El veterinario número uno del Imperio - Capítulo 118
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- Capítulo 118 - Día 118 del registro del doctor Pei
—Está bien, está bien…
Solo después de un buen rato, el carcelero agitó una mano y, en un arrebato de misericordia, ordenó detener los castigos. Hape y Raymond finalmente pudieron librarse de aquella tortura.
Para entonces, tanto el lobo como el águila tenían el pelaje y las plumas completamente revueltos, sin conservar ni rastro de su imagen habitual. Acurrucados en un rincón, jadeando con la lengua fuera, su aspecto era tan miserable como inexplicablemente gracioso.
El «carcelero» que tenían delante —en realidad, uno de los directores del programa— estaba extremadamente satisfecho con el efecto que había conseguido.
Normalmente, los oficiales del ejército siempre aparecían frente a los medios con una imagen seria y solemne. ¿Cuándo tenían oportunidad de mostrar semejante «verdadera personalidad»?
Sin duda, al público le encantaría verlo.
El director levantó la mirada hacia los insectos-cámara para asegurarse de que todas aquellas escenas capaces de disparar la audiencia hubieran sido fielmente grabadas y se regocijó en secreto.
Sin embargo, un instante después volvió a endurecer el rostro. Como si un actor profesional hubiera poseído su cuerpo, soltó un par de risitas siniestras.
—Por hoy lo dejaremos aquí. Mañana… je, je, je… ¡ya verán lo que les espera!
Dicho eso, se dio la vuelta y salió pavoneándose.
Los demás aprovecharon la oportunidad para seguirlo inmediatamente.
—¡Mañana volveremos a encargarnos de ustedes! —Hexi todavía lanzaba amenazas aprovechándose del poder del «carcelero».
Solo cuando se giró y descubrió que todos ya se habían marchado salió corriendo apresuradamente detrás del grupo.
Había interpretado a la perfección el papel de secuaz del carcelero, provocando todavía más risas.
No pasó mucho tiempo antes de que la prisión quedara completamente vacía y las luces se apagaran una tras otra.
—Tsk…
El lobo y el águila que estaban tirados en el suelo parecieron mostrar simultáneamente expresiones de desprecio.
Luego recuperaron su forma humana, se pusieron la ropa y se arreglaron el cabello.
Aunque todavía tenían un aspecto algo miserable, a ninguno de los dos parecía importarle. Subieron directamente a las camas de hierro, cerraron los ojos y fingieron dormir.
En medio de la oscuridad, alguien fue el primero en romper el silencio.
—Oye, pequeño Raymond… Raymond, ¿por qué no charlamos un rato?
Raymond guardó silencio durante unos instantes.
—No tengo nada que hablar contigo.
—Ay, no seas así. Después de todo lo que sufrimos juntos, ya somos compañeros de desgracias. ¿Por qué eres tan frío conmigo…?
Raymond:
—…
—Ahora hasta estamos durmiendo en la misma habitación. Si lo redondeamos, puede decirse que ya dormimos juntos. Solo estamos un poco por debajo de una pareja, ¿no crees?
Raymond:
—…
¡Ni en tus sueños!
—Dime, ¿podrías tratar así a tu pareja? Como hermano mayor, tengo que darte algunos consejos…
Raymond, completamente harto, finalmente perdió la paciencia.
—¡Lárgate!
El ruido se detuvo.
—Pff…
Hape no solo no se asustó, sino que soltó una carcajada.
—Enfadarte porque te acerté tampoco sirve de nada. Dime, con ese carácter, ¿cómo piensas conseguir pareja en el futuro? Lo tuyo es puro machismo de orco heterosexual, ¿sabes? ¿Todavía recuerdas cómo tenías la maleta…?
Las venas de la frente de Raymond palpitaban.
De repente abrió los ojos.
En la oscuridad, sus pupilas lupinas emitieron un tenue resplandor verdoso, parecido a fuegos fantasmales.
Entonces habló con voz lúgubre:
—Hape, conmigo hablas hasta por los codos. ¿Por qué cuando está presente el doctor Qi no consigues sacarte ni tres palabras de la boca?
Hape se quedó inmediatamente callado.
—…
En la oscuridad, los labios de Raymond se curvaron.
Se oyó un leve susurro de sábanas, como si se hubiera dado la vuelta para seguir durmiendo.
