El Manual Definitivo de inversiones de un genio de Wall Street - Capítulo 397

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Tenía que reunirme con Harvis, el CEO de BigMind.

Solo así podría arreglar mis tijeras genéticas.

El problema era que Harvis no era una persona fácil de conocer.

—Es alguien que separa claramente el trabajo de los asuntos personales, y acercarse a él a través de su agenda profesional es completamente imposible. Solo abre espacios para nuevas propuestas de negocios un día al mes y, aun entonces, apenas concede unas cuantas reuniones de quince minutos. Ya hay más de doscientas personas esperando.

Era el típico genio recluido.

De esos que reducen al mínimo su contacto con el mundo y viven sumergidos en su propia mente.

La solución que propuso Gonzalez era sencilla.

—Si la puerta principal está bloqueada, entras por la trasera. Olvídate de la vía «pública» y abre paso por la «privada».

La oportunidad más cercana era la Olimpiada de Deportes Mentales.

Por coincidencia, estaba previsto que se celebrara en Londres una competencia de prueba que, en esencia, funcionaba como preliminar.

De alguna manera, Gonzalez había conseguido una invitación.

—Sin embargo, es un evento privado al que solo pueden entrar invitados. Si descubren la identidad de Sean, lo expulsarán inmediatamente.

Por lo tanto, para entrar allí tenía que convertirme en un nerd perfecto.

Quedaban tres días.

Al principio pensé que sería posible…

Pero surgió un problema inesperado.

—Si controlamos adecuadamente las variables, es perfectamente posible. La clave está en diseñar un protocolo de aprendizaje y ajustar los valores de entrada.

—¿Valores de entrada? Sean no es un programa informático, es una persona. Y esto es actuación. En el escenario, la dirección está por encima de las fórmulas.

Mis dos asesores no estaban de acuerdo.

«Pensé que los dos se llevarían bien…»

Había supuesto que congeniarían porque ambos perseguían la dopamina.

Pero ahí terminaban sus similitudes.

Aunque su destino —la «dopamina»— fuera el mismo, el camino y el método que utilizaban para llegar hasta ella eran completamente diferentes.

Por ejemplo, Huxley…

—El estado actual de Sean es, literalmente, el valor inicial. Si queremos modificar la distribución en tres días, necesitamos una exposición repetida a intervalos cortos. Solo así cambiará el propio patrón de comportamiento, en lugar de convertirse simplemente en un cosplay.

Era un matemático metódico.

De los que encontraban placer en el proceso.

Controlaba variables, acumulaba datos y su cerebro reaccionaba cuando los resultados aparecían exactamente como había predicho.

Mientras tanto, Gonzalez…

—¡Las personas no son gráficas! La primera impresión se decide en el primer fotograma. ¡En los 0,5 segundos que transcurren desde que abres la puerta y entras! ¡Para dominar ese instante, la escenografía y la actuación son indispensables!

Era un director de temperamento artístico.

De los que apostaban todo al instante del resultado.

El estilo de alguien que corría hacia el momento exacto en que las luces del escenario estallaban.

—¿Y estás sugiriendo que empecemos con clases de actuación? ¡Eso no tiene ningún sentido! ¡Primero tiene que aprender!

—Solo tienes que escribirle un guion y hacer que lo memorice.

Los dos se enfrentaron por mi horario.

—¿Y qué es eso de ir de compras? ¿Cooomprar? Cuando cada segundo cuenta, ¿por qué estamos hablando de ropa?

—No estamos «hablando de ropa». Es parte de la escenografía. ¡Mira a Sean ahora mismo! Cualquiera pensaría que acaba de terminar una adquisición hostil y salió caminando de allí. ¡Parece un depredador de Wall Street!

—El exterior viene después. Primero tenemos que establecer la lógica interna…

—¡Qué lógica interna ni qué nada! Si entra vestido así, llamarán a seguridad antes de que siquiera abra la boca. ¡Le preguntarán qué hace un gestor de fondos de cobertura de Wall Street merodeando por ahí!

—Entonces, ¿de qué sirve decorar el exterior? ¡En cuanto hable, lo descubrirán! ¡Ese lugar está lleno de gente capaz de detectar a un «nerd de moda» como ese en tres segundos!

Ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder.

Huxley insistía en el software interno, mientras que Gonzalez insistía en el hardware externo.

La tensión entre sus miradas era palpable.

