El Segundo Protagonista Masculino se Enamoró de Mí - Capítulo 90

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Ewan, que parecía dispuesto a devorarlo en cualquier momento, pasó la lengua por cada rincón del cuerpo de Gillen. Succionó durante largo rato la nuca, recorrió la clavícula y atrapó en su boca el pecho plano y los pezones como si estuviera bebiéndolos. Era casi como un bebé amamantando, o como una bestia salvaje acicalando a su cría, y eso dejó en Gillen una sensación extraña e imposible de ignorar.

Antes de darse cuenta, Ewan había dejado marcas incluso sobre sus abdominales. Aquella sensación tan rara empezó a resultarle insoportable, y Gillen terminó alzando una mano para sujetarle ligeramente el cabello.

—¿Cuánto tiempo piensas seguir solo chupando… ngh…?

—¿De verdad no lo sabes? Obviamente, hasta que me canse.

Dicho eso, Ewan volvió a hundir el rostro contra él, descendiendo lentamente por su cintura y marcando con manchas oscuras la piel bronceada de Gillen. Justo cuando parecía que bajaría por completo, terminó dedicando toda su atención al contorno de su ombligo.

Gillen acabó rindiéndose y se concentró únicamente en las sensaciones. La piel que al principio no había sentido nada comenzó a arder de calor, y pronto su respiración empezó a volverse irregular.

—Haa…

—No tienes idea de cuánto quiero devorarte, ¿verdad? —murmuró Ewan entre besos.

—Cuando casi te lastimaron, cuando de verdad te hirieron, cuando te enfadaste conmigo, cuando me sonreíste, cuando solo eras educado de manera superficial con los demás y cuando de repente te volviste sinceramente amable… Cada vez, quería doblarte en algo pequeño y aplastarte hasta que cupieras dentro de mi boca para poder masticarte.

—Haa, huh… ¿Qué? ¿Qué demonios estás…?

—No lo sé. Me vuelve loco.

Ewan dijo eso y deslizó lentamente la lengua sobre la punta de su miembro. Una descarga aguda recorrió a Gillen de la cabeza a los pies.

—¡Ahhh…!

Tal vez porque la reacción había sido distinta a las anteriores, Ewan levantó la vista hacia él y luego hundió más la lengua, estimulando el punto más sensible. Un estremecimiento abrumador atravesó a Gillen.

—Ah… ah, ¡Ewan! Ngh…!

Su cuerpo se retorció, y esta vez Ewan cerró los labios alrededor de él como si fuera un caramelo, chupándolo con lentitud constante. La tensión recorrió todo el cuerpo de Gillen.

Ewan disfrutaba ese momento: la forma en que los músculos poderosos de Gillen temblaban y se contraían bajo el placer que él le provocaba.

Ese cuerpo, tan intimidante y dominante para los demás, no era más que una prueba de rendición hacia Ewan, y aquello lo mareaba de felicidad.

Su lengua comenzó a moverse más rápido. Bajó más la cabeza, tomándolo más profundamente. Gillen echó la cabeza hacia atrás, con las venas marcándose en el cuello y las manos tensas.

—Ahh… hnngh! ¡Ewan!

Gracias a la atención implacable de Ewan, Gillen terminó rápidamente. Alcanzó a escuchar el sonido de Ewan tragando, pero estaba demasiado exhausto para decir algo al respecto.

—¿Te agotaste por tanto viaje? Te ves más cansado de lo habitual —se burló Ewan.

Sí, tú eres joven, rebosas energía, pensó Gillen con amargura. Quería responderle algo, pero se contuvo, temiendo que simplemente lo llamara “viejo”.

—O… quizá es porque eres más sensible sabiendo que tus caballeros y sirvientes están justo fuera de esta barrera.

Ewan sonrió con malicia. Gillen se estremeció; justo aquello en lo que llevaba rato intentando no pensar, Ewan lo había señalado deliberadamente.

—N-no, no es eso.

—¿De verdad? Entonces…

Ewan conjuró con magia un pequeño frasco de aceite y vertió un hilo sobre el miembro de Gillen.

—¡Haa!

La sensación fría y resbaladiza hizo temblar todo el cuerpo de Gillen. El aceite se deslizó hacia abajo, humedeciendo las sábanas bajo él.

—A partir de ahora, intenta prestarle atención. Quién sabe, quizá así lo sientas aún más.

Los ojos de Ewan brillaban como los de alguien que acababa de descubrir un juego nuevo. Gillen soltó una risa seca. En momentos así, Ewan parecía simplemente un joven obsesionado con la pasión y el placer.

Sin duda ponía la misma expresión cuando investigaba magia o se contemplaba a sí mismo: una felicidad pura y sin defensas por aquello que realmente deseaba explorar y disfrutar.

Y si incluso eso empezaba a parecerle adorable… entonces tal vez de verdad estaba perdido. ¿Realmente estaba empezando a enamorarse de este chico?

En ese momento, un dedo se deslizó dentro de él.

—¡Ugh!

Un gemido sorprendido escapó de Gillen, y Ewan aumentó ligeramente la presión antes de mover el dedo con suavidad en su interior.

—Shhh… es solo mi dedo —susurró.

Lo acarició lentamente, entrando y saliendo con movimientos suaves, mucho más hábil que antes, estimulándolo sin llegar a abrumarlo.

