El Segundo Protagonista Masculino se Enamoró de Mí - Capítulo 91

  1. Home
  2. All novels
  3. El Segundo Protagonista Masculino se Enamoró de Mí
  4. Capítulo 91
Prev
Next
Novel Info

Plaf, plaf… los sonidos húmedos resonaban dentro de la barrera. Gillen entraba y salía de la consciencia una y otra vez. Ewan había vuelto la barrera opaca y negra, así que ni siquiera podía saber cuánto tiempo había pasado.

—Ughh… ahh… ¡hhhah…!

Gillen retorcía el cuerpo mientras dejaba escapar gemidos entrecortados cada vez que el miembro de Ewan se hundía implacablemente dentro de él.

—Mi estómago… ngh… me… duele…

Seguramente debía tener moretones por dentro… si es que algo así era posible, pensó. Cada vez que Ewan embestía más allá de lo que creía ser su límite, su estómago se revolvía violentamente. Sus intestinos parecían ser empujados hacia arriba, haciéndolo sentir náuseas, y cada vez que recuperaba un poco la consciencia, el mareo regresaba con fuerza.

—No… no puedo… ngh… ¡hhah! Para…

Pero el cuerpo de Gillen no hacía caso ni a sus sentimientos ni a su voluntad: obedientemente volvió a correrse otra vez. Esta vez ya no salió nada. Con los ojos vueltos hacia atrás, tembló en medio de un orgasmo seco.

—Haa…

La propia liberación de Ewan coincidió casi perfectamente con la de Gillen. Después de derramar dentro de él otra carga más, Ewan acarició suavemente la mejilla de Gillen y rozó la esquina de su ojo con el pulgar.

Los ojos de Gillen estaban casi completamente en blanco, y hasta los músculos de sus mejillas temblaban.

—Quisiera seguir, pero… viendo cómo estás… parece imposible. Está bien, paremos ya.

Ewan apoyó la mano con suavidad sobre el agotado abdomen de Gillen.

Un tenue resplandor blanco brilló desde su palma, y pronto la expresión de Gillen se relajó aliviada.

—Tonto. Todo lo que he hecho hasta ahora ha sido para cuidar de ti. No hay nada que temer.

Ewan sonrió apenas mientras observaba a Gillen quedarse dormido, completamente inconsciente, respirando superficialmente. Viéndolo mirarlo hacia arriba y quejarse de dolor de estómago, le recordaba a un niño. Un adulto comportándose como un niño cada vez que tenían sexo… antes quizás le habría parecido irritante, pero ahora le resultaba extrañamente adorable.

—Aférrate a mí. Apóyate en mí, compórtate como un idiota frente a mí.

Sin importar cuánto tiempo pasara, Ewan siempre vería a Gillen como un joven, un muchacho, un niño… un ser imperfecto. No era solo cuestión de edad, sino de temperamento y naturaleza.

La personalidad obstinada, sensible y egoísta de Ewan era completamente opuesta a la de Gillen. Gillen era como la propia tierra: estable, protectora, observándolo todo en silencio.

Ewan no era más que un niño travieso corriendo sobre esa tierra, dejando huellas por todas partes. Incluso sin que Gillen lo tratara deliberadamente así, su sola presencia hacía que Ewan se sintiera pequeño e insuficiente.

Desde el principio, eso le había molestado. No importaba cuán hirientes fueran las palabras de Ewan, este hombre —de corazón inmenso y risa estruendosa, soltando un “¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!” como si nada importara— siempre lo perdonaba, siempre lo soportaba. Ese hombre cuya generosidad y calidez no podía evitar desear… le provocaba resentimiento.

—Gillen… te odio —susurró Ewan en voz baja, palabras destinadas únicamente a sí mismo.

—Pero… incluso más fuerte que el odio… está el deseo de permanecer a tu lado. Se vuelve más fuerte cada día.

Decirlo en voz alta lo volvía más claro, más firme. A veces incluso hacía que creciera aún más.