Pasó un buen rato antes de que desde el otro lado se escucharan dos toses.
—Ejem… Dejemos ese tema. Lo de esta mañana fue culpa mía. Te arrastré conmigo y terminaste durmiendo en prisión. Te pido disculpas, ¿está bien?
—Oh.
—Pero creo que, si acabamos así, fue principalmente culpa de Osmond.
Raymond hizo una pausa.
—¿Mm?
—¿Qué tal si hacemos una alianza?
Raymond:
—…
—Piénsalo. No podemos ser los únicos que tengamos mala suerte mientras él sigue tan tranquilo, ¿verdad? Además, tú siempre has tenido atravesado a Osmond.
En la oscuridad, los insectos-cámara con visión infrarroja continuaban parpadeando silenciosamente, registrando todos los secretos de aquella celda.
No mucho después se escuchó una clara palmada.
—Está bien. ¡Trato hecho!
—Entonces me duermo.
—Sí, a dormir. Mañana todavía tendremos misión.
Por fin, la celda quedó en silencio.
Aquel solo había sido el primer día del programa y todavía les quedaban los dos días siguientes para sufrir. Era evidente que Raymond y Hape habían decidido conservar fuerzas y tomarse en serio las pruebas de mañana para evitar seguir siendo víctimas del equipo de producción.
…
Mientras tanto, Pei Zhou, Hexi, el doctor Qi y Osmond habían sido llevados por el «contacto» hasta el «dormitorio».
Aunque lo llamaban dormitorio, en realidad no era diferente de un hotel. El lugar estaba limpio y ordenado, y cada habitación contaba incluso con baño privado.
Los cuatro se ducharon primero y después se tumbaron en sus mullidas camas, durmiendo cómodamente hasta el amanecer.
No fue hasta las 5:45 de la mañana cuando una serie de golpes apresurados en la puerta interrumpió sus sueños.
Cuando Pei Zhou abrió, todavía estaba medio dormido.
Sin embargo, en cuanto vio al insecto-cámara que flotaba afuera, despertó de inmediato.
—¿T-tan temprano ya empezamos?
¿El equipo de producción pensaba matarse trabajando?
¿Acaso ellos no descansaban?
—¡El pájaro que madruga atrapa al gusano! ¡Date prisa en asearte y cambiarte! —urgió el contacto—. ¡Ve inmediatamente a la habitación 203! ¡Tenemos que celebrar una reunión de estrategia!
—Eh…
Pei Zhou asintió impotente.
—Está bien.
…
Cuando Pei Zhou terminó de arreglarse a toda velocidad y llegó a la habitación 203, descubrió que los otros tres ya estaban allí.
Todos parecían muy concentrados en algo.
—¿Cómo se pone esto? —preguntó Hexi.
Parecía un poco torpe y no dejaba de mirar los movimientos de Osmond.
—Así.
Osmond tomó el objeto de las manos de Hexi y le colocó una pieza sobre el pecho y otra en la espalda.
Pei Zhou no pudo evitar sentir curiosidad.
—¿Qué es eso?
Antes de que nadie pudiera responder, el contacto se giró inmediatamente.
Sostenía en las manos un objeto parecido a un diminuto chaleco plateado. Una impecable sonrisa de ocho dientes apareció en su rostro y, con una dicción tan clara como la de un presentador profesional, anunció:
—Cápsula Salvavidas Militar Inteligente Hengdun de Doble Uso. La garantía para la seguridad de la vida de los orcos. Con Hengdun, viva con mayor tranquilidad.
Pei Zhou se sobresaltó ante aquel repentino cambio de actitud.
Solo después de mirar con atención comprendió que, más que responderle a él, el contacto estaba hablando directamente hacia el insecto-cámara situado a sus espaldas.
—Utilizando piedras de energía de máxima calidad como núcleo, incorpora un sistema de vigilancia energética de ultraalta precisión capaz de detectar eficazmente el 99 % de los daños externos potencialmente mortales. En apenas 0,000012 segundos despliega un escudo protector invisible y, en 0,012 segundos, forma una cápsula de supervivencia individual.
Mientras hablaba sin parar, el contacto iba girando aquel «pequeño chaleco plateado» para mostrarlo desde todos los ángulos frente a la cámara.
—Nuevo producto de invierno del año estelar 20XXX, desarrollado por el Laboratorio Militar Riyang. ¡No pierdan la oportunidad de adquirirlo!
