Hasta una ardilla solitaria tiene un hogar - Capítulo 116

  1. Home
  2. All novels
  3. Hasta una ardilla solitaria tiene un hogar
  4. Capítulo 116
Prev
Next
Novel Info

Toc, toc.

Acostado en su cama, Garam se sobresaltó al oír que llamaban a la puerta de su habitación y se incorporó apresuradamente hasta quedar medio sentado. Al parecer, sin darse cuenta, se había quedado dormido mientras daba vueltas en la cama, avergonzado por todo lo que había ocurrido.

Cuando volvió en sí, el exterior ya estaba oscuro. A esa hora, solo había una persona que llamaría a su puerta. Aunque lo sabía, no pudo evitar ponerse tenso. Aferrando una almohada con una mano, Garam observó nerviosamente la puerta cerrada.

Aunque no respondió, como si hubiera percibido su presencia, la persona del otro lado habló primero.

—¿Vienes a cenar?

—Yo… no tengo mucho apetito.

No era mentira. Quizá porque su cabeza seguía hecha un lío, no sentía hambre a pesar de que ya había pasado la hora de cenar. Por suerte, Sa Muheon no insistió más después de escuchar aquella excusa.

—¿Sí? Está bien.

Al ver que Sa Muheon aceptaba con facilidad y parecía alejarse, la preocupación se apoderó de Garam. Saltarse una comida no era gran cosa para alguien sano como él, pero Sa Muheon era un paciente que necesitaba reposo absoluto.

Además, ese día había ido a la revisión médica, así que seguramente ya sabía cuánto había mejorado su estado. Aunque recordar lo que había pasado antes de salir hacia el hospital hacía que el rostro de Garam volviera a arder de vergüenza, no podía simplemente ignorarlo. Independientemente de lo avergonzado que estuviera, le había prometido que cuidaría bien de la persona con la que vivía, y pensaba cumplir esa promesa.

Tras dudar unos instantes, Garam se levantó rápidamente. De pronto sintió una extraña urgencia, preocupado de que Sa Muheon se marchara creyendo que lo estaba evitando. Bajó apresuradamente de la cama, pero el pie se le enredó en la manta y estuvo a punto de tropezar. Aun así, consiguió recuperar el equilibrio y corrió hacia la puerta.

Justo cuando puso la mano sobre el picaporte, este giró desde el otro lado.

—¿Estás bien? Escuché un ruido…

Sa Muheon, que acababa de abrir la puerta, pareció sorprenderse un poco al encontrar a Garam justo enfrente. Sus ojos recorrieron rápidamente el cuerpo de Garam de arriba abajo, comprobando si se había lastimado. Cuando confirmó que estaba ileso, una leve expresión de alivio apareció en su rostro.

Al ver aquella expresión, el corazón de Garam se ablandó de inmediato. Hasta hacía unos instantes había estado dándole vueltas a cómo debía comportarse frente a Sa Muheon, pero ahora todo eso le parecía inútil.

—Estoy bien. Solo tenía un poco de prisa.

—¿Qué era tan urgente? Podías haberte tomado tu tiempo.

—Bueno…

No fue capaz de decir que había tenido miedo de que Sa Muheon se marchara. En lugar de eso, respondió con una sonrisa incómoda.

—¿No dijiste que no ibas a cenar?

—Ah, es cierto. No tengo mucho apetito… ¿Tú ya cenaste?

Como realmente no tenía hambre, Garam repitió su respuesta y luego preguntó por Sa Muheon. Este señaló la cocina con la barbilla y empezó a caminar. Garam lo siguió.

—Estaba a punto de comer. Compré algo de camino a casa.

—Ah, entonces… ¿debería comer yo también?

—No hace falta. Come cuando te dé hambre más tarde.

Si hubiera sabido que Sa Muheon ya había preparado la cena, se habría obligado a comer. Sintiendo un poco de arrepentimiento, lo comentó, pero Sa Muheon le aseguró con firmeza que no tenía por qué comer si no tenía hambre. Solo cuando Garam asintió obedientemente, una leve sonrisa apareció en los labios de Sa Muheon.

—¿Vas a quedarte ahí solo mirándome comer?

—Sería muy solitario que comieras tú solo…

—Está bien, entonces.

Sa Muheon no pareció especialmente conmovido por aquella explicación, pero tampoco rechazó su compañía. Sobre la mesa había comida suficiente para los dos. Cuando Garam se sentó, Sa Muheon ocupó el asiento de enfrente y empezó a comer. Mientras lo observaba en silencio, Garam hizo la pregunta que llevaba rato rondándole la cabeza.

—¿Cómo te fue hoy en el hospital?

—Todo salió bien. Cuando regresé estabas dormido, así que no quise despertarte. ¿Debería haberlo hecho?

Al escuchar eso, Garam negó ligeramente con la cabeza. Aunque Sa Muheon lo hubiera despertado, no habría sabido cómo enfrentarlo y probablemente habría terminado sin decir nada. Incluso ahora le costaba concentrarse en la conversación porque hacía todo lo posible por no mirar los labios de Sa Muheon.

—¿Qué te dijeron en el hospital?

—Mmm…

Después de tragar el bocado que tenía en la boca, Sa Muheon respondió lentamente.

—No mucho. Dijeron que me estoy recuperando bastante rápido, pero que aún debo tener cuidado. Está bien moverme un poco, siempre que no haga esfuerzos excesivos.

—Ya veo…

La respuesta de Garam llevaba un ligero matiz de decepción. Al notarlo, Sa Muheon lo observó unos instantes antes de añadir:

—Pero también dijeron que, dentro de aproximadamente un mes, ya debería estar casi completamente recuperado.

