Hasta una ardilla solitaria tiene un hogar - Capítulo 112

  1. Home
  2. All novels
  3. Hasta una ardilla solitaria tiene un hogar
  4. Capítulo 112
Prev
Next
Novel Info

—Cariño, si no me dices por qué estás actuando así, no voy a entender nada….

Cuando habló con voz suave, Garam lo miró de reojo con expresión resentida antes de volver a desviar rápidamente la cabeza. Sin embargo, por el rubor que teñía incluso las puntas de sus orejas, no parecía que le hubiera disgustado escuchar esas palabras.

Garam mantuvo los labios firmemente cerrados durante un buen rato. Pero, al ver que Sa Muheon no tenía la menor intención de soltarle la mano, finalmente habló despacio.

—Es solo que… me da un poco de vergüenza.

—¿Qué tiene de vergonzoso?

Garam volvió a guardar silencio durante un largo momento antes de responder con vacilación.

—Decir qué clase de relación tenemos….

—¿Así que era eso lo que te avergonzaba?

Al comprender por fin lo que pasaba por la cabeza de Garam, Sa Muheon soltó una risa relajada. Garam bajó la cabeza, avergonzado por aquella risa, mientras que Sa Muheon estaba de un humor excelente.

Tal como le había dicho a su madre, ellos dos todavía no habían definido claramente su relación. Sin embargo, para Sa Muheon eso no representaba un gran problema. Aunque su vínculo aún no tuviera un nombre, era innegable que Garam sentía interés por él, y estaba completamente seguro de que sus propios sentimientos jamás cambiarían.

Aun así, no podía evitar que, de vez en cuando, la ansiedad se colara en su corazón. Siempre había sido una persona audaz y descarada, pero al final también era débil cuando se trataba de la persona que amaba.

Sin embargo, después de escuchar lo que Garam acababa de decir, al menos tenía claro que Garam realmente estaba interesado en él y que el día en que podrían pertenecerse por completo el uno al otro no estaba muy lejos.

Sa Muheon sonrió con la pereza satisfecha de una bestia bien alimentada y apretó un poco más la mano de Garam. Aunque Garam se removía incómodo entre sus dedos, no hizo el menor intento por apartarse. Solo eso bastaba para hacerlo sentir plenamente satisfecho.

—Sigues siendo un niño. ¿Cuándo vas a crecer de una vez?

—…Ya soy un adulto. No soy ningún niño pequeño.

Escuchar a Garam refunfuñar con voz ofendida hizo reír a Sa Muheon. Cada vez que surgía el tema de la edad, Garam reaccionaba igual, sin darse cuenta de que aquello solo lo hacía parecer aún más joven. Riéndose entre dientes, Sa Muheon continuó:

—¿No escuchaste lo que dijo mi madre hace un rato? No importa cuántos años tenga, para ella siempre seré un niño. Conmigo pasa lo mismo. No importa cuánto crezcas, siempre te veré como mi pequeño.

—……

Garam frunció los labios sin decir nada. Sin embargo, la ligera curvatura de la comisura de su boca revelaba lo que realmente sentía. Era tan transparente… Sa Muheon reprimió la risa que amenazaba con escapársele.

—Ahora que lo pienso, ¿qué pasó con la universidad hoy?

—Hoy no tenía clases.

—¿De verdad? Qué alivio.

Sa Muheon no quería que Garam descuidara sus estudios por su culpa. Lo decía sinceramente, pero la expresión de Garam se ensombreció, como si aquellas palabras le hubieran molestado.

—¿Qué tiene de tranquilizador eso cuando tú terminaste así de herido?

Con expresión sombría, Garam mantenía la vista fija en el hombro de Sa Muheon, oculto bajo la bata del hospital.

Sa Muheon pensó que, considerando lo ocurrido, había tenido suerte de sobrevivir únicamente con esas heridas. Pero al menos tenía el suficiente sentido común para no decir algo así delante de Garam. Permaneció en silencio, esperando a que continuara.

—…Pero aun así, de verdad me alegra que hayas despertado sano y salvo. De verdad.

—Sí. Es un alivio.

—Tenía miedo… de que no despertaras….

La voz de Garam se quebró con un dejo de llanto. Se mordió rápidamente el labio para impedir que las palabras siguieran saliendo, pero no pudo contener las lágrimas.

Al notar las gotas deslizándose por sus mejillas, levantó apresuradamente la mano para secarlas.

—Ah… no pensaba llorar….

Mientras lo veía reír torpemente al tiempo que se frotaba los ojos, Sa Muheon sintió un dolor sordo en el pecho.

Hacía apenas unos momentos había pensado que había sido afortunado de salir con vida y solo con esas heridas.

Pero al contemplar a Garam llorando en silencio, comprendió lo imprudente que había sido ese pensamiento.

Pensar en cuánto debía de haber sufrido Garam por esas mismas heridas que él había considerado insignificantes lo hizo sentirse miserable por haber dicho que todo había sido una suerte.

Y, para colmo, se sintió todavía más inútil al no poder abrazarlo ni consolarlo adecuadamente mientras lloraba.

No había mucho que pudiera hacer en esas circunstancias.

Normalmente, lo habría rodeado con los brazos y le habría acariciado suavemente la espalda hasta que dejara de llorar.

Garam no era alguien que derramara lágrimas con facilidad, así que rara vez lloraba delante de Sa Muheon. Pero las pocas veces que lo había hecho, siempre terminaba calmándose gracias al contacto de Sa Muheon.

Ahora, sin embargo, no podía hacer nada de eso.

Incluso durante el breve instante en que Sa Muheon permaneció perdido en sus pensamientos, las lágrimas de Garam siguieron cayendo. Verlas deslizarse una tras otra por sus mejillas le partía el corazón.

