¡¿Incluso después de transmigrar tengo que seguir haciendo negocios?! - Capítulo 67

  1. Home
  2. All novels
  3. ¡¿Incluso después de transmigrar tengo que seguir haciendo negocios?!
  4. Capítulo 67
Prev
Next
Novel Info

Al menos debería haberle dado leche de plátano antes de que se fuera.

A Eddie se le ocurrió aquello solo después de que Augustine abandonara la posada.

Sentía que su cerebro, que hasta entonces había permanecido congelado como una piedra, por fin comenzaba a funcionar correctamente.

—Haa…

Eddie soltó al fin el aire que había estado conteniendo.

Había sido un momento difícil.

Al principio se había puesto nervioso al pensar que aquel noble pudiera conocer al Eddie del pasado.

Por fortuna, era un completo desconocido.

Simplemente estaba coqueteando con él porque se parecía al amor no correspondido que había tenido tiempo atrás.

Incluso cuando todavía era Lee Jeong-hoon, Eddie recibía insinuaciones con bastante frecuencia.

Después de todo, objetivamente no era feo.

Quizá por eso, algunos hombres también habían intentado coquetear con él antes.

Pero Eddie siempre los rechazaba educadamente con una sonrisa y, por lo general, la otra persona retrocedía sin armar escándalo, así que no conservaba recuerdos especialmente desagradables al respecto.

Gracias a eso, era la primera vez que recibía insinuaciones y avances tan descarados, y más aún de un hombre al que acababa de conocer. Por eso había sido incapaz de controlar su expresión.

Había repetido mentalmente «es un noble» una y otra vez, como si intentara grabárselo en la cabeza, y solo después de morderse el labio hasta hacerlo sangrar había conseguido soportarlo.

Aun así, si Augustine no hubiera intervenido antes de que aquel contacto en su muñeca se volviera demasiado insistente, Eddie quizá habría provocado algún incidente.

—Eddie.

Eddie, que permanecía de pie y aturdido mientras la realidad caía sobre él con todo su peso, levantó bruscamente la cabeza al escuchar su nombre.

Ketron lo observaba fijamente.

Al darse cuenta con retraso de que la expresión y la actitud de Ketron habían sido extrañas desde hacía un momento, Eddie respondió apresuradamente:

—¿Sí?

—¿Te hizo algo?

—Ah.

«¿Te hizo algo?»

Cuando lo preguntaba de esa forma, resultaba difícil responder.

En realidad, tampoco había ocurrido nada tan grave.

Solo le había tocado la muñeca y la había acariciado un poco.

Eso era todo.

Claro que la sensación de aquella palma húmeda deslizándose por el dorso de su mano y acariciándole la muñeca seguía siendo desagradable con solo recordarla.

El recuerdo le erizó la piel, y Eddie hundió inconscientemente las uñas en la muñeca que aquel hombre había tocado.

Las marcas profundas aparecieron rápidamente sobre su piel.

Eddie dudó un momento, escogiendo con cuidado sus palabras, y luego fingió indiferencia.

Ya había terminado.

No era algo lo bastante grave como para contárselo a Ketron.

—No fue nada.

Sí.

No había sido nada.

Algo tan insignificante que ni siquiera podía afirmar que hubiera sufrido un daño.

¿Acaso había tocado alguna zona sensible o lo había manoseado?

Solo había resultado desagradable.

Por supuesto, ese era precisamente el mayor problema.

—Lo siento.

Mientras Eddie pensaba aquello e intentaba convencerse de que «no había sido nada», Ketron se disculpó de repente.

¿Por qué se disculpaba si no había hecho nada malo?

Eddie abrió mucho los ojos.

—¿Eh? ¿Por qué?

—Debería haber estado a tu lado.

Eddie tardó unos instantes en comprender por completo sus palabras.

Pero, a medida que captaba su significado, sus ojos comenzaron a brillar y su rostro se sonrojó.

En cuanto comprendió la sinceridad que encerraban, una emoción intensa se arremolinó en su interior.