Ewan deshizo la barrera. Afuera ya amanecía. Habían entrado a la posada cuando ya era de noche, y ahora el sol estaba saliendo; incluso él se sorprendió de cuánto tiempo había pasado. Había estado tan absorto en el tiempo que compartieron que ni siquiera lo notó.

Con un movimiento de dedos cerró las cortinas, lanzó un hechizo de limpieza sobre Gillen y le acomodó cuidadosamente la manta hasta el pecho. A propósito dejó sin borrar las marcas de besos. Verlas le producía una silenciosa satisfacción.

Luego se levantó y también limpió la cama con magia. Si la posadera hubiera sido una anciana curiosa, tal vez habría intentado sacar provecho de aquellas huellas de intimidad, pero Ewan no tenía intención de permitir que ni siquiera una “representación itinerante” se convirtiera en una exhibición de su tiempo privado con Gillen.

La posada era molesta, aunque tampoco estaba tan mal. Ewan observó el pequeño cuarto mientras murmuraba para sí mismo, con una leve sonrisa curvándole los labios.

Curiosamente, en todos los pueblos a los que llegaban los protagonistas, siempre había demasiada gente, no quedaban habitaciones disponibles y los héroes terminaban obligados a pasar la noche juntos en una sola habitación…

A Ewan le resultaba divertido que un cliché tan típico de las novelas románticas también les hubiera ocurrido a ellos.

  1. La diferencia entre amor y obsesión

Desde la Coronación, la gente no había dejado de reunirse a su alrededor. Las ciudades de su ruta se habían preparado minuciosamente para recibir a la pareja más famosa del imperio y a las multitudes de turistas que acudían para verlos.

El señor local salía personalmente a recibirlos, y dondequiera que iban aparecían pequeños pero valiosos regalos, como si todo hubiera sido preparado de antemano. Los alojamientos en cada ciudad estaban perfectamente organizados y, en algunos lugares, los sirvientes de los Blake incluso habían enviado mapas turísticos una semana antes de su llegada.

—No esperaba una reacción tan grande —dijo Gillen mientras se lavaba el rostro con una expresión seca y una sonrisa incómoda.

Ewan soltó un bufido.

—Entonces, ¿qué esperabas? Estamos causando revuelo precisamente para atraer toda la atención posible.

—No, es solo que no pensé que llegaría a esto… Solo quería cambiar un poco la percepción pública… y ahora, ¿matrimonio?

En cada ciudad a la que llegaban escuchaban felicitaciones como: “Felicidades por su matrimonio, Su Gracia”, “Ustedes dos hacen una pareja perfecta” o “Será una boda maravillosa”. Solo entonces comprendieron qué clase de rumores se habían extendido.

—Esto probablemente sea mejor. Los rumores exagerados y la imaginación desbordada parecerán más reales que simplemente mostrarnos juntos.

—Hah… Cecil se sorprendería muchísimo si escuchara esto. Su Majestad el Emperador quizá se reiría, pero…

A Ewan, en realidad, le parecía algo positivo. Últimamente se había sentido inquieto desde que le propuso matrimonio a Cecilia. ¿Ella aceptaría alguna vez a Ewan como padrastro…?

Ewan ya se había adelantado demasiado en sus pensamientos y esperaba que aquellos rumores funcionaran como una especie de vacuna para Cecilia. Así, ella no se opondría al eventual matrimonio entre él y Gillen.

…Además, ¿acaso Gillen no quería casarse con él? Aunque por ahora solo fueran rumores, su matrimonio era prácticamente cuestión de tiempo. Ya habían sido íntimos más que suficiente, y Ewan más o menos había decidido aceptar los sentimientos de Gillen. El único problema era…

Ewan observó de pronto a Gillen con cautela. Sabía perfectamente que Gillen lo quería, claro, pero el problema era que Gillen era exageradamente indulgente cuando se trataba de su hija. Si Cecilia se aferraba a su padre con esos ojos enormes, ¿realmente aceptaría casarse? Ewan comprendió que tendría que ayudar a Gillen a tomar la decisión.

—Podemos explicarle nuestro matrimonio en persona, poco a poco. Ya solo queda una ciudad.