Resultaba absurdo que discutieran con tanta intensidad por algo así, pero para ellos era un asunto mortalmente serio.

«Quizá no debería haberlos juntado».

Mientras observaba su discusión…

Ambos se volvieron hacia mí al mismo tiempo.

—¡¿Qué opina Sean?!

Al final, me tocó desempeñar el papel de árbitro.

Los miré alternativamente durante unos instantes antes de responder:

—¿Por qué no hacemos ambas cosas? Mientras Gonzalez va de compras, yo puedo tomar las clases de Huxley.

No había razón para renunciar a ninguna de las dos opciones.

—Razonable.

Huxley lo aceptó de inmediato.

Pero Gonzalez no.

—…¿Yo voy solo?

—¿No basta con que sepas mis medidas?

—¡Tienes que probarte la ropa para saber cómo te queda…!

Estaba a punto de seguir protestando cuando, de repente, se quedó callado.

Entonces sus ojos se iluminaron.

Con una expresión extrañamente inquietante.

—¡Ah, cierto! Sean no necesita ir personalmente. Yo me encargo.

—¿?

—¿?

El repentino cambio de actitud de Gonzalez resultaba sospechoso…

Pero, dadas las circunstancias, no había una opción mejor.

—Lo dejo en tus manos.

Las clases de Huxley fueron más sistemáticas de lo que esperaba.

La primera lección fue sobre patrones de habla.

—Las conversaciones entre nerds siguen ciertos patrones. Debes interiorizarlos hasta que te salgan de manera natural.

Mientras explicaba, fue escribiendo palabras una por una en la pizarra.

—Primero, minimiza las expresiones emocionales. Quedan prohibidas las expresiones subjetivas y vagas como «me gusta» o «lo odio». En su lugar, utiliza evaluaciones objetivas como «es eficiente», «está optimizado» o «hay un error lógico».

Incluso me hizo tomar apuntes.

Después de memorizar la terminología de uso frecuente…

—Segundo, cuando utilices metáforas, sácalas de las matemáticas o de la ciencia en lugar de la literatura. Por ejemplo, en vez de decir «la vida es un maratón», debes decir «la vida es una secuencia de distribuciones de probabilidad» o «es un proceso en el que aumenta la entropía».

También memoricé metáforas que podrían resultarme útiles.

—Tercero, expresiones de acuerdo. Cuando estés de acuerdo con alguien, en vez de decir «Correcto» o «Es verdad», di «Eso es lógicamente válido».

Había una montaña de cosas que anotar.

Después de meterme toda aquella teoría en la cabeza, pasó inmediatamente a las pruebas prácticas.

—Bien, practiquemos. Si yo digo: «Hoy hace buen tiempo», ¿cómo responderías?

—Como estamos bajo un sistema de alta presión, las condiciones atmosféricas son estables.

—¡Excelente! ¡Siguiente! Si alguien dice: «Esa película estuvo divertida».

—¿La tensión de la estructura narrativa estaba óptimamente diseñada?

—¡Perfecto! ¡Tienes talento!

…

¿Realmente era un cumplido tener talento para esa clase de cosas?

Pero Huxley parecía bastante satisfecho.

Borró la pizarra y pasó al siguiente tema.

—Dejaremos aquí el parche del habla y pasaremos a cultura general.

—¿Cultura general?

—Sí. Los nerds tienen una cultura general diferente. En su mundo existen clásicos imprescindibles que ocupan una posición similar a la Biblia. Si no los conoces, ni siquiera podrás mantener una conversación.

Lo que Huxley me entregó fue un montón de hojas tamaño A4.

Diez páginas repletas de texto.

—Estos son los libros de lectura obligatoria en este mundo. Gödel, Escher, Bach, El gen egoísta, Armas, gérmenes y acero… Sean no tiene tiempo para leerlos directamente, así que extraje los puntos fundamentales.

Tal como había dicho, las páginas resumían cuidadosamente los argumentos de cada libro, las frases que se citaban con frecuencia e incluso puntos de crítica que podían soltarse casualmente, como:

«En realidad, esto está sobrevalorado».

—Con esto deberías poder aguantar cinco minutos. Puedes terminar la conversación dentro de ese tiempo.

Así transcurrieron varias horas.

Patrones de habla, dirección de la mirada, gestos…

Y justo cuando avanzábamos hacia la elección de intereses…

¡Bzzz!

Mi teléfono vibró.

Era Gonzalez.

[Por favor, sube al piso doce.]