Solo después de escuchar aquella última frase Pei Zhou comprendió por fin.
¿Acababa de presenciar una descaradísima integración publicitaria?
—¿Qué haces todavía ahí parado? ¡Ven y póntelo!
Después de terminar el anuncio, el contacto volvió la mirada y le hizo una seña entusiasta.
Pei Zhou caminó hacia él un poco aturdido y recibió el pequeño «chaleco» plateado sin saber muy bien qué hacer.
Desde lejos parecía una diminuta prenda de metal, pero al tenerla entre las manos descubrió que llamarla chaleco tampoco era exactamente correcto.
En realidad consistía en dos placas separadas.
Sin embargo, ambas parecían atraerse entre sí y además poseían una elasticidad extraordinaria, como si estuvieran hechas de una especie de metal líquido.
—Yo te ayudo.
Osmond tomó hábilmente las dos placas y se las colocó sobre la ropa.
Pei Zhou no supo cómo, pero en cuanto una fina placa quedó pegada a su pecho y la otra a su espalda, ambas se adhirieron automáticamente a su cuerpo.
En el mismo instante, sintió una agradable calidez recorrerlo por completo.
Movido por la curiosidad, intentó tirar de una de las placas.
No consiguió despegarla.
El contacto lo observó con una sonrisa y explicó:
—La misión que van a realizar a continuación podría implicar cierto peligro. Este equipo garantizará su seguridad.
Al escucharlo, Pei Zhou levantó bruscamente la cabeza.
Su corazón dio un vuelco.
¿Peligro?
¿No se suponía que aquello era solo un programa?
Hexi también tenía una expresión completamente desconcertada.
—…
¿Por qué aquello era tan diferente de las veces anteriores que había participado?
¿El especial de la Guerra Estelar daba tanto miedo?
El contacto sonrió de una forma un tanto extraña.
La mirada con la que los observaba era como la de alguien contemplando a un grupo de civiles inocentes que acababa de subir a un barco pirata.
—Recuerden esto. Solo puedo cortar durante una hora el suministro de energía de toda esta fortaleza. Una hora después, todas las armas del lugar volverán a estar operativas.
Hizo una pausa.
—Si no consiguen completar la misión dentro del tiempo establecido…
No terminó la frase.
Simplemente miró las pequeñas placas plateadas que todos llevaban puestas.
—Los brutales insectoides no tendrán misericordia de ustedes.
Todos:
—…
El contacto soltó un suspiro fingido.
—¡Partan, agentes! El mapa de la fortaleza y los objetivos de la misión ya han sido enviados a sus pulseras.
¡Bip! Cargando mapa…
¡Mapa cargado con éxito!
Los cuatro levantaron sus pulseras exactamente al mismo tiempo.
【El agente militar que obtuvo información crucial se encuentra encerrado en uno de los dieciocho posibles puntos de detención señalados dentro de la fortaleza. Deben investigar cada ubicación, rescatar con éxito al agente capturado y obtener la información. Tiempo límite: 1 hora.】
—¡¿Joder, dieciocho lugares?! —Hexi fue el primero en maldecir al contemplar la enorme cantidad de círculos rojos sobre el mapa.
La fortaleza ocupaba una superficie enorme.
Recorrer los dieciocho puntos en una sola hora ya sería difícil de por sí.
Y mucho menos si el equipo del programa había preparado obstáculos para impedirles rescatar al prisionero fácilmente.
Entonces apareció otra pista:
【Información adicional: se dice que la Reina Insectoide confía enormemente en uno de estos lugares de detención. Considera que, incluso si un agente orco descubre su ubicación, jamás será capaz de superar el mecanismo de seguridad y rescatar al rehén.】
—¡Joder!
Al mismo tiempo, en una prisión situada a más de mil metros, los dos compañeros de desgracias que habían conseguido escapar gracias al corte de energía también recibieron la misión.
Uno de ellos soltó una maldición inmediatamente.
—¡Esa Reina Insectoide es demasiado jodidamente arrogante!
Raymond miró a Hape con una expresión tan compleja como si estuviera contemplando a un idiota.
—¿De verdad crees que ese es el punto importante?
Hape parpadeó.
—¿Gaa?
Raymond negó lentamente con la cabeza.
—…Olvídalo.