La Esposa del Joven General es el Señor Suertudo - Capítulo 182

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  4. Capítulo 182 - Va a Ser Padre
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Shen Qian llegó a toda prisa en cuanto recibió la llamada. En ese momento, Qiao Mulan, pálida, yacía en la cama, y Jiang Zhentao estaba sentado a su lado con el rostro lleno de preocupación y pesar. Jiang Mosheng y Yu Jinli también se encontraban a un lado.

—¿Qué le pasó a la tía Qiao? —preguntó Shen Qian con ansiedad.

—Lan-er ha estado vomitando. Hoy devolvió dos veces: una al comer pastel de osmanto y otra al probar pescado —respondió Jiang Zhentao apresurado.

Shen Qian asintió y comenzó a revisarla. Por suerte, debido a las identidades de Jiang Zhentao y Jiang Mosheng, la familia Jiang contaba con equipos médicos suficientes.

Pronto hubo resultados. Shen Qian los miró; sus ojos se abrieron de par en par al instante, y volvió a mirar, incrédulo.

—¿Qué pasa? ¿Qué tiene Lan-er? —la reacción de Shen Qian puso aún más nervioso a Jiang Zhentao.

En los últimos meses, Qiao Mulan primero había cuidado de su hijo y luego de él. ¿Estaría agotada y por eso enferma?

Jiang Zhentao casi sospechó que la familia Jiang había ofendido al cielo, y por eso la desgracia había caído primero sobre su hijo, luego sobre él y ahora sobre su esposa amada. Preferiría sufrir él mismo antes que verla a ella con dolor.

Al fin, Shen Qian encontró las palabras; su expresión se veía un poco rara por el giro tan brusco de la situación, pero sus ojos estaban llenos de alegría:

—La tía Qiao no está enferma. Felicidades, tío Jiang: va a ser padre otra vez.

Jiang Zhentao se había preparado para escuchar malas noticias e incluso había considerado que, si a su esposa le pasaba algo, estaría con ella en todo momento. Pero… ¿qué acababa de oír?

—Ah Qian, tú… vuelve a decirlo —dudó de sus propios oídos, aturdidos por la preocupación.

—Tío Jiang, va a ser padre —repitió Shen Qian, ya repuesto, y lo felicitó con una sonrisa.

—¿Voy a ser padre? —murmuró Jiang Zhentao, y en cuanto comprendió lo que significaba, la alegría se le subió al rostro y hasta la voz se le elevó—: ¡Voy a ser padre! ¡Lan-er, voy a ser padre otra vez!

Aunque no era la primera vez, Jiang Zhentao estaba igualmente emocionado. Quería abrazar fuerte a su esposa para compartir con ella su dicha, pero recordó que estaba embarazada y no debía ser impetuoso; sus brazos quedaron suspendidos en el aire, sin atreverse a posarlos en ningún sitio.

Qiao Mulan también estaba claramente sorprendida. Nunca imaginó que, tantos años después, ella y Jiang Zhentao volverían a recibir a un segundo hijo. Era… inesperado.

Castañita era, de verdad, el dios de la suerte de la familia. Debían de ser los ancestros, al ver tantas pruebas y tribulaciones en esta casa, quienes se lo habían enviado.

Primero, su hijo salió del peligro; luego su marido se desintoxicó y empezó a recuperarse; y ahora, un nuevo bebé venía en camino. Todo le parecía un sueño.

Sin embargo, al ver la cautela de Jiang Zhentao, sin saber dónde apoyar las manos, Qiao Mulan sintió que todo era real y estaba sucediendo ahora.

—Aún es muy pequeñito. No soy de cristal —dijo con ternura creciente. Estiró la mano, tomó las de Jiang Zhentao y las colocó sobre ella, y lo abrazó.

—Ah Sheng, ¿vas a tener un hermanito? —Yu Jinli, por fin entendiendo lo que quería decir Shen Qian, le preguntó feliz a Jiang Mosheng.

El hermanito de Ah Sheng. Debía de ser un niño muy, muy tierno.

En la Tierra, Yu Jinli había visto a menudo a la gente jugar con sus hermanitos, comprarles comida y ropa y cuidarlos. Niños pequeñitos, con caritas suaves y adorables que daban ganas de pellizcar.

En su casa, él solo tenía a su shifu y a su shixiong, y él mismo era el menor. También había soñado con tener un hermanito pequeño como un bollito.

Lástima que sus padres se habían ido y ya no podían darle un hermano.

Pero le sorprendía que su deseo se hiciera realidad en otro mundo. El hermano de Ah Sheng también sería su hermano.

—Nuestro hermanito seguro será muy lindo. Lo llevaré a pasear, le haré comida rica, le compraré juguetes bonitos y… —Yu Jinli empezó a fantasear con cómo se llevaría con el pequeño bollito, sin darse cuenta de que, cuanto más hablaba, más se ensombrecía el rostro de Jiang Mosheng.

Él también esperaba un poco tener un hermano y se imaginaba que el hijo de él y Yu Jinli sería tan lindo como el supuesto hermanito. Pero al oír todo lo que decía Yu Jinli, sus bellas fantasías sobre el hermanito se hicieron añicos. Incluso planeó en secreto que, cuando naciera, se llevaría a Castañita a vivir fuera por un tiempo y volverían menos a casa.

En cuanto a su propio hijo con Castañita, no había prisa. Castañita aún era joven; eso podría considerarse dentro de unos años.