Es tan adorable que podría morirme.

Eddie no pudo evitar levantar una mano.

La llevó hasta la mejilla limpia de Ketron, tomó aquella piel suave entre los dedos y tiró de ella juguetonamente, deformando un poco su hermoso rostro.

Aunque su cara atractiva estaba siendo arruinada y amasada como si fuera masa, Ketron permaneció inmóvil.

Parecía como si la mirada ominosa con la que se había acercado al escuchar que Eddie había sido acosado jamás hubiera existido.

Mantenía una expresión dócil, dejando que Eddie hiciera cuanto quisiera, y aquello le oprimió el corazón.

Al principio había rechazado el contacto y se mostraba arisco como un gato callejero desconfiado.

Pero ahora se había vuelto manso, como si ya estuviera acostumbrado, y se preocupaba tanto por Eddie que incluso se culpaba por no haber estado a su lado cuando alguien lo había hecho sentir incómodo.

¿Cómo no iba a sentirse orgulloso?

—¿Por qué te disculpas? ¿Quién en este mundo se preocupa por mí tanto como tú?

Ah.

Gerold quizá se sentiría un poco herido si escuchara aquello.

Por fortuna, estaba ausente, así que no podría oírlo, y Eddie habló con mayor libertad.

—Ahora de verdad no sé cómo viviría sin ti.

Cuando Eddie encontró a Ketron por primera vez, le había tendido la mano movido por una vaga compasión hacia el protagonista olvidado.

Pero ahora le resultaba difícil imaginar una vida sin Ketron a su lado.

Bueno, claro.

Eddie también era uno de los personajes principales de la segunda parte de la historia, así que no existía la posibilidad de que se separaran.

Pero Eddie no lo sabía.

No sabía que Ketron, que hasta entonces había permitido con calma que le deformara el rostro como quisiera, se quedaría rígido como el hielo al escuchar esas palabras.

Poco después, tras tomar una respiración áspera, Ketron atrapó de pronto la mano con la que Eddie le sujetaba la mejilla.

Aquella misma mano que el noble había acosado.

Antes de que Eddie pudiera siquiera decir «¿Eh?», una voz siniestra brotó de los labios de Ketron.

—¿Has pensado en dejarme?

—¿Eh?

Eddie, incapaz de comprender lo que estaba ocurriendo, emitió un sonido aturdido y miró hacia arriba sin entender.

Ketron lo contemplaba desde lo alto.

Entonces acercó los labios a la muñeca que mantenía sujeta.

—…!

Eddie se estremeció sorprendido e intentó retirar el brazo, pero su muñeca no se movió.

Unos labios suaves y delicados se posaron sobre ella como una mariposa.

Sintió con demasiada claridad aquella humedad que revoloteaba y caía sobre el hueso prominente de su muñeca.

¿Eh?

¿Eh?

Su cerebro, incapaz de procesar la situación, no dejaba de cuestionarla.

Su cuerpo se quedó rígido, sin poder moverse.

Eddie, con la mandíbula tensa y sin conseguir pronunciar palabra, abrió la boca apresuradamente.

—¡Ket…! ¿Qué estás haciendo?

Eddie no sabía cómo reaccionar ante aquella extraña sensación que parecía pesarle en la parte baja del abdomen.

Entonces la voz lánguida de Ketron llegó hasta sus oídos.

Las palabras escaparon como un suspiro.

—Eddie.

—Suéltame…

—Si me abandonas, no sé qué podría hacer.

Así que quédate a mi lado.

Al mismo tiempo que aquellas palabras cargadas de un matiz siniestro, los ojos hundidos de Ketron se encontraron con los de Eddie.

Eddie ya estaba completamente perdido.

Cada vez que Ketron abría la boca, su aliento le hacía cosquillas en la muñeca, y cada palabra que salía de sus labios resultaba inquietante.

—¿De qué estás hablando?

—Exactamente de lo que dije.

—¿Fue aquí donde te tocó?

Ketron ni siquiera había visto al hombre tocar a Eddie, pero, de alguna manera, sabía que había sido en la muñeca.

