El Manual Definitivo de inversiones de un genio de Wall Street - Capítulo 275
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- Capítulo 275 - La Mano Invisible (10)
Una semana después.
Gooble estaba viviendo un auge explosivo.
Y era porque el capital atraído por la “mano invisible” había entrado como una inundación.
Todo empezó con los fondos macro.
<PSI Fund: “La IA es una batalla de ejecución”. Redobla apuesta en Gooble>
<Obelisk: “Apostamos al impulso de Gooble — El panorama de IA corporativa está cambiando”>
<El legendario macroinversionista Barzen nombra a ‘Gooble’ como el ganador de la IA・・・>
Cinco fondos macro de primer nivel tomaron posiciones al mismo tiempo en el bando de Gooble.
Eso sacudió a Wall Street.
—¿No fue uno o dos…? ¿Todos esos nombres pesados se movieron a la vez?
—De verdad deben creer que todo el panorama del mercado está cambiando…
—Entonces lo están leyendo como una plataforma de infraestructura pública, no como tech de consumo.
—¿Tenemos que reaccionar también?
Movimientos coordinados de fondos famosos significan más que nuevas posiciones.
Son señales poderosas disparadas hacia todo el mercado.
Y los primeros en reaccionar a esa señal fueron los bancos de inversión.
Casi como si hubieran estado esperando este momento, se apresuraron a sacar reportes.
<Goldman Saxon: “Es el momento de monetizar con aprendizaje por refuerzo” — ‘BUY’>
<Morgan Stanley: “Invertir en infraestructura de IA ahora equivale a competitividad”… Eleva el precio objetivo a $830>
La gente común suele confundir estos reportes con “profecías” que predicen el futuro…
Pero eso está lejísimos de la verdad.
Los bancos de inversión no son pioneros del futuro: son seguidores que documentan y ordenan el flujo de capital.
A propósito observan los movimientos de las instituciones grandes y luego publican sus reportes un poquito después.
Hay dos razones.
Primera: analizar lo que ya ocurrió es mucho más preciso que predecir lo que podría pasar.
Segunda: el verdadero propósito de estos reportes no es pronosticar el futuro.
En realidad, son más como “permisos”.
Básicamente, señales que dicen: “Ya se permite invertir”.
En cuanto sale ese permiso, el capital empieza a moverse.
Como si reventara una presa.
Por ejemplo…
En un hedge fund de Wall Street.
Desde hace tiempo querían tomar posición en la IA de Gooble, pero el PM tenía una barrera: “aprobación interna”.
Intuitivamente sentía que era la jugada correcta… pero no tenía evidencia convincente para respaldarla.
Ahora por fin tenía una justificación concreta.
—Goldman Saxon acaba de subir su precio objetivo de Gooble. Y Nomura también…
Hasta ese momento, había sido casi imposible conseguir una “base racional”.
Pero ahora ya la tenía, y eso le permitió abrir una posición nueva o ampliar una existente.
Mientras el capital de ese fondo fluía hacia Gooble…
En otro fondo, un PM distinto se atoraba con su propio dilema.
—¿Qué hago…?
Tenía la mano sobre la calculadora, dudando si invertir en Gooble.
Le interesaba… pero no estaba convencido.
‘¿Y si apuesto mal y pierdo?’
Esa responsabilidad le caería completita a él: el PM que falló en el análisis.
Así que dudaba, incapaz de apretar el gatillo.
Entonces, de pronto…
Saltó la noticia.
—¿Que todos los bancos de inversión ya dieron luz verde?
Los reportes sobre Gooble eran positivos por todos lados.
Eso significaba que el peso de la responsabilidad para él se aligeraría bastante.
Incluso si salía mal, podía decir: “No fuimos solo nosotros… el mercado entero leyó mal la señal”.
Con la cara relajada, tomó su decisión.
—Tomen la posición en Gooble.
Pero no todos estaban en una situación cómoda.
—No manches… esto está complicado.
Esos eran los fondos que no tenían ningún interés real en Gooble.