Al final, solo había una cosa que podía hacer.

—…Lo siento.

—……

Garam sorbió por la nariz y levantó la vista hacia él.

—De verdad lo siento. No pensé las cosas.

Sa Muheon hizo una pausa y respiró profundamente. Sentía que innumerables palabras daban vueltas dentro de su cabeza. Le preocupaba no ser capaz de transmitir correctamente todo lo que sentía.

Temía que unas palabras dichas sin cuidado terminaran hiriendo aún más a Garam.

—Yo….

Aunque consiguió abrir la boca, las palabras no salían con facilidad.

En algún momento Garam había dejado de llorar y lo observaba en silencio. Sus ojos seguían húmedos por las lágrimas, completamente concentrados en él, y eso hacía todavía más difícil hablar.

Pero no podía evitar ese momento.

Instintivamente, Sa Muheon comprendió que aquello era un punto de inflexión.

—…Para ser sincero, pensé que simplemente había tenido suerte. Cuando vi que ese bastardo recuperó su forma original, creí que no había manera de salir vivo de allí.

—……

Había sido difícil empezar a hablar, pero una vez que las palabras comenzaron a salir, descubrió que podía continuar con mucha más calma de la que esperaba.

Fue reconstruyendo cuidadosamente aquellos recuerdos.

Los ojos de Garam se abrieron de par en par por la sorpresa, pero permaneció en silencio, esperando a que continuara.

—Pensé que no estaba lo bastante preparado. Quise resolver todo con demasiada prisa y, al final, mi propio juicio equivocado iba a costarme la vida.

Así que, sinceramente, cuando desperté hoy….

—……

—Solo pensé que había tenido suerte. Aunque durante un tiempo no pueda usar bien uno de mis brazos, al menos sigo con vida.

Sa Muheon respiró hondo.

Incluso un gesto tan simple hizo que el hombro herido le punzara de dolor.

Sí.

Sobrevivir solo con esas heridas realmente había sido una suerte.

Y, siendo sincero, seguía creyendo que no estaba completamente equivocado al pensarlo.

Pero también tenía que admitir que decirlo en voz alta había sido un error.

—Pero estaba completamente equivocado.

—¿Qué?

Al oírlo, Garam lo miró desconcertado.

—Si hubiera sabido que ibas a sufrir tanto… habría hecho lo que fuera por volver sin una sola herida.

—Ah….

Garam entreabrió los labios, como si quisiera decir algo. Sin embargo, enseguida volvió a cerrarlos sin pronunciar palabra. Aun así, Sa Muheon sintió curiosidad por lo que había estado a punto de decir. Observándolo fijamente mientras Garam mantenía los labios apretados, esperó en silencio.

Tras soltar un leve suspiro, Garam habló en voz baja.

—…Al principio me llamó el jefe Jang.

Como si reviviera aquel instante, hablaba más despacio de lo habitual. Sus cejas se fruncieron ligeramente, como si el simple hecho de recordarlo ya le resultara doloroso. En su rostro apareció una clase de sufrimiento que Sa Muheon nunca antes había visto.

Ni siquiera cuando Ryu Beomju lo había amenazado directamente había mostrado una expresión tan dolorosa.

Y ahora, solo recordar el momento en que Sa Muheon resultó herido parecía atormentarlo de una forma insoportable.

Aquello, a su vez, provocó otro tipo de dolor en Sa Muheon.

—Antes de contestar la llamada, jamás imaginé… Solo pensé que quizá hoy habías terminado el trabajo antes de lo previsto y que volverías temprano a casa. Creo que estaba pensando cosas así de despreocupadas.

—……

—Pero… nunca había visto al jefe Jang tan alterado. Él siempre está muy tranquilo. Sin embargo, de un momento a otro, su rostro se puso completamente pálido….

Garam seguía con el ceño fruncido. Sin embargo, cuando sus ojos se encontraron con los de Sa Muheon, obligó a las comisuras de sus labios a levantarse, como si quisiera tranquilizarlo con una sonrisa.

Pero sus cejas continuaban fruncidas, creando una expresión extraña.

No parecía una sonrisa en absoluto.

Más bien, se veía tan herido que Sa Muheon fue incapaz de decir nada.

—Me dijo que teníamos que ir de inmediato al hospital… pero por teléfono solo alcancé a escuchar que ibas a entrar en cirugía. Hasta que llegué allí, no tenía forma de saber exactamente qué había pasado. Durante todo el camino al hospital, pasaron incontables pensamientos por mi cabeza.

La amarga sonrisa seguía dibujada en sus labios mientras continuaba hablando en voz baja.

—Y entonces, de repente, empezó a llover… Eso me hizo pensar en cosas malas.

—……

—El día que mi abuela falleció también llovía muy fuerte. Además, hacía poco había ido a visitar su columbario… Así que simplemente….

La voz de Garam volvió a humedecerse por las lágrimas. Sa Muheon solo pudo contemplar impotente cómo estas se acumulaban en sus ojos. Pero Garam se apresuró a secarlas y forzó una brillante sonrisa.

—Aun así, como dijiste… yo también creo que es un alivio que sigas con vida.

—Eso….

Sa Muheon quiso refutar esas palabras, pero Garam negó con la cabeza antes de que pudiera hacerlo.

—No, lo digo de verdad.

—……

—Cada vez que recibía una llamada así y corría a un hospital… siempre terminaba despidiéndome de alguien. Pero esta vez no fue así. Así que….

Garam respiró profundamente.

Después le dedicó una sonrisa radiante.

Aunque la tristeza seguía presente en esa expresión, las palabras que pronunció a continuación nacían de lo más profundo de su corazón.

—Así que… de verdad es un alivio. Porque regresaste a mi lado de esta manera.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first