Mientras hablaba, dejó que sus labios rozaran suavemente aquella zona.

—De todas formas, no voy a irme.

—…

—Eddie, no me abandones.

A primera vista, aquellas palabras sonaban como una súplica.

Pero no.

Aquello no era una petición en absoluto.

Sobresaltado, Eddie retiró la muñeca de un tirón.

Esta vez, Ketron no intentó retenerla.

Todo a su alrededor quedó en silencio, como si la suave brisa que había soplado un momento antes jamás hubiera existido.

El corazón de Eddie latía de manera incontrolable.

Este tipo… diciendo algo así como si fuera una amenaza…

Preocupado de que Ketron pudiera escuchar lo fuerte que golpeaba su corazón, Eddie abrió la boca sin pensarlo.

—¿Irme? ¿Qué…?

¿Cómo debía terminar una frase que había comenzado sin ningún orden?

Incapaz de controlar la boca, que se abría sin parar y hablaba con demasiada sinceridad, Eddie no tuvo más remedio que revelar lo que realmente sentía.

—¿Cómo podría abandonarte?

La pregunta de cómo podría vivir sin él había sido una exclamación.

En realidad, Eddie nunca había contemplado la posibilidad de apartarse del lado de Ketron.

Para empezar, tampoco sería capaz de hacerlo.

Si lo intentaba, aquella «historia» comenzaría a perseguirlo de inmediato con un aterrador crujido.

Pero, incluso antes de eso, Eddie no quería alejarse de Ketron.

…¿Por qué estoy poniendo excusas por esto?

Los ojos de Eddie se nublaron cuando la realidad volvió a caer sobre él.

Sin embargo, al oír sus palabras, la expresión severa de Ketron se suavizó ligeramente.

—Ya veo.

Su tono volvió a ser tan inexpresivo y difícil de interpretar como siempre, como si nunca hubiera mostrado aquella agresividad aterradora.

Además, lucía un rostro completamente indiferente, como si jamás hubiera presionado los labios contra la muñeca de otra persona.

Fue entonces cuando la confusión por las acciones de Ketron creció en la mente de Eddie.

Inconscientemente, se acarició la parte de la muñeca que Ketron había besado.

¿Qué significaba besar con tanta intensidad la zona que otra persona había tocado solo porque estaba enojado?

—…

Una posible respuesta brilló fugazmente en la mente de Eddie, pero se desvaneció de inmediato.

Imposible.

Aquello no podía ser como ese concepto de «desinfección~♡» que aparecía con frecuencia en historias románticas y obras de la subcultura.

Eddie levantó la mirada con retraso hacia el rostro de Ketron, tan severo como siempre, y descartó la teoría de la «desinfección~♡» que acababa de formular.

Sí.

Era imposible.

Ketron jamás haría algo así.

Su protagonista no era la clase de persona que hacía cosas tan cursis e infantiles.

Así había sido en la obra original, y Eddie solo había confirmado que Ketron era realmente ese tipo de personaje después de conocerlo directamente en este mundo.

Además, ¿por qué haría algo así con Eddie y no con la heroína?

…Entonces, ¿qué fue eso de hace un momento?

Eddie frunció el ceño al sentir que tanto la muñeca como la parte baja de su abdomen seguían hormigueando.

La zona donde aquellos labios lo habían tocado se sentía extrañamente caliente.

Las acciones de Ketron ya eran bastante desconcertantes, pero la reacción biológica que sentía en su propio cuerpo también resultaba extraña.

¿Por qué le hormigueaba la parte baja del abdomen?

¿No era una sensación que no debería estar experimentando en un momento como aquel?

Podía entender que sintiera cosquillas, pero esto estaba muy lejos de ser solo eso.

Si hubiera tardado un poco más en retirar la mano, quizá habría…

……

En ese instante, Eddie sintió que las luces de emergencia se encendían con un zumbido en algún rincón de su mente.

La luz roja comenzó a parpadear con una intensidad alarmante.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first