Pero con todos los bancos de inversión de Wall Street “pronosticando” una subida, y con pesos pesados corriendo a asegurar posiciones, era difícil quedarse quietos.
‘¿Y si Gooble de verdad explota?’
Los inversionistas se iban a volver locos.
¿Por qué no seguiste una tendencia tan obvia?
Todos los reportes apuntaban a lo mismo… ¿cómo lo ignoraste?
No había excusa que aguantara ese cuestionamiento.
—Tomen una posición en Gooble. Aunque sea mínima.
Esa compra no tenía estrategia, ni convicción.
Era solo cobertura, por si acaso esos reportes resultaban correctos.
Un movimiento hecho con un solo objetivo: tener cómo justificarse.
Compra clásica por FOMO.
Pero sin importar el motivo…
El capital de Wall Street, enredado en intereses distintos, se derramó sobre Gooble.
Y el efecto fue inmediato: el precio se disparó.
750.23…
827.94…
910.41…
En apenas cuatro días, la acción de Gooble saltó de 750 dólares a más de 910.
Eso significaba que la “revisión al alza” del reporte había sido exacta.
Bueno, tenía que serlo.
Porque el reporte mismo era la señal.
Su contenido daba igual.
Lo importante era simplemente que se publicara.
Sin embargo, los inversionistas minoristas —los famosos “hormigas”— lo interpretaron distinto.
Ellos creyeron en la “historia” escrita dentro de los reportes.
—Gooble +18%… no lo podía creer. ¡Este reporte sí fue una profecía!
—¡Ya llegó la era del RL! ¡El aprendizaje por refuerzo imprime dinero como impresora!!!
—¡Súbete ahorita antes de que el elevador de Gooble llegue al piso 1000! ¡SÚBANSE!!!!
Convencidos por la historia, estos inversionistas fueron los últimos en entrar.
Pero para ese momento, Gooble ya se había estancado.
En 910 dólares, ya había incorporado por completo todas las buenas noticias.
Claro, si Gooble hubiera presumido alguna “innovación revolucionaria” que sacudiera al mundo, se habría formado otra burbuja…
Pero lo que presentaron era mortalmente aburrido:
“Un sistema de IA que mejora la eficiencia corporativa.”
Ese tema era demasiado poco romántico como para encender una burbuja alimentada por hype.
Aun así, gracias a esos reportes bancarios, la fiebre de inversión alrededor de Gooble se mantenía.
—Esto es básicamente matemáticas: IA + RL + Gooble = Libertad financiera
—¡RL es el futuro! Aprendizaje por refuerzo = reforzando mi cuenta bancaria. ¿Entonces por qué va tan lento…?
—Esto no solo va lento… va arrastrándose. Más lento que el correo.
—Si fuera refuerzo de verdad, ya habría roto resistencias y se habría ido al espacio. Ahorita solo está agarrando vuelo.
Pero sin participación institucional, el precio ya no podía subir más.
Así que el capital empezó a cambiar de rumbo.
Después de tocar techo, Gooble empezó a ser saltada en favor de oportunidades “nuevas” que todavía no habían subido.
Y cuando los inversionistas desplegaron su siguiente mapa…
Encontraron la cadena de suministro de Gooble.
La infraestructura que alimentaba el cómputo.
Las herramientas y frameworks que corrían los algoritmos.
Los sistemas de clúster sostenidos por energía y enfriamiento.
Si Gooble subía, todo eso también se beneficiaba.
Así que el capital se movió rápido: ya no hacia Gooble directamente, sino hacia acciones relacionadas con Gooble.
Y justo en ese momento—
Ha Si-heon movió su pieza.
<Pareto Innovation aumenta participación en Envid… 8% → 9.3%>
Y cuando salió la noticia, alguien la observó con una sonrisa tranquila.
—Por fin se movió.
Un hombre de mediana edad dobló el periódico con una risita suave.
Se llamaba Alaric Stein.
Era el jefe de Obelisk Macro, conocido en todo Wall Street como el “Zar del Timing”.
Ese apodo se lo ganó cuando, en los noventa, apostó contra el rublo ruso con enormes posiciones en corto y swaps de divisas.
