¡¿Incluso después de transmigrar tengo que seguir haciendo negocios?! - Capítulo 99
Eddie, que había estado haciendo aquel gesto con ligereza, retiró la mano con cierta vergüenza.
Ketron dejó escapar el suspiro más profundo que Eddie le había visto dar en toda su vida.
Luego volvió a atraerlo hacia un abrazo fuerte.
Eddie mantuvo los brazos suspendidos con incomodidad durante un momento antes de rodear la cintura de Ketron.
Durante un rato, los latidos de ambos resonaron con fuerza.
—Eddie, quiero abrazarte.
—…
Teniendo en cuenta lo que se frotaba contra él más abajo, no era difícil deducirlo.
Pero escucharlo expresado con tanta claridad y susurrado directamente junto a su oído era diferente.
Eddie hizo una mueca de disgusto.
—Últimamente me hablas con demasiada confianza.
Literalmente, Ketron había empezado a hablarle de manera informal de vez en cuando.
Y únicamente cuando estaban a punto de besarse, cuando Eddie intentaba escapar o cuando perdía la razón.
—¿No te gusta?
La desvergonzada expresión con la que hizo aquella pregunta llevó a Eddie a preguntarse si de verdad seguía siendo el joven despistado de veinte años que había conocido al principio.
Ahora que lo pensaba, pronto llegaría el Año Nuevo.
Aunque quizá en aquel mundo la edad se contaba de otra manera…
En cualquier caso, cuando comenzara el nuevo año ya no sería un jovencito de veinte años.
Mientras pensaba en eso, Ketron apretó todavía más su cuerpo contra el suyo.
Sus labios tocaron el cuello de Eddie antes de apartarse con un suave chasquido.
—Eddie, ¿de verdad no te gusta?
—…Estás coqueteando conmigo.
—Solo soy así contigo.
Otro chasquido resonó sobre su cuello.
Ah.
Eso definitivamente dejaría una marca.
Ketron, que lo sabía perfectamente y aun así no se detenía, y Eddie, que tampoco intentaba detenerlo, eran tal para cual.
—Nunca había hecho algo así antes. Y en el futuro tú también serás el único.
Incluso en medio de todo aquello, las palabras que sonaban como confesiones…
No, que eran confesiones, seguían derramándose junto a su oído.
Eran tan dulces que Eddie se preguntó si estaba bien que alguien pudiera ser tan dulce.
—Así que, sin importar cuáles sean tus inseguridades, apóyate en mí. Estaré a tu lado siempre.
—…
Eddie no respondió enseguida.
Se quedó inmóvil durante un instante.
Pero su vacilación duró poco.
—Ya veo.
Eddie se apartó suavemente de los brazos de Ketron.
Miró desde arriba el rostro que lo observaba con desconcierto y que, aun así, no conseguía ocultar la excitación.
Una tenue sonrisa apareció en sus labios.
—Lo haré con la mano.
Después de decir aquello, Eddie introdujo la mano sin miedo dentro de los pantalones de Ketron.
Al ver cómo su rostro se teñía rápidamente de excitación, Eddie volvió a ser quien inició un beso profundo.
Parecía que la noche sería larga.
A la mañana siguiente, Eddie se aseó apenas abrió los ojos y se quedó observándose fijamente en el espejo.
Aunque el Emperador había aparecido de manera tan repentina y había causado semejante conmoción, el Eddie reflejado seguía siendo exactamente el mismo.
Por supuesto, habría sido extraño que algo cambiara de pronto.
Pero Eddie había imaginado que, al abrir los ojos, tal vez se convertiría repentinamente en Lee Jeong-hoon.
Naturalmente, eso no ocurrió.
En el espejo seguía apareciendo un hombre de cabello plateado, ojos violetas y una apariencia excesivamente llamativa.
Aunque se revolvió deliberadamente el cabello, que caía con suavidad, aquel rostro apuesto no se desfiguró con tanta facilidad.