Ewan ocultó su ansiedad tras un tono despreocupado. Gillen asintió.

—Sí, una vez que le expliquemos bien la situación, probablemente Cecil solo lo encuentre divertido.

La última ciudad era Letinpan.

Habían pasado recientemente por pueblos más pequeños, pero Letinpan era tan grande como Oguine y famosa por su gastronomía. Con su población y el flujo de turistas, sería el escenario perfecto para concluir su viaje.

Además, Letinpan albergaba el templo más grande del imperio, uno que incluso la gente de la capital visitaba deliberadamente cada semana.

—Esto pone nervioso… la última ciudad, y encima la más grande y extravagante de todas —comentó Gillen.

—¿La más grande? Solo comparada con la capital. No actúes tan delicado por nada —se burló Ewan.

Gillen rio y le dio un pequeño codazo.

—A veces siento que puedes leer la mente.

—Bueno, quizá podría hacerlo si me esforzara.

—¡Jajaja! Entonces inténtalo.

Ewan tenía la costumbre de juzgar los pensamientos ajenos según su propia conveniencia; si realmente pudiera leer mentes, quizás se volvería un poco más humilde. Gillen se lo tomó como una broma mientras observaba casualmente la expresión de Ewan y la punta de sus dedos.

‘Así que no parece especialmente sensible respecto al templo.’

Letinpan —la tierra que alguna vez recibió la visita de la propia Letina— era la ciudad sagrada de la fe Letin, donde se celebraban casi todos los grandes eventos religiosos. Naturalmente, el Sumo Sacerdote Marius viajaba constantemente entre el templo central de la capital y el templo de Letinpan. Por eso Gillen había dejado Letinpan para el final, preocupado de que pudiera despertar recuerdos desagradables en Ewan.

Pero mientras no se encontraran con Marius ni recordaran el pasado, parecía estar bien. Qué alivio. En aquella época no había eventos religiosos, y toda la atención del imperio estaba centrada en Ewan y Gillen. No tendrían que ver ni pensar en Marius. Ni siquiera se acercarían al templo.

Gillen había fingido estar nervioso solo para distraer a Ewan. Normalmente, cuando alguien a su alrededor se alteraba, él mismo permanecía tranquilo.

‘Sí… estará bien.’

Se relajó mientras contemplaba el paisaje afuera del carruaje. Pero había olvidado algo: en la historia original, el Sumo Sacerdote Marius era un lunático que intentó provocar una rebelión para asegurar la independencia del templo.

Y ahora que la línea temporal original había cambiado, ya no estaba obsesionado con la independencia: estaba obsesionado con Ewan. El Ewan que no cometía crímenes mientras seguía a Cecilia, el Ewan cuya reputación seguía creciendo, el Ewan que continuaba siendo el héroe de todos… la fascinación de Marius hacia él no tenía fin.

Imaginen a un hombre que una vez quiso convertirse en rey de un reino sagrado solo por aburrimiento, y que ahora volcaba toda su atención en Ewan. Literalmente podía hacer cualquier cosa.

Pero, desafortunadamente, Gillen todavía no había prestado atención a eso ni conocía la verdadera magnitud de la obsesión de Marius.

Por eso, al principio, no pudo creer lo que veía. Ver a Marius allí de pie apenas bajaron del carruaje parecía imposible.

—Saludos, Duque Blake. Y… te veo de nuevo, Ewan.

Detrás del Sumo Sacerdote Marius estaban los sacerdotes y fieles del templo de Letinpan, apiñados unos junto a otros. El santo hombre de cabello blanco sonrió cálidamente desde el frente.

—Bienvenidos a Letinpan.

Prev
Next
Novel Info

MANGA DISCUSSION

Apoya a este sitio web

Si te gusta lo que hacemos, por favor, apóyame en Ko-fi

© 2024 Ares Scanlation Inc. All rights reserved

Sign in

Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Sign Up

Register For This Site.

Log in | Lost your password?

← Back to Ares Scanlation

Lost your password?

Please enter your username or email address. You will receive a link to create a new password via email.

← Back to Ares Scanlation

Premium Chapter

You are required to login first