Pero incluso el Zar había sido sorprendido una vez.
Por nadie menos que Ha Si-heon, durante la crisis del yuan chino, y se llevó pérdidas fuertes.
Ahora Stein enrolló el periódico en la mano…
Lento —muy lento— y lo aplastó.
—Devolver el favor es lo correcto, ¿no?
Wall Street nunca olvida a quien te hace perder.
Aquí, la venganza no es una opción: es un requisito. No, una obligación.
Pero esa venganza nunca es emocional.
Venganza sin ganancia se considera simple trabajo emocional ineficiente en este mundo.
El momento óptimo para vengarse, según Wall Street, es uno solo:
—Cuando puedes ganar dinero y ajustar cuentas al mismo tiempo.
Y justo ahora, ese momento había llegado… perfecto, preciso.
‘Sigo sin entenderlo. ¿Por qué apostar por Stark en vez de Gooble…?’
Para cualquiera que mirara, Gooble era el ganador evidente.
Infraestructura abrumadora, capital masivo, ecosistema a escala global.
Y aun así, Ha Si-heon estaba apostando por Stark.
¿De dónde salía esa confianza?
‘Sea cual sea la razón…’
Esto era una oportunidad.
Una oportunidad de venganza.
Con esa conclusión, Stein no dudó en ampliar su posición en Gooble.
Y no fue solo decisión suya.
En ese instante, Stein —junto con toda la facción macro del Triangle Club— se movía en la misma dirección.
Excepto una persona: Atlas.
—Déjenme fuera. Ni quiero que me asocien con ese tipo…
Su voz se apagó, pero luego dejó una advertencia extraña.
—Si están pensando en sabotaje… tengan cuidado. Cualquiera que haya estado en el centro de tantos incidentes no puede estar cuerdo.
—Lo más aterrador en este mundo no es alguien más inteligente que tú. Es alguien loco… alguien inmune a la lógica.
Stein soltó una risa amarga al recordar esas palabras.
‘Ya se hizo viejo.’
Atlas —antes más despiadado y agresivo que cualquiera—
pero ahora parecía un anciano evitando el campo de batalla.
Stein sintió un vacío fugaz por el paso del tiempo, pero enseguida se recompuso.
‘Incluso sin Atlas, la estrategia no se compromete.’
La verdad, cinco fondos eran más que suficientes.
—Ya bloqueamos el capital que iba hacia Stark.
Gracias a este movimiento de la facción macro, gran parte del capital que dudaba entre Stark y Gooble probablemente terminó eligiendo Gooble.
Ahora, lo único que faltaba era… el capital sobrante.
Necesitaban apuntar al dinero que había perdido el timing para ganar con Gooble, o que entró tarde y ahora estaba atorado.
Claro, Ha Si-heon también parecía preparar su propia jugada.
<Pareto Innovation aumenta participación en Envid… 8% → 9.3%>
La presentación 13D/A que Pareto envió esta vez fue descarada.
Decía que, conforme se intensifica la competencia entre plataformas de IA a gran escala, aumenta la importancia de la infraestructura esencial, en medio de una demanda disparada.
Y en específico, enfatizaba que Envid es el único proveedor irremplazable de GPUs esenciales para la infraestructura de IA.
Ha Si-heon nombró a Envid directamente y subrayó su singularidad.
Como si Envid tuviera un monopolio completo del mercado de GPUs.
‘Así que quiere canalizar el capital hacia ahí.’
Pero Ha Si-heon estaba mintiendo.
Envid sí era una empresa líder de GPUs… pero no era la única.
Detrás estaban AMDA e Intel.
Eso hacía que el contraataque fuera simple.
<El macro legendario Stein: “La verdadera innovación en GPU no vendrá de Envid, sino de AMDA…”>
Empujó el capital hacia los competidores.
—Redirijan el flujo de dinero.
Ese era el plan de Stein.
Reencauzar el dinero justo hacia lo contrario de todo en lo que Ha Si-heon invertía.