A diferencia de lo habitual, Eddie contempló durante mucho tiempo aquel rostro antes de llamar a Gerold y Ebon a su habitación.
Gerold era una cosa, pero Ebon, que había mantenido cierta distancia desde su llegada a la posada, acudió corriendo en cuanto Eddie por fin lo llamó.
—Eddie, ¿qué ocurre? ¿Qué pasa? ¿Hay algo que quieras que haga?
En el rostro radiante de Ebon, emocionado porque Eddie lo había mandado llamar, solo se veía una lealtad tan intensa que cualquiera habría podido reconocerla.
—Quédate quieto, Ebon.
Gerold intentó calmarlo.
Aunque no resultaba tan evidente debido a su personalidad taciturna, él también sentía una profunda lealtad hacia Eddie.
Eddie observó atentamente a las dos personas sentadas frente a él.
Al verlas una junto a la otra, comprendió que, aunque él no había decidido los rasgos más detallados, sus características básicas eran las mismas que había imaginado para aquellos personajes en el pasado.
¿Qué había pensado en aquel entonces?
Recordaba haber establecido ciertas condiciones físicas por motivos muy simples.
Para empezar, ¡tenían que verse fuertes!
…Ambos medían más de un metro ochenta y tenían cuerpos robustos.
¡Si era posible, debían ser apuestos!
…Eran apuestos.
¡El cabello negro era bonito!
…Los dos tenían el cabello completamente negro.
Por supuesto, no podía estar seguro de que fueran sus personajes basándose únicamente en eso.
Pero los rasgos de personalidad tan particulares que percibía en ambos y las sutiles características visibles incluso en aquellos dibujos torpes de su infancia se habían materializado por completo.
Una vez que supo que eran aquellos personajes, todas esas características saltaron a la vista.
Ya sabía que habían sido creados por él.
También lo había sospechado en cierta medida después de ver al Emperador con la apariencia de Lee Jeong-han.
Ese mundo no estaba desvinculado de Eddie.
Siempre se había sentido culpable por haber ocupado el cuerpo del Eddie original.
También había vivido con la ansiedad de que alguien descubriera que no era el verdadero Eddie y se había preguntado por qué quienes habían conocido al Eddie del pasado no cuestionaban el hecho de que hubiera cambiado.
Ahora creía conocer la respuesta.
El Eddie original era él.
Del mismo modo que seres que no existían en aquel mundo habían sido creados cuando él llegó, Lee Jeong-hoon se había convertido en Eddie, una existencia completa dentro de aquella historia, al poseer ese mundo.
No había tomado posesión de un Eddie original.
Su propia existencia se había transformado en el ser completo llamado Eddie dentro de aquel relato.
Por eso no tenía nada de extraño que el Eddie de los recuerdos de aquellas personas no fuera alguien distinto.
La muerte y la transmigración de Lee Jeong-hoon.
No sabía exactamente qué había ocurrido durante ese proceso para que sucediera algo tan mágico.
Pero algo era seguro.
Aquel era el mundo de 〈El Héroe no oculta demasiado su poder〉, pero no era exactamente el original de la novela que él había leído.
Muchas cosas habían cambiado cuando llegó allí.
Todavía no sabía cómo era posible, pero los recuerdos compartidos con Lee Jeong-han y la caja de música que contenía recuerdos de su vida pasada —algo que no podía haber existido en la infancia de Eddie— le habían permitido comprender que la existencia de Eddie había sido creada a partir de Lee Jeong-hoon.
Y lo mismo ocurría con las personas que rodeaban a Eddie.
Era un intruso y, al mismo tiempo, alguien perteneciente a la historia.
Una existencia extraña que no era completamente ninguna de las dos cosas y que podía ser ambas al mismo tiempo.
El ayudante de Ketron.
¿Hasta qué punto aquella «historia» daba por sentado que ese era el papel de Eddie?
¿Existía un lugar para él al final de la historia?