—No voy a lastimarte… aunque estoy seguro de que eso ya lo sabes —añadió Ewan con tono travieso.

Pero Gillen comprendió que aquello solo era su forma de jugar; la manera en que movía los dedos seguía siendo cuidadosa y deliberada.

Normalmente Ewan habría añadido más dedos para prepararlo antes de seguir, pero aquella noche parecía decidido a prolongar el juego previo. Presionaba y acariciaba con el dedo medio, rozando a veces el punto profundo donde estaba su próstata y otras girando lentamente para que sintiera cada rincón caliente de su interior.

Mientras tanto, el cuerpo de Gillen se calentaba más y más, hasta que incluso el más pequeño movimiento de entrada y salida del dedo de Ewan le arrancaba gemidos entrecortados y suplicantes.

—Hah, por favor… Ewan, mételo ya… ah…

—¿Quieres correrte?

No, no era exactamente que quisiera correrse… Lo que realmente deseaba era ser llenado por completo por Ewan. Quería ser llevado al límite, abrumado hasta no poder respirar, temblar con cada nervio encendido. Era un deseo que jamás había sentido antes, algo nuevo, algo que solo Ewan le había dado.

—N-no, eso no… ahh!

Pero Ewan, sin comprender el verdadero deseo de Gillen, siguió presionando contra su punto más sensible. Hundió más el dedo medio, estimulando sin piedad aquel lugar vulnerable.

—Ahh, no… hnngh! ¡Ewan! ¡Ah! ¡Uhh!

Los dedos de los pies de Gillen se encogieron. Apretó los dientes, arqueó la espalda y terminó otra vez. Ewan reunió el cuerpo tembloroso de Gillen entre sus brazos, sosteniéndolo mientras se estremecía.

—Hhhuuh… hah…!

—Puedes correrte tantas veces como quieras —murmuró Ewan.

Sacó lentamente los dedos, solo para envolver con la mano el miembro de Gillen y masturbarlo con firmeza, como si quisiera arrancarle hasta la última gota.

—Nngh! Ahh… ahh!

La sensación de ser exprimido justo en la cima del orgasmo hizo estallar chispas frente a sus ojos. Un sonido gutural, más parecido al rugido de una bestia que a una voz humana, escapó de su garganta. Ewan sonrió, disfrutándolo.

—Si fuera por mí, ya te estaría escuchando gemir por la nariz… Pero esta noche decidí que voy a masticarte lentamente.

—…¿Qué?

¿Masticarlo? Entonces todo aquello de morder, chupar y lamerlo antes ni siquiera había sido el final. Aturdido, Gillen miró a Ewan, quien se inclinó y le robó el aliento con un beso. Gillen quedó arrastrado por él antes de poder pensar más.

Durante todo el beso, Ewan siguió masturbándolo, moviendo la mano con ritmo constante. Normalmente intentaba acompasar el placer de ambos, pero aquella noche actuaba como si la única satisfacción importante fuera la de Gillen. Cuanto más se retorcía Gillen, más parecía que Ewan estuviera entregándose por completo a él.

…¿O no?

La forma en que lo besaba, enredando sus lenguas con avidez, hacía parecer que en realidad perseguía su propio deseo. ¿Y qué demonios quería decir exactamente con “masticarlo”?

Como si hubiera captado sus pensamientos dispersos, Ewan le mordió ligeramente el labio inferior.

—Concéntrate. A menos que de verdad quieras que te devore.

Le susurró aquella advertencia y luego lo acarició con más fuerza.

—Uhh… hrrgh!

La estimulación directa atravesó a Gillen de forma rápida y brutal, y terminó otra vez, desplomándose exhausto después.

—Esta noche no tienes que hacer nada. Solo recuéstate y déjamelo todo a mí.

Hasta ese momento, Gillen no había comprendido realmente lo que eso significaba. Solo después de pasar una hora entera siendo mimado por completo, corriéndose varias veces más y desmayándose apenas Ewan entró en él, entendió el verdadero sentido de aquellas palabras. Literalmente, Ewan había querido devorarlo y consumirlo por completo.

—Mm… ¿huh?

Gillen despertó abriendo con esfuerzo los ojos adormecidos. Qué sueño tan extraño e inquietante había tenido… Ser mordido y chupado por Ewan, llorar y desmayarse…

—¡Hhh! ¡Ugh… ugh! ¡Ahh!

De pronto sintió aquella plenitud expandiéndose dentro de él, y el aliento se le cortó.

—¿Ya despertaste?

La voz de Ewan llegó desde arriba, moviéndose sobre él. En ese instante Gillen comprendió la verdad: no había sido un sueño en absoluto. Desde hacía rato había estado teniendo sexo con Ewan… y todavía no terminaba.

—¡Ah, Ewan! Uhh, hngh!

Apenas entendió la realidad, el placer recorrió su cuerpo y lo obligó a gemir sin control. Era vergonzoso… pero apenas era consciente de ello. Por dentro estaba completamente derretido. Su sensibilidad había alcanzado un nivel totalmente distinto. Cada roce del miembro de Ewan le provocaba escalofríos intensos, y la sensación de ser llenado tan profundamente hacía que su mente se nublara.

—¡Ahhh!

En menos de un minuto después de despertar, volvió a correrse. Ya había perdido la cuenta de cuántas veces llevaba. El líquido cada vez más fino se deslizaba hacia abajo, sirviendo como nuevo lubricante.

 

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