Parecía que había terminado de hacer las compras.

Había tardado más de lo esperado.

Medio día, de hecho.

Me preguntaba qué demonios había comprado mientras subía…

—¿Qué es esto?

El pasillo del piso doce del hotel.

Había tres habitaciones consecutivas con letreros pegados en las puertas.

<Imperial College, Ingeniería Química>

<Cambridge, Matemáticas>

<Oxford, Ciencias de la Computación>

Gonzalez habló con expresión orgullosa.

—He conseguido los guardarropas de estudiantes con una complexión similar a la de Sean en cada una de estas universidades.

—…¿Guardarropas?

—Sí. Para esto, el realismo lo es todo.

A continuación, explicó cómo había visitado hábitats de nerds por todo el Reino Unido, sobornado a asistentes de profesores, seleccionado nerds altos, les había dado dinero y se había llevado sus guardarropas completos.

Como era de esperar, aquel hombre tenía un talento extraordinario para gastar dinero de maneras creativas.

—Por favor, entra.

Primero entramos en la habitación de .

Y en cuanto se abrió la puerta, me detuve.

Aquel era un hotel de primera categoría.

Sin embargo, la habitación se había transformado en algo parecido a un dormitorio universitario.

Las paredes estaban cubiertas de pósteres de películas y tablas periódicas.

Una anticuada manta a cuadros cubría la cama.

Sobre el escritorio había piezas de computadora a medio ensamblar y figuras esparcidas por todas partes.

En una de las paredes colgaba una gran cantidad de ropa.

—¿Qué te parece? Un escenario diseñado para lograr una inmersión perfecta.

Volví la mirada hacia Huxley.

Esperaba que lo reprendiera por semejante desperdicio de presupuesto…

—¡Perfecto!

La respuesta fue completamente inesperada.

Huxley se acomodó los lentes y asintió.

—Parece que omití una variable fundamental. Por mucho que practicáramos la forma de hablar, con el entorno que teníamos antes… incluso mi propia inmersión disminuía. ¡Pero con las variables ambientales configuradas a este nivel, la eficiencia del entrenamiento seguramente aumentará un 200 %!

El rostro de Gonzalez se iluminó.

Era la expresión de alguien cuyo espíritu artístico finalmente había sido reconocido.

—¿Verdad? La sensación de realismo…

—Sin embargo, hay un error fatal.

…

La expresión de Gonzalez volvió a endurecerse.

Huxley señaló la pared.

En el perchero colgaban las camisas a cuadros y las sudaderas con capucha que Gonzalez había traído.

Huxley volvió la mirada hacia él.

—¿Cómo pensabas combinar la ropa de Sean?

—¿Combinar…?

—Muéstrame.

Con el rostro rígido, Gonzalez se acercó al perchero.

Sostuvo una camisa a cuadros frente a mi cuerpo, eligió unos pantalones de algodón que combinaran y después añadió un cárdigan de un color complementario.

Al verlo, Huxley suspiró.

—¡Ya empezaste mal!

—¿Qué?

—¡Eso es combinar la ropa! ¿Qué nerd en el mundo se viste así? ¡Los verdaderos nerds no combinan sus atuendos!

Huxley agarró todo el perchero y lo sacudió violentamente.

—Mira con atención. ¡Esto es «real»!

¡Clac!

Toda la ropa que colgaba del perchero cayó al suelo.

Camisas y pantalones quedaron enredados formando una montaña de ropa sobre la alfombra.

—¿Lo entiendes? ¡Utilizar capacidad de procesamiento cerebral para elegir ropa es un desperdicio de recursos! ¡Los nerds utilizan ese tiempo para ejecutar algoritmos!

Huxley atravesó la montaña de ropa, metió una mano y agarró lo primero que encontró.

—¿Parte de arriba? ¡Está en mi mano, así que me la pongo! ¿Pantalones? ¡Mi pie los tocó, así que me los pongo! ¿Calcetines? No combinan, pero buscar el par es molesto, ¡así que me los pongo igual!

La combinación de prendas que me entregó era verdaderamente aleatoria.

Los ojos de Huxley brillaron mientras se volvía hacia Gonzalez.

—¿Lo entiendes? ¡Este es el auténtico algoritmo nerd! La variable «¿Cómo me verán los demás?» está literalmente configurada en cero. ¡Solo queda la funcionalidad: conservación del calor y protección física!

Los ojos de Gonzalez temblaron.

Primero, irritación.