Aquella ansiedad devoraba a Eddie día tras día.
Sin embargo, preocuparse no le otorgaría la fuerza necesaria para resistir el poder de la historia.
Así que solo podía esperar que aquella historia no rechazara su existencia y que, cuando llegara el final, pudiera permanecer junto a Ketron y las personas que lo rodeaban.
—¿Cuándo dije que quería venir aquí?
Cuando Eddie, que llevaba un rato en silencio, hizo la pregunta, ambos intercambiaron una mirada y respondieron brevemente.
—Dijiste que querías ser de ayuda para Su Majestad.
—De repente dijiste que tenías que cumplir con tu deber y que no querías hacerlo desde las sombras, así que nos pediste que eligiéramos una ocupación con la que pudieras convertirte en una figura pública, ¿verdad? Una de las opciones fue una posada.
Esa era la historia detrás del nacimiento de la «Posada de Eddie».
Para ser exactos, era un trasfondo añadido a un lugar que había aparecido una sola vez en la obra original.
Gerold suspiró.
—Normalmente eres demasiado blando, pero cuando se trata de esas cosas te vuelves firme y obstinado.
—¿Yo era así…?
—Lo eras.
Ambos respondieron con una firmeza innecesaria.
Eddie quiso protestar ante la afirmación de que normalmente era demasiado blando, pero no pudo hacerlo.
En ese mismo momento, un recuerdo apareció de pronto en su mente.
«Hyung, si algún día voy a un mundo de fantasía, quiero ser una persona muy importante, pero que haya crecido en los callejones y que solo un número muy reducido de personas sepa que en realidad soy alguien importante. Quizá un comerciante de información del bajo mundo, pero que resulte ser medio dragón, con la mitad de sangre de dragón… ¿O eso sería un cuarto de dragón? O tal vez un noble oculto, un miembro de la realeza o algo así. Pero por fuera administraría una joyería o un bar.»
Cuando creaba personajes a su gusto, los dibujaba y jugaba con ellos, y estaba completamente inmerso en fantasías, imaginaba a aquellos personajes que consideraba «geniales» y deseaba convertirse en alguien así.
«Aunque una posada también estaría bien.»
Eddie dejó escapar un breve suspiro.
—Siento que solo los he hecho sufrir innecesariamente.
—No importa, porque lo que Eddie desea es también lo que nosotros deseamos.
—Convertirnos en las manos y los pies que actúan conforme a los deseos de Eddie-nim. Ese es nuestro papel, así que ni siquiera puede considerarse sufrimiento.
Ambos respondieron como si fuera lo más natural del mundo.
Para aquellas dos personas, nacidas de las manos de Eddie y convertidas en sus perfectas manos y pies dentro de aquel mundo, la voluntad de Eddie parecía ser absoluta.
Y no era únicamente porque estuvieran atados por su posición.
—Existimos para ti, así que puedes utilizarnos como quieras.
Precisamente por eso, aquellas palabras incomodaron a Eddie.
Como si no fueran más que herramientas.
Bueno, según el trasfondo, el hermano menor del Emperador había sido criado en secreto fuera del Palacio Imperial y ellos eran las personas dispuestas para servirlo, así que quizá era correcto decir que existían para Eddie.
Aun cuando acudía a recibir un masaje o se alojaba en un hotel de lujo, se sentía incómodo y no sabía qué hacer cuando alguien intentaba tratarlo con la máxima consideración.
¿No sería absurdo que, solo porque de repente había resultado ser hermano del Emperador, comenzara a comportarse con arrogancia?
Eddie no quería hacer eso.
Por naturaleza, no era una persona capaz de comportarse de esa manera.
Si el Eddie que existía en los recuerdos de ambos era la misma persona que él ahora, entonces no había ninguna razón para cambiar.
Seguiría viviendo como siempre.
Tal como era en ese momento.
Siempre y cuando pudiera seguir existiendo después del final.