‘Y ya sé exactamente dónde está invertido, así que…’
En la Cena de Ideas, Ha Si-heon había revelado toda su cartera de IA.
Ese era el precio de entrar al Triangle Club: un póker donde tienes que enseñar todas tus cartas.
Envid. Hynixson. Aristan…
Cada carta de su mano estaba expuesta.
Y cada una tenía un contra perfecto.
Stein sonrió en silencio.
‘Ni de chiste lo voy a dejar ganar.’
<Obelisk Macro nombra a “Microns” como inversión clave en medio del boom de IA>
<Stein: “Syscon es la joya ignorada de la cadena de suministro de IA”>
Me quedé mirando el flujo de artículos actualizados.
—¿Esto es sabotaje?
Los fondos macro del Triangle Club estaban metiendo capital justo en las acciones opuestas a mis elecciones.
Y eso no era todo.
<Mientras la producción de Hynixson estaba concentrada en una sola región y muy expuesta a riesgos geopolíticos, Microns había mitigado ese riesgo mediante diversificación de cadena de suministro… (etc.)>
Básicamente, era una guía bien empaquetada titulada: “Por qué deberías evitar las elecciones de Ha Si-heon”.
Era un mensaje directo: “No sigan las inversiones de Ha Si-heon”.
‘Entonces están tratando de impedir que el capital fluya hacia mis posiciones…’
Y, siendo justos, estaba funcionando.
Las acciones de los competidores de Envid —Intel y AMDA— habían subido bastante.
El capital que debió ir a Envid había sido dispersado hacia otros lados por los macrojugadores.
Y no era solo Envid.
El mismo patrón empezaba a aparecer en todas las acciones basadas en cadena de suministro donde yo había invertido.
Sin embargo—
‘Me están siguiendo bastante bien.’
Se me escapó un tarareo.
Todo iba conforme al plan.
La neta, ni yo estaba seguro de que todo se acomodara tan suavemente… así que había estado un poco escéptico.
‘Si quieres que corran duro, necesitas un rival.’
Esa era la clave para acelerar el desarrollo de la IA.
¿Habría metido Estados Unidos tanto dinero en tecnología durante la Guerra Fría sin la amenaza de la Unión Soviética?
Históricamente, la mejor forma de hacer que un jugador corra más rápido es ponerle enfrente a un competidor amenazante.
Y ya se veía el efecto en Envid.
Por más que yo los empujara antes a acelerar la producción, se hacían los locos.
Pero ahora estaban soltando anuncios como este:
<La línea de GPUs de próxima generación “Bolton” podría lanzarse dentro del Q2…>
Originalmente estaba planeada para Q3, pero la estaban adelantando.
Y la razón era obvia:
<AMDA: Lanzamiento inminente de la nueva serie de tarjetas gráficas ‘RXA’>
Respaldado por capital macro, el competidor estaba haciendo ruido.
—En cuanto lancemos nuestro nuevo producto, superaremos a Envid y lideraremos la industria.
Ni el líder podía darse el lujo de seguir lento ante algo así.
Y ahora, mientras Envid metía todo en su sprint…
No eran los únicos corriendo.
<Hynixson anuncia expansión de líneas de producción>
<Arista inicia expansión ante el aumento de demanda de IA>
Cada empresa de infraestructura y hardware en la que había invertido estaba acelerando al mismo tiempo.
‘Tal como esperaba… sabía que me iban a servir.’
Qué bueno que mantuve a la facción macro como rivales.
Al final, en cualquier carrera, nada impulsa la velocidad como la competencia y la hostilidad.
Sin embargo—
Esa competencia tenía que mantenerse bajo control.
Era importante que ninguno de mis objetivos de inversión fuera rebasado de verdad… o que perdiera el equilibrio por correr demasiado y se cayera.
‘Bueno… ¿hora de pasar a la Fase 4?’
Y con eso, tiré los dados.
Clac.
Esta vez, el número fue 4.
Revisé la lista que había preparado durante la Cena de Ideas y vi el nombre junto al número cuatro.
Alaric Stein. Fondo Obelisk.