Después, confusión.

Y lo último que apareció en ellos fue…

—¡Magnífico!

Admiración.

Exclamó como un crítico que acababa de comprender una obra maestra incomprensible.

—Cuando la dirección se encuentra con el detalle y la autenticidad, la dimensión cambia… Caos intencional… negligencia calculada… ¡Estaba atrapado dentro del marco de la «moda»!

—Me alegra que lo entiendas.

—He aprendido algo.

Gonzalez inclinó seriamente la cabeza.

En respuesta, Huxley se acomodó los lentes con cierta incomodidad.

—Yo también… subestimé la importancia de los escenarios. La capacidad de Gonzalez para configurar las variables ambientales es… sinceramente, asombrosa. Sin duda aumentará la eficiencia.

Los dos lunáticos se reconciliaron.

No.

Más bien reconocieron mutuamente su locura y unieron fuerzas.

Objetivamente, aquello debería haber sido algo bueno.

Pero no me hacía sentir nada bien.

Porque…

—¡Muy bien, empecemos en serio!

—¡Con dos días por delante, tenemos tiempo más que suficiente para arreglar a un ser humano perfectamente normal!

Por fin, los dos habían hecho clic.

Y yo estaba justo en el centro de aquella sinergia.

Durante el tiempo restante, continuó el entrenamiento infernal.

Despertar a las seis de la mañana, entrenamiento del habla, cultura general, control de la mirada, corrección de gestos.

Conversaciones simuladas por la tarde, repaso por la noche…

Huxley corregía obsesivamente hasta las más sutiles entonaciones de mi voz.

Gonzalez dijo que mis uñas estaban «demasiado limpias», así que me provocó padrastros deliberadamente y, en lugar de gel, me puso crema para manos en el cabello para dejarlo grasiento.

Era un sufrimiento capaz de rivalizar con la etapa final de mi batalla contra Castleman.

Pero no había alternativa.

¿Acaso no estaba haciendo todo aquello para sobrevivir?

Así transcurrieron dos días.

—Estamos listos.

Finalmente, Huxley y Gonzalez hicieron aquella declaración al mismo tiempo.

Me miré en el espejo.

Ha Si-heon ya no estaba allí.

Solo…

Un nerd que podrías encontrarte en cualquier parte.

Huxley examinó mis hombros, mi postura y mi tono antes de emitir su veredicto.

—Con esto debería bastar. No te expulsarán después de infiltrarte.

Apenas había conseguido aprobar.

Pero todavía quedaba una última barrera.

—Esto solo es el boleto de entrada. Si quieres hablar con Harvis… él debe acercarse primero a Sean.

—¿Qué?

—Es una regla del evento. Sean no puede acercarse a él primero.

Era una norma establecida por los organizadores para proteger al famoso Harvis.

Si la infringía, sería expulsado inmediatamente.

Justo cuando estábamos pensando en una solución…

—Entonces debemos conseguir que Harvis hable primero.

El detective, el señor Smith, presentó una solución.

—¿Alguna vez has oído hablar de un juego llamado Diplomacy?

Era un nombre que nunca había escuchado.

—Es un juego de conquista territorial ambientado durante la Primera Guerra Mundial. No hay dados ni ningún elemento de azar.

—¿Y eso qué…?

—Harvis tiene previsto participar en ese juego. Si consigues destacar allí…

Él se acercaría y hablaría primero.

—Ya conseguí un asiento para Sean, pero…

—¿…?

—Para sentarte allí tendrás que aprender el juego.

—Y no basta con aprenderlo: tienes que ser bueno. Harvis es campeón mundial de Diplomacy.

En resumen, tenía que volver a estudiar.

Hacía mucho tiempo que no estudiaba tanto.

Ya empezaba a cansarme, pero aun así pregunté:

—¿Qué clase de juego es?

—El núcleo de este juego es la negociación. En cada turno se conceden quince minutos para negociar, y los jugadores forman alianzas y hacen promesas en habitaciones privadas… El problema es que esas promesas no tienen ninguna fuerza vinculante. Después de quince minutos, sonreír mientras apuñalas a alguien por la espalda se considera una virtud.

Pero en cuanto escuché la explicación…

Se me escapó una pequeña risa.

—Debes ejecutar a la perfección tácticas de negociación, persuasión y engaño.

Negociación.

Mentiras.

Traición.

Maniobras políticas.

Por fin…

Una categoría en la que tenía confianza.

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