era suficiente para seguir el camino.

—A todo esto, ¿cuántas tareas han completado? —preguntó Liu Xingye a Gao Ziqi, caminando atrás.

—Jajaja, ya llevamos seis. ¿Y sabes qué? Antes de irnos del lago, ya… —Gao Ziqi contó alegremente cómo habían completado esas misiones, sobre todo cómo habían conseguido cuatro objetos antes de dejar el lago donde habían aterrizado. Lo narró con tanto detalle que los demás no pudieron evitar envidiarlos.

—Hmph, pura suerte por Castañita. Sin él, no creo que hubieran completado ni una —bufó Liu Xingye.

—Sí, sí, pura suerte por Castañita… pero él es nuestro capitán. ¿Te da envidia? —Gao Ziqi le sacó la lengua con gesto burlón. Aquella pose de “miren qué bien me va” irritó a varios del equipo de Liu Yuansu.

Se miraron, no dijeron nada… y al unísono se abalanzaron sobre Gao Ziqi para “comunicarse” con él a la manera tradicional.
Por más que Gao Ziqi pidiera auxilio a sus compañeros, todos lo ignoraron e incluso arrastraron a Castañita a correr un poco más adelante, para que “forjara lazos” con el segundo equipo. ¡Vaya amistad de plástico!

Liu Xingye y los suyos, después de soltar tensión a costa de Gao Ziqi, se sintieron renovados.

—La verdad, verte enojado me quita el enojo a mí —dijo uno, satisfecho.

—Jaja, sienta bien moverse un poco. ¿Y si lo hacemos todos los días? —rió Liu Xingye, ganándose otra mirada envenenada de Gao Ziqi.

¡Sinvergüenzas! ¿No estaban agotados hace nada? ¡Qué energía tan selectiva para darme palos!
Sus propios compañeros eran puro plástico y jamás acudían a rescatarlo, mientras el otro equipo tenía a muchos para darle su “calentadita”. No había forma de ganar; tocaba aguantar o volverían a darle.

A tal grado lo tundieron que Gao Ziqi empezó a dudar si de verdad era de la Clase F. ¿Quién le pega así a un compañero? Casi lo trataban como enemigo.
Fuera cual fuera el drama en su mente y por muy triste que se sintiera, no dijo nada, y nadie le sacó el tema: lo dejaron con su autocompasión.

Ahora el grupo era más grande. Tres equipos, treinta personas en total; por donde pasaban armaban ruido.

Liu Xingye estaba contento por haber encontrado al equipo de Yu Jinli (y por haber desfogado con Gao Ziqi), y aún no había preguntado por el equipo de Shen Liyang.

Así que jaló a Han Yinze a un lado para preguntar, y se quedó sin palabras al enterarse de lo ocurrido entre ellos y el equipo de Shen Liyang.

—Como lo veo, aunque los lleven como prisioneros, en todo sentido son ellos quienes salen ganando. No vale la pena —comentó Liu Xingye.

Ahora ya se habían juntado dos equipos. Cuando encontraran a Yang Feiyu serían tres, y no serían pocos, con un poder de combate considerable. Además, eran compañeros de clase y trabajaban bien juntos. La unión de los tres superaría con creces la suma simple de fuerzas. No había necesidad de un cuarto equipo.

—Tienes razón, pero no pasa nada. Los dejaremos ir después de ayudarles a completar unas cuantas tareas —dijo Han Yinze.

Bajo cualquier criterio, los beneficiados eran los de Shen Liyang: no habían sido eliminados, habían comido bien con ellos todos esos días y, además, completaron varias tareas gracias a su ayuda. Con eso bastaba para saldar cuentas.

En realidad, al principio decidieron llevar al equipo de Shen Liyang por miedo a toparse con otra alianza; así no quedarían en inferioridad numérica.
Nadie en el equipo de Yu Jinli pensaba seguir cargando con ellos hasta el final del entrenamiento. Al fin y al cabo, solo eran aliados temporales. Frente a un equipo desconocido, por supuesto que un equipo de compañeros era mejor aliado.

—Bien, de lo contrario, con gente de fuera nos sentimos incómodos para muchas cosas —Liu Xingye por fin soltó un suspiro de alivio.

Había muchos temas que no querían tratar delante de extraños. Con el equipo de Shen Liyang presente, no se sentían libres para hablar. Mejor ayudarlos a completar unas tareas y que se marcharan.

En ese momento, Shen Liyang y sus compañeros aún no sabían que estaban a punto de ser “despedidos” y creían que podrían seguir al equipo de Yu Jinli todo el tiempo.

—Los de la Clase F están locos. Todos son forjadores de cartas y, a la vez, buenos combatientes. Antes de que empezara el entrenamiento, muchos decían que los tres equipos de la Clase F serían eliminados el primer día, y otros deseaban cruzárselos para ganar fácil. Ahora creo que, si de verdad se los encuentran, está por verse quién ganaría —dijo Zhao Andong, regodeándose.

—Exacto. En la Clase F todos son unos bichos raros. Me gustaría saber cómo entrenan. ¿Cómo pueden ser tan buenos peleando mientras mejoran su habilidad para forjar cartas? Me pregunto si los forjadores de otras clases son igual de fuertes.

—No. Al menos, mis compañeros no lo son —dijo el forjador de cartas del equipo de Shen Liyang.

La Clase F era una existencia excéntrica, única en toda la Escuela de Forjadores de Cartas.

—Cierto. Si todos los forjadores fueran tan fuertes, ¿para qué existiríamos nosotros? Ellos solos podrían protegerse.

—Capitán, debemos aferrarnos a Yu Jinli. Seguirlo nos garantiza un futuro brillante. Solo con su habilidad de comunicarse con los animales podemos completar las misiones rápido. No podemos soltarlo.

—Pero el equipo de Yu Jinli está por encima del nuestro. ¿Cómo van a ayudarnos en todo?

—Fueron ellos quienes nos pidieron que los siguiéramos; por supuesto deben hacerse cargo. También hemos peleado por ellos. Además, nos prometieron ayudarnos. No pueden desecharnos después de usarnos, ¿o sí? Y hablar con animales para sacar información le resulta fácil a Yu Jinli; no le cuesta gran cosa —dijo, muy campante, un miembro del equipo de Shen Liyang, dándolo por sentado.

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