La Esposa del Joven General es el Señor Suertudo - Capítulo 23
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- Capítulo 23 - Sal del bloque negro
—Me gusta ese chico. Con él aquí, todo se siente más animado —dijo Jiang Zhentao con una sonrisa.
—Estoy de acuerdo. Además, creo que a Ah Sheng también le cae bien. Cuando Li-er lo toca, no lo rechaza ni intenta apartarlo. Tal vez pronto tengamos un nieto —dijo Qiao Mulan, y sus ojos comenzaron a humedecerse mientras hablaba.
Era una fortuna tener a Yu Jinli con ellos; sin embargo, al recordar el motivo por el que el chico estaba allí y el deterioro de la salud de su hijo, una tristeza profunda la invadió.
Ver a su esposa así le partía el corazón a Jiang Zhentao. La abrazó y trató de consolarla.
Últimamente, la persona que más sufría era ella. Primero había sido él, y después su hijo. De pronto, los dos pilares de la familia habían caído. ¿Cómo no iba a estar triste?
Aunque casi siempre mostraba una sonrisa, él sabía que lo hacía solo para ocultar su pena y evitar preocupar a los demás.
—Lan-er, todo saldrá bien —la consoló.
—Sí… todo saldrá bien —respondió ella, limpiándose las lágrimas.
La familia Jiang no se derrumbaría, ni permitiría que la pisotearan. Tarde o temprano, se levantaría y contraatacaría.
Mientras tanto, en la cocina, Yu Jinli sonreía de oreja a oreja mirando los distintos ingredientes que había comprado ese día. Al observarlos, se le ocurrían múltiples formas de cocinarlos. De hecho, quería probar todas, pero dado que todavía tenía pocos condimentos, no podía hacer mucho. Aun así, lo que tenía bastaba para satisfacer sus ansias de comer algo sabroso.
Primero, tomó uno de los bloques negros. Tras sopesarlo, decidió que con uno bastaría para la cena. Mañana transformaría el resto en sal.
Pidió una olla grande. Por suerte, en este mundo, donde todo se hervía, ollas no faltaban.
Echó el bloque negro dentro, lo llenó con agua hasta la mitad y comenzó a hervirlo.
Ahora que Yu Jinli iba a cocinar, todos los cocineros de la familia permanecieron en la cocina, esperando instrucciones.
Como Qiao Mulan también cocinaba de vez en cuando, el personal estaba acostumbrado a ese tipo de situaciones y se quedó para ayudar.
Sin embargo…
—Joven señorito, ¿qué es lo que está hirviendo? —preguntó con curiosidad Zheng Peiqi, uno de los cocineros de la familia Jiang, pues entre todos los ingredientes que había manipulado, nunca había visto algo así.
—No sé cómo se llama, pero lo uso para extraer sal —respondió Yu Jinli, sin dejar de trabajar.
Sabía cómo obtener sal gracias a su amor por la comida y a sus investigaciones cuando aún estaba en la Tierra.
En aquel entonces, acababa de aprender a usar Internet, y dedicaba casi todo su tiempo a estudiar gastronomía. Si hubiera puesto ese mismo empeño en su cultivo, probablemente habría alcanzado grandes logros… y quizá no habría terminado transmigrando a este mundo.
—¿Qué es la sal? ¿Se puede comer? —preguntó otro cocinero.
En ese momento, todos los cocineros se habían convertido en alumnos curiosos, sin vergüenza de hacer preguntas y aprender de él.
A Yu Jinli le encantaba hablar de comida, así que respondió cada una de sus dudas con paciencia.
Como aún no tenía suficientes condimentos, decidió preparar algunos platos sencillos y caseros para la cena.