—¿De verdad?

—Sí. Acuérdate de eso.

La sonrisa radiante que acababa de aparecer en el rostro de Garam se transformó al instante en un intenso rubor al escuchar las palabras que siguieron.

—E-Eso…

—Solo lo digo.

Garam abrió y cerró la boca varias veces sin encontrar una respuesta adecuada, mientras Sa Muheon soltaba una risa baja y continuaba comiendo. Totalmente avergonzado, Garam comenzó a abanicar su rostro antes de levantarse de repente y entrar en la cocina para beber un vaso de agua fría de un solo trago.

—¿No dijiste que tu examen empezaba mañana?

—Sí. El del viernes es el último.

—Debe ser agradable que ya termine el semestre.

Al escuchar eso, Garam sonrió y asintió. Normalmente, durante las vacaciones estaría compaginando los estudios con la búsqueda de trabajo, pero gracias al apoyo de Sa Muheon podía pasar ese periodo sin ninguna preocupación.

—Mañana también voy a salir un rato.

—¿Adónde?

—Solo iré un momento a la oficina.

Al escuchar la palabra «oficina», los ojos de Garam se abrieron de par en par.

—¿Pero si todavía no te has recuperado por completo?

Ante esas palabras, Sa Muheon lo miró con expresión atónita, como si acabara de escuchar la mayor tontería del mundo. Luego soltó una carcajada.

—¿Crees que voy a terminar peleándome con alguien por ir al trabajo? Solo voy a revisar unos documentos.

—Pero normalmente el jefe Han trae esos documentos a la casa.

—No puedo quedarme alejado para siempre. Mientras tenga cuidado, moverme un poco y trabajar no será ningún problema. No te preocupes tanto.

A pesar de las palabras tranquilizadoras de Sa Muheon, Garam no consiguió borrar del todo la preocupación de su rostro. Pero tampoco podía seguir diciéndole indefinidamente que se quedara en casa. Al final, solo asintió con un ligero gesto de resignación, y Sa Muheon sonrió mientras estiraba la mano para revolverle el cabello.

—¿De verdad te preocupas tanto por mí?

—…Sí.

—Escuchar a mi pequeño preocuparse tanto hace que quiera tener todavía más cuidado.

Curiosamente, esas palabras aliviaron un poco el ánimo de Garam. Asintió de nuevo, esta vez con una expresión mucho más relajada.

—Me voy.

—Mmm. Cuídate.

—Tú también ten cuidado hoy.

—Sí.

Sa Muheon le respondió con una sonrisa mientras le hacía un gesto con la mano. Incluso cuando Garam ya se había subido al auto del lado del copiloto, seguía despidiéndose con la mano. Sa Muheon no bajó la suya hasta que el vehículo desapareció por completo de su vista. Durante un instante se preguntó si aquella actitud no sería demasiado infantil, pero en cuanto recordó la sonrisa de Garam, decidió que no le importaba. Si Garam estaba tan feliz, ¿qué importaba lo que pensaran los demás?

Apenas volvió a entrar en la casa, sonó su teléfono. Era el jefe Han, como si hubiera estado esperando ese momento para llamarlo.

—Lo llamo para avisarle que ya casi llego.

—De acuerdo. Salgo enseguida.

Sa Muheon colgó la llamada, tomó su chaqueta y salió de la casa. El automóvil del jefe Han ya estaba esperándolo, y este abrió de inmediato la puerta trasera para que subiera. Cuando Sa Muheon tomó asiento, el jefe Han regresó al volante y puso el auto en marcha. Mientras avanzaban, Sa Muheon habló en voz baja.

—¿Hay alguna novedad?

—Gracias a que el presidente movió sus contactos por todas partes, hemos recibido una gran cantidad de información. Ahora mismo estamos clasificando la que realmente sirve, así que localizar su escondite exacto es solo cuestión de tiempo.

—Me alegra escucharlo.

Era una respuesta satisfactoria. Una lenta sonrisa apareció en los labios de Sa Muheon mientras observaba el paisaje por la ventanilla y murmuraba para sí mismo:

—Esta vez tenemos que atraparlo de una vez por todas…

—Lo que ocurrió la última vez fue porque el presidente Yoo subestimó al objetivo. Esta vez no fallaremos, así que no tiene por qué preocuparse.

La expresión del jefe Han permanecía fría e impasible mientras hablaba. Conociendo su carácter perfeccionista, el fracaso anterior debió de haber supuesto un duro golpe para él. Además, por culpa de aquel error, Sa Muheon había estado a punto de perder la vida. Era evidente que esta vez prepararían todo a la perfección para acabar con Ryu Beomju.

—Cuento contigo, jefe Han.

—Sí, señor.

Desde el principio, Yoo Taewoo había sido un hombre poco fiable. Haberle confiado aquel asunto había sido un error. Sa Muheon chasqueó la lengua con frustración. Debería haberlo manejado él mismo desde el principio. Como mínimo, si hubiera dejado todo en manos del jefe Han, las cosas nunca se habrían complicado hasta ese punto.

El presidente Yoo había muerto en el lugar de los hechos. Después de ocuparse de las consecuencias de su muerte, todos los principales responsables del sector de la construcción también habían desaparecido. Ahora llenar ese vacío recaía completamente sobre los hombros de Sa Muheon. Lo que debía haber sido una solución sencilla había terminado convirtiéndose en un problema todavía mayor.

Pero ya no tenía sentido lamentarse por el pasado. Además, era un asunto que tarde o temprano tendría que resolver. Si podía poner todo en orden ahora, con eso bastaba.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first