Pobre hermanito: su “demoníaco” hermano mayor ya lo estaba calculando antes de nacer.

Por supuesto, nada de esto afectó a la pareja que seguía extasiada.

Shen Qian, Jiang Mosheng y Yu Jinli salieron del cuarto en silencio, dejando el espacio a los futuros padres.

—Ah Sheng, el tío Jiang… —Shen Qian vaciló.

Cuando llegó, estaba demasiado preocupado por la palidez de la tía Qiao como para pensar en otra cosa. Ya cuando confirmó que todo había sido una falsa alarma —y encima una grata sorpresa—, por fin se tranquilizó.

Entonces cayó en cuenta: hacía un momento, el tío Jiang estaba junto a la tía Qiao en muy buen estado, nada que ver con esos rumores de que estaba al borde de la muerte.

De algún modo, aquello le sonó familiar, como si ya hubiera visto algo similar antes.

—Mi padre se ha recuperado, pero todavía no puede aparecer en público —dijo Jiang Mosheng con sencillez, sin intención de explicar los detalles.

Shen Qian, viejo amigo suyo durante muchos años, lo entendió y no preguntó más. Al fin y al cabo, ¿no habían ocurrido ya varios “milagros” en esta familia? Ver uno más no era nada raro.

Después, cambió de tema. Al ver los platos casi intactos sobre la mesa, tragó saliva:

—Vine con tanta prisa que no cené.

Yu Jinli no dudó ni un segundo y lo invitó con calidez:

—Nosotros tampoco hemos comido. Comamos juntos.

—Perfecto —esto era justo lo que Shen Qian esperaba, y aceptó encantado.

Qiao Mulan y Jiang Zhentao probablemente estaban demasiado emocionados para cenar, así que Jiang Mosheng había apartado sus porciones para que comieran cuando les diera hambre. El resto de la comida quedó para los tres jóvenes.

Una vez más, Shen Qian comió hasta dejar la barriga redonda; luego se recostó medio tumbado en el sofá, recordando satisfecho la comida deliciosa.

—Los cocineros de tu casa están cada vez mejor. Así no voy a poder tragar lo que hacen los míos. ¿Qué tal si me llevo a uno de tus chefs? —dijo Shen Qian, medio avergonzado.

La mirada de Jiang Mosheng fue la respuesta. Shen Qian encogió el cuello, hizo pucheros y, por dentro, lo llamó tacaño.

Si no podía llevarse a un chef, ¿no podría mandar a sus cocineros a aprender aquí? Si sus cocineros lo aprendían todo, ¿no podría comer platos ricos cuando quisiera?

Cuanto más lo pensaba, mejor le parecía la idea. Enseguida le preguntó a Jiang Mosheng:

—Ah Sheng, ¿qué te parece si envío a mis cocineros para que aprendan del viejo Zheng?

—Como quieras —respondió fríamente Jiang Mosheng.

Objetivo cumplido. A Shen Qian no le importó su tono. Mientras pudiera comer rico en el futuro, todo bien.

¡Mañana mismo enviaría a sus cocineros!

Originalmente, Jiang Mosheng y Yu Jinli pensaban regresar a la escuela esa noche, pero, debido al embarazo de Qiao Mulan, decidieron volver después de que Yu Jinli terminara la competencia del día siguiente.

Dado el buen desempeño de Yu Jinli en la escuela, conseguir un permiso era fácil.

Las porciones apartadas por Jiang Mosheng fueron comidas luego por Jiang Zhentao y Qiao Mulan. Además, para la cena, Yu Jinli le preparó a Qiao Mulan una sopa buena para mujeres embarazadas.

Considerando que una mujer encinta suele tener mejor apetito —porque come por ella y por el bebé—, Yu Jinli dejó lista comida adicional por si a Qiao Mulan le daba hambre por la noche, aunque apenas estuviera en las primeras semanas.

La consideración de Yu Jinli hizo que Qiao Mulan se sintiera cálidamente cuidada y aún más feliz.

La competencia empezaba de nuevo a las ocho de la mañana, y Jiang Mosheng y Yu Jinli entraron juntos al mundo virtual.

Esta vez, la Clase F no apareció porque tenía clases. Solo podrían venir después.

Antes, no les importaba si había clases y faltaban cuando les daba la gana. Pero ahora, se esforzaban por asistir a todas y por mejorar.

Las dos primeras rondas, que exigían fabricar cartas de plantas y bestias superiores de nivel F, habían eliminado a cuatro quintas partes de los competidores; ahora solo quedaban veinte.

La tarea de hoy era hacer cartas de energía de nivel D, todavía más difícil.

Aun así, los competidores restantes eran forjadores sobresalientes con certificado de nivel D, por lo que no habría quien tuviera que rendirse antes de empezar.

No obstante, Yu Jinli era, sin duda, quien había ascendido a forjador de nivel D en el menor tiempo.

Estaba, de hecho, bastante nervioso con esta ronda e incluso se preparó mentalmente para que su recorrido terminara aquí.

Al fin y al cabo, solo había fabricado unos pocos tipos de plantas superiores de nivel D. Si la suerte no lo acompañaba y los temas no eran de los que conocía, entonces… podría no ser capaz de completar la tarea.

Con todo, su objetivo al participar ya estaba cumplido. Las dos rondas anteriores le habían ayudado a atraer muchos fans y a reunir mucha fuerza de fe. Con eso le bastaba. En cuanto a ganar un premio o el primer lugar, no era tan importante.

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